No se si a usted le gusta jugar ajedrez, pero seguramente en alguna oportunidad ha visto un tablero y la disposición de las piezas en el mismo.
En un buen juego de ajedrez, las piezas no están esparcidas por el tablero de forma aleatoria o por azar. Cada pieza tiene una habilidad en particular y en conjunto, mediante la posición, determinan una estrategia de ataque o de defensa en particular. Como sabe, las piezas no se mueven por si solas, por lo que también debemos mencionar al líder o general que comanda a estas piezas (jugador de ajedrez).
De igual forma en la vida, tanto profesional como personal, nosotros nos convertimos en líderes, generales de un equipo de personas, a las cuales tenemos que llevar a cumplir un objetivo específico.
Para Sun Tzu el tema es muy claro. Él dice: “Considera a los soldados como a niños, y ellos irán hasta los valles más profundos”… “Considera a los soldados como a hijos amados, y ellos estarán a tu lado hasta la muerte”.
En su obra El Arte de la Guerra, Sun Tzu nos explica la elevada responsabilidad que conlleva ser un líder. No solo llevas contigo el deber de la tarea, sino las vidas de los que te siguen. Por lo tanto, un buen líder debe medir con cautela la situación y la posición en la que se encuentra. El terreno, el clima, el ánimo del ejército, entre otros deben ser analizados y estudiados con precaución para no perder la meta, ni llevar a la ruina al equipo.
La estrategia de la posición, al igual que en el ajedrez, gana una gran importancia en la vida. Debemos preparar los ataques y las defensas con anticipación y meticulosidad. Si se avanza, debe ser porque es el momento indicado para avanzar. Si se retrocede, debe ser porque es el momento propicio de hacerlo. Cada movimiento del equipo debe estar en armonía con el plan y el objetivo trazado.
Lea también nuestro artículo Coaching y Motivación: las dos espadas de todo buen líder.
La foto es de Stock.Xchng
Muchas personas se preguntan, ¿cuál es el secreto del éxito en la vida?, ¿cómo triunfar y alcanzar nuestras metas?. Sin duda, son preguntas que son muy importantes, pero que no conllevan una respuesta tan simple.
En realidad, el ser humano puede buscar y esforzarse por el éxito y los triunfos en su vida desde diferentes frentes. Uno de ellos, muy poderoso, es la disciplina.
La disciplina es algo que nos inculcan desde muy pequeños y es un trabajo principalmente de los padres. De hecho, la escuela ayuda a enmarcar y direccionar la disciplina en los niños, pero son los padres quienes se encargan de su ejecución y desarrollo.
En esta tarea, los padres deben ser decisivos y hasta cierto punto, molestosos. Es verdad que a los hijos dan ganas de complacerlos en todo, pero es de suma importancia para su futuro, que no lo haga.
La disciplina que desarrolla el ser humano, le ayuda a alcanzar sus objetivos y sueños a lo largo de su vida, de una forma constante, metódica y tranquila. Sin sobresaltos, avanzando siempre en la misma dirección y de forma consecutiva, las personas disciplinadas avanzan siempre en el camino del éxito.
La disciplina fortalece al espíritu y al alma. El espíritu humano goza cuando la persona es disciplinada. Puede trazarse muchas metas y las puede alcanzar todas, en distintos tiempos, en distintas formas… pero siempre llegará.
La persona que no es disciplinada, estará constantemente abandonando sus proyectos, se desanimará fácilmente ante cualquier problema y le será muy difícil sobrellevar el fracaso.
La disciplina realza el valor del ser humano, para consigo mismo y con la sociedad. No sólo fortalece la paz espiritual interior, sino que le permite a esta aflorar y generar el éxito en la vida cotidiana.
Recuerde siempre que conjuntamente con la disciplina, la perseverancia, el coraje y la paciencia, son virtudes que siempre debemos cultivar en nuestro espíritu y en nuestra vida.
La foto es de Stock.Xchng.
El título puede parecer portada de revista o una película de cine, sin embargo, hay mucha magia y contenido en el mismo.
