Oct
29
2009


espiritual

Lo que pensamos, lo que hablamos y lo que hacemos en el momento presente o ahora, sin lugar a dudas, tendrá un efecto o consecuencia en el futuro inmediato y/o lejano, dependiendo de la magnitud e intensidad de los factores emocionales de cada ser humano.

Reconocer y aceptar este hecho, es comprender que la ley mental de causa y efecto es inexorable en su influencia sobre la humanidad, llevándolo por el camino de la felicidad y éxito ó por el camino contrario del sufrimiento y fracaso.

Observando los hechos y cosas de este modo, no es muy necesario preocuparse demasiado por el futuro. En otras palabras, no debemos dedicarle nuestro mayor tiempo para planear y programar el mañana, sino más bien, dedicar todo nuestro esfuerzo creativo e ingenioso, para hacer bien las cosas en el presente.

Esto no significa dejar de desarrollar planes y objetivos en nuestro trabajo y en nuestra vida, debemos hacerlo a manera de guía y orientación. Pero el mayor esfuerzo y verdadera dedicación plena, debe dedicarse al presente.

Hay algo que debemos tener muy en cuenta en todas nuestras actividades diarias: la alegría. Haga usted su trabajo o tarea, sus estudios, sus conversaciones, todo con alegría.

Realizando con alegría, todo nuestro ser se purifica, se ilumina nuestra mente y espíritu. Esta iluminación espiritual y mental, hará manifestar la capacidad y poder infinitos existentes en nuestro interior: el Yo Verdadero; y, en consecuencia, nuestro cuerpo físico gozará de salud y bienestar.

Mejore la calidad de su forma de pensar, sea alegre en todo momento, ilumine sus pensamientos y sentimientos con amor y sabiduría, practique el bien y no haga mal a nadie. Haga todas las cosas con alegría, amor y gratitud. De este modo, su calidad de vida individual y familiar se incrementará.

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Oct
26
2009


espiritual

Todo cuanto nos ocurre a cada uno de nosotros los seres humanos en el momento presente de nuestras vidas, es una consecuencia de lo que hemos pensado, hablado y actuado en nuestro pasado.

Hay personas que piensan y creen que en este mundo de tercera dimensión donde nos desarrollamos con nuestro cuerpo físico, muchas de las cosas que nos pasan a diario, son ocasionadas por la buena suerte ó mala suerte; es decir, dentro del contexto de la casualidad o azar.

Es bueno saber que esto no es verdad. Es necesario desterrar de nuestra mente estas ideas equivocadas. En su lugar, es muy útil saber que existen leyes mentales que nos gobiernan en forma inexorable en este mundo visible.

La inexorabilidad de estas leyes mentales significa que afectan por igual a las personas que las conocen y también a las que no las conocen. La diferencia es que quienes la conocen pueden utilizarla con sabiduría para su felicidad. Nadie puede violar o esquivar estas leyes sin sufrir sus efectos o consecuencias.

Una de estas leyes es la de “causa y efecto”; en los dichos populares se conocen como “todo lo que se siembra, se cosecha”, “quien siembra vientos, cosecha tempestades”; todo efecto tiene su causa y toda causa tiene su efecto.

Nuestro “presente” es el “ahora” que vivimos constantemente. Nuestro “pasado” se remonta desde nuestra concepción en el útero materno hasta 1 segundo de tiempo antes de nuestro “ahora”.

Lo que quiero decir es que, lo que hemos pensado, hablado o actuado hace mucho tiempo ó hace 1 segundo, va a dar frutos en el presente.

Si alguna persona robó, engañó, maltrató ó mató a otra persona, es una siembra que cosechará tarde o temprano, no cabe ninguna duda; la cosecha es obligatoria y generalmente viene multiplicada. Esta cosecha se manifiesta en la persona que lo sembró, como enfermedad, sufrimiento, desgracia, infelicidad, muerte, etc.

La persona que sembró amor, bondad, comprensión, generosidad, etc. lo cosechará en forma de felicidad, prosperidad, alegría, éxito, bienestar, etc. Generalmente multiplicado. Así es como nos responde el Universo.

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Sep
27
2009


espiritual

Muchas personas viven apegados al pasado, esto es, utilizan gran parte de su precioso tiempo, recordando o lamentando los acontecimientos desagradables. Nosotros, no podemos cambiar el pasado, porque éste ya no existe más.

También hay personas que viven preocupados acerca del futuro que aún no llega. Tampoco podemos cambiar el futuro a no ser a través del presente.

De este modo, lamentar el pasado y/o preocuparnos con el futuro, sólo servirá para desgastar inútilmente nuestra vida, cuando debería estar concentrada en el presente, es decir, el “ahora”. Sólo existe el “ahora”.

Desperdiciando el “ahora” o “presente”, el desarrollo de nuestra Vida, también sufre retraso. No deje escapar la oportunidad, pensando “quizás aparezca otra oportunidad mejor que ésta”. Es posible que realmente aparezca una oportunidad mejor. Pero, generalmente, aquél que permanece esperando una mejor oportunidad, termina dejando pasar la mejor oportunidad de su vida.

Nada debemos temer cuando nos dedicamos con cuerpo y alma a aquello que tenemos posibilidad de realizar ahora. Es importante concentrar todo nuestro cuerpo, mente y alma en el “ahora”. Jesucristo dijo “no os preocupéis por el día de mañana”. La psicología moderna acepta como verdaderos, las enseñanzas que hablan de la capacidad que el ser humano consigue exteriorizar, cuando se concentra en el “ahora”.

Cuando mantenemos la mente, libre de temores o preocupaciones como las inseguridades del futuro, y nos concentramos completamente en el “ahora”, logramos exteriorizar una fuerza poderosa.

Es importante trazar planes para el futuro, pero solamente como una guía que nos indica el rumbo o camino al esfuerzo que estamos dedicando en el momento presente.

Si hacemos bien y apropiadamente las cosas en el presente (con amor y sabiduría), infaliblemente, estaremos construyendo los cimientos sólidos de un futuro maravilloso.

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