Una de las maniobras del liderazgo mencionada por Sun Tzu en su obra “El Arte de la Guerra” es la generación de una doctrina para el ejército o el equipo.
El crear lo que Sun Tzu llama La Doctrina al interior de un equipo de trabajo es como una inyección de optimismo, fortaleza, perseverancia y actitud directamente al espíritu de cada integrante, generando en cada uno de ellos un sentimiento de unidad y de apoyo para con los demás miembros del equipo.
Esta inyección revitalizadora, circula internamente, en cada cuerpo y cada espíritu de las personas que conforman el equipo. Es una fuerza interna, no visible al ojo humano, que saca a relucir lo mejor de las personas en diversas situaciones. Es decir, cuando las personas se adhieren a esta doctrina inyectada por el líder, optan voluntariamente por dejar lo mejor de sí mismo en cada actividad que realizan.
Esta fuerza interior está más allá de simples pancartas, carteles o anuncios en donde se puedan desplegar valores, principios, políticas o códigos. Esta fuerza va como la sangre, por dentro de las venas, sosteniendo con vida al equipo y lo más importante, manteniendo las ganas de avanzar, de mejorar.
Los líderes deben siempre enfocarse, como punto básico inicial en la conformación y direccionar de equipos, el generar e inyectar una doctrina apropiada.
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No se si a usted le gusta jugar ajedrez, pero seguramente en alguna oportunidad ha visto un tablero y la disposición de las piezas en el mismo.
En un buen juego de ajedrez, las piezas no están esparcidas por el tablero de forma aleatoria o por azar. Cada pieza tiene una habilidad en particular y en conjunto, mediante la posición, determinan una estrategia de ataque o de defensa en particular. Como sabe, las piezas no se mueven por si solas, por lo que también debemos mencionar al líder o general que comanda a estas piezas (jugador de ajedrez).
De igual forma en la vida, tanto profesional como personal, nosotros nos convertimos en líderes, generales de un equipo de personas, a las cuales tenemos que llevar a cumplir un objetivo específico.
Para Sun Tzu el tema es muy claro. Él dice: “Considera a los soldados como a niños, y ellos irán hasta los valles más profundos”… “Considera a los soldados como a hijos amados, y ellos estarán a tu lado hasta la muerte”.
En su obra El Arte de la Guerra, Sun Tzu nos explica la elevada responsabilidad que conlleva ser un líder. No solo llevas contigo el deber de la tarea, sino las vidas de los que te siguen. Por lo tanto, un buen líder debe medir con cautela la situación y la posición en la que se encuentra. El terreno, el clima, el ánimo del ejército, entre otros deben ser analizados y estudiados con precaución para no perder la meta, ni llevar a la ruina al equipo.
La estrategia de la posición, al igual que en el ajedrez, gana una gran importancia en la vida. Debemos preparar los ataques y las defensas con anticipación y meticulosidad. Si se avanza, debe ser porque es el momento indicado para avanzar. Si se retrocede, debe ser porque es el momento propicio de hacerlo. Cada movimiento del equipo debe estar en armonía con el plan y el objetivo trazado.
Lea también nuestro artículo Coaching y Motivación: las dos espadas de todo buen líder.
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En muchos lugares se habla excesivamente del cambio y cómo enfrentarlo y superarlo. En revistas, televisión, conferencias, sitios web y muchos otros tratan el tema del manejo del cambio como algo crítico y fundamental, no sólo en el ámbito empresarial, sino también en el personal.
Sin embargo, podríamos sostener que existe un tema relacionado y quizás aún más importante que el manejo del cambio en sí, y es el cambiarse a sí mismo.
Como lo dijo Sun Tzu en su gran obra “El Arte de la Guerra”, el conocerse a sí mismo toma una importancia fundamental en el quehacer diario de todo general o líder. Un líder no puede pretender liderar a otros si antes no puede liderarse a sí mismo y la única forma de hacer esto último es teniendo un profundo autoconocimiento.
