La humanidad vive y rige su vida en base a ideas y creencias desarrolladas a lo largo de su existencia terrenal.
Uno de los paradigmas màs perjudiciales y de autodestrucción es el dicho: “Mente sana en cuerpo sano”. Parece ser una frase inocente, parece verdad y hasta parece lindo cuando es pronunciado públicamente como slogan de muchas campañas masivas.
Hagamos una reflexión y análisis en profundidad. Decir mente sana en cuerpo sano, es pensar y creer que el cuerpo físico o carnal es más importante que la mente. Es creer que la mente es una parte dependiente del cuerpo(concepto antiguo). Esta vibración es captada y fijada por la mente subconsciente de la persona. Esta idea, creencia o pensamiento viene a ser el origen de todos los conflictos y sufrimientos del ser humano.
Entonces, es necesario enfrentar la mentira con la Verdad. Es preciso el cambio del enfoque mental y forma de pensar de la humanidad. Es hora de grabar en nuestras mentes la frase correcta “Cuerpo sano en mente sana”.
Es hora de afirmar que primero es la mente y el pensamiento. Toda idea se desarrolla primero en la mente y luego se concreta como manifestación en el cuerpo físico y en el mundo visible y perceptible a los cinco sentidos. Podemos afirmar que el cuerpo está en la mente, es dependiente de ella; y finalmente, el cuerpo físico es producto de la mente.
Se puede considerar: Mente=Director de orquesta; cuerpo físico=músicos.
Una mente limpia y pura, proyecta un cuerpo sano y saludable. Cuando la mente alberga idea de enfermedad, la enfermedad se presenta en el cuerpo.
Las personas que no creen en esta Verdad, tienen la libertad y derecho de hacerlo. A fin de cuentas, son responsables de sus pensamientos y sentimientos, por tanto, de su destino.
Muchas personas utilizan en su vida cotidiana, reglas y normas, pensamientos o creencias, ideas y conceptos aprendidos de sus antepasados (padres, abuelos, bisabuelos, etc.). A éstos se suman nuevas reglas o ideas, establecidos por ellos mismos conforme su experiencia.
Este conjunto de pensamientos y sentimientos (forma de pensar, forma de hablar y forma de actuar), constituyen los hábitos y costumbres familiares que van a dar lugar al carácter y personalidad de sus miembros. A esto lo llaman tradición familiar.
De otro lado, nosotros no somos simplemente cuerpo físico o carnal, sino esencialmente espiritual. Nuestra verdadera vida es el Yo Verdadero, eterno y perfecto por naturaleza. Como tal, en forma natural, propendemos al crecimiento espiritual para lograr nuestra verdadera felicidad y la de los demás.
Por tanto, conviene reflexionar sobre las “tradiciones” o “valores” familiares. Algunas de ellas, analizadas con mente natural, resultan ser negativos, impiden el crecimiento espiritual y conducen a la autodestrucción de sus miembros.
Por ejemplo, el “apego” a determinadas formas de contraer matrimonio, con testigos, vestimenta especial, fiestas, etc., son formalidades materiales. Cuando los contrayentes no siguen estas costumbres, generalmente los padres sufren. En verdad, lo más importante es el acuerdo libre, voluntario y responsable de los que se casan para iniciar una nueva vida en común y formar un hogar de crecimiento contínuo, reverenciándose y respetándose entre sí.
Muchas veces, por mantener la “manía de pureza” y/o “rigidez de carácter”, los seres humanos nos hacemos sufrir unos a otros, en lugar de desarrollar, nuestra magnanimidad y capacidad de perdonar, que son virtudes mayores.
¿Acaso Jesús no perdonó sus pecados a una famosa prostituta?
¿Acaso Jesús no compartió la mesa con un detestado recaudador de impuestos?
Un paradigma clásico de la sociedad eran los puestos de trabajo. Por lo general, nuestros padres o abuelos se inclinaban más por que sus hijos estudien ingeniería, economía o administración, carreras universitarias que parecían más lucrativas y estables. Sin embargo, la evolución de la sociedad ha demostrado que precisamente no son las más.
Es decir que antes pensábamos que un doctor, un abogado, un ingeniero o un administrador de empresas tenía la vida comprada. Ahora ya no es así la realidad, incluso son estas profesiones las que más luchan en el mercado laboral por conseguir una estabilidad.
