¿Es que acaso todos tenemos un propósito en la vida? De ser así, ¿cómo descubriremos cuál es? Y si lo conocemos, ¿cómo lo concretamos?. Son muchas preguntas al respecto y hasta la fecha pocas respuestas asertivas, sin embargo, es uno de los más grandes cuestionamientos del ser humano, ¿por qué estamos aquí?
De hecho, parece ser que no todos estamos en la vida para descubrir la cura de alguna enfermedad o para inventar grandes cosas. Aún así, también nos damos cuenta que hablar de hechos pequeños o grandes es muy relativo, ya que por ejemplo, para que Einstein pueda postular la teoría de la relatividad, tuvieron que suceder muchos hechos “menores” en la vida, tales como el doctor que ayudó en el parto para que naciera el genio.
Entonces, la vida es como un rompecabezas, como una serie de diferentes sucesos interconectados (a veces no vemos estas interconexiones) que se dan constantemente para construir el futuro. A estos hechos de los cuales somos protagonistas, les podemos llamar, nuestro propósito en la vida. Y nuevamente, no hay hechos grandes o pequeños, ya que no conocemos el desenlace en cadena que traerá cada uno de ellos.
Creo que puede ser que uno encuentre su propósito como que su propósito lo encuentre a uno. Puede darse cualquiera de estos dos escenarios, no importa en realidad, ya que lo más importante será estar listos para tomar parte activa en él y ser protagonistas de la parte que nos toca jugar en la vida. Eso es cumplir con nuestro propósito. Estar preparado con los ideales, valores, principios y coraje suficientes para ello.
Es más, prepárese para algo distinto cada día, ya que es probable que los propósitos de cada persona vayan cambiando con el tiempo y de acuerdo a como se mueven otros eventos. La vida es tan compleja y tan simple al mismo tiempo, con una armonía y sincronización tan perfecta, que tiene para todos un propósito, un papel importante que cumplir.
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Muchas personas sufren enfermedades, a veces manifiestan enfermedades frecuentes y, en otras se muestran como personas enfermizas, limitando de esta manera su capacidad infinita para su desarrollo, evolución y autorrealización plena, dentro de la sociedad como personas felices.
Generalmente, la principal causa de estos infortunios radica en el hecho de no haber desarrollado un sentimiento de gratitud hacia los padres. Dicho en otras palabras, se ha acumulado en la mente subconsciente, sentimientos de odio y rencor contra los padres. Muchas veces contra papá, otras veces contra mamá ó también contra los dos.
Todo este proceso de acumulación o almacenamiento de pensamientos y sentimientos negativos en la mente subconsciente se inicia desde el momento de la concepción de la vida en el vientre materno.
La conducta y actitud mental de los padres frente al cigoto que comienza a desarrollarse como nuevo ser humano, es captado y asimilado completamente por este feto. Este proceso inconsciente tiene lugar generalmente hasta los 5 ó 6 años de edad.
Esto significa que la falta de gratitud a nuestros padres, ó mejor dicho, el rencor u odio hacia ellos no es consciente sino inconsciente. Muchas personas ni se dan cuenta de este hecho, pero sufren infortunios.
La mejor solución es agradecer a papá y mamá. Con palabras directas se debe declarar: “papá, muchas gracias. Mamá, muchas gracias”. Repitiendo estas palabras, cientos y miles de veces al día, su vida y su suerte comenzará a mejorar.
Agradeciendo a los padres, se abre el canal de sintonía con Dios, porque el hombre es hijo de Dios.
A veces la vida diaria y su turbulencia cotidiana nos impide ver con claridad el horizonte incluso algunos metros adelante nuestro. El ritmo con el que se desenvuelven las cosas va tan rápido, que es probable que nos veamos sumidos en un frenesí sin fin.
En estas situaciones, tomar decisiones es difícil. Es más, debemos tener cuidado de como las tomamos o las mismas acciones que ejecutamos, ya que cada una de ellas podría llevar una carga emocional intensa, producto de este estilo de vida.
Es precisamente ahí cuando funcionan nuestros cimientos, nuestras bases. Es decir, la formación que hemos recibido cuando niños, la educación de nuestros padres, de nuestra escuela, de nuestro entorno en general. Son los valores y principios que nos han enseñado en el transcurso de nuestra vida, los que juegan un papel ahora muy importante. Ellos dan las bases y el marco en el cual sabemos actuar y decidir. Si nuestros cimientos o bases son fuertes, entonces resistiremos cualquier tempestad.
