Los cambios en el modo de pensar, en el modo de hablar y en el modo de actuar de los seres humanos, han sido profundos y muy acentuados a nivel mundial.
Al cumplirse la primera década del nuevo Siglo XXI en los albores del tercer milenio, es indudable que la humanidad, está comprendiendo, que es necesario un gran cambio a nivel de la mente, es decir, asumir una nueva actitud o esquema mental, con respecto a la verdadera vida del ser humano.
Muchos célebres pensadores, filósofos, empresarios y líderes del mundo entero, están aceptando, hablando y promoviendo, que la nueva era en la que hemos ingresado, es la “era de la espiritualidad”. Esto significa que cada vez más, está cobrando mayor importancia, el crecimiento espiritual de las personas, para alcanzar la verdadera felicidad de todos, sin excepción alguna.
¿Cómo se logra el crecimiento espiritual?
Ciertamente, el crecimiento espiritual no se logra luchando y compitiendo unos contra otros. La verdadera competencia no es de una persona contra otra, ni de un profesional contra otro profesional.
La verdadera competencia es contra sí mismo. El Yo Verdadero (verdadera naturaleza original, creada por Dios) contra el yo falso de la misma persona. Lamentablemente, en el 90% de la actividad diaria de una persona se manifiesta el yo falso. El yo falso, es una personalidad y carácter construído con mente equivocada, basado en el egoísmo personal o grupal, basado en el apego a las cosas materiales y efímeras, basado en todos los pensamientos y sentimientos negativos que conllevan a su propia autodestrucción.
La verdadera competitividad total se logra, cuando el Yo Verdadero se impone y destruye al yo falso. Sólo así se logra un crecimiento espiritual, basado en el amor, en la sabiduría, en la alegría, en la armonía, en la vida eterna y en la abundancia infinitas.
Muchas personas utilizan en su vida cotidiana, reglas y normas, pensamientos o creencias, ideas y conceptos aprendidos de sus antepasados (padres, abuelos, bisabuelos, etc.). A éstos se suman nuevas reglas o ideas, establecidos por ellos mismos conforme su experiencia.
Este conjunto de pensamientos y sentimientos (forma de pensar, forma de hablar y forma de actuar), constituyen los hábitos y costumbres familiares que van a dar lugar al carácter y personalidad de sus miembros. A esto lo llaman tradición familiar.
De otro lado, nosotros no somos simplemente cuerpo físico o carnal, sino esencialmente espiritual. Nuestra verdadera vida es el Yo Verdadero, eterno y perfecto por naturaleza. Como tal, en forma natural, propendemos al crecimiento espiritual para lograr nuestra verdadera felicidad y la de los demás.
Por tanto, conviene reflexionar sobre las “tradiciones” o “valores” familiares. Algunas de ellas, analizadas con mente natural, resultan ser negativos, impiden el crecimiento espiritual y conducen a la autodestrucción de sus miembros.
Por ejemplo, el “apego” a determinadas formas de contraer matrimonio, con testigos, vestimenta especial, fiestas, etc., son formalidades materiales. Cuando los contrayentes no siguen estas costumbres, generalmente los padres sufren. En verdad, lo más importante es el acuerdo libre, voluntario y responsable de los que se casan para iniciar una nueva vida en común y formar un hogar de crecimiento contínuo, reverenciándose y respetándose entre sí.
Muchas veces, por mantener la “manía de pureza” y/o “rigidez de carácter”, los seres humanos nos hacemos sufrir unos a otros, en lugar de desarrollar, nuestra magnanimidad y capacidad de perdonar, que son virtudes mayores.
¿Acaso Jesús no perdonó sus pecados a una famosa prostituta?
¿Acaso Jesús no compartió la mesa con un detestado recaudador de impuestos?
Podemos decir que el trabajo, es la actividad más importante y natural que realiza el ser humano con la finalidad de cumplir con su misión en este mundo.
Esta actividad incluye todas las variedades de trabajo: oficina, fábrica, escuela, universidad, hogar, venta ambulatoria, pagados o gratuitos, etc.
Sea cual sea la naturaleza del trabajo realizado, ¿Es satisfactorio y gratificante para todos?, en otras palabras, ¿El 100% de las personas disfrutan de la “alegría de trabajar?. La respuesta en muchos casos es no. ¿por qué será?.
Son dos las causas que frecuentemente nos impiden sentir la “alegría de trabajar”:
La primera causa es la “actitud mental de considerar” el trabajo como una obligación, es decir, como algo que se nos impone (pensamiento del yo falso).