Entonces, el primer paso es conocerse a sí mismo, y posteriormente, el verdadero reto del término “cambio” es el cambiarse a sí mismo. Esto, diría yo, es una tarea de titanes. ¿Se imagina usted cambiar sus hábitos, su forma de pensar, su perspectiva, sus puntos de vista?. Déjeme decirle que esto implica a usted comprender que muchas cosas que creía correctas, en realidad no lo eran.
Finalmente, ¿de qué sirve hablar tanto del cambio y/o especializarnos en el manejo del cambio, sea en la organización o en casa?. La verdad, no serviría de mucho si cuando llegamos a conocernos a nosotros mismos entendemos que no podemos cambiarnos, o que es una tarea más difícil aún.
Pensemos en esto como un reto personal. Una persona que pueda conocerse a sí misma, no se encontrará en peligro en ningún lugar o situación… una persona que además de conocerse pueda cambiarse a sí misma, tendrá el mundo en sus manos.
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Generalmente para un líder, puede resultar un poco complicado mantenerse en esa posición. Puede llegar a ser una constante lucha consigo mismo o con el entorno, tan cambiante hoy en día.
Para llegar a ser líder y conservar esa posición, el ser humano utiliza diversas herramientas, algunas formales y otras no, pero que le son útiles al fin y al cabo para llevar a buen puerto su misión, mantener su jerarquía y continuar influyendo e inspirando a los demás.
Si hablamos de los buenos líderes; aquellos que guían a la sociedad por el camino de la justicia y la bondad, entonces debemos sentirnos satisfechos por que continuen realizando esta gran labor, cualquiera que sea el nivel o medio en que la ejecuten (en la vida personal o laboral).
Sin embargo, es necesario dejar en claro lo que requieren los líderes actuales para tener éxito y llevar a otros por el camino del éxito. Según Sun Tzu, en su gran obra “El Arte de la Guerra”, la esencia del triunfo en un líder radica en 5 características:
1. Saber cuando luchar y cuando no hacerlo: obviamente el líder necesita tener la cabeza fría en cualquier situación, para poder decidir de forma correcta en medio de las crisis y problemas que puedan venir. Debe saber cuando avanzar decididamente y cuando retroceder cautelosamente.
2. Manejar de forma correcta las fuerzas: en todo ejército (o equipo) existen fortalezas mayores y menores. El líder sabe cómo equilibrar estas fuerzas, potenciando adecuadamente las mayores y apoyando con vigor las menores.
3. Motivación: el líder sabe que un equipo altamente motivado es capaz de, a una sola orden, bajar a los abismos del infierno y enfrentarse a mano limpia con los mismos demonios y obtener la victoria. Mientras que por otro lado, un equipo desunido y desmotivado, no alcanzará ningún objetivo que se proponga.
4. Planificación y acción: quizás la esencia del liderazgo radique en qué tan capaz es un líder de anticiparse a los hechos. De esta forma, puede organizar a su ejército o equipo para atacar en el mismo momento que se es más fuerte, mientras que es el mismo momento en que el enemigo es más débil.
5. Sin intervención del soberano: Sun Tzu es muy claro en este punto. Si el soberano (jefe o gerente) interfiere en las acciones del general o líder de una forma negativa, entonces el líder tiene el deber ético, moral y justo (ya que se debe a su equipo, a sus valores y sus metas) de tomar las riendas de la acción y evitar a toda costa esta interferencia.
“Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no necesitas temer el resultado de cien batallas; si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada batalla ganada también sufrirás una derrota; si no te conoces ni a ti mismo ni al enemigo, sucumbirás en cada batalla”. SUN TZU.
Lea también nuestro artículo Los 5 peligros inminentes de convertirse en líder.
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Ya en otros artículos anteriores hemos tratado el tema de cómo convertirse en un líder. Sin embargo, ahora abordaremos la otra cara de la moneda… ¿que riesgos corre usted, luego de convertirse o ser un líder?, ¿es acaso el liderazgo un terreno peligroso?, muchas herramientas de coaching enseñan como llegar a ser líder, pero ¿enseñan como resistir el oleaje y mantenerse firme en esa figura?.
