En mi infancia me enseñaron que cuando yo muera me ganaría el cielo si me portaba bien, ó el infierno si me portaba mal. Con esta enseñanza, como era de esperar,, se iniciaba conscientemente una vida llena de temores y miedos, de premios o castigos que nos haríamos merecedores al morir.
En los tiempos actuales, con el avance vertiginoso de la ciencia, la tecnología, la filosofía y la religión, estos pensamientos y sentimientos del ser humano están cambiando notablemente, al punto que la Mecánica Cuántica afirma que la materia no tiene existencia real, y en su lugar habla de la energía.
Simultáneamente con el progreso científico y tecnológico, es necesario desarrollar y mantener una fe correcta en Dios; una verdadera fe que solucione los problemas de hombres y mujeres, en su vida diaria.
En este sentido, vemos que las grandes religiones del mundo, en su esencia son idénticas (Cristianismo, Shintoismo, Budismo, Islamismo); es decir, todas tienen el mismo origen. Este origen es el único Dios verdadero creador del Universo, que adopta diversos nombres según las religiones: Dios, Kanzeon Bosatsu, Buda, Alá, Jehová, Yavé, etc.
Siendo así, todas las religiones son buenas y permiten alcanzar la salvación desde que la persona nace. Para concretar esta situación, los seguidores de las diversas religiones, tienen la obligación de estudiar y conocer en profundidad, la esencia de sus respectivas religiones, y no contentarse sólo con las formas externas de sus iglesias, lo cual promueve la aparente diferencia entre ellas.
Jesús dijo: “El reino de Dios está en vuestro interior”. En buenas palabras, significa que “Aquí y ahora es el paraíso”, ó el mismo infierno (sufrimiento). No es necesario esperar a morir para ésto.
A veces puede parecer una tarea difícil, demostrar que Dios existe, cuando todo en nuestro mundo es tan material, tan ilusorio. Todas las personas van por la vida acumulando o queriendo acumular riquezas, por lo que empiezan a desear y rendir culto a diversos dioses.
Como ve, la palabra Dios es muy amplia. Dios significa todo y uno solo a la vez. Sin querer entrar al debate religioso del asunto, es necesario admitir que alguien o algo tuvo que haber puesto en orden y a andar el universo.
Llámelo como desee, eso es Dios. Aquello que pudo ser capaz de imaginarse un mundo tan perfecto y armonioso, con seres humanos capaces de hacer hasta lo imposible y llegar hasta el infinito. Eso es Dios. Y no necesariamente para una raza o un planeta, sino para todo el universo.
Las distintas religiones tratarán de ganar su voluntad para que apoye una u otra iglesia. No se deje confundir, no es necesario pertenecer obligatoriamente a una iglesia para profesar su religión, mucho menos sus convicciones. Usted es capaz de expresar a sus semejantes y al mundo entero, todo el servicio, amor y bendiciones de las cuales estamos llenos los seres humanos.
Por lo tanto, ¿existe algo todavía por probar?. Si Dios existe o no, creo que queda demostrado. Depende a qué le llame usted Dios. Si usted se refiere a un adulto mayor vestido de blanco, con barba y que habla palabras bonitas, entonces es muy probable que nunca lo encuentre. Dios está en todos lados, sin una forma específica, es todo y uno solo; y además, forma parte de todos nosotros.
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La frase completa dice: “tenga cuidado con lo que desea, porque se le puede cumplir”. Es una frase que lleva cierta trampa o doble sentido en su interior. ¿Quién no quisiera que se le cumplieran los deseos?. Sin embargo, veremos que hay mucho más allá de las simples palabras.
Cuando uno desea algo con mucha pasión, todas las fuerzas internas y externas, las que viajan por todo el universo, empiezan a relacionar y confluyen para intentar realizar eso por usted. Así es el poder del ser humano, el poder de su mente y su imaginación.