Este pensamiento hace que hagamos las cosas sólo con nuestro cerebro y manos carnales, por lo tanto, nos agotamos con facilidad, el trabajo no progresa, la productividad es baja y las fallas o imperfecciones son frecuentes.
La segunda causa es “no sentir amor por el trabajo” (pensamiento del yo falso). Cuando esto sucede, es imposible concentrarnos en dicho trabajo, nuestra mente se dispersa y no le dedicamos toda nuestra concentración y plenitud.
En cambio, cuando consideramos el trabajo como una “bendición de Dios” (pensamiento del Yo Verdadero), entonces, se manifiesta o exterioriza la fuerza vital infinita, por lo tanto, la calidad, eficiencia y productividad son superiores.
Los trabajos “ejecutados con amor” (pensamiento del Yo Verdadero), siempre son mejores que los hechos sólo con el sentido del deber u obligación; y jamás nos agota.
Dios es Amor, Dios es Vida, por tanto, Amor es Vida. El amor vivifica toda nuestra vida.
Hoy en día es más frecuente la tendencia a discutir y conocer cada vez más, temas relacionados con la Etica, la Moral y Responsabilidad Social.
Se habla mucho sobre la ética en las profesiones (médicos, abogados, ingenieros, educadores, etc.), ética en la política (ministros, congresistas, alcaldes, etc.), ética en las relaciones sociales, ética en los deportes, etc.
Muchas veces escuchamos comentarios y críticas como: “ese fulano es un profesional sin ética”, o “ese político no tiene ética ni moral”, o también, “ese señor actúa con mucha ética”. En fin, son diversas las apreciaciones que podemos formarnos acerca de los actos y conductas de las personas.
Creo que conviene revisar someramente los conceptos y definiciones de estos términos:
Sabemos que la Filosofía es una ciencia que estudia el pensamiento humano, desde los enfoques del conocimiento y de la acción.
La Etica, es la parte de la Filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del ser humano con respecto a todos los seres vivos y cosas existentes en el Universo (incluído el cuidado del Ambiente).
La Moral, es la ciencia que enseña las reglas que deben seguirse para hacer el bien y evitar el mal. Es el conjunto de facultades del espíritu. Es inherente a nuestro crecimiento espiritual. Por esa razón, muchos autores denominan como “Conciencia moral” a nuestra Alma.
Entonces, la Etica y la Moral son aspectos inherentes a nuestra Naturalez Divina, es decir, a nuestro Yo Verdadero (Hijo de Dios).
Cuando se habla de estrés, es conveniente considerar el estrés que beneficia y el que perjudica la salud de la persona.
Ejemplo de estrés beneficioso y útil es cuando se presenta una emergencia causada por un terremoto, incendio, accidente, etc., en la cual, gracias a la adrenalina que se libera en ese momento en el organismo, la persona puede ser capaz de conservar y salvar su vida, y la de los demás.
El otro tipo de estrés perjudicial, que puede conducir a la persona, al malestar que luego puede derivar en depresión, enfermedad y muerte, es el tema de hoy.
El ser humano busca los mejores métodos y técnicas, para manejar y controlar el estrés, y evitar que lo lleve por el camino de su autodestrucción. El estrés es un estado de desestabilización del equilibrio físico-mental-emocional, que puede perjudicar seriamente a las personas.
Una de las innumerables técnicas para aliviar este estrés, consiste en caminar todos los días durante 10 a 30 minutos; y mientras camina, sonría ampliamente.
La caminata no debe ser apresurada, tensa ni preocupante. La caminata debe ser tranquila, pausada, tratando de concentrarse en sus movimientos, en los pasos que da; debería ser hecho con la mente tranquila y en paz, disfrutando cada paso y tratando de masajear la planta de los pies en cada paso dado.
Alguien que acude a su centro de trabajo caminando, es una maravillosa oportunidad para aprovechar esta caminata, haciéndola saludable y disfrutando de cada momento presente.
Cuando se camina (y en todo momento de ser posible) es muy importante mantener, una sonrisa alegre, natural y espontánea, en señal de gratitud y satisfacción por todo lo recibido de la Gran Vida: aire que respiramos, agua que bebemos, vida que se aloja en nuestro interior, etc. Esto es, dejar que se manifieste en nuestra vida cotidiana, nuestro Yo Verdadero.
