espiritual

Cada persona tiene una característica especial, algo que sabe hacer bien. Ese algo que lo convierte en único y en ser humano ideal para otros. A eso le llamamos don.

Algunos pueden jugar muy bien un deporte, pero ser malos matemáticos; otros pueden llegar a dominar las leyes físico-químicas con una facilidad impresionante, sin embargo no poder hacer un pastel ni con la receta al lado. En fin, todos tenemos un don y el secreto del éxito consiste en dos fases:

1. Descubrirlo. Necesitamos conocernos a nosotros mismos y aquello que sabemos hacer mejor que los demás. Busquemos en nuestro interior, aquello que nos apasiona día a día, lo que nos hace soñar e imaginar.

2. Potenciarlo. No sirve de mucho conocer nuestro don, sino hacemos uso de él. Imagínese un posible experto aviador, que actualmente trabaje en finanzas. Estoy seguro que podrá hacer buenos cálculos, pero jamás sus logros estarán a la altura de lo que podría conseguir siendo piloto.

Concentre su alma y espíritu en la busqueda de aquel don que lo hace diferente, que lo convierte en el ser humano ideal para el mundo. Enfoque todos sus esfuerzos y toda su voluntad en desarrollar ese don. Verá que con el tiempo, las puertas del éxito personal y profesional se abrirán ante usted.

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