Me conmueve ver el sufrimiento de muchas personas a causa de enfermedades curables ó incurables.
Es lamentable observar en los hospitales y centros de salud, a las personas mayores, adultos y niños, en espera de sus turnos para ser atendidos por los médicos. Estos turnos, muchas veces se prolongan por varios días, semanas y hasta meses. Mientras tanto, las personas siguen sufriendo.
Soy Químico Farmacéutico de profesión, con muchos estudios de capacitación, especialización y post grado en MBA. Me considero experto en producción industrial de medicamentos, por los más de 30 años de experiencia en la industria farmacéutica.
Con estos logros profesionales, pensé que podría alcanzar el ideal que me tracé desde muy niño: ver a todas las personas del mundo, saludables y felices.
Lamentablemente, este ideal no se ha logrado. La causa principal, radica en un error de concepto de la humanidad. Casi todas las actividades profesionales y ocupacionales de las personas (99%) están orientadas a considerar el “cuerpo carnal o físico”, como si fuera la verdadera vida del ser humano.
Según los estudios de la Ciencia Mental y de la Metafísica (ciencia que trasciende la materia), el cuerpo carnal es una consecuencia, es un efecto, y en todo caso es proyección de la mente individual y mente colectiva.
La verdadera vida es el Yo Verdadero o Alma. Es el que dirige o comanda el cuerpo carnal por medio de la mente; y el poder de la mente es grandiosa e infinita.
Esto significa, que nuestro cuerpo físico es y se manifestará conforme lo que nuestra mente (consciente e inconsciente) ordena.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos negativos, el cuerpo carnal manifestará malestar, conflictos, desarmonías y enfermedades.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos positivos, el cuerpo carnal manifestará bienestar, armonía con todos, felicidad verdadera y salud plena.
Aprovechando las ocasiones festivas, como por ejemplo, la culminación del año 2009, las personas suelen desear para sí mismos y para los demás (principalmente familiares y amigos), que este nuevo año 2010, sea más exitoso, feliz y próspero que el anterior.
Muchos repiten los deseos como si fueran oraciones aprendidas, y otros lo hacen con verdadera sinceridad. Lo cierto es que todos nosotros, desde lo más profundo de nuestro ser esencial (Alma o Yo Verdadero), deseamos alcanzar verdadera felicidad para nosotros mismos y para nuestros seres queridos.
¿Todos los seres humanos podemos alcanzar la verdadera felicidad, sin excepción?.
Claro que sí podemos.
¿Todos nosotros tenemos las herramientas necesarias para construir la verdadera felicidad, sin excepción?.
Claro que las tenemos.
Todo el poder y capacidad para crear nuestra propia felicidad y la de los demás, está en nuestra mente. Todas las herramientas necesarias para construir nuestra propia felicidad y la del prójimo, está en nuestra mente. El gerente encargado de administrar estos dones y atributos divinos, es el Yo Verdadero.
Lamentablemente, el poder y capacidad para crear nuestra propia desgracia y la de los demás, también está en nuestra mente. Las herramientas necesarias para construir nuestros propios sufrimientos y la de nuestros semejantes, también está en nuestra mente. El gerente que administra estos vicios y defectos, es el yo falso.
Si usted desea un mejor año 2010, aprenda a manejar y controlar su mente. Piense, hable y actúe con su Yo Verdadero. Comience a pensar que la suerte está dentro de usted y no depende de otras personas o circunstancias externas.
Sea completamente positivo y optimista. Trabaje y haga todas las cosa con amor y sabiduría.
No busque la salud a través de la materia o del cuerpo carnal, pues sólo encontrará enfermedad. La salud verdadera está en su naturaleza divina (hijo de Dios).
Carlyle dijo: “Tus pensamientos son el arma que subyuga tu propio destino. Si mantienes pensamientos destructores con relación a un individuo o a un grupo, terminarás por herirlo mortalmente, aunque no aprietes el gatillo de una arma de fuego. Lo que resulta de los pensamientos que el hombre mantiene en su mente, acaba manifestándose inevitablemente”.
Las ideas y pensamientos mantenidas constantemente en la mente humana, incluyendo aquellas que pasan rápidamente por el cerebro, hallan eco en este Universo, atrayéndose unas a otras, agrupándose y difundiéndose. Luego, al alojarse en la mente de determinadas personas, pasan a manifestarse como actitudes concretas y acaban moviendo el mundo entero.
