Algo que descubrí solo con el tiempo, es que la vida siempre avanza.
A veces cuando uno se detiene a pensar en los días, en las personas y en los sucesos, puede darse cuenta que todo cambia a través del tiempo. Antes todo era diferente y mientras más queremos utilizar el pasado para refrendar el presente, más nos equivocamos.
Es que las próximas generaciones siempre serán distintas, no solo por el tiempo que les toca vivir, sino porque llevan encima todo lo que nosotros ya hemos aprendido. Siempre será diferente, nunca igual.
Nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos herederán más que un planeta, una realidad nueva, totalmente virgen esperando por ellos para ser descubierta y modificada a su vez.
Bien leí en un libro hace mucho tiempo: “uno puede querer ser como sus hijos, pero nunca pretender que ellos sean como uno”. Porque es así, la vida siempre avanza y no mira hacia atrás. Es el camino de los padres, y es el camino que seguirán los hijos algún día también, cuando se conviertan en padres.
Lo que uno entrega a la vida, quieras o no, es gratis. No recibirás nada a cambio ni ahora ni después, porque es como la vida se forma y se desarrolla, siempre hacia adelante. Lo que entregues será tuyo por siempre, pero a la vez no lo tendrás más, porque se quedará en la tierra, en las personas que pasaron por tu vida, en el aire, en el mundo.
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En la vida, nos vamos a encontrar gente de todo tipo. Algunas veces reconoceremos a los buenos de los malos, y otras lamentablemente no. Será siempre muy difícil diferenciarlos a primera vista. Por lo general, al conocer a alguien por primera vez no se puede en su interior.
Sin embargo, si tenemos la capacidad de limpiar nuestros prejuicios y paradigmas de la mente, para mirar a la persona con claridad y objetividad. Es decir, sin emitir juicios previos a conocer verdaderamente a alguien. Es usual que caigamos en esa tentación.
Casi automáticamente, tendemos a agrupar a las personas y como dicen “las metemos en el mismo saco”. Este es uno de los más graves errores que puede existir, cuando se trata de las relaciones interpersonales.
Quizás un 60% de las relaciones entre dos personas fracasen precisamente por la insensatez de prejuzgar y emitir absolutos en base a lo que se conoce con anterioridad. Apenas conocemos a alguien nuevo, no podemos sesgar nuestra mente y ponerle de inmediato una etiqueta, la del grupo al cual creemos que pertenece. Todos merecemos la oportunidad de demostrar lo que somos.
Esa es la verdad en este tema. Nadie tiene el derecho de negarnos esa oportunidad. La oportunidad de expresarnos libremente, de hacer saber nuestras ideas, de pensar como queremos.
Piense en todas aquellas personas a las cuales usted le ha negado la oportunidad de mostrarse tal cual es y tal vez demostrarle que es merecedora de su confianza, cariño o afecto. No se niegue a usted mismo la posibilidad de conocer a alguien maravilloso, totalmente opuesto a como usted piensa que es.
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Lo peor que puede hacer una persona, es tener miedo a tomar decisiones, a avanzar o a hacer cosas. Es decir, tenerle miedo a la acción en lugar de a la inacción. Esto quiere decir que el ser humano, por naturaleza, busca su comfort, su comodidad.
Lo más fácil, es quedarse tal cual uno está. Sin cambios. Recuerde lo que dijo Albert Einstein acerca del cambio. Quizás el cambio sea lo que necesitamos para reinventar nuestro mundo desde adentro y crecer como seres humanos.
Entonces, basta ya de temerle a la acción. Tome decisiones cada vez que pueda y hágalo con la certeza que, sea bueno o malo el resultado, lo que siempre será bueno son las enseñanzas que aprenderá luego de esas decisiones.
A nadie se le puede asegurar un 100% de éxito al tomar decisiones en su vida. Si fuera lo contrario, ¿qué fácil sería vivir, verdad?. Eso no tiene ningún sentido. Lo único que podemos hacer es maximizar nuestra posibilidad de éxito, al evaluar bien nuestras decisiones, pero jamás podremos asegurarlas.
Siempre témale más a no hacer nada. No se deje llevar por el comformismo. Recuerde que el ser humano tiene una capcidad de aprendizaje y crecimiento infinitas. No se limite nunca para lo que puede hacer o conseguir. El mundo esta en sus manos, y es una plena decisión personal el tomarlo.
