Considero que la rutina es uno de los más peligrosos enemigos de la paz y del desarrollo espiritual y personal que buscamos. El ser humano, ha buscado sus propios límites desde los inicios de su historia. Siempre en busca de lo conocido y de lo seguro.
Las rutinas nos encierran en cuatro paredes, no nos permiten pensar y agobian nuestros días con la pregunta en la boca: “¿cuándo cambiará todo esto?”.
No podemos tomar al hombre como un barco en medio de una tormenta, sin rumbo ni timón. Si creemos esto, estamos perdidos.
Si no se generan cambios en su vida que le permitan crecer y desarrollarse como individuo, entonces genere esos cambios usted mismo. Las crisis son estados en los cuales se obliga a la mente, alma y cuerpo de la persona a reaccionar de la mejor manera para sobreponerse, para sobrevivir.
“Las almas fuertes huyen del deleite, así como de los escollos del mar huye el timonel”. Napoleón Bonaparte.
Los problemas son oportunidades para mejorar, sean en el ámbito laboral o en la vida personal. Vea estos cambios como peldaños para crecer personalmente. Salga de su zona habitual de comodidad y genera cuantas crisis crea conveniente para cambiar la rutina y estado actual en su vida.
Recuerde siempre que no existe fuerza más grande en el universo, que la voluntad del ser humano.
La foto es de Pluma Periodística
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