Tanto los pensamientos como el carácter y la personalidad son vibraciones, por lo tanto, se propagan como ondas de radio. Una persona que mantiene siempre pensamientos deshonestos, irradia la atmósfera de deshonestidad, aun cuando hace intentos por parecer honesta.
Por lo expuesto, si deseamos realmente ser personas que emitan vibraciones alegres y armoniosas, debemos esforzarnos siempre por mantener nuestra mente alegre y pacífica, evitando vibraciones de odio, ira, desconfianza o temor.
Hacer que nuestra mente adopte el hábito de transmitir ondas vibratorias de salud, de paz y de armonía. Es muy importante cultivar y mantener esta actitud positiva, principalmente, con todas las personas de nuestro entorno: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc.
Si usted tiene en su mente, el hábito y costumbre de guardar confianza, decisión, entusiasmo y autoestima, ciertamente la atmósfera que usted irradia es de éxito, felicidad, entusiasmo y seguridad. Una persona que transmite una atmósfera tan maravillosa, inspira confianza en todo momento y lugar.
El pensamiento es “semilla”, y tarde o temprano germinará y crecerá. Cultive usted en su mente buenas semillas.
Si afirmamos que la enfermedad se origina en la mente, en otras palabras, si decimos que la enfermedad es una proyección y corporificación de la creencia en la existencia de enfermedades, usted posiblemente no lo creerá o no estará convencido del todo en este aspecto.
Surgirá en usted, con toda razón, preguntas aparentemente lógicas como, ¿por qué aparece la enfermedad aun no habiendo pensado en ella? o ¿por qué los bebés y niños muy pequeños se enferman si no poseen pensamientos de enfermedad?.
Cabe recordar que los seres humanos, como individuos, sólo somos comparables a pequeños peces que nadan en el inmenso océano de la conciencia de la especie humana, hemos nacido dentro de esta conciencia. Indiscutiblemente los descendientes heredan de sus antepasados, por lo menos, parte de las características, prejuicios, supersticiones y pensamientos de enfermedad, que son peculiares de la raza humana; y, esta herencia la conservamos en ese aspecto de la personalidad definida como subconsciencia, en el sentido más amplio de la palabra.
El desarrollo y crecimiento de la humanidad es una historia contínua de enfermedad y sufrimiento desde los primeros días. Algunos grandes hombres que sobresalieron, por desgracia, fortalecieron nuestras convicciones de que el hombre es débil, no resiste, se enferma y debe morir. Por tanto, comprendemos que conservamos alguna porción de la falsa consciencia de la humanidad en nuestra mente subconsciente.
Aceptemos o no, los pensamientos latentes de enfermedad, almacenados en la consciencia de la raza humana, envían pensamientos de enfermedad a la “consciencia individual”, produciéndose finalmente la enfermedad física. En este aspecto, además, los bebés y niños pequeños son muy susceptibles a las sugestiones de sus padres, profesores y amigos.
Por esta misma razón, no se necesita pensar en “vejez” o “infortunio” para envejecer o caer en desgracia. Los pensamientos negativos del subconsciente, son como submarinos emboscados que pueden destruirnos y hundirnos.
Es necesario fabricar destructores antisubmarinos para alejar a los submarinos de la autodestrucción. El más grande y efectivo destructor es el pensamiento de unidad con Dios; justamente la sublime enseñanza que nos ha dejado Jesucristo -verdadero Hijo de Dios- , demostrando a toda la humanidad, la falsa existencia del pecado, de la enfermedad y de la muerte.
Es necesario enseñar a los niños la Verdad y protegerlos con una profunda fe paterna en la existencia real de la salud, para contrarrestar el pensamiento latente de enfermedad en la consciencia colectiva de la humanidad y lograr la felicidad duradera.
Bien dicen que un gesto puede decir igual o más que mil palabras. La expresión que una muestra en el rostro, con las manos… en realidad, con todo el lenguaje corporal es fundamental en sus relaciones con los demás.
Las demás personas observan este lenguaje en su totalidad y subconscientemente dan su propia interpretación del mismo. En este sentido, este lenguaje corporal que emitimos es muy importante para nuestro desarrollo y crecimiento, personal y profesional en la sociedad. Le invito a leer nuestro artículo ¿Sabe usted cuidar su reputación?.
Uno de los elementos claves del dialecto del cuerpo humano, es la postura. La postura identifica a un ser humano en su estado emocional, es decir, puede decir si usted está confiado, seguro de sí mismo, relajado, atento, inseguro, etc.