He aquí que los paradigmas pueden romperse, ya sea por la fuerza de la espada o el peso de los años, ya que si bien algunos se cambian voluntariamente, en los casos mencionados fue el mismo entorno y su evolución los que decidieron cómo sería después.
Algunas personas que en las últimas décadas se han dedicado al arte, la cocina, el turismo o la moda, han despegado económica y socialmente de una forma impresionante. Es increíble ver como estas profesiones finalmente, al margen de que puedan estar de moda, han sabido ganarse un buen lugar en la sociedad.
Entonces, ¿cree usted que los paradigmas existen?. Evidentemente que sí. Si no existieran, el hombre no tendría límites y podría hacer lo que quisiera (en el buen sentido). Es así, los paradigmas existen. ¿Es fácil romperlos o alejarse de ellos?. Ciertamente que no.
Para romper un paradigma, una idea, es necesario tener imaginativa, invención y astucia. Además, es ir contra la corriente, por lo tanto, se requiere valor. Sea un valiente entonces, si quiere desprenderse de esos paradigmas que lo encierran en un mundo de límites. Avance en la sociedad con la audacia y sagacidad de un corsario para conseguir sus metas. Recuerde que es su vida, nadie más lo hará por usted.
Cada uno enfrenta sus propios fantasmas, como uno rompe sus propios muros.
La foto es de Stock.Xchng
Es extraño que en la vida, sea en lo personal como en la profesional, a las personas se nos juzgue casi siempre por la calidad de nuestros resultados, más no por la calidad de nuestras decisiones.
Poniendo un simple ejemplo, si usted sabe que la probabilidad de ganar una lotería es de 70%, por lo tanto de no ganarla es de 30%, ¿la jugaría?. Le aseguro que la respuesta más común sería: “SI”. Y esto, como usted pueder verlo, sería la mejor decisión frente a la opción mostrada.
Sin embargo, ¿que pasaría si no gana la lotería?¿tomó usted una buena decisión?, entonces, ¿porqué no ganó?. Eso es porque tenemos que desprendernos de una vez del paradigma que los resultados de los eventos no están ligados necesariamente a las decisiones que tomamos día a día.
En efecto es un paradigma el querer juzgar siempre las acciones de las personas por los resultados que provocan, y no por las buenas decisiones que toman. Pongámonos en el caso contrario, si usted toma una mala decisión y por una coyuntura externa, el resultado es positivo, ¿merece que lo premien o reconozcan?. Este caso quizás es común en el ámbito político, ser reconocido sin haber tomado buenas decisiones.
Vea como paradigmas como este puede sesgar de algún modo las evaluaciones que podemos hacer sobre las personas o situaciones que enfrentamos. Puede entonces haber buenas decisiones y malos resultados, así como también malas decisiones con buenos resultados.
Lo que hace una buena decisión es maximizar la probabilidad de obtener un buen resultado, pero definitivamente no lo asegura. De hecho, si el mundo fuera plano y sencillo, tal vez podríamos esperar una seguridad en el resultado, pero recuerde que el entorno es incierto, cambiante, alterado por un sin número de variables en diferentes momentos y lugares.
Los líderes conocen la diferencia entre una buena decisión y un buen resultado. Al margen del efecto, el líder siempre se asegura de generar una buena causa, de tomar una buena decisión. En general el liderazgo se basa en esto, el buscar maximizar las opciones de obtener siempre buenos resultados, es decir, encontrar siempre las mejores decisiones.
Entonces, concéntrese siempre en maximizar sus oportunidades de éxito, ya que de eso se trata. No busque buenos resultados, busque tomar buenas decisiones, luego lo otro llegará por si solo. El camino del éxito no puede estar trazado por buenos resultados, porque sería como ir de adelante hacia atrás, no podemos ver el futuro ni asegurar que el mundo no cambiará; sin embargo, le aseguro que este camino si está lleno de buenas decisiones.
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Por lo general, la gente suele pensar y creer que muchas de las cosas que nos ocurren en nuestro diario vivir, son la realidad de la vida. Yo también lo creí en algún momento. Por ejemplo, cuando una persona se enferma, se suele decir, que la enfermedad es realidad.
En verdad, no es así.
Realidad significa, existencia real y verdadera, absoluta, eterna e infinita como Dios y todo lo que viene de Dios: amor y sabiduría, alegría y felicidad, salud y vida, respeto y armonía, etc.
