Una de las maniobras del liderazgo mencionada por Sun Tzu en su obra “El Arte de la Guerra” es la generación de una doctrina para el ejército o el equipo.
El crear lo que Sun Tzu llama La Doctrina al interior de un equipo de trabajo es como una inyección de optimismo, fortaleza, perseverancia y actitud directamente al espíritu de cada integrante, generando en cada uno de ellos un sentimiento de unidad y de apoyo para con los demás miembros del equipo.
Esta inyección revitalizadora, circula internamente, en cada cuerpo y cada espíritu de las personas que conforman el equipo. Es una fuerza interna, no visible al ojo humano, que saca a relucir lo mejor de las personas en diversas situaciones. Es decir, cuando las personas se adhieren a esta doctrina inyectada por el líder, optan voluntariamente por dejar lo mejor de sí mismo en cada actividad que realizan.
Esta fuerza interior está más allá de simples pancartas, carteles o anuncios en donde se puedan desplegar valores, principios, políticas o códigos. Esta fuerza va como la sangre, por dentro de las venas, sosteniendo con vida al equipo y lo más importante, manteniendo las ganas de avanzar, de mejorar.
Los líderes deben siempre enfocarse, como punto básico inicial en la conformación y direccionar de equipos, el generar e inyectar una doctrina apropiada.
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Es extraño que en la vida, sea en lo personal como en la profesional, a las personas se nos juzgue casi siempre por la calidad de nuestros resultados, más no por la calidad de nuestras decisiones.
Poniendo un simple ejemplo, si usted sabe que la probabilidad de ganar una lotería es de 70%, por lo tanto de no ganarla es de 30%, ¿la jugaría?. Le aseguro que la respuesta más común sería: “SI”. Y esto, como usted pueder verlo, sería la mejor decisión frente a la opción mostrada.
Sin embargo, ¿que pasaría si no gana la lotería?¿tomó usted una buena decisión?, entonces, ¿porqué no ganó?. Eso es porque tenemos que desprendernos de una vez del paradigma que los resultados de los eventos no están ligados necesariamente a las decisiones que tomamos día a día.
En efecto es un paradigma el querer juzgar siempre las acciones de las personas por los resultados que provocan, y no por las buenas decisiones que toman. Pongámonos en el caso contrario, si usted toma una mala decisión y por una coyuntura externa, el resultado es positivo, ¿merece que lo premien o reconozcan?. Este caso quizás es común en el ámbito político, ser reconocido sin haber tomado buenas decisiones.
Vea como paradigmas como este puede sesgar de algún modo las evaluaciones que podemos hacer sobre las personas o situaciones que enfrentamos. Puede entonces haber buenas decisiones y malos resultados, así como también malas decisiones con buenos resultados.
Lo que hace una buena decisión es maximizar la probabilidad de obtener un buen resultado, pero definitivamente no lo asegura. De hecho, si el mundo fuera plano y sencillo, tal vez podríamos esperar una seguridad en el resultado, pero recuerde que el entorno es incierto, cambiante, alterado por un sin número de variables en diferentes momentos y lugares.
Los líderes conocen la diferencia entre una buena decisión y un buen resultado. Al margen del efecto, el líder siempre se asegura de generar una buena causa, de tomar una buena decisión. En general el liderazgo se basa en esto, el buscar maximizar las opciones de obtener siempre buenos resultados, es decir, encontrar siempre las mejores decisiones.
Entonces, concéntrese siempre en maximizar sus oportunidades de éxito, ya que de eso se trata. No busque buenos resultados, busque tomar buenas decisiones, luego lo otro llegará por si solo. El camino del éxito no puede estar trazado por buenos resultados, porque sería como ir de adelante hacia atrás, no podemos ver el futuro ni asegurar que el mundo no cambiará; sin embargo, le aseguro que este camino si está lleno de buenas decisiones.
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A través de la historia, han aparecido muchos personajes con diferentes facetas de liderazgo.
Algunos de ellos ejercen un liderazgo enérgico y dominante, mientras que otros por el contrario, son líderes con carisma y pasivos, que guían con el ejemplo.
Hay casos como los de Adolfo Hitler, hombre que tenía una visión histórica, de llevar a Alemania a la posición y expansión geográfica en Europa. Casos como Hitler, utilizaron su liderazgo no precisamente en una causa buena o justa. Pero no cabe duda que es un líder, ya que poseía una meta y las personas lo seguían.
Otros casos como Juan Pablo II o la Madre Teresa de Calcuta, ejercen un liderazgo tranquilo, desapasionado y congruente. Ellos viajaban por el mundo predicando con su ejemplo las buenas acciones y pensamientos.
