Dec
22
2008

espiritual

En el mundo ordinario y simple que vivimos, parece que es común actualmente hablar mal de las personas. Muchas veces se habla a espaldas de alguien, se generan críticas negativas o se menosprecian los logros de otros.

Este sentimiento no es más que envidia. La envidia nos ciega en el camino de la solidaridad y confraternidad, para intentar hacernos avanzar por un sendero solitario sin luz y extremadamente difícil.

Los seres humanos necesitamos de las relaciones interpersonales para sobrevivir en la actualidad. El relacionarnos con los demás es un acto que proviene desde que el hombre hizo su aparición en la tierra.

Las relaciones personales con otros, tanto en la vida personal como en la vida profesional, nos nutren de experiencias y aprendizajes valiosos. Asimismo, nos permiten dar un vistazo al mundo desde otra perspectiva.

Por lo tanto, siempre que usted hable de otra persona, trate de encontrar las cosas buenas, resaltar lo positivo y elogiar las buenas acciones. No se concentre ni desgaste en lo negativo. El optimismo fluye como un caudal de energía, tanto dentro de nosotros como hacia afuera.

Al hablar correcta y positivamente de otros, usted estará entrando en una corriente de agradecimiento y alegría inagotable; en donde los seres humanos demuestran su afecto, comprensión y solidaridad con total libertad. Todo en la vida es recíproco y lo descubrirá, obrando y hablando con justicia y amor.

Cada vez que pueda hablar de alguien, cuide de hacerlo bien. Recuerde que si no tiene nada bueno que decir de una persona, mejor piénselo dos veces. De lo contrario, las palabras negativas que use usted, no tardarán en reflejarse también en su vida. Esto es por el hecho que cada palabra que formula nuestra mente, se graba en el subconsciente y queda latente.

Por lo tanto, tratemos de que todo alrededor de nuestra vida sea positivo y optimista. Si ese es el ambiente en el que vivimos, le aseguro que todo en su vida será felicidad y éxito.

“Quien hace sufrir al prójimo se hace daño a sí mismo. Quien ayuda a otro a sí mismo ayuda”. León Tolstoi.

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Nov
23
2008

espiritual

¿De qué manera se adquieren los hábitos y costumbres? ¿Será que los hábitos y costumbres se heredan? ¿Tenemos poder para cambiar los hábitos y costumbres? ¿Cómo influyen los hábitos y costumbres en nuestra felicidad?.

Según los estudios recientes sobre el comportamiento humano y ciencia mental, y en base a nuestra experiencia, los hábitos y costumbres son una forma de vida, una determinada forma de pensar, una manera de ver las cosas, una forma de hacer las cosas y por último, es una forma de educar. Por ejemplo, si piensas que leyendo buenos libros enriquecerás tus conocimientos, entonces formarás el hábito de la lectura.

Estos se adquieren mediante pensamientos, palabras y hechos repetidos sobre un determinado aspecto o circunstancia de la vida cotidiana (ver artículos: La palabra tiene poder creador de felicidad y El poder de la palabra cura las enfermedades), y se depositan o gravan en la mente subconciente o inconciente. Desde aquí se manifiestan en nuestra conducta diaria, como respuesta a estímulos relacionados.

Querido lector, del mismo modo cómo se adquieren los hábitos y las costumbres, podemos cambiarlas tantas veces como sean necesarias, practicando la reingeniería apropiada de pensamiento, palabra y acción; y, con una correcta postura de nuestra mente conciente. Poseemos el poder para hacerlo, pues, nuestro yo verdadero o esencia espiritual tiene el Amor, Sabiduría y Capacidad infinitas del Hijo de Dios, que siempre apunta hacia el Bien y el crecimiento propio y del prójimo.

Amigo lector, es importante que nuestros hábitos y costumbres, nos lleven a desarrollar un buen carácter y personalidad, lo cual nos asegurará un destino lleno de felicidad. Recuerde que el ser humano puede decidir ser feliz ahora mismo y con su Alegría innata construir su felicidad eterna.

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Nov
13
2008

espiritual

Muchos filósofos han dedicado su vida para hacer interpretaciones personales de la ley de causa y efecto o intentar explicar una verdad relacionada con ella. Algunos psicólogos la denominan “principios de sugestionamiento”.

Amigo lector, de algún modo casi todos conocemos cómo se manifiesta esta ley en la vida del ser humano y muchos de nosotros no le damos la importancia que merece. Se puede expresar así: “lo que se siembra se cosecha”, “las personas se vuelven aquello que juzgan ser”, Jesús dijo “lo que pidieras con fe  te será concedido”, y también “buenas semillas producen buenos frutos y malas semillas producen malos frutos”.

La ley de causa y efecto es la ley de la manifestación, llamada también ley de acción y reacción. Según esta ley, todo lo que lanzamos como causa (pensamiento, palabra, acción o sentimiento), regresa a nosotros concretizado como hecho o circunstancia.

Querido lector, nadie puede evadir la acción de esta ley. Una vez que el individuo creó la causa, no consigue huir de la consecuencia por más astuto que sea. La consecuencia vendrá infaliblemente más temprano o más tarde. Si no viene de una forma, vendrá de otra forma. De todos modos, la persona tendrá que recoger los frutos.

Entonces, lo que deberíamos hacer siempre es, crear buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones en nuestra vida diaria, a fin de formar buenos hábitos y buenas costumbres; ésto nos permitirá cultivar un buen carácter y una buena personalidad. Con un buen carácter y personalidad, sin duda, tendremos un destino de felicidad.

Amigo lector, debemos ser muy cuidadosos con nuestro espíritu y utilización de nuestra mente, pues también podría hacerse lo contrario, es decir, crear malos pensamientos, palabras, acciones y sentimientos, y las consecuencias no son difíciles de adivinar ¿verdad?. Usted puede utilizar su imaginación para encontrar ejemplos prácticos de esta ley mental; su vida diaria es el mejor ejemplo.

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