Dec
10
2009


espiritual

Si usted observa a un niño pequeño, o a un bebé, se dará cuenta que actúa con total libertad, naturalidad y espontaneidad. A diferencia de los adultos, los niños guardan aún la inocencia y la plena naturaleza de sus pensamientos y acciones.

Esto es porque los niños han sido poco o casi nada expuestos al medio en el que se desenvuelven los adultos. Lamentablemente en este entorno de los adultos, existen sentimientos negativos tales como el egoísmo, la avaricia, la discriminación entre otros.

Mientras que en lado natural del ser humano, primario y natural, están sentimientos positivos tales como la amistad, el amor, la solidaridad, etc. Entonces podrían decir que este lado es mejor y más deseado que el anterior. Por lo mismo, el ser humano debería caminar de regreso hacia ese rumbo, pero ¿cómo hacerlo?.

Lea también nuestro artículo El Camino de Regreso de la Historia, en el cual hablamos de la corrupción del ser humano y de la sociedad, cómo llegamos a eso y como saldremos.

Y es que es verdad que la palabra correcta aquí es “regresar”. Por que si bien es cierto que se ha avanzado mucho, pero también muchas ha sido la distorsión de los valores y principios del ser humano en la sociedad, en la vida. Ya lo dijeron los grandes pensadores de hace años:

“La razón ha sacado al hombre de su inocente estado natural y lo ha llevado a la decadencia” ROUSSEAU.

Si bien Rousseau se muestra algo dramático en sus palabras, no dejan de ser verdad, ya que irónicamente, cuando el ser humano utiliza su razón plenamente (etapa adulta) es cuando más se ha alterado negativamente su existencia, con respecto a los valores, ética y responsabilidad social.

Entonces, ¿está usted preparado para emprender el camino de regreso? No será fácil, pero por lo menos de vez en cuando deberíamos aventurarnos a visitar, hacer de turistas, en esa faceta espontánea y natural que ya perdimos.

“Retornar a la inocencia significa entonces escuchar a nuestros sentimientos en lugar de consultar a la lógica”. ROUSSEAU.

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Nov
12
2009


espiritual

La personalidad de los niños se forma hasta los 6 años de edad. ¿Sabía usted esto?. Verdaderamente sorprendente que lo que podamos enseñarles y darles hasta esa edad formarán los rasgos de su personalidad con los cuales tendrán que hacer frente al mundo, una vez que crezcan y se conviertan en adultos.

Sorprendente y hasta cierto punto atemorizante, por la enorme responsabilidad que tenemos los adultos, los padres, de educar y enseñar correctamente a los hijos.

Una de las formas que recomiendan los psicológos para proteger a los niños para que puedan afrontar con fuerza, decisión y determinación el futuro es no darles todo lo que se les pueda dar. Es decir, desterrar aquella vieja frase que dice: “yo le daré a mi hijo todo lo que no tuve”. Pero, ¿por qué olvidar esa frase que por tanto tiempo se ha manejado de forma natural en la conversaciones cotidianas?.

Simplemente por el hecho de que si usted realmente está en condiciones de darle a sus hijos lo que nunca tuvo, entonces quiere decir que tuvo éxito en sus proyectos y en su vida. Y este éxito, seguramente se debe al buen trabajo de sus padres y probablemente también a que nunca lo tuvo todo en la vida. Muy claro, ¿verdad?

Bien, entonces no cometamos el error de darles absolutamente todo a los niños, ya que cuando se enfrenten al oceáno de la vida y vengan las olas, ellos pensarán que sin hacer nada podrán evadirlas, pero estas olas les enseñarán que no. Les dirán que “no” por primera vez en sus vidas y estos niños, ya grandes, no podrán enfrentar de forma adecuada ese “no”. Algunos se derrumbarán, otros se desanimarán, otros pensarán que la vida es muy dura; cuando en verdad la vida es la misma para todos y su dureza o suavidad depende del cristal con el que se mire y de la actitud que uno tome frente a ella.