El líder carismático, como Martin Luther King, gana con su presencia y discursos la preferencia de las personas. Él por ejemplo, con su conocido discurso “tengo un sueño” en el Washington Memorial, convocó a miles de personas y supo como transmitirles su visión.
Así sucesivamente, unos líderes van y otros vienen. Aparecen y desparecen. Algunos con causas justas y otros aparecerán con causas ambiciosas y autoritarias. Sepamos distinguir al momento de elegir a nuestros líderes. No todos los que hablen bien o prometan cosas serán bueno líderes para el futuro. El mundo está cambiando y es más, necesita cambiar. Por lo tanto, enfoquemos mejor nuestra idea del liderazgo y optemos por realmente la más sana y mejor forma de liderar.
Tanto Adolfo Hitler como Juan Pablo II no serán los primeros ni los últimos en seguir su misma línea.
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Es muy actual la noticia, y sorpresiva también, que luego de tantos años de desarrollo personal y profesional en el campo del liderazgo, todas las naciones del mundo, en distintos estudios e investigaciones, hubieran coincidido en que la principal cualidad de un líder es la honestidad.
Así es, entre la inteligencia, la cooperatividad, la ayuda, la visión de futuro, la competencia, el deseo de alcanzar metas, la justicia, el autocontrol y muchas otras características, el ser honesto quedo en primer lugar.
Por los tiempos en que vivimos, se debe apreciar que es además un indiscutido primer lugar, ya que las malas experiencias han enseñado a la sociedad, que sobre la inteligencia hay algo que es superior y más importante, y estos son los valores y los principios personales.
El ser una persona honesto, en un mundo como el actual, ya se considera una ventaja competitiva al momento de enfrentar a la sociedad. Los casos de estafa y fraude empresarial están a la orden del día. Incluso ya muchas empresas y negocios multinacionales han informado que el principal motor de búsqueda para sus ejecutivos clave, será en adelante los valores de la misma persona.
La buena noticia del tema, es que los valores, más que por la escuela o universidad, son enseñados por los padres. En ellos reside el poder de formar a los hijos con los valores y principios morales y éticos necesarios, para crear un mejor mañana, con líderes que actúen con responsabilidad y ética.
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Probablemente la palabra “líder” sea una carta demasiada jugada en mesa, es decir, algo ya muy maltratado de tanto uso. Sin embargo, no podemos negar que un buen líder es lo que siempre necesita una sociedad o empresa para salir adelante.
Desde ya hace mucho tiempo se habla de los líderes y de como estos pueden cambiar el mundo. Asimismo, al hablar de un líder, se mencionan una lista de cualidades que son difíciles de conseguir para cualquiera. Lo que es nuevo en el ambiente del liderazgo es que ahora se habla de dos tipos de líderes, ambos buenos, pero enfocados a tareas distintas.
De esta forma, en la actualidad, se habla de un líder transaccional, encargado de trabajar con las personas para que los objetivos trazados se cumplan, y otro líder transformacional, quién se encarga de inspirar a las personas para que puedan ir en la dirección deseada. Este líder transformacional, como bien su nombre lo dice, transforma el mundo que lo rodea hacia una realidad mejor y posible en todos los aspectos.
El líder transformacional, educa, enseña y motiva a las personas para que cada una de ellas saquen a relucir lo mejor que llevan dentro y lo pongan al servicio del equipo y de las metas. Es este tipo de liderazgo que no se encuentra a la vuelta de la esquina y que tampoco puede ser aprendido de libros. Mientras que el liderazgo transaccional se aloja en un mundo académico, el liderazgo transformacional subyace en las capas más profundas de las habilidades interpersonales, guardando sus secretos solo para una élite en particular, capaz de revelarlos.
El líder transformacional es el visionario que tiene esa capacidad innata de ver al futuro y dirigir adecuadamente a un equipo o una organización. Es por esto que, a partir de ahora, cuando le hablen de liderazgo, preguntese usted mismo qué tipo de líder quiere ser y que necesita para conseguirlo, ya que como le menciono, una está en las páginas de libros más selectos, mientras que el otro está en las profundidas de la experiencia y la actitud.
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Si usted es aún de los que dudan acerca del poder del liderazgo o la importancia actual de este en la vida cotidiana, piénselo dos veces antes de dudar, ya que el poder e influencia de un líder, pueden llegar tan lejos como lo está el fin del universo, como al centro del corazón de sus seguidores.
“Me da más miedo un ejército de 100 ovejas dirigidas por un león que uno de 100 leones dirigido por una oveja”. TALLEYRAND.