Según Sun Tzu, conocido autor de la gran obra “El Arte de la Guerra” y conocido también desde la antiguedad por su versátil y poco usual percepción de las relaciones interpersonales, de los conflictos y de la estrategia; todo líder corre peligro en 5 puntos clave.
A continuación, una breve reseña de estos 5 puntos que Sun Tzu menciona como estratégicamente el causal, de cualquier derrota que pueda sufrir un equipo o dicho en sus palabras: “un ejército”:
1. Osadía: el ser desenfrenadamente impetuoso puede llevar a un general a sacrificar a todo su ejército, en pos de un ideal temerario y audaz.
2. Cobardía: la falta de valor ciega la vista del general, nubla la visión del líder y lo hace retroceder cuando debe avanzar; por lo tanto, el equipo termina naufragando cerca de la orilla o el ejército capturado.
3. Temperamental: preso de sus emociones y sentimientos, el líder es fácilmente seducido por reacciones básicas que en lugar de salvarlo a él y a su equipo, los ponen en situaciones adversas.
4. Delicadeza de honor: el liderazgo noble se ve expuesto a la humillación y el líder se ve reducido al más espantoso de los maltratos, enfrentarse a su propio ego cara a cara, y sucumbir ante él.
5. Excesiva solicitud: un líder no puede perder de vista su objetivo, ni las razones y poderes que lo pusieron en la posición que ocupa. La expectativa es mucha a su alrededor y debe siempre tomar las mejores decisiones, sobre una base calma y objetiva. El ser extremadamente solícito, pone en riesgo su capacidad de discernir en momentos de crisis, entre lo bueno y malo, tanto en el corto y el largo plazo.
Sun Tzu considera que, ante cualquier falla o fracaso de un equipo, se debe mirar siempre a estas 5 debilidades del general o líder, ya que la causa está definitivamente en una de ellas.
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Si usted es de las personas que gusta de librar batallas en el ámbito personal y profesional… si es de esos que planifica cada paso que da y siempre está observando y analizando a los demás… si además es ordenado y estructura sus pensamientos hacia sus prioridades y disfruta cada pequeño éxito en su vida… entonces lea lo que sigue a continuación.
Así como en la antiguedad existían tesoros perdidos que los saqueadores se afanaban en encontrar, hoy existen 3 joyas literarias que acompañarán, aconsejarán y moldearán su espíritu en esas batallas diarias de su vida.
El Arte de la Guerra, de Sun Tzu; El Libro de los 5 Anillos, de Miyamoto Musashi; y De la Guerra, de Karl Von Clausewitz. Tres libros espectaculares y llenos de conocimientos acerca de cómo enfrentar los problemas personales y en el trabajo, poniéndo a este enfrentamiento un toque de elegancia y distinción.
Como usted quizás sabe, Sun Tzu fue para su época un experto en librar batallas. La guerra era su especialidad y aún hoy en día, sus enseñanzas aplican a miles de situaciones del día a día. Su libro, El Arte de la Guerra, nos enseña cómo la estrategia y preparación del combate toman una importancia vital en la contienda. Conocer a tu oponente y conocerte a ti mismo, son el éxito de la batalla, antes de librarla.
El Libro de los 5 Anillos, por su parte, pone igual énfasis en la estrategia militar, pero hace estrecha relación con la naturaleza abundante y proveedora de recursos para el ser humano. En esta obra, Miyamoto Musashi hace gala de una claridad dinámica y versátil sobre los conocimientos del guerrero y su arma; realzando la interdependencia entre ambos.
Si bien es cierto que para algunos, Karl Von Clausewitz pone en su obra De la Guerra un especial cuidado de señalar la teoría de la estrategia y del combate, también adopta una visión amplia y agresiva de las situaciones de ataque con las de defensa. Analiza profundamente el antes, para ganar las probabilidades en el campo.