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May
05
2009


espiritual

Es curioso ver como un bebé o un niño juega y se divierte con objetos muy simples. Claro, hay casos en los que los niños tienen juguetes costosos, pero eso no detiene la satisfacción que obtienen en el juego.

Así también, es muy probable que la energía y dinamismo que muestran nos parezca impresionante. Vemos que corren, saltan, gritan, juegan y tantas otras cosas que uno se queda perplejo de ver tanta actividad sin interrupción.

Es que los niños viven en un mundo aparte… se podría decir, en un universo paralelo al nuestro.

El mundo adulto, lleno de peligros y complicaciones, responsabilidades y deberes, no parece ser compatible con el mundo que los bebés y niños crean por sí mismos. El mundo de ellos es pura creatividad, imaginación, libertad… definitivamente, es mejor.

Si bien es cierto que cada mundo cumple un rol fundamental en la vida de cada persona, según su etapa de crecimiento (es decir, no podemos pretender que un adulto viva en el mundo de un niño, y viceversa), hay muchas cosas de las cuales podemos aprender al observar y comparar estos mundos paralelos.

Al tener libertad completa y la imaginación como herramienta principal, los niños construyen su mundo a su antojo. Ellos mismos ponen las fronteras de lo posible e imposible, de lo real e imaginario. Cada niño en su mundo, es un campeón de carreras de autos, rey de un castillo, super héroe, algún animal poderoso, robot de ciencia ficción, general de un ejército, almirante de un navío o lo que se le ocurra ser. Así, cada niño se convierte en héroe de su mundo.

Ahora pregúntese, ¿quién de adulto tiene la capacidad de ser y hacer tantas cosas en tan poco tiempo?, ¿cuándo ha sido la última vez que venció a un dragón y rescató a la princesa?, ¿cuándo fue la última vez que piloteó una nave espacial recorriendo el universo?.

Como ve, el mundo paralelo de los niños, construído por su propia imaginación, es un lugar maravilloso, pero al que usted como adulto no puede ingresar. Sin embargo, si es un deber el respetarlo, porque recuerde siempre que todo niño es un héroe, un rey, un piloto, un general y la etapa de la vida que están viviendo, requiere que las cosas sean de esa forma.

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Apr
23
2009

espiritual

Definitivamente solo puedes llegar a comprender a los padres de familia, cuando te conviertes en uno de ellos.

Los padres entregan todo la atención y amor del mundo a los hijos. Cuando son bebés los cuidan, bañana y alimentan. De niños les enseñan y los guían. De adolescentes los aconsejan y facilitan, de adultos… he aquí un ligero cambio en la relación padre e hijos, cuando estos últimos llegan a la adultez.

Inevitablemente los hijos crecen, se independizan, y se van. Ese es el camino correcto que deben de seguir, irse en busca de mejorar y de formar una familia ellos mismos. Pero, ¿qué ocurre con los padres?. Es común y humano que aparezcan muchos sentimientos encontrados en ese momento, ya que por una lado sabes que los hijos deben irse, pero por otro no quieres que lo hagan.

Yo recién pude comprenderlo al ser padre. Mi niña aún está pequeña, pero sé que algún día se irá y no puedo ni debo evitarlo. Se irá pero no porque no le guste estar con nosotros o porque en otro lugar estará mejor necesariamente. Lo hace porque así es la vida, es la forma de crecer, de madurar, de cambiar. No puedo negarle a mi hija la experiencia de descubrir el mundo, de cometer errores y aprender de ellos, de formar una familia y de tantas cosas más que yo, ya no podré darle.

El consejo para todos los padres es: no se preocupen por el futuro de sus hijos, preocúpense por el ahora. Cuando son niños y adolescentes, que es cuando más les podemos enseñar e inculcar. Lo que aprenden de nosotros sentarán sus bases en la vida y le pérmitirán navegar en el mundo por su propia cuenta. No nos cansemos de enseñar a nuestros hijos pequeños, porque de eso depende su futuro.