Irrealidad significa, existencia aparente y falsa, efímero y transitorio, como el cuerpo carnal que manifiesta cambio constante y muchas de las cosas que percibimos a través de los cinco sentidos: odio e ignorancia, tristeza y malestar, enfermedad y muerte, conflicto y desarmonía, etc.
Cuando Jesucristo dijo “Mi reino no es de este mundo”, claramente nos dió a entender que el reino de este mundo terrenal no es más que sombra, es fenómeno, en otras palabras, es la proyección de nuestra mente y de la mente colectiva de todas las personas, con sus creencias y pensamientos.
Si percibimos un mundo imperfecto con enfermedades y sufrimientos de la humanidad, es porque estas imperfecciones están siendo reconocidas por nuestra mente consciente e inconsciente, se manifiestan desde nuestro interior, pero, a través de la mente ilusoria y equivocada con falsos paradigmas.
Jesucristo, también dijo: “El reino de Dios está en vuestro interior”, con lo cual nos dió a entender que el verdadero paraíso, la verdadera vida, creada a imagen y semejanza de Dios Padre, se aloja en nuestro interior, es decir, es nuestra esencia, es nuestro Yo Verdadero perfecto y eterno.
Luego, la única Realidad es Dios y lo que viene de Dios. ¿Y cómo captar esta Realidad?
Se logra captar, conscientizar y manifestar en nuestra vida diaria, mediante:
- Riguroso entrenamiento mental y espiritual, practicar meditación que nos haga sentir nuestra unidad con el Creador.
- Lectura constante de libros sagrados que hablen sobre la Verdad de la Vida.
- Practicar contínuamente actos de bondad y generosidad.
Creo que la relación que tiene el pasado con nuestra vida de hoy, siempre ha sido emocionante y con una estrecha relación de correspondencia. Lo que quiero decir, es que todo lo que nos ocurre en el momento actual es consecuencia o efecto de nuestros pensamientos, creeencias y hechos del pasado.
El pasado de cada persona, en este mundo de tres dimensiones (mundo de los cinco sentidos), podemos definirlo como “cualquier momento antes del actual”. Entonces, el pasado lo podemos representar como un espectro amplio que varía, desde el “pasado lejano” (momento en que fuimos formados como embrión en el vientre materno), hasta un segundo de tiempo antes de ahora que sería el “pasado inmediato”.
Esta reflexión me parece muy interesante porque nos permite darnos cuenta que todos los hechos ocurridos, tienen fuerte impacto en nuestra vida actual.
Muchas personas viven el presente, atormentados por su pasado y por tanto, su vida presente está acompañada de tristeza y sufrimiento ó por rabia y deseos de venganza.
Otras personas viven el presente, regocijándose por su pasado y por tanto, su vida presente está acompañada de alegría y satisfacción.
Si preguntamos cuál de las dos situaciones es la mejor, sin duda, todos estarán de acuerdo con el segundo caso. Pero, aún así, vemos que en los dos casos, el ser humano se siente ligado a su pasado, es decir, su infelicidad ó felicidad actual depende de alguna manera del pasado; y, esto es una dependencia, no es libertad.
Yo invito a romper estos esquemas mentales, romper los paradigmas tan antiguos como el mismo hombre; y, practicar una innovación mental, una reingeniería mental, para cambiar el modo de pensar, de hablar y de actuar.
En verdad, el pasado ya no existe, sólo queda en la mente de las personas, y ante tal situación quedamos ante dos alternativas claras, y es usted con su mente consciente quien debe tomar decisión de seguir una de ellas:
1) Quedar ligado a los hechos pasados, sean de sufrimiento o de felicidad, y vivir su presente dependiendo de ellos. Esta característica es propia del cuerpo carnal (los cinco sentidos), es decir representa el yo falso.
2) Considerar el pasado como una enseñanza, una lección de aprendizaje, y hacer del presente una vida mejor, más digna, una vida de bien, con más amor al prójimo. El pasado es como los peldaños de una escalera infinita de crecimiento. Esta característica es propia del Yo Verdadero, y lo más importante de la Vida es el presente, es decir el “ahora eterno”.
Viviendo “bien” el ahora eterno, usted estará colocando bases sólidas para su vida futura.
Todos sabemos que el poder y capacidad de la mente es infinita. Haciendo uso de esta capacidad, el ser humano halla la motivación necesaria para romper sus paradigmas, cambiar sus hábitos/costumbres y desarrollar una personalidad y carácter que lo lleve a la felicidad.