Le repito, si usted es de las personas que se apasionan con estos temas, esos son los mejores libros que le puedo recomendar. Sin embargo, todo en esta vida tiene un distinto punto de vista. Es decir, el contenido de estas obras puede ser utilizado para fines buenos o malos.
Existe mucha experiencia y conocimiento en ellos, pero sólo es suya la decisión de como enfocar este aprendizaje. Avance en su vida con la fuerza implacable del espíritu humano. Saque lo mejor de si mismo y póngalo a prueba diariamente. Que lo que pueda aprender de Sun Tzu, Musashi y Clausewitz, sean su base, su teoría para nuevos pasos en dirección del éxito. Buena suerte.
“La tinta de los estudiosos dura más que la sangre de los mártires”. Proverbio Irlandés.
Nada puede hacerse sin tener confianza en uno mismo. La confianza en las propias acciones y en el propio punto de vista, encaminan nuestros sentidos hacia una sola dirección y ponen esmero y voluntad en hacer que se concrete.
Por otro lado, es muy importante también el autoconocimiento. El conocerse a sí mismo, le traerá amplios beneficios, ya que podrá controlarse y saber como actuar en diferentes ocasiones.
Ambos, la confianza en uno mismo y el conocerse a sí mismo, juegan de la mano en el camino del éxito, y se podrían considerar los primeros pasos. Es como cuando un infante aprende a gatear y luego a caminar.
Sun Ztu dijo “conócete a ti mismo, y estarás seguro en cualquier batalla”. La grandeza del autoconocimiento radica en poder dirigir la mente subconsciente y la fuerza espiritual en la dirección que queramos. El conocerse a sí mismo le permitirá potenciar sus fortalezas y reforzar sus debilidades. Haga caso a Sun Tzu e invierta tiempo en la ciencia del autoconocimiento.
Como dijimos anteriormente, ningún proyecto ni ninguna idea puede empezarse o desarrollarse sin tener confianza en cada paso que se da. La confianza es fundamental para la continuidad y el éxito. Tenga cuidado de siempre tenerla presente en su día a día, ya que ir a combatir sin ella, será como ir a un duelo a muerte, sin espada.
Lea nuestro artículo: Cómo podemos conocernos a nosotros mismos.
Imagine que el viento es la vida.
Así como las hojas que caen de los árboles son arrastradas por el viento, son las personas que no toman el control de sus vidas. Usted necesita desarrollar un peso suficiente, para que el viento no lo lleve a cualquier lugar.
Este peso no se refiere a nada corporal, sino espiritual e intelectual. Usted tiene que desarrollar tanto su paz espiritual como su intelecto, y de esa forma controlar sus acciones y por ende, su vida.
Hace un par de días estuve conversando con un amigo y me contaba de un problema profesional que tenía. La empresa en la que estaba no le ofrecía una línea de carrera clara ni tampoco una buena remuneración. Él nunca había hablado con sus superiores al respecto
Decidí que el mejor consejo que podía darle era el de mostrar su punto de vista frente a ello. Que converse con su jefe y que demuestre interés de crecer profesionalmente.
Si no nos expresamos ni somos claros en nuestras aspiraciones, pocos nos tomarán en cuenta. Usted necesita demostrar de una u otra forma, que tiene control sobre su vida y que desea tener éxito en ella. Lo más importante, necesita convencerse a sí mismo que lo que desea es triunfar y generar la fuerza interior suficiente para ir por sus sueños. Recuerde que esa fuerza que usted necesita se encuentra en su interior. Ya la tiene, sólo que falta hacerla despertar.
Sun-Tzu dijo: “Cuándo ataques, hazlo con la fuerza infinita de los 7 cielos… cuando te defiendas, escóndete baja las 7 profundas capas de la tierra”. El significado es claro, sea que avances o esperes, usa la fuerza infinita del espíritu y enfrenta la vida con ella.
Tiene usted dos alternativas: ser hoja y dejar que el viento tome la decisión por usted; o poner un poco más de peso y empezar a guiar el rumbo de su destino. Usted elije.