Por otro lado, no esperemos nada a cambio. Así es, aunque a algunos padres les cueste difícil asimilarlo. ¿Por qué después de que le di todo y sacrifiqué tantas cosas, no muestra siquiera un poco de gratitud ahora?… no señor, usted eligió ser padre de familia, y ese es nuestro destino. Claro, hay algunos casos en que los hijos tienen muestras de afecto con los padres, luego de haber formado una familia, pero lo importante es que no debería mortificarse si es que no las hay. Dependerá de cómo los hemos formado de niños, el comportamiento que muestren de adultos.

Nuestro destino como padres es enseñar y dar todo a nuestros hijos hasta que puedan valerse por sí mismos. Luego de eso, observarlos y quizás algunas veces aconsejarlos, disfrutar de los nietos y tal vez retomar las cosas que sacrificamos por ellos; pero jamás esperar nada a cambio. ¿Que entrega tan generosa, verdad?, es que eso es padre, dar sin esperar recibir nada.

Los dejo con un pensamiento final, que me conmovió y me hizo reorientar mi forma de pensar hace algunos años: “Tus hijos no son tus hijos, son hijos e hijas de la vida deseosa de sí misma. No vienen de ti, sino a través de ti y aunque estén contigo no te pertenecen. Puedes darles tu amor, pero no tus pensamientos, pues, ellos tienen sus propios pensamientos. Puedes abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, porque ellas, viven en la casa del mañana, que no puedes visitar ni siquiera en tus sueños. Puedes esforzarte en ser como ellos, pero no procures hacerlos semejantes a ti porque la vida no retrocede, ni se detiene en el ayer. Tú eres el arco del cual, tus hijos como flechas vivas son lanzados. Deja que la inclinación en tu mano de arquero sea para la felicidad”. KHALIL GIBRAN

La foto es de Stock.Xchng.

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Dec
29
2008

espiritual

Hoy me enteré por la televisión, que habían encontrado un bebé abandonado dentro de una caja de leche; muchos de ustedes también habrán observado este hecho lamentable.

La ocurrencia de hechos, como violación de menores, asesinatos, suicidios, discriminación, abandono o negocios de bebés, etc. nos estremece en nuestra esencia y nos hace pensar en una degradación del ser humano, al estar dominado por paradigmas errados sobre la vida misma.

Estas manifestaciones carentes de amor, sabiduría y gratitud, la presentan aquellas personas que no saben realmente quiénes son y para qué están en este mundo. Están totalmente equivocados con respecto a lo que es la vida verdadera, y sin darse cuenta van camino a su autodestrucción.

Por los aportes de los estudiosos de la Psicología, Ciencia Mental, Medicina psicosomática y Metafísica, sabemos que el embrión humano, a las pocas horas de su formación, ya perciben las sensaciones de su madre en forma de vibración espiritual; y, a los pocos días su mente subconsciente comienza a trabajar, grabando todas las sensaciones de su entorno inmediato.

El feto tiene plena capacidad para sentir las emociones y sentimientos de amor y/o rechazo de su madre y padre. Las emociones positivas como el amor y la gratitud, estimulan y favorecen su formación correcta. Las emociones negativas como el rechazo e indiferencia, pueden estimular y favorecer su mala formación, inclusive morfológica.

Muchas personas creen y piensan que el pequeño feto no se dá cuenta de las cosas; están equivocados, pues ellos se dan cuenta de todo cuanto ocurre a su alrededor mediante su mente subconsciente, que graba todas las sensaciones y emociones, sean positivas o negativas sin discriminación, y las acumulan para luego manifestarlos en su vida de adulto, cuando se presente una oportunidad propicia.

Por este motivo, debemos brindar protección y cuidado necesario a los bebés que anuncian su llegada a este mundo, no con su nacimiento (como se piensa erróneamente), sino desde que papá y mamá, deciden en un acto de amor y reverenciando la Vida de Dios, formar un nuevo ser.

Se debe rodear de pensamientos, palabras y acciones llenas de amor, gratitud, alegría y armonía, tanto a la madre gestante como al bebé recién formado. La responsabilidad recae en los padres del bebé y también en las personas de su entorno.

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