Muchos investigadores afirman que hay personas que por naturaleza son positivas. Tal afirmación por ende, acepta que las demás personas por naturaleza son negativas. Creo que en esta afirmación existe un pensamiento y creencia equivocados.
Creo más bien, que todas las personas sin excepción, por naturaleza son positivas, porque nuestro origen es positivo. La vida original, la verdadera vida que viene de Dios y que se aloja en el interior de cada persona, es el formato original con el que nacemos todos.
Si hubiera alguna persona que tenga duda al respecto, le invito a observar detenidamente el comportamiento de los bebés y niños pequeños. En un bebé recién nacido no existe conducta maliciosa ni viciosa, ¿alguien conoce un bebé corrupto, conflictivo ó violador?.
El modo de vivir de los bebés está conducido por la sabiduría e inteligencia divina. Toda su naturaleza es de Bien, natural y positivo, alegre y amoroso, tierno y saludable. Estas sensaciones y emociones, las sentimos todos porque también tenemos la misma naturaleza.
Lo que ha sucedido es que, esa sabiduría e inteligencia de Dios con el cual nacimos, la hemos perdido gradualmente. Creo que el término más adecuado sería que la “hemos encubierto con la inteligencia humana”, que es la que nos ha “enseñado” a calcular ventajas o desventajas, y a reconocer el bien y el mal; en resumen, nos ha llevado a una situación de dualidad actual.
Todos nosotros, en nuestra naturaleza verdadera, en nuestra Esencia espiritual o Yo verdadero somos: amorosos, alegres, tiernos, armoniosos, generosos, felices, prósperos, exitosos, somos vida eterna y maravillosa. He aquí, la motivación más importante para reeducar nuestra mente y desarrollar y cultivar pensamientos de buena calidad para vivir bien, como hijos de Dios.
¿Es posible lograrlo?. Depende de usted y el esfuerzo que haga para alcanzar este propósito.
Existe en la humanidad, la idea generalizada de pensar y creer que las etapas de la vida del ser humano son básicamente nacer, crecer, reproducirse y morir.
Dicho en otras palabras, muchas personas piensan y creen que la vida del ser humano en este mundo físico de tres dimensiones, se inicia el día en que nace, y termina el día en que fallece.
Prueba de este pensamiento y creencia es, que se otorga importancia sólo a la celebración de los cumpleaños. Vemos también, que muchos programas de salud, educación y nutrición, llevados a cabo por las autoridades y familias en general, están orientados desde el nacimiento del niño; evidenciando escasa actividad dedicada a la etapa anterior, que es la gestación o embarazo.
No critico la celebración de los cumpleaños ni resto importancia. Sostengo que hay una etapa importante y trascendental en la vida de las personas, al cual no se está dando la debida importancia: gestación o embarazo.
Esta etapa, se inicia en el momento en que papá y mamá, en una demostración de amor, gratitud y responsabilidad, propician la unión de sus células vitales -espermatozoide y óvulo- dando origen a una nueva célula llamada cigoto (óvulo fertilizado): ¡es la nueva y maravillosa vida!.
Esta nueva vida, gracias a la sabiduría infinita que llevamos en nuestra Esencia espiritual o Yo verdadero, a través de su mente intuitiva, se implanta en el útero materno, y en este lugar, inicia el desarrollo y crecimiento de su cuerpo físico o cuerpo carnal, que abarca generalmente nueve meses.
Los científicos sostienen que los primeros meses, son críticos, cruciales y de trascendental importancia (toda la gestación es importante), porque la mente intuitiva pura y original del bebé puede ser afectado por la mente subconsciente de los padres.
En otras palabras, tanto los hábitos y costumbres, así como el carácter y personalidad de mamá y papá influyen en la mente intuitiva de su hijo. Esta influencia se concretizará en el desarrollo mental y físico del nuevo ser.
En mi opinión, muchas personas deberían romper sus paradigmas y haciendo una reingeniería mental, prestar mucho más atención a la etapa de gestación desde su inicio.
Todos nostros hemos llegado a este mundo, no el día en que nacimos, sino, el día en que fuimos formados como cigoto. Ese día comienza la vida terrenal del ser humano.
