espiritual

Algunas personas piensan que la diplomacia y el tacto son cualidades muy valoradas. El hecho de decir las cosas y ser capaz de no herir sentimientos o emociones, incluso se considera a veces un arte.

Por otro lado, existen los que piensan que eso de la diplomacia, es plena hipocresia. ¿Qué piensa usted?.

Existen quienes dicen las cosas de frente, sin fijarse en las formas, y se enorgullecen de su sinceridad y franqueza. Sin embargo, hay personas que pueden resultar muy lastimadas cuando no cuidamos las formas en decir las cosas. Puede ser verdad, pero como dicen: “a veces, la verdad duele”.

Entonces, ¿qué es mejor, sinceridad absoluta a toda hora y en todo lugar o diplomacia y tacto al enfrentar a alguien para decirlo de forma correcta y sin herir a la otra persona?. No creo que exista una respuesta definitivamente correcta para esta pregunta.

Depende de cada situación y persona la manera en que deberíamos expresarnos. No está del todo bien carecer de la habilidad del tacto, ya que nos limitaría seriamente en las relaciones interpersonales que todo ser humano debe establecer (puede leer nuestro artículo Tacto y Diplomacia: dos habilidades subestimadas).

Además, tampoco sería recomendable que enfrentemos siempre a las personas con diplomacia, porque en ciertos círculos o con personalidades diferentes, puede ser que sea necesario decírselo de frente y sin rodeos… como se dice, “en la cara”. Y es que la sinceridad directa y franca puede ayudar mucho dependiendo de la situación. Es más, puede hacer que esa otra persona recapacite y reaccione favorablemente, cosa que tal vez no consigamos mediante el uso de la diplomacia.

La hipocresía es decir algo que no se siente o que sólo se dice para quedar bien con la otra persona. Usted puede usar la diplomacia y la franqueza directa en diferentes ocasiones, sin necesidad de ser hipócrita. Lo importante siempre será decir lo que uno piensa, al margen del método a utilizar.

La foto es de Stock.Xchng

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