Por otro lado, si estas bases no son fuertes y no han crecido adecuadamente, entonces no resistiremos el fuerte oleaje y nos derrumbaremos. Los retos nos parecerán imposibles y no podremos avanzar.
Siempre que le parezca que las preocupaciones o el ritmo de vida lo están abrumando, regrese a sus bases. Piense en sus principios, sus ideales, sus valores. Verá que los problemas no son tan complicados de resolver, sino que uno mismo, desde cierto punto de vista, hace complejas las situacionesl, porque el mundo nos lleva a eso.
Vuelva a sus bases, recuerde las buenas enseñanzas y buenos consejos recibidos. Sus raíces y cimientos fuertes lo ayudarán a salir de cualquier problema.
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Algo que descubrí solo con el tiempo, es que la vida siempre avanza.
A veces cuando uno se detiene a pensar en los días, en las personas y en los sucesos, puede darse cuenta que todo cambia a través del tiempo. Antes todo era diferente y mientras más queremos utilizar el pasado para refrendar el presente, más nos equivocamos.
Es que las próximas generaciones siempre serán distintas, no solo por el tiempo que les toca vivir, sino porque llevan encima todo lo que nosotros ya hemos aprendido. Siempre será diferente, nunca igual.
Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos herederán más que un planeta, una realidad nueva, totalmente virgen esperando por ellos para ser descubierta y modificada a su vez.
Bien leí en un libro hace mucho tiempo: “uno puede querer ser como sus hijos, pero nunca pretender que ellos sean como uno”. Porque es así, la vida siempre avanza y no mira hacia atrás. Es el camino de los padres, y es el camino que seguirán los hijos algún día también, cuando se conviertan en padres.
Lo que uno entrega a la vida, quieras o no, es gratis. No recibirás nada a cambio ni ahora ni después, porque es como la vida se forma y se desarrolla, siempre hacia adelante. Lo que entregues será tuyo por siempre, pero a la vez no lo tendrás más, porque se quedará en la tierra, en las personas que pasaron por tu vida, en el aire, en el mundo.
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El Dr. Camille Flammarion, destacado astrónomo francés e investigador del espiritismo, en su libro Mundo desconocido, relató el siguiente caso:
“Una señora aún joven se suicidó, tomando un polvo insecticida. Se recostó en la cama y falleció. Efectuada la autopsia para determinar la causa de la muerte, se llegó a la conclusión de que la sustancia que se encontró en su estómago, era completamente inofensiva al ser humano. Esta señora murió porque creyó que había tomado veneno”.
El relato nos demuestra el gran poder que tiene nuestra mente consciente y subconsciente, para gobernar nuestra vida.
El ser humano está dotado de sensibilidad y de esta forma, la asociación de ideas provocada por alguna sensación, a veces puede influir en su mente, de tal manera que podrá morir o vivir, enfermar o curarse, según la convicción adquirida a través de aquella sensación.
Por tanto, es natural que las personas se resfríen si apenas en los primeros estornudos piensan: “Hum, parece que me estoy resfriando”, ó cuando un familiar estornuda le dicen: “Uy, creo que te estás resfriando”.
Sabemos que el estornudo es provocado por una irritación en la mucosa nasal y justamente por esa irritación, la persona permanece con la mente momentáneamente concentrada cuando estornuda, y lo que piensa en ese instante indefectiblemente acaba ocurriendo.
Si piensa: “me resfrié”, es natural que ese pensamiento se concrete y realmente se resfríe.
Si por el contrario, la persona piensa: “junto con este estornudo salió el resfriado y estoy eliminando la idea de resfrío, muchas gracias”, con toda seguridad se habrá librado del resfrío. Es necesario hacer ésto con verdadera fe y convicción total.
Las enfermedades, son productos de la ilusión mental. Tranquilizando y purificando la mente se pueden evitar muchas enfermedades que se manifiestan en el cuerpo físico o carnal.
Es muy importante que cada uno de nosotros hagamos un examen y análisis de nuestra forma de ser, de nuestros hábitos y costumbres, de nuestro carácter y personalidad. Antes de nada, deberíamos convertirnos en líderes de nosotros mismos, asumir plenamente el liderazgo de nuestro propio crecimiento personal y profesional. convertirnos en un motivador natural.
En este contexto, es trascendental desarrollar una actitud apropiada para enfrentar las diversas circunstancias, hechos y situaciones que se presentan en nuestra vida diaria, en tiempo y espacio.
