La humanidad vive y rige su vida en base a ideas y creencias desarrolladas a lo largo de su existencia terrenal.
Uno de los paradigmas màs perjudiciales y de autodestrucción es el dicho: “Mente sana en cuerpo sano”. Parece ser una frase inocente, parece verdad y hasta parece lindo cuando es pronunciado públicamente como slogan de muchas campañas masivas.
Hagamos una reflexión y análisis en profundidad. Decir mente sana en cuerpo sano, es pensar y creer que el cuerpo físico o carnal es más importante que la mente. Es creer que la mente es una parte dependiente del cuerpo(concepto antiguo). Esta vibración es captada y fijada por la mente subconsciente de la persona. Esta idea, creencia o pensamiento viene a ser el origen de todos los conflictos y sufrimientos del ser humano.
Entonces, es necesario enfrentar la mentira con la Verdad. Es preciso el cambio del enfoque mental y forma de pensar de la humanidad. Es hora de grabar en nuestras mentes la frase correcta “Cuerpo sano en mente sana”.
Es hora de afirmar que primero es la mente y el pensamiento. Toda idea se desarrolla primero en la mente y luego se concreta como manifestación en el cuerpo físico y en el mundo visible y perceptible a los cinco sentidos. Podemos afirmar que el cuerpo está en la mente, es dependiente de ella; y finalmente, el cuerpo físico es producto de la mente.
Se puede considerar: Mente=Director de orquesta; cuerpo físico=músicos.
Una mente limpia y pura, proyecta un cuerpo sano y saludable. Cuando la mente alberga idea de enfermedad, la enfermedad se presenta en el cuerpo.
Las personas que no creen en esta Verdad, tienen la libertad y derecho de hacerlo. A fin de cuentas, son responsables de sus pensamientos y sentimientos, por tanto, de su destino.

Es alarmante observar cómo aumenta el consumo de medicamentos de marca y genéricos, en todos los niveles socio-económicos. El incremento de la dependencia de los fármacos o medicamentos por parte de las personas (en especial, las de menores recursos), es sorprendente.
Esta idea de consumir medicamentos para estar sanos y saludables, está plenamente fijada y grabada en la mente del ser humano. Es decir, es una consecuencia de un largo proceso mental equivocado, el cual es aprovechado por las poderosas compañías farmacéuticas para desplegar sugestivas campañas publicitarias y promocionar la venta de sus productos.
En cierta forma, se puede decir que los grandes laboratorios fabricantes de medicamentos, han logrado desarrollar y establecer un poderío económico, financiero, político y cultural en el mundo. Para mantener esta situación, son los más interesados en “crear nuevas enfermedades y nuevos productos para el tratamiento”. De este modo, estamos en un círculo vicioso.
Este hecho se concreta aún más, por la idea y mentalidad materialista, de creer y pensar que la salud verdadera está en el cuerpo físico o carnal. La mayoría de personas (más las que enferman con frecuencia) creen equivocadamente que la vida verdadera está en el cuerpo carnal.
Tengo la convicción de que el ser humano, es esencialmente espíritu eterno. La Vida y salud verdaderas están en el Alma o Yo Verdadero. El Alma o Yo Verdadero es originariamente sano y exento de enfermedades. Es una Verdad suprema.
El cuerpo carnal o físico tan sólo es proyección de la mente (consciente e inconsciente). Es una consecuencia de lo que nuestra mente individual y colectiva reconoce. Entonces, es la mente equivocada, la que proyecta la enfermedad en el cuerpo carnal y por tanto, en ella se manifiesta.
Cuando se trabaja en equipo, es decir, con una variedad amplia de personas, muchos piensan que la puntualidad, la creatividad, la franqueza y otros tantos son aspectos importantes que deben estar presentes. Pero son pocos los que se percatan que el más importante de todos, es algo que a veces consideramos básico, pero que no es muy recordado. Es el respeto.
Respeto por los demás, por sus ideas y pensamientos, por su tiempo y su dedicación. La relación entre seres humanos es tan compleja y misteriosa, así como sensible. Por lo tanto, es necesario tener cuidado de siempre guardar respeto cuando nos relacionamos con otros.
