Es increíble a donde puede haber llegado el afan médico por lucrar con una actividad tan sagrada como lo puede ser el aliviar el sufrimiento físico de una persona o salvar una vida.
Quede claro que no hablamos de todos los médicos, pero quizás de una mayoría. En la actualidad es común encontrar médicos e instituciones médicas que, sin el menor escrúpulo, intentan enriquecerse mediante operaciones innecesarias, prescripciones favoritistas y diagnósticos exagerados.
¿Dónde quedo la ética profesional y el respeto por la vida humana?, ¿dónde quedaron aquellos ideales de una profesión destinada a servir a los demás incondicionalmente?, ¿qué pasó con la responsabilidad social e integridad de una de las profesiones más respetas y necesarias en el mundo entero?, ¿en qué momento nos hemos apartado del lado humano y nos hemos inclinado más por el mundo material?
De hecho, son muchas preguntas que llaman a la reflexión, y podemos quedarnos reflexionando mientras que en los hospitales y clínicas habrán letreros de descuentos y promociones 2 x 1, al mejor estilo de los supermercados que venden leche o arroz. ¡Si se opera las amigdalas aquí, le hacemos un chequeo completo de pulmones por la mitad del precio!, realmente terrible. Puedo aventurarme a que si las cosas siguen así, no faltará el día en que las instituciones médicas emitan cuponeras de descuentos y otras formas plenamente comerciales que les permitan tener mayores ingresos.
Esperamos de verdad que los médicos, hombres y mujeres, de todo el mundo puedan recobrar la ética y moral que alguna vez envistió esa túnica blanca. Esperamos sea pronto el día en que confiemos ciegamente si un doctor nos dice que tenemos que operarnos o seguir un tratamiento. Queremos que llegue el momento en que estemos seguros que el doctor nos prescribe un medicamento porque realmente es bueno y lo necesitamos, y no porque la compañía que los fabrica los tenga casi en su nómina de trabajadores. Esperamos y seguiremos esperando, de corazón y con fe.
La foto es de Stock.Xchng
Es muy actual la noticia, y sorpresiva también, que luego de tantos años de desarrollo personal y profesional en el campo del liderazgo, todas las naciones del mundo, en distintos estudios e investigaciones, hubieran coincidido en que la principal cualidad de un líder es la honestidad.
Así es, entre la inteligencia, la cooperatividad, la ayuda, la visión de futuro, la competencia, el deseo de alcanzar metas, la justicia, el autocontrol y muchas otras características, el ser honesto quedo en primer lugar.
Por los tiempos en que vivimos, se debe apreciar que es además un indiscutido primer lugar, ya que las malas experiencias han enseñado a la sociedad, que sobre la inteligencia hay algo que es superior y más importante, y estos son los valores y los principios personales.
El ser una persona honesto, en un mundo como el actual, ya se considera una ventaja competitiva al momento de enfrentar a la sociedad. Los casos de estafa y fraude empresarial están a la orden del día. Incluso ya muchas empresas y negocios multinacionales han informado que el principal motor de búsqueda para sus ejecutivos clave, será en adelante los valores de la misma persona.
La buena noticia del tema, es que los valores, más que por la escuela o universidad, son enseñados por los padres. En ellos reside el poder de formar a los hijos con los valores y principios morales y éticos necesarios, para crear un mejor mañana, con líderes que actúen con responsabilidad y ética.
La foto es de Stock.Xchng