Al parecer, muchas personas (y más los jóvenes) han sido invadidos por el virus de regresión evolutiva. Es decir, ¿qué ocurre, se quedaron sin pasar por alguna etapa de la evolución del ser humano?… ¡por Dios, si pertenecemos a la misma especie!, así que levanta los hombros y ten la espalda erguida, ya que no sólo es un tema de salud, sino de lenguaje corporal apropiado.
Así como cuidamos siempre de nuestras palabras y la forma en que expresamos nuestras opiniones; con el mismo cuidado debemos fijarnos en nuestro lenguaje corporal, ya que es tan importante como el primero. Las personas perciben ambos de la misma manera y todo ello influye en la opinión que construye la sociedad acerca de usted.
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¿Qué sucede cuando el ser humano, de pronto, se ve afectado por una enfermedad?.
Muchas personas, por lo general, cuando esto sucede, pasan a sentir o experimentar un sentimiento de temor, una sensación de miedo e inestabilidad. Pocas son aquellas que quedan serenas y calmadas, confiando en su propia fortaleza.
La motivación de este sentimiento de miedo o temor, se debe a variados factores. Puede ser que la persona ya tiene conocimiento de la enfermedad por haberla padecido en el pasado. Puede que la persona tenga conocimientos de los síntomas de la enfermedad, sea por la lectura de libros y revistas especializadas, sea por los diferentes medios de comunicación ó por la propaganda médica.
También puede ser que la persona ignore la sintomatología de la enfermedad que lo aqueja, y por lo tanto, se enfrenta a algo desconocido por ella.
Sea cual fuere la causa del temor o miedo que experimentan las personas cuando su estado de salud se ve amenazado, lo importante es, prestar mucha atención a este sentimiento.
El miedo y temor, provocan en el organismo (por un proceso mental), la producción y liberación de ciertas sustancias, que al pasar a la sangre, llegan a todas las células del cuerpo carnal, causando una especie de intoxicación y desarmonía en su fisiología normal. De este modo, la persona queda más expuesta no sólo a la enfermedad del momento, sino a cualquier otra idea de enfermedad almacenada en su mente subconsciente.
Como profesional de la salud, sugiero y aconsejo abandonar el sentimiento de miedo y temor, manteniendo su mente tranquila y serena, con sentimiento natural; y, desarrolle y manifieste el sentimiento de gratitud.
La gratitud no es a la enfermedad que lo está afectando en ese momento, sino a la concientización de que su Esencia espiritual o Yo verdadero está “activando la fuerza vital plena” que se aloja en su interior y vivifica todo su cuerpo.
Es la primera gran cosa que usted puede hacer en bien de usted mismo.
No existe otro terreno más misterioso que el de la mente humana. Si la semilla plantada en la mente es la de la Verdad (Esencia espiritual, Yo verdadero), la persona tendrá salud; si la semilla es la de la ilusión (idea enfermiza), inmediatamente germinará y brotará una enfermedad.
En este sentido, el médico que posee la confianza del paciente debe tomar con mucho cuidado en relación a las palabras que le dirije. Si utiliza el “poder de la palabra” con sabiduría, sin duda alguna podrá curar al paciente. Si lo hace sin sabiduría, es posible que no logre curarlo, pudiendo empeorarlo y hasta crear en el paciente nuevas enfermedades.
Cuando se descubre y presenta un nuevo medicamento, durante algún tiempo éste muestra mucha eficacia, hay abundante propaganda del producto a través de los medios de comunicación (radio, televisión, carteles, etc.) y también en los consultorios médicos.
De esta manera se utiliza el “poder de la palabra” a través de todos estos medios, exaltando el medicamento; el paciente recibe toda esta información y generalmente se cura o alivia de su enfermedad.
Pero con el pasar del tiempo, dejan de escribir sobre el medicamento, cesan las propagandas, es decir, disminuye el poder de la palabra, lo cual debilita la creencia en la eficacia de tal remedio y, consecuentemente, pierde su poder de curar.
En realidad, la mente humana es tan poderosa que por el poder creador que tiene la palabra, pone en acción la “fuerza curativa existente en el cuerpo”. Por consiguiente, se comprende que no es la materia que produce efecto en la cura de una enfermedad, sino la mente total.
Reza el dicho “Quien siembra vientos, cosecha tempestades”; “Quien a hierro mata, a hierro muere”; “La siembra es libre, la cosecha es obligatoria”. Estas frases populares demuestran que hay una sabiduría en el sentido que todo lo que se hace tiene una consecuencia feliz o infeliz.
