Con frecuencia hemos escuchado a mucha gente decir: “del amor al odio hay sólo un paso”. Tal vez nosotros también lo hicimos en algún momento, pensando que eso era verdad. Es una de las grandes falsedades que se almacena en la mente humana.
Si en una familia, hay miembros que piensan de ese modo, están construyendo su propia autodestrucción y desdicha. Los otros familiares que lo escuchan, también graban ese pensamiento oscuro en su mente subconsciente.
Pero, para felicidad de todos, existe una Verdad que muchas personas ya la conocen y la practican en su vida diaria. Esta Verdad es que realmente, sólo existe el Amor, el Bien.
El odio, rencor, envidia, celos, resentimiento, venganza, etc. no tienen “existencia real” porque no son creaciones de Dios. Estos pensamientos y sentimientos negativos sólo tienen existencia pasiva, no tienen fuerza por sí mismos. Cada ser humano le da existencia activa, al reconocerlo con su mente consciente e inconsciente.
Podemos afirmar con absoluta seguridad que, si una persona (hombre y mujer) siente y manifiesta en su vida diaria, odio, rencor, envidia, celos, rabia, venganza, etc., es porque “no conoce el verdadero amor”; en otras palabras, el sentimiento de Amor está ausente en ella.
Entonces, del amor al odio hay un abismo de distancia. La persona que “ama verdaderamente” es incapaz de sentir odio, celos, venganza, etc.
Nuestro Yo Verdadero (Alma o esencia espiritual) posee como característica original el Amor Infinito de Dios. El Bien y el Amor es nuestro formato original. Es la mente humana, con su idea equivocada de los cinco sentidos, la que ha creado los pensamientos y sentimientos negativos.
Carlyle dijo: “Tus pensamientos son el arma que subyuga tu propio destino. Si mantienes pensamientos destructores con relación a un individuo o a un grupo, terminarás por herirlo mortalmente, aunque no aprietes el gatillo de una arma de fuego. Lo que resulta de los pensamientos que el hombre mantiene en su mente, acaba manifestándose inevitablemente”.
Las ideas y pensamientos mantenidas constantemente en la mente humana, incluyendo aquellas que pasan rápidamente por el cerebro, hallan eco en este Universo, atrayéndose unas a otras, agrupándose y difundiéndose. Luego, al alojarse en la mente de determinadas personas, pasan a manifestarse como actitudes concretas y acaban moviendo el mundo entero.
Tanto los pensamientos como el carácter y la personalidad son vibraciones, por lo tanto, se propagan como ondas de radio. Una persona que mantiene siempre pensamientos deshonestos, irradia la atmósfera de deshonestidad, aun cuando hace intentos por parecer honesta.
Por lo expuesto, si deseamos realmente ser personas que emitan vibraciones alegres y armoniosas, debemos esforzarnos siempre por mantener nuestra mente alegre y pacífica, evitando vibraciones de odio, ira, desconfianza o temor.
Hacer que nuestra mente adopte el hábito de transmitir ondas vibratorias de salud, de paz y de armonía. Es muy importante cultivar y mantener esta actitud positiva, principalmente, con todas las personas de nuestro entorno: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc.
Si usted tiene en su mente, el hábito y costumbre de guardar confianza, decisión, entusiasmo y autoestima, ciertamente la atmósfera que usted irradia es de éxito, felicidad, entusiasmo y seguridad. Una persona que transmite una atmósfera tan maravillosa, inspira confianza en todo momento y lugar.
El pensamiento es “semilla”, y tarde o temprano germinará y crecerá. Cultive usted en su mente buenas semillas.
A la frase del título podríamos agregar también otra: “Dime con quién andas… y te diré quién eres”.
Este tipo de pensamientos o frases tienen un punto de partida y es de lo que vamos a conversar esta vez.
Hace poco conversé con un buen amigo, acerca de la importancia del pensamiento positivo. De hecho, es conocido ya que la mente es una fuente de poder maravillosa y de seguro la más grande del universo. También sabemos que la habilidad de la mente humana para generar ideas y pensamientos es infinita y grandiosa.
Lo que pocas personas saben es que, gracias a este talento natural de la mente de generación de ideas, todo lo que nuestro cerebro y subconciente puedan captar, será atraído a nuestra vida.
Imagine la mente humana como un imán enorme, que es capaz de atraer sus propios pensamientos y las palabras que decimos. ¡Fantástico!, ¿verdad?… usted piensa en éxito y viene por sí solo, piensa en felicidad y se encontrará sonriendo de inmediato. Así funciona, así de simple y seguro. Pero… si es así de simple, también entonces hay un lado peligroso, ¿cierto?.
Por supuesto que esto abarca un gran peligro. Si usted piensa en fracaso, malestar, enfermedad, etc… estas cosas también vendrán.
Es más, lamentablemente, una actitud positiva y optimista frente a la vida no nos salva del todo, ya que también importa mucho el medio en el que nos desenvolvemos. Es decir, la compañía que tenemos.
Si las personas a las cuales usted frecuenta de forma regular tienen un carácter negativo, malos pensamientos o mala actitud, se podría decir que el medio en el que usted “respira” está contaminado. Sí, contaminado de negatividad y mala onda.
No es saludable por ejemplo, estar mencionando constantemente los fracasos o enfermedades de las personas. Accidentes o tragedias del día a día. Sepa que pueden ocurrir, pero que no se conviertan en una obsesión ni en un tema amplio de conversación. Hable de cosas positivas y alegres. Personas exitosas, situaciones de triunfo, etc. Con sólo este cambio empezará a ver el cambio en su vida.
El mejor consejo en estos casos es: en primer lugar, utilice el gran poder transformador que usted posee para cambiar a esa persona negativa, en un agente de optimismo y buena actitud. En segundo lugar, si no lo logra, entonces aléjese… el éxito y la felicidad en su vida, no son cosa de juego.
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