¿Sabe usted por qué el ser humano está en este mundo?, es decir, ¿conoce el fin supremo y único del ser humano?, ¿para qué fue creado?, ¿que tiene que hacer en la vida?… sin duda son preguntas amplias y difíciles de contestar.
En primer lugar sabemos que, al margen que fuera la evolución por selección natural o un Dios, el hecho que apareciera el hombre sobre el planeta, hizo también aparecer unas metas, unos objetivos propios del ser humano, que debe de cumplir. Hablamos de algún rol, tarea o papel que tiene que desempeñar en la historia. Pero, ¿cómo saber cuál es?.
Todos sabemos que tenemos dones y talentos. Algunos los aprovechan más que otros, sin embargo, existe un deseo subconsciente del hombre en buscar siempre algo. En base a sus talentos y virtudes, dones, habilidades y creencias; la búsqueda siempre es la misma: el bienestar personal y familiar.
Podríamos incluso decir que, al estar en su mente subconsciente, también se imprime esta característica a diario como instintiva. Todos buscamos bienestar. En fin, para resumir, una palabra que contiene el bienestar y es mucho más amplia y completa, es “felicidad”. Todos buscamos felicidad, casi por instinto.
Es nuestra búsqueda constante… cuales piratas en mar abierto en busca de ese tesoro escondido que cambiará nuestras vidas para siempre. Entonces podríamos afirmar que este es el fin supremo y único del ser humano: ser feliz.
Aún así, cabe hacer una aclaración muy importante. Si usted piensa que la felicidad es una meta, déjeme sacarlo de su error. La felicidad no es una meta, ni un objetivo, ni nada parecido a esto. La felicidad es un estado. Usted puede decidir ser feliz en el momento que lo desee. No importa las cosas que tenga o que no tenga, no importa con quién esté, no importa nada más que su decisión para ser feliz. La idea tiene que tentarlo, convencerlo, interiorizarse en usted y finalmente, explotar por dentro como un volcán de alegría y gratitud hacia el mundo que nos rodea (lo invito a leer nuestro artículo Cómo lograr éxito y triunfar en la vida: siempre la decisión es suya).
Recuerde siempre la diferencia entre un objetivo y un estado. La felicidad es del segundo tipo, así que empiece ahora mismo.
La foto es de Stock.Xchng.
Hace algunos días, una amiga me comentó que sentía mucho miedo y se ponía nerviosa y ansiosa cuando hablaba en público. Supongo que esto es algo común en las personas, sobretodo en la cultura latina, donde se guardan muchos prejuicios y tabues.
Le pregunté si el hablar en público era algo necesario o considerado por ella importante para alguna meta u objetivo. Me contestó que sí, porque en su carrera profesional, si quería seguir creciendo y desarrollándose, era imprescindible adquirir esa habilidad.
Le dije: “si es así, entonces tienes que vencer ese miedo, cueste lo que cueste”.
Hay dos tipos de miedos: uno es el que mostramos al ver por ejemplo una película de terror o algo desagradable. Normalmente se les puede tener miedo a las arañas, a los fantasmas, a la oscuridad, etc. Este tipo de miedo, digamos que gana una característica inofensiva en nuestra vida; ya que podemos controlarlo de distintas formas. Por ejemplo, si me le dan miedo las películas de terror, entonces procure no verlas.
El otro tipo de miedo, es que el está relacionado directamente con alguna de nuestras metas, sueños u objetivos. Es decir, es una piedra en el camino, hacia nuestro éxito y felicidad. Este tipo de miedo, es ofensivo y muchas veces más difícil de controlar y contrarrestar.
Tal era el caso de mi amiga, puesto que tenía miedo de hablar en público, pero el adquirir esa habilidad era necesaria para que sus metas profesionales puedan cumplirse. Es entonces cuando la persona se ve cara a cara con una pregunta: ¿sigo o me alejo?, ¿que tan importante es mi sueño, mi meta?, ¿voy por ella o la olvido?. Si estas preguntas parecen fáciles de contestar, ¿porqué no es igual de fácil combatir ese temor que detiene nuestro camino hacia el éxito?.
Por lo tanto, son precisamente este tipo de miedos que debemos borrar de nuestra vida. Los miedos y temores que puedan impedir en algún momento, la realización de nuestros sueños.
