Al leer el título del presente artículo, muchas personas podrían pensar que estoy loco o fuera de la realidad; posiblemente otras reflexionen con más profundidad preguntándose ¿será cierto eso?.
Conozco casos de amigos que afirman tener diabetes como algo heredado de su padre o madre, incluso, paradójicamente se lamentan del hecho, pero a su vez, con cierto aire de orgullo y status social, afirman que su abuelo y bisabuelo también tuvieron diabetes, entonces, en cierto modo, la enfermedad ya representa una distinción de familia.
De otro lado, muchos médicos, cuando observan los exámenes y resultados clínicos de sus pacientes que conllevan a la sospecha de esta enfermedad, suelen hacer preguntas como: “¿tiene algún familiar que sufra de diabetes? ¿tal vez su padre? ¿o su abuelo?”. Si la respuesta es afirmativa, entonces, la sentencia será más determinante y definitiva.
Todo esto es una ilusión mental. Se dice ilusión a la falta de conocimiento de la Verdad.
El problema de creer y pensar que la diabetes es una enfermedad hereditaria, se origina en otra ilusión: creer que la diabetes queda fijada materialmente en los cromosomas, genes, etc. de la persona que padece y por lo tanto se transmite de padres a hijos.
La mente del ser humano es tan poderosa que le permite pensar y creer lo que se le antoje. Los pensamientos, creencias y temores sí pueden ser hereditarios y además contagiosos. Un diabético, generalmente ya es un experto en la materia, ese conocimiento lo comparte con su familia y de este modo, siembra la semilla de la enfermedad en la mente de sus familiares.
La “idea de diabetes” asociado con el temor a la misma, sí puede transmitirse de generación en generación. Pero, todo esto es un proceso mental y no una transmisión de cuerpo carnal a cuerpo carnal. Recuerde la ley mental de causa y efecto: “todo lo que su mente reconoce, se concreta en su vida”.
Purifique su mente y viva feliz, libre de enfermedades.
Me conmueve ver el sufrimiento de muchas personas a causa de enfermedades curables ó incurables.
Es lamentable observar en los hospitales y centros de salud, a las personas mayores, adultos y niños, en espera de sus turnos para ser atendidos por los médicos. Estos turnos, muchas veces se prolongan por varios días, semanas y hasta meses. Mientras tanto, las personas siguen sufriendo.
Soy Químico Farmacéutico de profesión, con muchos estudios de capacitación, especialización y post grado en MBA. Me considero experto en producción industrial de medicamentos, por los más de 30 años de experiencia en la industria farmacéutica.
Con estos logros profesionales, pensé que podría alcanzar el ideal que me tracé desde muy niño: ver a todas las personas del mundo, saludables y felices.
Lamentablemente, este ideal no se ha logrado. La causa principal, radica en un error de concepto de la humanidad. Casi todas las actividades profesionales y ocupacionales de las personas (99%) están orientadas a considerar el “cuerpo carnal o físico”, como si fuera la verdadera vida del ser humano.
Según los estudios de la Ciencia Mental y de la Metafísica (ciencia que trasciende la materia), el cuerpo carnal es una consecuencia, es un efecto, y en todo caso es proyección de la mente individual y mente colectiva.
La verdadera vida es el Yo Verdadero o Alma. Es el que dirige o comanda el cuerpo carnal por medio de la mente; y el poder de la mente es grandiosa e infinita.
Esto significa, que nuestro cuerpo físico es y se manifestará conforme lo que nuestra mente (consciente e inconsciente) ordena.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos negativos, el cuerpo carnal manifestará malestar, conflictos, desarmonías y enfermedades.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos positivos, el cuerpo carnal manifestará bienestar, armonía con todos, felicidad verdadera y salud plena.
Es increíble a donde puede haber llegado el afan médico por lucrar con una actividad tan sagrada como lo puede ser el aliviar el sufrimiento físico de una persona o salvar una vida.
Quede claro que no hablamos de todos los médicos, pero quizás de una mayoría. En la actualidad es común encontrar médicos e instituciones médicas que, sin el menor escrúpulo, intentan enriquecerse mediante operaciones innecesarias, prescripciones favoritistas y diagnósticos exagerados.
¿Dónde quedo la ética profesional y el respeto por la vida humana?, ¿dónde quedaron aquellos ideales de una profesión destinada a servir a los demás incondicionalmente?, ¿qué pasó con la responsabilidad social e integridad de una de las profesiones más respetas y necesarias en el mundo entero?, ¿en qué momento nos hemos apartado del lado humano y nos hemos inclinado más por el mundo material?
De hecho, son muchas preguntas que llaman a la reflexión, y podemos quedarnos reflexionando mientras que en los hospitales y clínicas habrán letreros de descuentos y promociones 2 x 1, al mejor estilo de los supermercados que venden leche o arroz. ¡Si se opera las amigdalas aquí, le hacemos un chequeo completo de pulmones por la mitad del precio!, realmente terrible. Puedo aventurarme a que si las cosas siguen así, no faltará el día en que las instituciones médicas emitan cuponeras de descuentos y otras formas plenamente comerciales que les permitan tener mayores ingresos.
Esperamos de verdad que los médicos, hombres y mujeres, de todo el mundo puedan recobrar la ética y moral que alguna vez envistió esa túnica blanca. Esperamos sea pronto el día en que confiemos ciegamente si un doctor nos dice que tenemos que operarnos o seguir un tratamiento. Queremos que llegue el momento en que estemos seguros que el doctor nos prescribe un medicamento porque realmente es bueno y lo necesitamos, y no porque la compañía que los fabrica los tenga casi en su nómina de trabajadores. Esperamos y seguiremos esperando, de corazón y con fe.
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