Aunque suene difícil de creer, el universo quiere cumplir sus deseos. Pero en el camino pueden presentarse millones de variables y eventos que tal vez, al cruzarse con sus deseos, puedan alterarlos un poco, generando desenlances distintos y no previstos.
Por otro lado, cuando finalmente alcanza aquello que con tanta paciencia esperó, se da cuenta que realmente, no era tan bueno como pensaba o que en verdad, no le hacía tanta falta. Eso suele ocurrir cuando los deseos son muy estacionales y estan referidos a cosas físicas.
Aún así, la naturaleza del ser humano siempre es querer más. Si uno tiene una manzana, luego quiere dos. Cuando tiene las 2, ahora quiere una docena, y luego querrá otras frutas y más cantidades, etc. Por eso, cuide sus deseos y orientelos hacia un destino feliz y real, ya que nunca sabe cuando se cumplirán.
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Cuando uno nace, crece, aprende y descubre el mundo, lo hace dentro de una familia, por lo general. Dentro de esta familia, uno se siente protegido, querido, estimado, considerado y dispuesto a aprender cada día más.
Entonces, la familia forma algo así como un capullo imaginario de protección e influencia alrededor de uno. Por lo tanto, al formar este capullo, la información que uno puede obtener del mundo exterior accede, pero con los filtros familiares.
Es decir, uno tiene acceso a mucha información, pero siempre con el punto de vista familiar impregnado. Uno recibe muchas ideas, pero que muchas veces pueden llegar distorsionadas o incompletas, debido a estos filtros que pone la familia, sin ninguna mala intención.
Es en este escenario que aparecen los amigos. Uno encuentra amigos en muchos lugares, en la escuela, en la universidad, en el trabajo, en el club, etc. Pero estas personas a las que llegamos a conocer muy bien, provienen de otras familias con costumbres, puntos de vista y opiniones diferentes a las nuestras. Entonces, ellos llevan consigo, las experiencias y aprendizajes de universos distintos y nuevos para nosotros.
Eso precisamente es una de las grandes cosas que se puede encontrar en un amigo: un universo diferente y nuevo. Un mundo por explorar y conquistar. Nuevas experiencias, nuevos pensamientos, nuevas ideas, todo un viaje extraordinario hacia el conocimiento. Y es así, con cada amigo que conocemos.
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Hoy en día es más frecuente la tendencia a discutir y conocer cada vez más, temas relacionados con la Etica, la Moral y Responsabilidad Social.
Se habla mucho sobre la ética en las profesiones (médicos, abogados, ingenieros, educadores, etc.), ética en la política (ministros, congresistas, alcaldes, etc.), ética en las relaciones sociales, ética en los deportes, etc.
Muchas veces escuchamos comentarios y críticas como: “ese fulano es un profesional sin ética”, o “ese político no tiene ética ni moral”, o también, “ese señor actúa con mucha ética”. En fin, son diversas las apreciaciones que podemos formarnos acerca de los actos y conductas de las personas.
Creo que conviene revisar someramente los conceptos y definiciones de estos términos:
Sabemos que la Filosofía es una ciencia que estudia el pensamiento humano, desde los enfoques del conocimiento y de la acción.
La Etica, es la parte de la Filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del ser humano con respecto a todos los seres vivos y cosas existentes en el Universo (incluído el cuidado del Ambiente).
La Moral, es la ciencia que enseña las reglas que deben seguirse para hacer el bien y evitar el mal. Es el conjunto de facultades del espíritu. Es inherente a nuestro crecimiento espiritual. Por esa razón, muchos autores denominan como “Conciencia moral” a nuestra Alma.
Entonces, la Etica y la Moral son aspectos inherentes a nuestra Naturalez Divina, es decir, a nuestro Yo Verdadero (Hijo de Dios).
Carlyle dijo: “Tus pensamientos son el arma que subyuga tu propio destino. Si mantienes pensamientos destructores con relación a un individuo o a un grupo, terminarás por herirlo mortalmente, aunque no aprietes el gatillo de una arma de fuego. Lo que resulta de los pensamientos que el hombre mantiene en su mente, acaba manifestándose inevitablemente”.