El respeto es celebrar nuestra condición de seres humanos, de seres pensantes e inteligentes. Agredir a los demás, sea física o verbalmente, es dar un paso atrás en la historia, en nuestra evolución. Es volver a esa etapa primitiva en que el hombre debía matar bestias para poder sobrevivir.
El respeto es una relación constante y no de momento. En todo lugar nos vemos en relación con otras personas, por lo tanto, debemos cuidar de respetarlos a cada instante. Debe ser uno de nuestros valores personales más importantes, ya que sin él, no solo perderíamos amistades, sino nuestra plena condición de seres humanos.
Respetar no solo a las personas, sino al planeta, al medio ambiente. Actualmente la naturaleza se encuentra tan maltratada que exije tengamos el mismo respeto también hacia ella.
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Me conmueve ver el sufrimiento de muchas personas a causa de enfermedades curables ó incurables.
Es lamentable observar en los hospitales y centros de salud, a las personas mayores, adultos y niños, en espera de sus turnos para ser atendidos por los médicos. Estos turnos, muchas veces se prolongan por varios días, semanas y hasta meses. Mientras tanto, las personas siguen sufriendo.
Soy Químico Farmacéutico de profesión, con muchos estudios de capacitación, especialización y post grado en MBA. Me considero experto en producción industrial de medicamentos, por los más de 30 años de experiencia en la industria farmacéutica.
Con estos logros profesionales, pensé que podría alcanzar el ideal que me tracé desde muy niño: ver a todas las personas del mundo, saludables y felices.
Lamentablemente, este ideal no se ha logrado. La causa principal, radica en un error de concepto de la humanidad. Casi todas las actividades profesionales y ocupacionales de las personas (99%) están orientadas a considerar el “cuerpo carnal o físico”, como si fuera la verdadera vida del ser humano.
Según los estudios de la Ciencia Mental y de la Metafísica (ciencia que trasciende la materia), el cuerpo carnal es una consecuencia, es un efecto, y en todo caso es proyección de la mente individual y mente colectiva.
La verdadera vida es el Yo Verdadero o Alma. Es el que dirige o comanda el cuerpo carnal por medio de la mente; y el poder de la mente es grandiosa e infinita.
Esto significa, que nuestro cuerpo físico es y se manifestará conforme lo que nuestra mente (consciente e inconsciente) ordena.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos negativos, el cuerpo carnal manifestará malestar, conflictos, desarmonías y enfermedades.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos positivos, el cuerpo carnal manifestará bienestar, armonía con todos, felicidad verdadera y salud plena.
Los cambios en el modo de pensar, en el modo de hablar y en el modo de actuar de los seres humanos, han sido profundos y muy acentuados a nivel mundial.
Al cumplirse la primera década del nuevo Siglo XXI en los albores del tercer milenio, es indudable que la humanidad, está comprendiendo, que es necesario un gran cambio a nivel de la mente, es decir, asumir una nueva actitud o esquema mental, con respecto a la verdadera vida del ser humano.
Muchos célebres pensadores, filósofos, empresarios y líderes del mundo entero, están aceptando, hablando y promoviendo, que la nueva era en la que hemos ingresado, es la “era de la espiritualidad”. Esto significa que cada vez más, está cobrando mayor importancia, el crecimiento espiritual de las personas, para alcanzar la verdadera felicidad de todos, sin excepción alguna.
¿Cómo se logra el crecimiento espiritual?
Ciertamente, el crecimiento espiritual no se logra luchando y compitiendo unos contra otros. La verdadera competencia no es de una persona contra otra, ni de un profesional contra otro profesional.
La verdadera competencia es contra sí mismo. El Yo Verdadero (verdadera naturaleza original, creada por Dios) contra el yo falso de la misma persona. Lamentablemente, en el 90% de la actividad diaria de una persona se manifiesta el yo falso. El yo falso, es una personalidad y carácter construído con mente equivocada, basado en el egoísmo personal o grupal, basado en el apego a las cosas materiales y efímeras, basado en todos los pensamientos y sentimientos negativos que conllevan a su propia autodestrucción.
La verdadera competitividad total se logra, cuando el Yo Verdadero se impone y destruye al yo falso. Sólo así se logra un crecimiento espiritual, basado en el amor, en la sabiduría, en la alegría, en la armonía, en la vida eterna y en la abundancia infinitas.