Significa que todos los seres humanos sin excepción, tenemos el gran poder de decisión, para adoptar una determinada actitud. Frente a cualquier acontecimiento, usted siempre tendrá dos opciones: ser una persona positiva ó ser una persona negativa.
Cada mañana al despertarse, usted puede escoger estar de buen humor ó estar de mal humor; es su decisión y responsabilidad. Y deje de buscar algún culpable de su mal humor.
Cada vez que le suceda algo malo, usted puede escoger entre ser una víctima ó aprender de ello. Usted decide si el fracaso le destruye ó lo considera un escalón en su aprendizaje y crecimiento.
Usted elige: criticar ó elogiar, odiar ó amar, ser corrupto ó ser ético y moral, juzgar ó comprender, agradecer ó ser desagradecido, ser pobre ó próspero, ser trabajador eficiente ó deficiente, etc., etc.
Cada situación es una elección ¿Verdad que sí?, piénselo con calma y serenidad. Usted tiene la facultad para elegir la forma de reaccionar ante cada situación. Usted elige cómo la gente afectará su estado de ánimo. Es necesario romper los paradigmas de culpar a otros por la forma en que reaccionamos.
En resumen, la decisión de cómo es usted, cómo se ve, cómo se siente, cómo vive, es suya. Usted elige cómo vivir la Vida.
La humanidad vive y rige su vida en base a ideas y creencias desarrolladas a lo largo de su existencia terrenal.
Uno de los paradigmas màs perjudiciales y de autodestrucción es el dicho: “Mente sana en cuerpo sano”. Parece ser una frase inocente, parece verdad y hasta parece lindo cuando es pronunciado públicamente como slogan de muchas campañas masivas.
Hagamos una reflexión y análisis en profundidad. Decir mente sana en cuerpo sano, es pensar y creer que el cuerpo físico o carnal es más importante que la mente. Es creer que la mente es una parte dependiente del cuerpo(concepto antiguo). Esta vibración es captada y fijada por la mente subconsciente de la persona. Esta idea, creencia o pensamiento viene a ser el origen de todos los conflictos y sufrimientos del ser humano.
Entonces, es necesario enfrentar la mentira con la Verdad. Es preciso el cambio del enfoque mental y forma de pensar de la humanidad. Es hora de grabar en nuestras mentes la frase correcta “Cuerpo sano en mente sana”.
Es hora de afirmar que primero es la mente y el pensamiento. Toda idea se desarrolla primero en la mente y luego se concreta como manifestación en el cuerpo físico y en el mundo visible y perceptible a los cinco sentidos. Podemos afirmar que el cuerpo está en la mente, es dependiente de ella; y finalmente, el cuerpo físico es producto de la mente.
Se puede considerar: Mente=Director de orquesta; cuerpo físico=músicos.
Una mente limpia y pura, proyecta un cuerpo sano y saludable. Cuando la mente alberga idea de enfermedad, la enfermedad se presenta en el cuerpo.
Las personas que no creen en esta Verdad, tienen la libertad y derecho de hacerlo. A fin de cuentas, son responsables de sus pensamientos y sentimientos, por tanto, de su destino.
Es una característica común que las personas busquen tratar de equilibrar su vida. ¿Quién no le gustaría encontrar el equilibrio perfecto entre la familia, los estudios, los amigos, el trabajo y las actividades personales?
El ritmo tan dinámico y veloz de la vida actual nos envuelve y nos deja poco tiempo para pensar o planificar nuestro mediano y largo plazo. Esto es un grave error, ya que precisamente en la visión que tenemos de nuestras vidas dentro de 3, 5 o 10 años es lo que nos proporcionará el equilibrio que tanto buscamos.
Aquí les presento algunas pautas de cómo organizarse para buscar adecuadamente y por supuesto, encontrar, el equilibrio en su vida:
1. El trabajo: si lo que quiere o le interesa es obtener una buena posición económica, entonces no pierda dinero en gastos inútiles. Lo que debe hacer es ponerse objetivos y de acuerdo a sus ingresos, destinar una parte para ahorrarlo. Esto es clave. Con lo que gana usted puede llegar a tener lo que desea, solo es cuestión de organizarse. Establezca prioridades y sea consecuente, entre lo que compra y lo que desea con respecto a sus metas.