En efecto, se trata de la ley mental de Causa y Efecto. Ley de acción y reacción. Se trata de una ley que nadie consigue violar. Quien osara violarla será destruído por ella. Podríamos completar diciendo: “todo lo que pensamos, lo que hablamos y lo que hacemos, tendrá una consecuencia acorde con el tipo de vibración mental emitido”.
Esto significa que, si una persona piensa y dice “yo quiero tener salud”, quiere decir que no tiene salud, entonces la semilla germinará como enfermedad. Si dice “yo no quiero enfermarme”, también está reconociendo la existencia de la enfermedad y acaba enfermándose.
La mente subconsciente de la persona, no juzga ni emite juicios de valor, solamente graba como si fuera un disco duro de computadora.
Si usted piensa y dice “yo odio a fulano”, la palabra odio se graba en su subconsciente. Si piensa y dice “yo no odio a sutano”, igualmente la palabra odio se graba en su mente como una semilla que dará sus frutos en forma de desgracia o violencia contra usted mismo.
A veces el médico después de auscultar a su paciente le dice “usted tiene mal el hígado”, siendo una semilla increíble que generalmente rinde frutos inmediatos. Si usted repite “yo sufro del hígado”, usted está regrabando la causa en su subconsciente, cuyo efecto se manifestará en el momento más oportuno.
Rompa sus paradigmas y dedíquese en todo momento, a pensar, hablar y hacer sólo el Bien; obtendrá frutos maravillosos de felicidad para usted y los demás.
El ser humano posee algo grandioso y extraordinario, es el sentimiento natural, es decir, la armonía, la perfección, la ausencia de enfermedad.
Cuando se está apartado del sentimiento natural, surgen toda la infelicidad, fatalidad y sufrimiento consecuente de la enfermedad. El ser humano suele rodearse de paradigmas artificiales, creencias que lo conducen hasta incluso el deseo de autodestrucción.
Si la persona desea algo antinatural es porque aún no alcanzó la naturalidad; en otras palabras, su mente está enferma. Esa mentalidad enferma se está proyectando en su cuerpo físico, creando la enfermedad.
Todas las dificultades, preocupaciones, tristezas y sufrimientos surgen cuando no se vive naturalmente. Entonces, esa mentalidad antinatural es aquélla que no acepta los hechos naturales en forma natural. Existe el ego, la elección egoísta que no acepta todo con gratitud y naturalidad; se contenta con aquello que no es natural.
Esa mentalidad antinatural crea ambientes y estados de salud física que no son naturales. El ambiente es sombra de la mente, el cuerpo carnal también es sombra de la mente. En otras palabras, ambos vienen a ser proyecciones de nuestra mente.
Es algo natural que se curen las enfermedades, que sólo exista el Bien, Amor, Sabiduría, respeto. Lo natural y normal en nosotros es que tengamos salud. Lo correcto es el hombre que sabe contentarse con aquello que es natural.
Cuando la persona comprende que lo mejor es vivir de modo natural, esa persona recuperará la naturalidad y jamás tendrá sufrimientos ni preocupaciones.
Acepte la situación tal cual ella se presenta, con docilidad y gratitud, aunque haya realizado el máximo esfuerzo por lograr algo diferente. Para ello es necesario conscientizar que el hombre es originalmente perfecto y puro en su Esencia. Esta Verdad libera la Vida del hombre.
Dios le entregó un arma ideal al ser humano, para enfrentar la vida y alcanzar el éxito y sus metas; el optimismo.
Ver los problemas desde un punto de vista optimista, convierten a los mismos en oportunidades de aprendizaje y desarrollo.
No pierda su tiempo tratando de encontrar culpables o sufriendo por aquello que no salió bien. Mire el futuro con optimismo y sepa que la próxima vez, definitivamente lo hará mejor.
Concentre el poder de sus palabra y pensamiento hacia el éxito (lea nuestros artículos Cómo invertir de forma adecuada su mejor capital: el pensamiento y también El poder de la palabra cura las enfermedades). Guíe a su mente y espíritu por el camino correcto y sano del optimismo, y verá que no sólo conseguirá salud corporal sino también salud mental.
Recuerde aquella frase que dice: “Si usted piensa que puede lograrlo, está en lo cierto; tan igual como si piensa que no puede hacerlo”.