Las ideas y pensamientos mantenidas constantemente en la mente humana, incluyendo aquellas que pasan rápidamente por el cerebro, hallan eco en este Universo, atrayéndose unas a otras, agrupándose y difundiéndose. Luego, al alojarse en la mente de determinadas personas, pasan a manifestarse como actitudes concretas y acaban moviendo el mundo entero.
Tanto los pensamientos como el carácter y la personalidad son vibraciones, por lo tanto, se propagan como ondas de radio. Una persona que mantiene siempre pensamientos deshonestos, irradia la atmósfera de deshonestidad, aun cuando hace intentos por parecer honesta.
Por lo expuesto, si deseamos realmente ser personas que emitan vibraciones alegres y armoniosas, debemos esforzarnos siempre por mantener nuestra mente alegre y pacífica, evitando vibraciones de odio, ira, desconfianza o temor.
Hacer que nuestra mente adopte el hábito de transmitir ondas vibratorias de salud, de paz y de armonía. Es muy importante cultivar y mantener esta actitud positiva, principalmente, con todas las personas de nuestro entorno: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc.
Si usted tiene en su mente, el hábito y costumbre de guardar confianza, decisión, entusiasmo y autoestima, ciertamente la atmósfera que usted irradia es de éxito, felicidad, entusiasmo y seguridad. Una persona que transmite una atmósfera tan maravillosa, inspira confianza en todo momento y lugar.
El pensamiento es “semilla”, y tarde o temprano germinará y crecerá. Cultive usted en su mente buenas semillas.
Todo cuanto nos ocurre a cada uno de nosotros los seres humanos en el momento presente de nuestras vidas, es una consecuencia de lo que hemos pensado, hablado y actuado en nuestro pasado.
Hay personas que piensan y creen que en este mundo de tercera dimensión donde nos desarrollamos con nuestro cuerpo físico, muchas de las cosas que nos pasan a diario, son ocasionadas por la buena suerte ó mala suerte; es decir, dentro del contexto de la casualidad o azar.
Es bueno saber que esto no es verdad. Es necesario desterrar de nuestra mente estas ideas equivocadas. En su lugar, es muy útil saber que existen leyes mentales que nos gobiernan en forma inexorable en este mundo visible.
La inexorabilidad de estas leyes mentales significa que afectan por igual a las personas que las conocen y también a las que no las conocen. La diferencia es que quienes la conocen pueden utilizarla con sabiduría para su felicidad. Nadie puede violar o esquivar estas leyes sin sufrir sus efectos o consecuencias.
Una de estas leyes es la de “causa y efecto”; en los dichos populares se conocen como “todo lo que se siembra, se cosecha”, “quien siembra vientos, cosecha tempestades”; todo efecto tiene su causa y toda causa tiene su efecto.
Nuestro “presente” es el “ahora” que vivimos constantemente. Nuestro “pasado” se remonta desde nuestra concepción en el útero materno hasta 1 segundo de tiempo antes de nuestro “ahora”.
Lo que quiero decir es que, lo que hemos pensado, hablado o actuado hace mucho tiempo ó hace 1 segundo, va a dar frutos en el presente.
Si alguna persona robó, engañó, maltrató ó mató a otra persona, es una siembra que cosechará tarde o temprano, no cabe ninguna duda; la cosecha es obligatoria y generalmente viene multiplicada. Esta cosecha se manifiesta en la persona que lo sembró, como enfermedad, sufrimiento, desgracia, infelicidad, muerte, etc.
La persona que sembró amor, bondad, comprensión, generosidad, etc. lo cosechará en forma de felicidad, prosperidad, alegría, éxito, bienestar, etc. Generalmente multiplicado. Así es como nos responde el Universo.
¿Qué es lo que define los gustos o inclinaciones de una persona hacia ciertas opciones en la vida?, ¿por qué somos tan diferentes unos de otros?, ¿cómo tomamos nuestras decisiones?, en realidad, así como estas preguntas, hay muchas que intentan responder dudas universales del ser humano.