Muchas personas utilizan en su vida cotidiana, reglas y normas, pensamientos o creencias, ideas y conceptos aprendidos de sus antepasados (padres, abuelos, bisabuelos, etc.). A éstos se suman nuevas reglas o ideas, establecidos por ellos mismos conforme su experiencia.
Este conjunto de pensamientos y sentimientos (forma de pensar, forma de hablar y forma de actuar), constituyen los hábitos y costumbres familiares que van a dar lugar al carácter y personalidad de sus miembros. A esto lo llaman tradición familiar.
De otro lado, nosotros no somos simplemente cuerpo físico o carnal, sino esencialmente espiritual. Nuestra verdadera vida es el Yo Verdadero, eterno y perfecto por naturaleza. Como tal, en forma natural, propendemos al crecimiento espiritual para lograr nuestra verdadera felicidad y la de los demás.
Por tanto, conviene reflexionar sobre las “tradiciones” o “valores” familiares. Algunas de ellas, analizadas con mente natural, resultan ser negativos, impiden el crecimiento espiritual y conducen a la autodestrucción de sus miembros.
Por ejemplo, el “apego” a determinadas formas de contraer matrimonio, con testigos, vestimenta especial, fiestas, etc., son formalidades materiales. Cuando los contrayentes no siguen estas costumbres, generalmente los padres sufren. En verdad, lo más importante es el acuerdo libre, voluntario y responsable de los que se casan para iniciar una nueva vida en común y formar un hogar de crecimiento contínuo, reverenciándose y respetándose entre sí.
Muchas veces, por mantener la “manía de pureza” y/o “rigidez de carácter”, los seres humanos nos hacemos sufrir unos a otros, en lugar de desarrollar, nuestra magnanimidad y capacidad de perdonar, que son virtudes mayores.
¿Acaso Jesús no perdonó sus pecados a una famosa prostituta?
¿Acaso Jesús no compartió la mesa con un detestado recaudador de impuestos?
La creencia generalizada de las personas es, que el envejecimiento del cuerpo físico o carnal está estrechamente relacionado con el envejecimiento de la mente. En otras palabras, la gente piensa y cree que, así como el cuerpo carnal envejece y deteriora con el paso del tiempo, también su mente sufre el mismo proceso.
Esta afirmación es una falsedad. El envejecimiento del cuerpo físico (células, tejidos y órganos), no causa el envejecimiento de la mente. En todo caso, la cosa es al revés. La idea de deterioro y envejecimiento mental, está en la misma mente del individuo.
La mente dirige y comanda la vida del ser humano. Lo que reconoce su mente, lo que piensa y cree su mente, eso se manifestará en su cuerpo carnal. Esto significa, que el cuerpo carnal, obedece en todo momento a su mente.
La mente individual está conectada a la mente colectiva o mente universal, y por tanto, recibe fuerte influencia de ella.
Sin embargo, desde los orígenes de la humanidad, se han transmitido a través de las generaciones, pensamientos y enseñanzas equivocadas de que la mente envejece. Felizmente, estudios de la Ciencia Mental moderna y otros están modificando estas creencias.
La Vida verdadera del ser humano (Yo Verdadero o Alma) y su mente, no están contenidas en la escala del tiempo ni en la escala de la caducidad. El cuerpo carnal sí es temporal y sólo nos sirve para completar nuestro desarrollo y crecimiento espiritual en este mundo de tercera dimensión.
Por tanto, cuanto más edad cronológica tenga nuestro cuerpo físico, nuestra mente debe ser más sabia y lúcida.
La gimnasia mental estimula la memoria, la atención y la creatividad. Lea y ejercite constantemente su mente. El proceso de aprendizaje y capacitación de la mente es ilimitada.
Los padres cumplen su rol y se van, sea por la lejanía de la distancia o por el peso de los años, dejan de estar en nuestras vidas y solo se queda con nosotros lo que pudieron enseñarnos.
Los amigos están en distintas fases, algunos se van y llegan nuevos pero jamás se quedarán por siempre porque tienen propias vidas que construir. Lo que debemos hacer con ellos es aprovechar y gozar el tiempo que estemos juntos, disfrutando cada momento, ya que no sabemos cuánto durará.