Una de las más grandiosas y extraordinarias enseñanzas de Jesucristo para el bien de la humanidad, está relacionada la FE. Con frecuencia, en sus prédicas enseñaba, “Sea hecho conforme tu fe”, “Tu fe te ha salvado”, etc.
Esta enseñanza tan profunda, es válido no sólo para el Cristianismo y los cristianos, sino también, para todas las religiones (Budismo, Islamismo, Shintoismo, etc.) y sus respectivos seguidores. Todas las religiones, en su esencia, enseñan lo mismo con respecto a la FE.
Lamentablemente, la mayoría de las personas en el mundo entero, no dan la debida importancia ni reflexionan, sobre el verdadero significado e influencia que tiene el desarrollo de la fe, sobre sus vidas.
FE significa, creencia firme, convicción, confianza en lo que pensamos que es “verdad”. La fe nos permite creer como verdadero, algo que ni a veces comprendemos.
Nuestra fe tiene importancia clave y vital, en el desarrollo de nuestros hábitos y costumbres, en la formación de nuestro carácter y personalidad, y finalmente, en nuestro destino.
Luego, podemos afirmar que el ser humano, posee capacidad y poder para desarrollar dos tipos de fe: fe correcta y fe incorrecta.
La fe correcta, se desarrolla en base a valores eternos y conceptos verdaderos (amor, sabiduría, vida, alegría, armonía), es decir en base al YO VERDADERO. Nos conduce a la verdadera autoestima o autoconfianza y a la felicidad.
La fe incorrecta, se desarrolla en base a creencias falsas, pensamientos pobres, valores efímeros (temor, miedo, luchas sociales, egoísmo, enfermedad, etc.), es decir en base al YO FALSO. Nos conduce al sufrimiento, conflictos y autodestrucción.
Es preciso y conveniente, reflexionar y cuestionar en todo momento, si lo que pensamos, decimos y hacemos en nuestra vida cotidiana, es verdadero o falso, a través de nuestra mente y actitud mental.
Este refrán o dicho popular, lo hemos aprendido en muy diversas épocas, circunstancias y lugares; y, se ha hecho tan popular que la gente lo repite, sin siquiera evaluar, el impacto que va a causar en su mente consciente y subconsciente.
Muchas personas lo utilizan como si fueran palabras de sabiduría, para obtener provecho personal, en los momentos, lugares y situaciones donde predominan el caos y desorden.
El ser humano, con ese gran poder creador que tiene, ha transformado una situación de algo natural que tiene relación con los peces, ríos y pescadores, en una “etiqueta” aplicable en sus actividades y relación interpersonal, en su trabajo, en reuniones sociales, gestiones políticas, etc.
Lo lamentable de este dicho “a río revuelto ganancia de pescadores” (eso lo sabemos todos) es que siempre se refiere a una situación de caos, desorden, desorganización, corrupción, engaño, contrabando, etc.
También es de lamentar, que muchos dirigentes, autoridades, pseudo-líderes y ciudadanos de a pie, utilizan este dicho, como una justificación para dar rienda suelta a sus apetitos personales, propios de su “yo falso”.
Partimos del hecho de que el Hombre, en su formato original, es decir, su Yo Verdadero, es infinitamente bueno por ser hijo de Dios Todopoderoso. Lamentablemente su gran temor al pecado, enfermedad y muerte, han impulsado el desarrollo de su “ego” y con ello el crecimiento de su “yo falso”, el cual oculta o encubre su Yo Verdadero. El yo falso es aquel que practica todos los vicios y nos lleva por el camino del conflicto y autodestrucción.
Sin embargo, el ser humano tiene capacidad infinita en su interior, para desarrollar el liderazgo emocional necesario que le permite destruir todo lo negativo y alcanzar el éxito y felicidad.
Lo que pensamos, lo que hablamos y lo que hacemos en el momento presente o ahora, sin lugar a dudas, tendrá un efecto o consecuencia en el futuro inmediato y/o lejano, dependiendo de la magnitud e intensidad de los factores emocionales de cada ser humano.
Reconocer y aceptar este hecho, es comprender que la ley mental de causa y efecto es inexorable en su influencia sobre la humanidad, llevándolo por el camino de la felicidad y éxito ó por el camino contrario del sufrimiento y fracaso.
Observando los hechos y cosas de este modo, no es muy necesario preocuparse demasiado por el futuro. En otras palabras, no debemos dedicarle nuestro mayor tiempo para planear y programar el mañana, sino más bien, dedicar todo nuestro esfuerzo creativo e ingenioso, para hacer bien las cosas en el presente.
