Jun
26
2009


espiritual

El ideal interno es el Yo Verdadero, y representa una especie de juez interior que siempre nos guía y orienta. Es el que nos dice lo que esta bien y lo que esta mal.

No existe ninguna formula secreta para exteriorizar el valor de la persona. La única manera de exteriorizar el valor de nuestra alma es escuchando el clamor del “ideal interno” que se aloja en nosotros, y vivir según su orientación.

El juicio de este mundo físico esta sujeto a engaños. Este mundo que hoy concede la máxima gloria a un hombre, mañana podrá declararle la sentencia de muerte. Por ello, no debemos dejarnos engañar por los patrones o paradigmas creados por los hombres, sino, escuchar el juicio formulado por nuestro propio ideal interno.

El juicio de Yo Verdadero es inalterable desde el principio hasta el fin. Jamás arroja hoy al infierno a la misma persona a quien ayer lo elogio, ni jamás elogia hoy un acto que ayer lo condeno. El bien es siempre bien y el mal es siempre mal. Aquellos que siguen la orientación de su ideal interno jamás caen en la ilusión, en la mentira.

Recuerde que el verdadero valor del ser humano no esta en lo que “posee”, sino en lo que “el es”. Usted necesita situar su ideal de la vida “en aquello que desea ser”, y no “en aquello que desea poseer”.

Las posesiones solo son accesorias. Por más que los accesorios sean lujosos y atractivos, no ennoblecen al hombre ni aumentan su valor. ¿De que vale la bonita envoltura o la magnifica caja de joyas, si los diamantes contenidos en ellas son falsos?. Las personas que solo tienen fama y riqueza, son como las piedras falsas colocadas en una lujosa caja de joyas.

Debemos cuidar para que nuestro diamante (nuestra alma) sea verdadero. El alma humana detesta impurezas y manchas. Cuando nuestra alma este a punto de ser manchada, seguramente sentiremos algo en nuestro interior que nos transmitirá una especie de inquietud. Esa sensación de intranquilidad es el susurro de nuestra alma. No debemos intentar silenciar el susurro que viene del interior de nosotros mismos.

Si se sienten inquietos, es porque en sus pensamientos, palabras o acciones debe existir algo equivocado que su ideal interno no aprueba, entonces es el momento de corregir.

Sean fieles a su ideal interno y escúchenlo con docilidad. Realizando su ideal interno estarán siendo auténticos y concretizaran la alegría de vivir en felicidad.

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Jun
22
2009


espiritual

La energía de la Vida, presente en todas las plantas, las hace desarrollar y crecer en dirección de la luz, desafiando la fuerza de gravedad de la tierra. La energía de la Vida es más fuerte que la fuerza física de gravedad que trata de atraerla hacia abajo.

Todos los seres vivos, mientras la Vida permanece en ellos, tienden a crecer y desarrollarse; y, entre todos los seres vivientes, el ser humano como suprema auto-realización de Dios, busca alcanzar el más alto grado de desarrollo. El crecimiento del hombre no es solamente físico. El hombre debe trascender la materia y elevarse espiritualmente.

Solamente el crecimiento espiritual es la verdadera elevación del hombre. En nuestro interior se aloja el “ideal interno” que viene de Dios, y ese ideal es el que nos susurra constantemente diciendo: “Se honesto; se responsable; se puro; se noble; se justo; se grandioso”.

El crecimiento material, en volumen y altura pertenece al mundo vegetal y animal. El hombre debe oír el susurro de su ideal interno y elevarse muy alto espiritualmente, trascendiendo la materia, trascendiendo el cuerpo físico.

En otras palabras, el hombre verdadero no pertenece al reino que existe en la faz de la tierra, tal como lo afirma Jesucristo diciendo “Mi reino no es de este mundo”, y cuando dijo “El reino de Dios esta dentro de vosotros”. Es decir, el “ideal interno” es el hombre verdadero, el Yo Verdadero, el hijo de Dios. Realmente, el reino de este mundo no es más que sombra, el verdadero reino paradisiaco esta en nuestro interior.

No tienen importancia las críticas ni los elogios que salen de la boca de las personas, no importa el juicio de la multitud que pertenece a la tierra, ni el juicio que se altera con las rápidas transformaciones ideológicas a través de los tiempos. Todos ellos son insignificantes comparados con el juicio del Ideal Interno o Yo Verdadero que se aloja en cada uno de nosotros.

La verdadera alegría de vivir, solamente podemos sentirla cuando actuamos de acuerdo con el ideal interno que se aloja en nuestro interior y nos hacemos dignos de sus elogios.

Si usted ha hecho cosas que le pesan en su conciencia según el juicio de su ideal interno, y sin embargo, goza de mucha popularidad, posición social y/o tiene mucho dinero, no tardara en oír una voz interior censurando su “falsedad”, proviene de su alma, de su ideal interno. Entonces, existirá en el fondo de su alma un punto sombrío y triste.

Esa sombra indica la magnitud en que su alma se ha inclinado ante la materia y cosas efimeras.

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