El tiempo pasa rápido y usted verá en el camino a personas que se han tomado mucho tiempo para pensar las cosas o tomar decisiones importantes, y han terminado mal, sin futuro, sin aprendizajes, como detenidos en el tiempo, esperando a que venga otra ola para ponerlos nuevamente en movimiento. No espere a que eso pase, póngase a remar con toda su fuerza y haga cosas.
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La humanidad vive y rige su vida en base a ideas y creencias desarrolladas a lo largo de su existencia terrenal.
Uno de los paradigmas màs perjudiciales y de autodestrucción es el dicho: “Mente sana en cuerpo sano”. Parece ser una frase inocente, parece verdad y hasta parece lindo cuando es pronunciado públicamente como slogan de muchas campañas masivas.
Hagamos una reflexión y análisis en profundidad. Decir mente sana en cuerpo sano, es pensar y creer que el cuerpo físico o carnal es más importante que la mente. Es creer que la mente es una parte dependiente del cuerpo(concepto antiguo). Esta vibración es captada y fijada por la mente subconsciente de la persona. Esta idea, creencia o pensamiento viene a ser el origen de todos los conflictos y sufrimientos del ser humano.
Entonces, es necesario enfrentar la mentira con la Verdad. Es preciso el cambio del enfoque mental y forma de pensar de la humanidad. Es hora de grabar en nuestras mentes la frase correcta “Cuerpo sano en mente sana”.
Es hora de afirmar que primero es la mente y el pensamiento. Toda idea se desarrolla primero en la mente y luego se concreta como manifestación en el cuerpo físico y en el mundo visible y perceptible a los cinco sentidos. Podemos afirmar que el cuerpo está en la mente, es dependiente de ella; y finalmente, el cuerpo físico es producto de la mente.
Se puede considerar: Mente=Director de orquesta; cuerpo físico=músicos.
Una mente limpia y pura, proyecta un cuerpo sano y saludable. Cuando la mente alberga idea de enfermedad, la enfermedad se presenta en el cuerpo.
Las personas que no creen en esta Verdad, tienen la libertad y derecho de hacerlo. A fin de cuentas, son responsables de sus pensamientos y sentimientos, por tanto, de su destino.

Es alarmante observar cómo aumenta el consumo de medicamentos de marca y genéricos, en todos los niveles socio-económicos. El incremento de la dependencia de los fármacos o medicamentos por parte de las personas (en especial, las de menores recursos), es sorprendente.
Esta idea de consumir medicamentos para estar sanos y saludables, está plenamente fijada y grabada en la mente del ser humano. Es decir, es una consecuencia de un largo proceso mental equivocado, el cual es aprovechado por las poderosas compañías farmacéuticas para desplegar sugestivas campañas publicitarias y promocionar la venta de sus productos.
En cierta forma, se puede decir que los grandes laboratorios fabricantes de medicamentos, han logrado desarrollar y establecer un poderío económico, financiero, político y cultural en el mundo. Para mantener esta situación, son los más interesados en “crear nuevas enfermedades y nuevos productos para el tratamiento”. De este modo, estamos en un círculo vicioso.
Este hecho se concreta aún más, por la idea y mentalidad materialista, de creer y pensar que la salud verdadera está en el cuerpo físico o carnal. La mayoría de personas (más las que enferman con frecuencia) creen equivocadamente que la vida verdadera está en el cuerpo carnal.
Tengo la convicción de que el ser humano, es esencialmente espíritu eterno. La Vida y salud verdaderas están en el Alma o Yo Verdadero. El Alma o Yo Verdadero es originariamente sano y exento de enfermedades. Es una Verdad suprema.
El cuerpo carnal o físico tan sólo es proyección de la mente (consciente e inconsciente). Es una consecuencia de lo que nuestra mente individual y colectiva reconoce. Entonces, es la mente equivocada, la que proyecta la enfermedad en el cuerpo carnal y por tanto, en ella se manifiesta.
Cuando se trabaja en equipo, es decir, con una variedad amplia de personas, muchos piensan que la puntualidad, la creatividad, la franqueza y otros tantos son aspectos importantes que deben estar presentes. Pero son pocos los que se percatan que el más importante de todos, es algo que a veces consideramos básico, pero que no es muy recordado. Es el respeto.
