Durante la vida, se nos presentan situaciones que exigen de nosotros una decisión: Hacerlo o no hacerlo, continuar o parar. ¿Por qué empezar algo nuevo, si así estoy bien?, ¿si lo hago, lo haré bien?, ¿será esta la forma de hacerlo?. Estas preguntas aparecen y nublan nuestra claridad para tomar una decisión.
El tema de esto está en que es ilógico creer que algo es difícil o tener si se podrá hacer o no, si ni siquiera se ha intentado.
Puede ser que la frase le suene conocida, pero es la pura verdad: usted no sabrá el resultado de algún proyecto o decisión, si es que antes no lo empieza o no la toma; es decir, tiene que intentarlo siempre.
Muchas son las personas que abandonan ideas, proyectos o tareas sin siquiera empezarlas. Es muy importante que considere esto en cada instante de su vida: inténtelo siempre. Es mejor perder en el intento que huir antes de empezar.
Incluso este tipo de decisiones se ven cuando aún nuestra vida no depende de nosotros mismos por completo, es decir, cuando somos bebés o niños pequeños. Los padres, con toda la buena voluntad y precaucación, sobreprotegen a sus hijos, impidiéndoles muchas veces explorar y conocer el mundo que les rodea. Entonces, no será raro escuchar a alguna madre o padre frases como estas: “mi hijo no puede hacerlo, aún está pequeño”, “él nunca ha hecho eso, no creo que pueda”, “mi niña no está acostumbrada a eso, no creo que le guste”. Observe lo negativas que pueden ser estas frases y peor aún, si las escucha el mismo niño.
Es necesario que, seamos niños o adultos, sepamos que debemos intentar hacer las cosas, tomar decisiones y comprender como nuestros actos, causan efectos en nuestro entorno.
Nadie sabe lo que es capaz de hacer, hasta que trata de hacerlo. MARDEN.
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No siempre se dan las cosas como uno quiere. Por más que se planifique, se pruebe o si analice, muchas veces no es posible dar certeza de lo que ocurrirá luego.
Es posible que si usted falla en lo que se propone, lo asalten sentimientos de ira, depresión, tristeza, y otros más. Sin embargo, tenga en cuenta que estos sentimientos lo desgastan y le impiden ver que el camino al éxito no desaparece.
Sea perseverante, inténtelo otra vez. Si lo intenta nuevamente, quizás tenga éxito; sino lo hace, nunca lo tendrá.
Lo único que consigue con enfadarse o deprimirse, es perder su tiempo.
Hay miles de historias de éxito que tienen su origen en la simple frase: “Inténtelo otra vez”.
Sea cómo los árboles, que nacen, viven y mueren erguidos. Convierta su espíritu en una fortaleza inquebrantable, que pueda ver desde un nuevo punto de vista los obstáculos en la vida, y siempre vencerá.
Usted no sabe que es lo que le espera a la vuelta de la esquina, ni asegurar tener éxito de inmediato. De lo que si puede estar seguro, es que siempre que algo vaya mal, lo intentará nuevamente.