Nov
25
2008

espiritual

De modo simplificado y didáctico representamos a la mente total como un iceberg, en que la parte superior al nivel del mar representa a la mente conciente y es el 5% de todo. Es la mente que piensa y siente las cosas “quiero hacer así”, “qué lindo”, “esto me gusta”.

La mente conciente es la parte que razona, saca conclusiones, es activa y funciona como si fuese un vigilante delante de la puerta que se llama subconciente, responsable por el 95% del todo. Esta parte, al contrario de la mente conciente, es pasiva y funciona como una grabadora, registrando las impresiones y sugestiones, sean ellas buenas y malas.

Querido lector, en el caso de personas adultas en estado conciente, las sugestiones por ejemplo de las palabras “Usted es Hijo de Dios” son asimiladas por el subconciente, solamente a través de repetición contínua de esas palabras. En el caso de los niños, las sugestiones recibidas por la mente conciente son absorbidas por la mente subconciente con facilidad, porque tienen una mente dócil.

La mente conciente se encuentra en la vanguardia del mundo psicológico, patrullando en el frente, observando, imaginando, analizando, decidiendo, repudiando y recibiendo. Las impresiones recibidas y las conclusiones afirmadas por el conciente son acumuladas en las capas profundas del subconciente. Esta las utiliza, silenciosamente, en diversas actividades, inclusive en las actividades fisiológicas del cuerpo humano.

Amigo lector, si usamos correctamente nuestra mente, para reconocer el diseño original de nuestra naturaleza verdadera, de nuestro yo verdadero; entonces, con sabiduría grabaremos en nuestro subconciente, sólo pensamientos de prosperidad y éxito. Es lo que caracteriza a nuestra esencia.

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Nov
24
2008

espiritual

Los conocimientos modernos del psicoanálisis, nos permiten conocer la estructura básica de la mente del ser humano. Cuando pensamos en esta estructura, lo primero que percibimos es la existencia de la mente conciente (consciencia) y de la mente no conciente (inconsciencia o subconsciencia).

La mente no conciente, en un sentido amplio es llamada también mente subconciente, y su contenido es muy grande.

Amigo lector, si sentimos sed o hambre, evidentemente se trata del trabajo de la mente conciente. Sin embargo, cuando tenemos prisa por llegar a algún lugar, nos apuramos o corremos inconcientemente. La mente no piensa en correr, pero los pies proceden a correr inconcientemente.

Cuando el pianista se acuerda de una melodía, sus dedos automáticamente recorren el teclado y produce el bello sonido de esa melodía. Él no piensa concientemente en tocar esta o aquella tecla, mas, como resultado de largos años de práctica, sus dedos lo hacen inconcientemente. Es claro que no fue así desde el inicio. En el comienzo, él se esforzó concientemente, ejercitando cada dedo para tocar esta o aquella tecla. A medida que se acumularon los años de entrenamiento, esos movimientos quedaron grabados en la mente inconciente, de tal manera que los dedos ya se movieran automáticamente.

Querido lector, esto nos hace pensar que entre la conciencia y la subconciencia, prácticamente no existe interrupción, sino una sucesión, una continuidad. Sin que se perciba, la actividad conciente es grabada en la subconciencia, y el contenido subconciente puede emerger como conciente.

Entonces, si reconocemos y activamos nuestra esencia espiritual o yo verdadero con la mente que es un instrumento maravilloso, infaliblemente podremos desarrollar nuestra felicidad desde el primer momento.

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Nov
23
2008

espiritual

¿De qué manera se adquieren los hábitos y costumbres? ¿Será que los hábitos y costumbres se heredan? ¿Tenemos poder para cambiar los hábitos y costumbres? ¿Cómo influyen los hábitos y costumbres en nuestra felicidad?.

Según los estudios recientes sobre el comportamiento humano y ciencia mental, y en base a nuestra experiencia, los hábitos y costumbres son una forma de vida, una determinada forma de pensar, una manera de ver las cosas, una forma de hacer las cosas y por último, es una forma de educar. Por ejemplo, si piensas que leyendo buenos libros enriquecerás tus conocimientos, entonces formarás el hábito de la lectura.

Estos se adquieren mediante pensamientos, palabras y hechos repetidos sobre un determinado aspecto o circunstancia de la vida cotidiana (ver artículos: La palabra tiene poder creador de felicidad y El poder de la palabra cura las enfermedades), y se depositan o gravan en la mente subconciente o inconciente. Desde aquí se manifiestan en nuestra conducta diaria, como respuesta a estímulos relacionados.