Retomando el tema del adulto mayor, debemos decir a todos, incluyendo a los niños, jóvenes y adultos, la necesidad de flexibilizar nuestra postura mental con respecto a los jubilados. Ellos pueden experimentar estados de ansiedad que de no ser tratados adecuadamente, pueden degenerar en una depresión severa.
Veamos cómo consideran a la vejez las culturas del mundo:
- Cultura africana: Viejo es el que ha perdido los dientes.
- Cultura indígena: Viejo es el que ha sobrevivido a sus contemporáneos.
- Cultura occidental: Viejo es la persona que ya no aporta a la economía.
- Cultura oriental: Viejo es aquel que se ha convertido en un referente social en cuanto a costumbres y tradiciones.
(lea nuestro artículo: Tercera edad ó Personas mayores: cómo romper paradigmas y seguir siendo útil a la sociedad).
¿Se puede prolongar la juventud?. Aquí debemos hacer algunas precisiones: el Espíritu ó Yo verdadero, que es la verdadera vida en su esencia, no nace, no envejece ni muere. El que nace, envejece y muere es el cuerpo carnal ó físico. Por tanto, podemos prolongar nuestra juventud espiritual y mental con una mejor calidad de vida para nuestro cuerpo físico.
Aquellas personas que piensan de manera distinta, como siempre les manifiesto mi respeto y les doy la razón. Lo que piensan, creen y reconocen con su mente, finalmente se concretizará en sus vidas.
Podemos conscientizar y desarrollar nuestra actitud vital y mental, apoyados en el avance de la ciencia y medicina; viviendo más alegres y contentos con equilibrio afectivo y serenidad emocional; vivir con plenitud flexibilizando nuestra actitud frente a la vida.
De este modo, podemos permanecer jóvenes ejercitando las siguientes acciones concretas:
. Rodearse de jóvenes para no perder contacto con la alegría y el vitalismo.
. Mantener nuestros conocimientos al día para tener las neuronas activas y frescas.
. Aprovechar nuestra experiencia, dejar de ser competitivos para ser colaboradores.
. Flexibilizar nuestras ideas y adquirir nuevas cualidades.
. Desarrollar nuestro sentido del humor y no perder el gusto por la diversión.
. No cultivar la nostalgia y tener mejores perspectivas del futuro.
. Mantengamos un liderazgo sin “ego” para mantener la capacidad de seducción.
Siempre afirmamos que el hombre verdadero es hijo de Dios, y por lo tanto es de naturaleza espiritual y dotado de todos los atributos divinos de amor y sabiduría.
Pero, ¡cuidado!, muchas personas que tienen comportamiento de: apropiarse de cosas ajenas, engañar, asesinar, maltratar, abusar, no trabajar bien, ganar dinero excesivamente perjudicando a los demás, etc., pueden pensar y decir: “así como soy, ya soy hijo de Dios y por tanto, no tengo que mejorar nada o quizás un poco nada más”. A esto se llama orgullo, presunción, y constituye un serio obstáculo para la mejoría del carácter y la personalidad.
Aquellas personas que de algún modo perjudican a los demás, causándoles dolor o sufrimiento, es decir, privando de la felicidad, lo que en verdad están manifestando es su “yo falso”, el “yo enfermizo”, el “yo de mal carácter”, el “yo ocioso”, el “yo abusador”; éste no es hijo de Dios.
El hijo de Dios es el “Yo verdadero”, la esencia espiritual de la persona, la naturaleza verdadera, el Cristo interior que todos tenemos, la naturaleza búdica, el “yo perfecto y eterno”. Este Yo verdadero ama a todos y jamás perjudica a los demás, porque se entiende que ese “yo y los demás son el mismo espiritu y vida de Dios”.
Quien da alto valor a su “Yo verdadero”, es decir, quien realmente respeta su carácter verdadero es aquel que siempre se autoanaliza, y reconociendo que aún no alcanzó su estado ideal se esfuerza, diariamente, para mejorar su carácter y personalidad, consciente de que aún puede mejorar mucho.
En épocas de fiesta como las de ahora (Navidad y Año Nuevo), las personas manifiestan con mayor sensibilidad el amor al prójimo. Deseo que esta actitud mental se manifieste todos los días, a fin de cambiar con sabiduría, muchos paradigmas equivocados sobre la vida, y así, autoanalizándonos podamos mejorar nuestro carácter y personalidad para obtener el éxito en todos nuestros actos.