Y usted, ¿ya identificó cuantos miedos tiene?, pues si es así, ponga manos a la obra en verificar que ninguno de ellos vaya en contra de sus objetivos personales o profesionales en el largo plazo, de sus metas, de sus ilusiones, de su vida. Sólo vivimos una vez, por lo tanto, no puede darse el lujo de abandonar ninguno de sus sueños.
La foto es de Stock.Xchng.
Todos tenemos metas, objetivos y sueños. Es fácil soñar, esperar, desear… otro tema es concretar estos sueños.
Sería espectacular tener un genio, uno de esos que andan en botellas o lámparas mágicas, esperando ser liberados y cumplir deseos. Si, eso sería muy bueno; tan bueno como ganar la lotería y tener todo lo que uno siempre soñó.
Sin embargo, las probabilidades de ganar un premio en la lotería son mínimas, casi nulas… y ni se diga lo de encontrar a un genio. También es poco probable que venga otra persona a regalarnos cosas y cumplir nuestras órdenes. Por lo tanto, para alcanzar nuestros sueños, sólo nos tenemos a nosotros mismos.
Pero hay algo más… hay algo dentro de nosotros que impulsa nuestra fuerza interior y nos pone en movimiento hacia nuestras metas. Es algo que subyace en nuestra mente, en nuestro corazón… eso es la fuerza de voluntad.
Usted se encuentra en este momento, en donde sus sueños y su voluntad lo pusieron.
Es así de simple. Si sus sueños fueron lo suficientemente grandes y alcanzables, que al combinarse con su fuerza de voluntad provocaron esa explosión en su interior que encendió las calderas de su vida… entonces está en el camino de su éxito.
Mientras que, por el contrario, si sus sueños fueron grandes, pero irreales y no estuvieron claros; y tampoco puso algún esfuerzo propio en alcanzarlos… está como un niño en la feria, que no tiene ni un centavo y quiere subirse a todos los juegos; sin embargo no puede decidir a cual y simplemente se queda parado en el mismo lugar.
Recuerde que su futuro es ahora. Que todo éxito dependerá de sus acciones y decisiones de ahora. Recuerde también que el mundo de las oportunidades es amplio y que cada persona está en dónde sus sueños y voluntad decidieron ponerlo.
Le invito a leer nuestro artículo Usted puede alcanzar sus metas sin que otros dejen de hacerlo.
La foto es de Stock.Xchng.
Todos los días por las mañanas, usted se propone un plan. El conjunto de estas propuestas diarias, suman su objetivo o meta en la vida.
Así, cada ser humano define sus metas. Ahora simplemente es cuestión de seguir los pasos trazados para llegar a esos objetivos, en donde cada pequeña acción, movimiento y decisión, debe ser consecuente con el final deseado.
La pregunta en base a la cual empecé a escribir este artículo es la siguiente: ¿Qué razón o circunstancia haría cambiar estos planes?. Si supuestamente es lo que deseamos en la vida, ¿por qué habría de cambiarlo?.
De niño, anhelas juguetes; de adolescente, una novia; de adulto, una profesión, un buen trabajo, una familia; de viejo, tranquilidad. Si la felicidad está siempre en función a cosas que quizás aún no tenemos, entonces podríamos concluir que la felicidad es algo utópico. Bueno, este es otro tema (lea nuestro artículo La Felicidad está en el próximo minuto).
Si existen razones por las cuales usted pueda alterar los planes inicialmente trazados, estas no lo llevarán a un final distinto de la felicidad que siempre ha buscado. Es decir, obviamente nadie cambiaría una promesa de una vida feliz por otra de infelicidad.
El fin se mantiene entonces. Lo que cambia son los medios. Lo que parecían ser metas, ahora vea que se han convertido en medios y es por eso que se pueden alterar. La meta no cambia, sólo se redescubre.
Usted debe cambiar sus medios cuantas veces le parezca necesario. No se asuste si estos cambios le parecen radicales en algún momento. Siempre tenga presente que su meta no cambia, sólo los medios para conseguirla.
El ser humano, en su esencia y espíritu, posee la capacidad para cambiar sus medios y redescubrir su meta en la vida de forma constante.