Esto no significa dejar de desarrollar planes y objetivos en nuestro trabajo y en nuestra vida, debemos hacerlo a manera de guía y orientación. Pero el mayor esfuerzo y verdadera dedicación plena, debe dedicarse al presente.
Hay algo que debemos tener muy en cuenta en todas nuestras actividades diarias: la alegría. Haga usted su trabajo o tarea, sus estudios, sus conversaciones, todo con alegría.
Realizando con alegría, todo nuestro ser se purifica, se ilumina nuestra mente y espíritu. Esta iluminación espiritual y mental, hará manifestar la capacidad y poder infinitos existentes en nuestro interior: el Yo Verdadero; y, en consecuencia, nuestro cuerpo físico gozará de salud y bienestar.
Mejore la calidad de su forma de pensar, sea alegre en todo momento, ilumine sus pensamientos y sentimientos con amor y sabiduría, practique el bien y no haga mal a nadie. Haga todas las cosas con alegría, amor y gratitud. De este modo, su calidad de vida individual y familiar se incrementará.
¿Cuál es el objetivo de nuestra vida en este mundo? Dicho en otras palabras, ¿cuál es la misión de vida de cada uno de nosotros o para qué hemos venido a este mundo?.
Estoy seguro que todas las personas tienen alguna idea al respecto. Es posible que algunas personas hayan llegado inclusive a desarrollar un Planeamiento Estratégico para triunfar en la vida.
Esto significa que los planes y objetivos son muy variados, así como también, la motivación y estilo de liderazgo de cada individuo, para el logro de los mismos.
Sin embargo, podemos afirmar que dentro de la variedad de objetivos de cada persona, existe un objetivo común: Manifestar y concretizar el éxito y la felicidad en su vida.
Para lograr este objetivo común, es imprescindible ser competitivos, y salir triunfantes en la gran competencia de la vida. También es importante, saber cómo es esta competencia y contra quién competimos.
A través de los siglos, en general, la humanidad ha mantenido en su mente, la idea o pensamiento de competir uno contra otro, para triunfar en la vida. Esto se observa en todos los campos de actividad: colegio, universidad, trabajo, política, deporte, etc.
En realidad, la verdadera competencia no es uno contra otro, sino, contra sí mismo. En todo momento y lugar, estamos compitiendo contra nosotros mismos. En todo momento, estamos analizando alternativas y tomando decisiones.
La real batalla es entre el “Yo Verdadero” que trata de manifestar el éxito y felicidad, contra el “yo falso” que trata de impedir este logro y conducirnos por el camino de la autodestrucción.
Muchas personas son infelices al pensar y creer que no tienen la capacidad suficiente para triunfar en la vida. Es porque no reconocen su verdadera capacidad y poder creativo infinitos que se alojan en su Yo Verdadero o Esencia espiritual; y por tanto, no han logrado desarrollar esa cualidad tan importante llamado “autoconfianza” o confianza en sí mismo.
La persona que carece de autoconfianza, generalmente es presa fácil de los temores y dudas para enfrentar las dificultades, vacila en el momento de tomar decisiones importantes, suele buscar culpables por los resultados negativos, y evade asumir las responsabilidades que le corresponde.
Si usted desea ser victorioso, deje de lado ahora mismo todas las ilusiones de la mente (falsas creencias), deslíguese de su viejo “yo” y conscientice que siendo hijo de Dios, infaliblemente obtendrá éxito.
Confíe en usted mismo, confíe plenamente, y exprese eso en palabras. Jamás se refiera a sí mismo como mediocre; recuerde que la palabra tiene poder creador, y aquel que se dice mediocre, terminará realmente siendo mediocre.
El modo de vivir feliz, consiste en elogiar con sinceridad a las otras personas y a nosotros mismos, sin caer, ni en la falsedad, ni mentiras, ni contradicciones, ni en la falsa modestia; pero sí con un espíritu libre, abierto y relajado, de tal manera que podamos declarar que algo es bueno, cuando realmente creemos que es bueno.
Usted, adoptando una actitud mental positiva, tiene la capacidad de liderar su propia vida y destino.
Si usted piensa y cree que sus planes y objetivos de su vida, beneficiará a muchas personas, a usted mismo y sin perjudicar a nadie; entonces, decida y actúe con firmeza, no tema cometer errores, porque ellas proporcionan más sabiduría para el verdadero camino del éxito y felicidad.
Tenga como compañera inseparable de su vida, la perseverancia.