Jan
31
2010


espiritual

Los cambios en el modo de pensar, en el modo de hablar y en el modo de actuar de los seres humanos, han sido profundos y muy acentuados a nivel mundial.

Al cumplirse la primera década del nuevo Siglo XXI en los albores del tercer milenio, es indudable que la humanidad, está comprendiendo, que es necesario un gran cambio a nivel de la mente, es decir, asumir una nueva actitud o esquema mental, con respecto a la verdadera vida del ser humano.

Muchos célebres pensadores, filósofos, empresarios y líderes del mundo entero, están aceptando, hablando y promoviendo, que la nueva era en la que hemos ingresado, es la “era de la espiritualidad”. Esto significa que cada vez más, está cobrando mayor importancia, el crecimiento espiritual de las personas, para alcanzar la verdadera felicidad de todos, sin excepción alguna.

¿Cómo se logra el crecimiento espiritual?

Ciertamente, el crecimiento espiritual no se logra luchando y compitiendo unos contra otros. La verdadera competencia no es de una persona contra otra, ni de un profesional contra otro profesional.

La verdadera competencia es contra sí mismo. El Yo Verdadero (verdadera naturaleza original, creada por Dios) contra el yo falso de la misma persona. Lamentablemente, en el 90% de la actividad diaria de una persona se manifiesta el yo falso. El yo falso, es una personalidad y carácter construído con mente equivocada, basado en el egoísmo personal o grupal, basado en el apego a las cosas materiales y efímeras, basado en todos los pensamientos y sentimientos negativos que conllevan a su propia autodestrucción.

La verdadera competitividad total se logra, cuando el Yo Verdadero se impone y destruye al yo falso. Sólo así se logra un crecimiento espiritual, basado en el amor, en la sabiduría, en la alegría, en la armonía, en la vida eterna y en la abundancia infinitas.

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Jun
01
2009


espiritual

El matrimonio no es tan sólo una unión física, no es una sociedad con fines de lucro, no es una búsqueda de felicidad personal; es una oportunidad que la Gran Vida del Universo ofrece para completarnos.

El matrimonio es el encuentro de dos mitades de una sola alma. Es un camino para el eterno evolucionar del ser humano.

El Dr. M. Taniguchi en su libro Enamoramiento, Matrimonio y Maternidad nos enseña: “… La verdadera unión conyugal consiste en la unión de dos personas de sexos opuestos por el principio de la complementación y para el eterno perfeccionamiento recíproco del carácter, a través de la realización del Amor de Dios en la vida práctica” (pág. 160).

A partir de esta Verdad, podemos formular los siete consejos para lograr la verdadera felicidad en el matrimonio:

1.- Elimine de su matrimonio el “yo falso” y haga prevalecer siempre su “Yo Verdadero”.

Elimine de su vida el yo egoísta que sólo piensa en sí mismo. Elimine ese yo carnal que basa todos sus actos en la percepción de sus cinco sentidos, ese yo falso al que sólo le importa su felicidad personal y no la de los demás.

Manifieste plenamente su Yo Verdadero que es su verdadera esencia espiritual. El matrimonio es entrega total. Es pura manifestación de amor. En el matrimonio nos volvemos “uno solo” con el cónyuge.

Desde el momento del matrimonio no hay más “tu” ó “mi” problema, sino “nuestro”. No existen más tus cosas, tu familia, tus padres, sino nuestras cosas, nuestra familia y nuestros padres.

Uno de los aprendizajes del matrimonio es pensar como un solo ser, sin eliminar la personalidad del otro. Respete la singularidad, la peculiaridad y la individualidad de su cónyuge.

2.- Arrepentirse, si la unión fue motivada por intereses físicos o materiales.

El cónyuge (esposa ó esposo) no es un instrumento de placer o un vehículo para enriquecerse. Es un obsequio de Dios, para que usted pueda manifestar todos sus más puros y bellos sentimientos.

Es importante aprender y saber que el amor es conciencia de que “yo y el otro somos uno”.

En el matrimonio tenemos la oportunidad de vivir en la vida práctica esta unidad y de exteriorizar el amor incondicional. De esta manera, el deseo sexual no es el objetivo del matrimonio, sino una consecuencia de la unión espiritual. La riqueza y prosperidad también son el resultado natural de la armonía conyugal.

Continuaremos…

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Mar
11
2009

Los pensamientos del ser humano, son propios de la mente consciente y mente inconsciente o subconsciente.

La mente consciente tiene la capacidad de elegir entre los pensamientos buenos o iluminados y los pensamientos malos u oscuros.

La mente inconsciente o subconsciente no tiene esta capacidad. No pone resistencia y acepta lo que la mente consciente le dicta.

Este hecho, significaría que nosotros podríamos estar cambiando contínuamente el contenido de nuestra mente subconsciente; y, por tanto, nuestro comportamiento también podría estar cambiando igualmente.

Generalmente no sucede así, porque en las profundidades de la mente subconsciente existen pensamientos iluminados y oscuros, fuertemente grabados por orden repetida de la mente consciente, los cuales sólo pueden ser desalojados por acción similar del consciente, es decir, introducir pensamientos distintos en forma repetida.

Si las personas piensan con frecuencia: “yo soy una persona enfermiza”, “yo sufro del corazón, hígado, riñones ó columna”, “mi estómago es muy delicado”, “siempre me canso”, “soy pobre”, “necesito ayuda y comprensión”, “yo no puedo hacer tal o cual cosa”, “lo importante es que yo esté bien”, “yo soy más listo y vivo que los demás”, “el rico vive del pobre y el pobre de su trabajo”, “el hombre puede tener varias mujeres, la mujer no puede tener varios hombres”, “etc”, “etc”.

Estos pensamientos oscuros y sin calidad, generan en las personas, hábitos y costumbres de malestar, y forman una personalidad de autodestrucción con sufrimiento propio, y causando también el sufrimiento de los demás, abusando contra los demás ó infringiendo las leyes de la sociedad.

Si por el contrario, las personas,recurriendo a su naturaleza verdadera, a su Esencia espiritual o Yo verdadero, pensaran con frecuencia: “yo soy saludable”, “soy un trabajador incansable”, “yo tengo capacidad para hacer muchas cosas buenas”, “yo soy próspero y exitoso”, “soy alegre y feliz”, “yo estoy bien y los demás también”, “me gusta trabajar para ser feliz y hacer felices a los demás”, “todos los seres humanos somos inteligentes y listos, y todos nos merecemos respeto y consideración unos a otros”, “yo soy empresario y todos mis trabajadores crecen conmigo integralmente”, “hombres y mujeres fueron creados por Dios a su imagen y semejanza, como polos positivo y negativo dentro del equilibrio armonioso del Universo”, “etc”, “etc”.

Estos pensamientos iluminados y de óptima calidad, generan en las personas, hábitos y costumbres de bienestar, y forman una personalidad de progreso, trabajo honrado y crecimiento contínuo para la felicidad de la humanidad.

Recuerde usted que “las cosas semejantes se atraen”. Trate a los demás como quiere que lo traten a usted. Lo que atraemos a nuestra vida, depende totalmente de lo que hay en nuestro pensamiento (mente consciente y subconsciente).

Lo que usted quiere que cambie, cambiará cuando usted cambie su manera de pensar. Cambie su manera de pensar y transformará su vida.

Lo que su pensamiento antiguo ha hecho, su pensamiento nuevo lo puede deshacer.

Si deseamos experimentar una vida feliz y plenamente realizada, una vida de calidad, tenemos que cuidar la calidad de nuestros pensamientos.

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