Respeto por los demás, por sus ideas y pensamientos, por su tiempo y su dedicación. La relación entre seres humanos es tan compleja y misteriosa, así como sensible. Por lo tanto, es necesario tener cuidado de siempre guardar respeto cuando nos relacionamos con otros.
El respeto es celebrar nuestra condición de seres humanos, de seres pensantes e inteligentes. Agredir a los demás, sea física o verbalmente, es dar un paso atrás en la historia, en nuestra evolución. Es volver a esa etapa primitiva en que el hombre debía matar bestias para poder sobrevivir.
El respeto es una relación constante y no de momento. En todo lugar nos vemos en relación con otras personas, por lo tanto, debemos cuidar de respetarlos a cada instante. Debe ser uno de nuestros valores personales más importantes, ya que sin él, no solo perderíamos amistades, sino nuestra plena condición de seres humanos.
Respetar no solo a las personas, sino al planeta, al medio ambiente. Actualmente la naturaleza se encuentra tan maltratada que exije tengamos el mismo respeto también hacia ella.
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Me conmueve ver el sufrimiento de muchas personas a causa de enfermedades curables ó incurables.
Es lamentable observar en los hospitales y centros de salud, a las personas mayores, adultos y niños, en espera de sus turnos para ser atendidos por los médicos. Estos turnos, muchas veces se prolongan por varios días, semanas y hasta meses. Mientras tanto, las personas siguen sufriendo.
Soy Químico Farmacéutico de profesión, con muchos estudios de capacitación, especialización y post grado en MBA. Me considero experto en producción industrial de medicamentos, por los más de 30 años de experiencia en la industria farmacéutica.
Con estos logros profesionales, pensé que podría alcanzar el ideal que me tracé desde muy niño: ver a todas las personas del mundo, saludables y felices.
Lamentablemente, este ideal no se ha logrado. La causa principal, radica en un error de concepto de la humanidad. Casi todas las actividades profesionales y ocupacionales de las personas (99%) están orientadas a considerar el “cuerpo carnal o físico”, como si fuera la verdadera vida del ser humano.
Según los estudios de la Ciencia Mental y de la Metafísica (ciencia que trasciende la materia), el cuerpo carnal es una consecuencia, es un efecto, y en todo caso es proyección de la mente individual y mente colectiva.
La verdadera vida es el Yo Verdadero o Alma. Es el que dirige o comanda el cuerpo carnal por medio de la mente; y el poder de la mente es grandiosa e infinita.
Esto significa, que nuestro cuerpo físico es y se manifestará conforme lo que nuestra mente (consciente e inconsciente) ordena.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos negativos, el cuerpo carnal manifestará malestar, conflictos, desarmonías y enfermedades.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos positivos, el cuerpo carnal manifestará bienestar, armonía con todos, felicidad verdadera y salud plena.
Los cambios en el modo de pensar, en el modo de hablar y en el modo de actuar de los seres humanos, han sido profundos y muy acentuados a nivel mundial.
Al cumplirse la primera década del nuevo Siglo XXI en los albores del tercer milenio, es indudable que la humanidad, está comprendiendo, que es necesario un gran cambio a nivel de la mente, es decir, asumir una nueva actitud o esquema mental, con respecto a la verdadera vida del ser humano.
Muchos célebres pensadores, filósofos, empresarios y líderes del mundo entero, están aceptando, hablando y promoviendo, que la nueva era en la que hemos ingresado, es la “era de la espiritualidad”. Esto significa que cada vez más, está cobrando mayor importancia, el crecimiento espiritual de las personas, para alcanzar la verdadera felicidad de todos, sin excepción alguna.
¿Cómo se logra el crecimiento espiritual?
Ciertamente, el crecimiento espiritual no se logra luchando y compitiendo unos contra otros. La verdadera competencia no es de una persona contra otra, ni de un profesional contra otro profesional.