Muy precisa la frase anterior. En efecto, la dirección de un líder es determinante en el desempeño de un ejército o un equipo de trabajo. Como lo dijimos con anterioridad, el líder puede llevar a su equipo al éxito con tanta elegancia y rapidez, como también lo puede hacer hacia el fracaso (lea nuestro artículo Ejerciendo liderazgo… la importancia de la posición).
¿Alguna vez escuchó hablar de la operación Valkyria?, sí, la misma que lleva de nombre una película de cine. Le confirmo que, lejos de ser ficción, es un momento histórico que todos debemos conocer y tener presente. Describe como un grupo de personas, forman un equipo de trabajo el cual tiene un objetivo, el asesinato de Hitler, durante la segunda guerra mundial. Esto no parece nada extraño hasta el momento, pero lo peculiar del asunto es que el grupo se forma en Alemania, dentro del mismo ejército alemán.
El anterior es un claro ejemplo de lo que puede ocurrir con un líder impopular y odiado. Es presa de conspiraciones y de atentados directos, que incluso nacen de su propia patria. Por supuesto que la operación Valkyria fracasó, sino otro hubiera sido el desenlace de la guerra. Aún así, vale que usted se pregunte ahora, ¿que clase de líder es?, ¿qué estilo de liderazgo está ejerciendo?, ¿su equipo lo respeta o le teme?, ¿cree usted que es o puede ser presa de conspiraciones?.
Como le dije, el poder de un líder, depende de como este lleve su liderazgo. Hay líderes carismáticos, pensadores, estrategas, queridos y odiados; todo depende de usted.
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Imagine la vida como una enorme balanza… de un lado está la razón y del otro las emociones. Usted sabe que es importante razonar, pero no puede desprenderse de sus sentimientos o carga emocional al hacerlo. Son cosas que no podemos separar, precisamente porque somos seres humanos.
De la misma manera, el liderazgo se puede concebir como una gran balanza. De un lado está el pensamiento crítico y del otro la inteligencia emocional. Así, todo ser humano que quiere convertirse en un líder o practicar un liderazgo efectivo tendrá que saber encontrar su propia combinación de ambos. Es decir, la fórmula perfecta para sí mismo.
El pensamiento crítico llama a nuestro lado plenamente racional. Cuando resolvemos situaciones, tomamos decisiones o enfrentamos problemas, requerimos ordenar nuestras ideas, analizar, sintetizar, definir, conceptuar, etc. Por otro lado, la inteligencia emocional evoca la expresión de nuestros sentimientos hacia los demás. Asimismo, contiene un elemento básico e importantísimo que es la empatía. Esa característica es la que nos ayuda a relacionarnos de forma adecuada con otras personas, considerando siempre el contexto y las diferentes personalidades que podemos encontrar.
Entonces, el liderazgo es buscar la forma de balancear de la mejor manera para cada quién, el pensamiento crítico y la inteligencia emocional. Todo depende de ese balance. Un buen líder podrá sobrellevar cualquier situación si puede mover la balanza a su favor en cada lugar y con cualquier persona. Los líderes efectivos pueden encontrar la fórmula adecuada para mantenerse y sobresalir en un oceáno plagado de abundantes cambios e incertidumbres.
Si usted es un líder, o está en camino de serlo, no pierda de vista la interdependencia que existe entra la razón y los sentimientos. Ambos forman una simbiosis, la cual en el balance correcto, puede convertirse en un arma muy poderosa.
Lea también nuestro artículo Una de las estrategias principales del líder, la mirada en 360°.
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No se si a usted le gusta jugar ajedrez, pero seguramente en alguna oportunidad ha visto un tablero y la disposición de las piezas en el mismo.
En un buen juego de ajedrez, las piezas no están esparcidas por el tablero de forma aleatoria o por azar. Cada pieza tiene una habilidad en particular y en conjunto, mediante la posición, determinan una estrategia de ataque o de defensa en particular. Como sabe, las piezas no se mueven por si solas, por lo que también debemos mencionar al líder o general que comanda a estas piezas (jugador de ajedrez).
De igual forma en la vida, tanto profesional como personal, nosotros nos convertimos en líderes, generales de un equipo de personas, a las cuales tenemos que llevar a cumplir un objetivo específico.
Para Sun Tzu el tema es muy claro. Él dice: “Considera a los soldados como a niños, y ellos irán hasta los valles más profundos”… “Considera a los soldados como a hijos amados, y ellos estarán a tu lado hasta la muerte”.