Las preguntas parecen complejas, sin embargo, las respuestas a las mismas se mueven en un contexto muy simple, pero de análisis profundo… nos estamos refiriendo al cerebro humano.
Todas las respuestas radican ahí, en el cerebro. Y es que este órgano es uno de los misterios más grandes del universo para el hombre. Según los estudios científicos, sólo el ser humano, a lo largo de su existencia y evolución, ha desarrollado sólo entre el 5% y 10% del cerebro. Esto quiere decir que existe por lo menos un 90% de masa cerebral, con capacidades y habilidades desconocidas, que está aún pendiente de estrenar.
Pero de lo que sí podemos hablar, es acerca de lo que conocemos del cerebro. Actualmente, se divide en dos hemisferios, cerebral izquierdo y cerebral derecho. Si bien simétricamente son iguales, ambos hemisferios alojan diferentes formas de enfrentar la vida.
Así, el hemisferio cerebral izquierdo tiene las funciones de habilidad númerica, lenguaje escrito, razonamiento, lenguaje hablado, habilidad científica y el control de la mano derecha. Por otro lado, el hemisferio cerebral derecho contiene la perspicacia, percepción tridimensional, sentido artístico, imaginación, sentido musical y el control de la mano izquierda.
Obviamente, esto no quiere decir que los zurdos tengan sólo habilidades artísticas y los diestros habilidades matemáticas. No es tan simple. Uno puede tener desarrollado distintas áreas de cada hemisferio. Sin embargo, es común ver en las personas ciertas tendencias hacia comportamientos númericos, verbales, artísticos, etc.
Ahora que sabe el porqué el cerebro humano es un misterio aún sin resolver (por lo menos al 100%), podrá aprender a enfocarse en qué áreas le interesa a usted desarrollar, cuáles tiene y puede perfeccionar o quizás dar un vistzo a ese 90% que tenemos de territorio por descubrir.
Lo importante es no olvidar que el ser humano no deja de aprender nunca, cualquiera sea la edad; siempre estamos en constante aprendizaje y nuestro cerebro no tiene momentos de para o descanso, está trabajando y procesando información constantemente.
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El alma del hombre recuerda su pasado, explica su presente y busca su futuro, todos los días. Todos los seres humanos andamos en busca de algo. Ese algo puede ser dinero, fama, conocimiento, formar una hermosa familia, o bien todo lo anterior junto (la del ambicioso). En ese sentido, todos nuestros actos van orientados a conseguir esos objetivos (suponiendo una vida congruente).
Sin embargo, los resultados no siempre van acorde con lo esperado. Muchas veces las decisiones que tomamos en la vida nos hacen desviarnos del camino por un tiempo o incluso para siempre. Más allá del destino que uno quiere para su propia vida, está también el rol que jugamos cada individuo en el universo. Me refiero al fin único de la existencia humana. Si bien cada alma tiene un destino, existe uno sólo para la humanidad (formado quizás por la suma y resta de nuestros destinos individuales).
Ese camino lo construimos todos, cada día que vivimos. Por lo tanto, nuestro papel a jugar dentro de la vida, debe estar alineado con ese único fin. ¡Pero qué casos más extremos vemos en la historia!. Judas por ejemplo, el que yo conocía como el discípulo malvado que traicionó a Jesús (es lo que me enseñaron de niño). Resulta que ahora, después de los últimos hallazgos, se piensa que Judas fue uno de los discípulos más queridos y que la traición que cometió era el rol que le correspondía para que otros eventos posteriores ocurran. Es decir, una pieza del tablero.
¿Cuántas personas a lo largo de vida fueron piezas jugando un papel determinado para la continuidad de la vida?, ¿cuántas personas lo serán aún?. Sé que el espíritu y la voluntad humana, quizás sean las fuerzas más grandes que existen pero, queda claro que no andan a su libre albedrío, sino que van por un camino y hacia un final.