La verdadera competencia es contra sí mismo. El Yo Verdadero (verdadera naturaleza original, creada por Dios) contra el yo falso de la misma persona. Lamentablemente, en el 90% de la actividad diaria de una persona se manifiesta el yo falso. El yo falso, es una personalidad y carácter construído con mente equivocada, basado en el egoísmo personal o grupal, basado en el apego a las cosas materiales y efímeras, basado en todos los pensamientos y sentimientos negativos que conllevan a su propia autodestrucción.
La verdadera competitividad total se logra, cuando el Yo Verdadero se impone y destruye al yo falso. Sólo así se logra un crecimiento espiritual, basado en el amor, en la sabiduría, en la alegría, en la armonía, en la vida eterna y en la abundancia infinitas.
Muchas personas utilizan en su vida cotidiana, reglas y normas, pensamientos o creencias, ideas y conceptos aprendidos de sus antepasados (padres, abuelos, bisabuelos, etc.). A éstos se suman nuevas reglas o ideas, establecidos por ellos mismos conforme su experiencia.
Este conjunto de pensamientos y sentimientos (forma de pensar, forma de hablar y forma de actuar), constituyen los hábitos y costumbres familiares que van a dar lugar al carácter y personalidad de sus miembros. A esto lo llaman tradición familiar.
De otro lado, nosotros no somos simplemente cuerpo físico o carnal, sino esencialmente espiritual. Nuestra verdadera vida es el Yo Verdadero, eterno y perfecto por naturaleza. Como tal, en forma natural, propendemos al crecimiento espiritual para lograr nuestra verdadera felicidad y la de los demás.
Por tanto, conviene reflexionar sobre las “tradiciones” o “valores” familiares. Algunas de ellas, analizadas con mente natural, resultan ser negativos, impiden el crecimiento espiritual y conducen a la autodestrucción de sus miembros.
Por ejemplo, el “apego” a determinadas formas de contraer matrimonio, con testigos, vestimenta especial, fiestas, etc., son formalidades materiales. Cuando los contrayentes no siguen estas costumbres, generalmente los padres sufren. En verdad, lo más importante es el acuerdo libre, voluntario y responsable de los que se casan para iniciar una nueva vida en común y formar un hogar de crecimiento contínuo, reverenciándose y respetándose entre sí.
Muchas veces, por mantener la “manía de pureza” y/o “rigidez de carácter”, los seres humanos nos hacemos sufrir unos a otros, en lugar de desarrollar, nuestra magnanimidad y capacidad de perdonar, que son virtudes mayores.
¿Acaso Jesús no perdonó sus pecados a una famosa prostituta?
¿Acaso Jesús no compartió la mesa con un detestado recaudador de impuestos?
La creencia generalizada de las personas es, que el envejecimiento del cuerpo físico o carnal está estrechamente relacionado con el envejecimiento de la mente. En otras palabras, la gente piensa y cree que, así como el cuerpo carnal envejece y deteriora con el paso del tiempo, también su mente sufre el mismo proceso.
Esta afirmación es una falsedad. El envejecimiento del cuerpo físico (células, tejidos y órganos), no causa el envejecimiento de la mente. En todo caso, la cosa es al revés. La idea de deterioro y envejecimiento mental, está en la misma mente del individuo.
La mente dirige y comanda la vida del ser humano. Lo que reconoce su mente, lo que piensa y cree su mente, eso se manifestará en su cuerpo carnal. Esto significa, que el cuerpo carnal, obedece en todo momento a su mente.
La mente individual está conectada a la mente colectiva o mente universal, y por tanto, recibe fuerte influencia de ella.
Sin embargo, desde los orígenes de la humanidad, se han transmitido a través de las generaciones, pensamientos y enseñanzas equivocadas de que la mente envejece. Felizmente, estudios de la Ciencia Mental moderna y otros están modificando estas creencias.
La Vida verdadera del ser humano (Yo Verdadero o Alma) y su mente, no están contenidas en la escala del tiempo ni en la escala de la caducidad. El cuerpo carnal sí es temporal y sólo nos sirve para completar nuestro desarrollo y crecimiento espiritual en este mundo de tercera dimensión.
Por tanto, cuanto más edad cronológica tenga nuestro cuerpo físico, nuestra mente debe ser más sabia y lúcida.
La gimnasia mental estimula la memoria, la atención y la creatividad. Lea y ejercite constantemente su mente. El proceso de aprendizaje y capacitación de la mente es ilimitada.