En su obra El Arte de la Guerra, Sun Tzu nos explica la elevada responsabilidad que conlleva ser un líder. No solo llevas contigo el deber de la tarea, sino las vidas de los que te siguen. Por lo tanto, un buen líder debe medir con cautela la situación y la posición en la que se encuentra. El terreno, el clima, el ánimo del ejército, entre otros deben ser analizados y estudiados con precaución para no perder la meta, ni llevar a la ruina al equipo.
La estrategia de la posición, al igual que en el ajedrez, gana una gran importancia en la vida. Debemos preparar los ataques y las defensas con anticipación y meticulosidad. Si se avanza, debe ser porque es el momento indicado para avanzar. Si se retrocede, debe ser porque es el momento propicio de hacerlo. Cada movimiento del equipo debe estar en armonía con el plan y el objetivo trazado.
Lea también nuestro artículo Coaching y Motivación: las dos espadas de todo buen líder.
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Es muy difícil encontrar la perfección concentrada en una sola persona. Por lo general, el ser humano tiene sentimientos, reacciones y percepciones que lo hacen caer en equivocaciones y malos entendidos. Y bien, esto es normal, ya que como usted ya sabe, nunca dejaremos de aprender durante toda nuestra vida (lea el artículo Siempre tenemos otra oportunidad de hacer las cosas bien).
Así es, estamos en constante aprendizaje, en todo momento y con cada acción a decisión en la vida. Es por ello que no sería justo ni objetivo hablar de perfección y del ser humano como una relación de 1 a 1. Cada persona tiene sentimientos, puntos de vista e ideas diferentes. Pero sobre todo cada uno de nosotros posee aptitudes distintas. Tenemos fortalezas y debilidades en diversas áreas y en forma constante estamos tratando de balancear estas diferencias para lograr un desempeño óptimo en la sociedad.
Sin embargo, la definición de perfección si encaja cuando hablamos de un equipo. Fíjese que en un equipo hay personas diferentes y he ahí lo importante del asunto, ya que precisamente estas diferencias es lo que puede llevar a ese equipo por el camino de la perfección y por consiguiente del éxito.
Un equipo produce sinergias, es decir, se orienta a balancear de forma automática las debilidades y fortalezas de cada individuo que lo integra para ejecutar hacia el exterior solo las fortalezas (lea también nuestro artículo Un ejemplo impresionante de Sinergia en la naturaleza).
Es por esto la verdadera importancia del trabajo en equipo. Comúnmente encontramos a líderes intentando de forma continua motivar y sacar a relucir lo mejor de las personas. Entonces, el líder principalmente se orienta a esto: agrupar a las personas a manera de equipos y conducirlos adecuadamente hacia el triunfo, puesto que como equipo puede alcanzar la perfección en todo lo que se proponga.
Nunca subestime el poder de un equipo. Cuando tenga uno enfrente recuerde que en ese caso, no se cumple la teoría matemática usual… un equipo no es necesariamente la suma de sus partes. Un buen líder, buenos integrantes del equipo y cohesión perfecta pueden hacer que el efecto positivo de grupo sea multiplicador.
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En muchos lugares se habla excesivamente del cambio y cómo enfrentarlo y superarlo. En revistas, televisión, conferencias, sitios web y muchos otros tratan el tema del manejo del cambio como algo crítico y fundamental, no sólo en el ámbito empresarial, sino también en el personal.
Sin embargo, podríamos sostener que existe un tema relacionado y quizás aún más importante que el manejo del cambio en sí, y es el cambiarse a sí mismo.
Como lo dijo Sun Tzu en su gran obra “El Arte de la Guerra”, el conocerse a sí mismo toma una importancia fundamental en el quehacer diario de todo general o líder. Un líder no puede pretender liderar a otros si antes no puede liderarse a sí mismo y la única forma de hacer esto último es teniendo un profundo autoconocimiento.
Entonces, el primer paso es conocerse a sí mismo, y posteriormente, el verdadero reto del término “cambio” es el cambiarse a sí mismo. Esto, diría yo, es una tarea de titanes. ¿Se imagina usted cambiar sus hábitos, su forma de pensar, su perspectiva, sus puntos de vista?. Déjeme decirle que esto implica a usted comprender que muchas cosas que creía correctas, en realidad no lo eran.
Finalmente, ¿de qué sirve hablar tanto del cambio y/o especializarnos en el manejo del cambio, sea en la organización o en casa?. La verdad, no serviría de mucho si cuando llegamos a conocernos a nosotros mismos entendemos que no podemos cambiarnos, o que es una tarea más difícil aún.
Pensemos en esto como un reto personal. Una persona que pueda conocerse a sí misma, no se encontrará en peligro en ningún lugar o situación… una persona que además de conocerse pueda cambiarse a sí misma, tendrá el mundo en sus manos.
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