Querido lector, del mismo modo cómo se adquieren los hábitos y las costumbres, podemos cambiarlas tantas veces como sean necesarias, practicando la reingeniería apropiada de pensamiento, palabra y acción; y, con una correcta postura de nuestra mente conciente. Poseemos el poder para hacerlo, pues, nuestro yo verdadero o esencia espiritual tiene el Amor, Sabiduría y Capacidad infinitas del Hijo de Dios, que siempre apunta hacia el Bien y el crecimiento propio y del prójimo.

Amigo lector, es importante que nuestros hábitos y costumbres, nos lleven a desarrollar un buen carácter y personalidad, lo cual nos asegurará un destino lleno de felicidad. Recuerde que el ser humano puede decidir ser feliz ahora mismo y con su Alegría innata construir su felicidad eterna.

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Nov
19
2008


espiritual

Es muy conocido el dicho “mente sana en cuerpo sano” y también su significado de que la mente estará más limpia y pura si el cuerpo está en las mismas condiciones; y, siempre estuvo relacionado a la práctica de cualquier deporte que mantenga el cuerpo en óptimo estado. Casi todos lo repiten, sin embargo, no se experimenta un impacto importante.

Amigo lector, pareciera que lo anterior le otorgara más importancia al cuerpo carnal en lugar de la mente; y como nuestro objetivo como ser humano es el crecimiento contínuo, debemos cuestionar con frecuencia algunas creencias que parecen ser ciertas pero en realidad son ilusiones mentales. ¿cuál es antes y después, el cuerpo carnal ó la mente?.

Intentaremos romper algunos paradigmas. Si la mente es el espíritu en vibración, mediante esta vibración crea situaciones, pensamientos, etc, y las proyecta en este mundo físico (mundo de tres dimensiones). El cuerpo carnal es una de sus proyecciones, tal como ocurre cuando a partir de dos células que se unen (óvulo y espermatozoide) empieza a formar los diferentes tejidos y órganos del cuerpo humano durante los tres primeros meses de vida.

Querido lector, si el cuerpo carnal es proyección de nuestra mente subconciente, el refrán “mente sana en cuerpo sano”, debería modificarse y en su lugar decir “cuerpo sano en mente sana”. Significa que si purificamos nuestra mente subconciente usando el poder de la mente conciente, nuestra verdadera naturaleza divina, nuestro yo verdadero, nuestra esencia espiritual, se manifestará infaliblemente en conformidad con el grado de purificación y despertar espiritual.

Quizás, esta nueva forma de pensar lleve al hombre a desarrollar con mayor interés su espiritualidad y su proyección en forma de materia sea más perfecta y armoniosa, manifestándose más salud que enfermedad, más prosperidad que pobreza, más felicidad que sufrimiento.

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Nov
15
2008

espiritual

En nuestro medio -principalmente occidente y latino- existe una idea generalizada de que los nietos son muy especiales para los abuelos, y que muchas veces se traduce en el dicho popular que a los abuelos “se les cae la baba por el nieto o la nieta”. El caso de abuelas y madres, es un poco distinto y hablaremos en otra ocasión.

Conozco abuelos que afirman sentir mucho amor por sus nietos, aún más que por sus propios hijos. También conozco a otros que dicen que sus nietos son más cariñosos que sus propios hijos cuando tenían la misma edad. Además hay otros abuelos que consideran a los nietos tan importantes como sus propios hijos, no haciendo mayor distinción entre ellos.

Querido lector, así podemos observar que los abuelos manifiestan diversas formas de pensar y actitudes mentales con respecto a sus nietos, y su comportamiento particular obedece a sus creencias y conceptos diseñados y reconocidos por su mente subconciente. Por supuesto, también existen algunos patrones de conducta, que son compartidos por los miembros de una familia, grupos étnicos, religiosos, etc.

Qué tan cierto puede ser que a los nietos se les ame más que a los hijos ó que éstos sean más cariñosos que aquéllos. Reflexionemos al respecto.

Al nacer nuestros hijos, nosotros los padres pensamos y sentimos el compromiso y la responsabilidad por asegurarles una buena alimentación, seguridad, comodidad, educación, etc. Estos hechos “nos distraen y ocupan gran parte de nuestro tiempo”, dedicándonos mayormente al trabajo, quedando escaso tiempo para tomar conciencia de lo valiosos e importantes que son nuestros hijos, de lo mucho que nos necesitan para su desarrollo y crecimiento armónico, dejando casi todo eso en manos de la madre.