2. La familia: definitivamente lo más importante en la vida. No lo debe descuidar. Así le cueste noches y madrugadas de sueño, no puede desatender a la familia. Es la base de la sociedad y la base de su vida. Si se da cuenta, le puede faltar todo, menos alguien que lo reciba con una sonrisa al llegar a casa.
3. Los amigos: no podemos dejar de lado la vida social. El ser humano es un ser netamente social y por ende es necesario para su sobrevivencia que se relacione con los demás. Los amigos abren puertas en la vida que jamás nos hubieramos imaginado que existían.
4. Los estudios: indispensables para vivir en sociedad y progresar en la vida. Ahora, es posible poner un límite al conocimiento personal, pero no al colectivo. Si usted quiere poner un límite a su propio conocimiento, debe considerar sacrificarlo por alguno realmente valedero.
Una de las cosas más importantes para tener equilibrio en la vida personal: “walk the talk”, como se dice en inglés, que quiere decir, ser consecuente entre lo que se dice y lo que se hace. Ser consecuente con las metas.
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Con mucha frecuencia escuchamos comentarios en las familias con respecto a la conducta o comportamiento de sus hijos “este niño(a) es malcriado(a)”, “es mañoso(a)”, etc. Hay padres y madres que pregonan como si fuera un gran acontecimiento, que sus hijos son malcriados, y añaden “ya no sé qué hacer”.
Yo mismo, en el pasado lejano, tenía estas creencias o pensamientos, con comentarios semejantes. En el presente actual, afirmo contundentemente, que estos comentarios y pensamientos son dañinos y perjudiciales, para todos los seres humanos. Debemos tener mucho cuidado y reflexionar profundamente al respecto.
Cuando se afirma que los niños son malcriados, se entiende que no recibieron buena crianza o buena educación; por tanto, se asume la existencia de fuerza y poder ajeno al niño o niña que ha influenciado en su formación psicosocial. Entonces, los verdaderos causantes de la malcriadez de los niños, son las personas mayores o adultas que permanecieron próximos a ellos. Generalmente estas personas son papá, mamá, hermanos mayores, abuelos, tíos, etc.
De otro lado, los niños al nacer, llegan a este mundo, con todos los atributos divinos propios de su Yo Verdadero o esencia espiritual (Alma): sabiduría, amor, vida saludable exenta de enfermedades, abundancia, alegría y armonía. Poseen mente dócil y pureza en sus sentimientos, gran inteligencia y capacidad de observación e imitación, por tanto, los niños (se incluye a los bebés) observan e imitan todos los pensamientos, palabras y accciones de las personas que le rodean. Los pensamientos son vibraciones que se transmiten entre las personas según la ley mental “semejantes se atraen”.
Por tanto, los niños son inocentes de toda culpa por sus conductas. La corrección en ellos deben hacerse con amor y sabiduría, no castigándolos.
En todo caso, quienes merecen mayor castigo y corrección son las personas mayores que rodean al niño en su vida.
“Poca gente piensa más de dos o tres veces al año. Yo me he hecho de una reputación internacional por pensar una o dos veces por semana”. GEORGE BERNARD SHAW.
Es curioso como, a diferencia de los animales, el ser humano ha sido dotado de capacidad de pensamiento, sin embargo, muchas veces se vive tan intensamente el día a día, que nos olvidamos de usarlo.
Muy cierto, las rutinas se apoderan de nuestra vida, dejando poco o casi nada de tiempo a detenerse y pensar. Pensar en lo que se hizo, para aprender. Pensar en lo que se está haciendo, para dirigir las acciones correctamente. Pensar en lo que se hará, para planificar de forma adecuada.
La vida nos gana y nos envuelve en la mentira de la velocidad. Vivir rápido, alcanzar las metas y lograr los triunfos tan anhelados, pero ¿a costa de que?. El dinamismo que se vive hoy en día hace prisioneras a las personas y no las deja utilizar su pensamiento con libertad.
Por más atareado y ocupado que pueda estar. No se olvide nunca de hacer un alto y ponerse a pensar. Finalmente, eso nos diferencia de las otras especies. Se podría decir que ese es nuestro valor agregado, nuestro ventaja diferencial en este mundo. Si no utilizamos nuestra capacidad de pensar, entonces no pasará mucho tiempo en que nos sustituirán por máquinas o robots, que podrán hacer exactamente lo que hacemos, seguir rutinas.
Les dejo otro pensamiento, este un poco más irónico, pero que invita a reflexión.
“Mucha gente prefiere morir antes de pensar… y de hecho lo consiguen”. B. RUSSELL.
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