Los hijos definitivamente se tienen que ir. Es la ley de la vida, ellos deben avanzar y mirar hacia el futuro, que ahí es donde pertenecen sus vidas y no al pasado. Puedes estar con ellos, orientarlos, aconsejarlos, guiarlos pero nunca podrás deternerlos, porque la vida avanza y jamás retrocede. Ellos se irán y solo tendrán lo que pudiste llegar a enseñarles.
Sin embargo, la pareja no se va. Esta persona está ahí para quedarse, llegó para quedarse. Esta persona es sobre la que hay que contrsuir a largo plazo y no desatenderla ni descuidarla. La pareja, la unión de dos seres para enfrentar el mundo representa una de las fuerzas más poderosas de la vida. Ella o él siempre estarán ahí, como entender, apoyar, aconsejar o tan solo acompañar.
Recuerde siempre sembrar en el lugar y la persona correcta, ya que lo acompañará por el resto de su vida.
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Las empresas en general, así como todas las organizaciones sociales, culturales, políticas, deportivas, etc., requieren desarrollar un Plan Estratégico para garantizar su crecimiento en el largo plazo.
Antes de esto, se deben definir y formular con claridad su Visión y Misión.
Como Visión, deben definir lo que desean ser, hacia qué Ideal apuntan o cuál es el gran objetivo que persiguen (motivación de su existencia).
Como Misión, deben definir qué es lo que harán o qué labores desarrollarán para alcanzar el Ideal o Visión.
Del mismo modo el ser humano puede definir y establecer claramente su Visión y Misión en este mundo. Este mundo es la mejor escuela de educación y aprendizaje de la vida.
Como Visión, debemos establecer un Ideal alto y noble, un objetivo supremo que sea alcanzable. Este Ideal debe ser la luz o estrella que ilumine nuestro camino. Por ejemplo: Ser un abogado que ayude a resolver los conflictos de las personas para que sean más felices; ser un médico que ayude a mantener la salud de las personas para que sean más felices; Ser un profesional que ayude a resolver los problemas de la humanidad para felicidad de la misma; Simplemente ayudar a las personas a lograr su felicidad; y así por el estilo.
Como Misión, debemos considerar todo lo que haremos para alcanzar nuestro Ideal. Se incluyen los planes, objetivos, estrategias, así como el logro de pequeñas metas (submetas).
Es muy importante que tengamos especial cuidado en no realizar actividades que interfieran o impidan alcanzar nuestro Ideal. Para ello, es clave concientizar nuestro Yo Verdadero o Alma, y destruir nuestro yo falso que nos conduce a la autodestrucción.
Hoy en día es más frecuente la tendencia a discutir y conocer cada vez más, temas relacionados con la Etica, la Moral y Responsabilidad Social.
Se habla mucho sobre la ética en las profesiones (médicos, abogados, ingenieros, educadores, etc.), ética en la política (ministros, congresistas, alcaldes, etc.), ética en las relaciones sociales, ética en los deportes, etc.
Muchas veces escuchamos comentarios y críticas como: “ese fulano es un profesional sin ética”, o “ese político no tiene ética ni moral”, o también, “ese señor actúa con mucha ética”. En fin, son diversas las apreciaciones que podemos formarnos acerca de los actos y conductas de las personas.
Creo que conviene revisar someramente los conceptos y definiciones de estos términos:
Sabemos que la Filosofía es una ciencia que estudia el pensamiento humano, desde los enfoques del conocimiento y de la acción.
La Etica, es la parte de la Filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del ser humano con respecto a todos los seres vivos y cosas existentes en el Universo (incluído el cuidado del Ambiente).
La Moral, es la ciencia que enseña las reglas que deben seguirse para hacer el bien y evitar el mal. Es el conjunto de facultades del espíritu. Es inherente a nuestro crecimiento espiritual. Por esa razón, muchos autores denominan como “Conciencia moral” a nuestra Alma.
Entonces, la Etica y la Moral son aspectos inherentes a nuestra Naturalez Divina, es decir, a nuestro Yo Verdadero (Hijo de Dios).