espiritual

Todos los seres humanos tenemos una o más motivaciones para realizar las actividades que hacemos en la vida cotidiana. Estas motivaciones varían de una persona a otra, constituyendo paradigmas individuales (propias), familiares, regionales y hasta de cada país, marcando las diferencias en la humanidad.

Cuando los planes y objetivos de nuestras vidas, se establecen obedeciendo motivaciones basadas en el temor y ego, con seguridad obtendremos resultados poco satisfactorios y efímeros, más bien, nos veremos envueltos en un círculo vicioso de los sufrimientos de la humanidad.

Por ejemplo, si un empresario decide ofrecer bienes/servicios con el principal objetivo de ganar dinero y hacerse rico, es muy probable que sus empleados, proveedores y clientes también tengan esos objetivos, por la ley mental “semejantes se atraen”. Entonces, quizás en el corto plazo logre sus propósitos, pero en el largo plazo está destinado a fracasar y no alcanzar felicidad eterna.

Cuando nuestra misión en la vida, se establece obedeciendo motivaciones basadas en el amor, gratitud y autoestima, infaliblemente obtendremos resultados muy satisfactorios y duraderos, generando felicidad para los demás y para sí mismo.

Sigamos el ejemplo del empresario, pero esta vez, su principal objetivo es ofrecer bienes/servicios de calidad superior, que satisfagan las necesidades de sus clientes, a precios “razonables” y buscando beneficiar a todos. Tal vez en el corto plazo enfrente algunas dificultades, pero, con seguridad en el largo plazo alcanzará prosperidad y felicidad duraderas, tanto para los demás como para sí mismo.

Al respecto, muchos pensarán y dirán que hoy en día, casi todas las empresas manifiestan obsesión por sus clientes, lo cual es cierto pero en teoría, son declaraciones para las tribunas; en la práctica su principal objetivo sigue siendo la “rentabilidad” y “utilidad” económica y financiera. Con esto, no quiero decir que las empresas no tengan utilidad ni rentabilidad, lo que sostengo es que éstas sean mesuradas o razonables, de modo que “todos las personas se beneficien, sean felices y prósperas”.

Haga usted la prueba, cambie sus paradigmas, comience a trabajar por amor al prójimo, buscando beneficiar a los demás; y, logrará resultados sorprendentes y muy satisfactorios.

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