Cuando nacen nuestros nietos, generalmente los abuelos ya no sentimos la misma presión por las obligaciones de la vida, disponemos de mayor tiempo, y concientemente observamos con más atención a los nietos e inconcientemente como si se tratara de recompensar algo, les prodigamos un amor más personalizado. Los nietos por su parte, en forma muy sutil (aunque sean pequeños), se dan cuenta que los abuelos se adaptan a sus exigencias, con más facilidad que sus propios padres, y de allí el “aparente” mayor cariño manifestado por los nietos y sentido por los abuelos.

Amigo lector, todos nosotros sin excepción, cuando nacemos, llegamos a este mundo con una mente conciente limpia, pura y dócil; originariamente perfectos y armoniosos en nuestra esencia espiritual, con deseos de amar y ser amados, siendo seres especiales e importantes.

De hecho, cuando no se conoce toda la verdad, muchos de nosotros cometemos errores con nuestros hijos. Por eso, aquellos padres en plena actividad paternal (con hijos recién nacidos ó pequeños) pueden cambiar la historia y hacer la diferencia. Sólo tienen que actuar con sabiduría, amor y gratitud; disfrutar plenamente de sus hijos demostrando y expresándoles todo el amor que sienten por ellos (por ejemplo, bañándoles cuando son bebés), así como lo hacen las madres. No utilicen excusas de falta de tiempo para ello, pues el hombre tiene capacidad infinita para hacer bien las cosas. Ustedes mismos verán que la ley de causalidad (ley de causa y efecto) se cumple para bien.

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Nov
05
2008

espiritual

Desde muy temprana edad, cuando ya era capaz de usar mi mente conciente (la cual me conectaba con este mundo visible), con mucha frecuencia escuchaba a mi padre decirme “no hagas esto o aquello, porque está mal”, también a mi madre y hermanos mayores. De hecho me lo decían desde mi nacimiento y mi madre posiblemente aún antes de yo nacer. Debo confesar que yo también hice lo propio con mis hijos, inculcando conceptos sobre el bien y el mal.

Seguramente, usted amigo lector, también recibió similar orientación de su familia; y, si es padre de familia hizo lo mismo con sus hijos y tal vez aún lo siga haciendo.

Hoy en día, en cualesquiera lugar donde nos encontremos, seguimos escuchando a la casi totalidad de personas, hablar de esta dualidad -el bien y el mal- como si fueran dos cosas inseparables, constituyendo un concepto generalizado en la sociedad.

Querido lector, si nos preguntásemos ¿dónde y cuándo se originaron esos conceptos de dualidad?, tendremos poca certeza acerca de la respuesta aunque tuviéramos que remontarnos a los inicios de la humanidad; lo que observamos es que estas afirmaciones de dualidad, se transmiten de generación en generación con la evolución del hombre.

Posiblemente, se sigan manejando los mismos paradigmas (si no cambiamos nuestra manera de pensar) en las futuras generaciones, de tal manera que el ser humano continuará su evolución creyendo en la existencia real de dos conceptos que se contraponen: Bien y mal, luz y tiniebla, alegría y tristeza, conocimiento e ignorancia, verdad y mentira, salud y enfermedad, realidad e ilusión, etc.

Si concentramos y dirigimos nuestra mente hacia nuestro interior -como en una meditación- finalmente descubriremos y reconoceremos que, nuestra verdadera naturaleza, nuestro espíritu, nuestra alma, la esencia de nuestra vida, lo sublime de nuestra existencia, nuestro Yo verdadero; sólo está impregnado de Sabiduría, Amor, Abundancia, Alegría y Armonía, existencias innatas y reales conforme a nuestro origen.

Por tanto, el ser humano en su Esencia, sólo es Bien; todos los conceptos que se oponen (que parecen existir), de algún modo fueron creados por nuestra mente, basado en creencias erróneas, y como nuestra mente lo reconoce (Jesucristo dijo “sea hecho conforme tu fe”), se manifiesta en nuestra vida cotidiana en forma de maldad o experiencia negativa.

Cuando digo existencia real, me refiero a aquello que no cambia, es duradero, es eterno, y se concreta en la felicidad del ser humano. Existencia aparente, es lo contrario, es efímero y desaparece, y no conduce a la felicidad eterna del ser humano.

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