La humanidad vive y rige su vida en base a ideas y creencias desarrolladas a lo largo de su existencia terrenal.
Uno de los paradigmas màs perjudiciales y de autodestrucción es el dicho: “Mente sana en cuerpo sano”. Parece ser una frase inocente, parece verdad y hasta parece lindo cuando es pronunciado públicamente como slogan de muchas campañas masivas.
Hagamos una reflexión y análisis en profundidad. Decir mente sana en cuerpo sano, es pensar y creer que el cuerpo físico o carnal es más importante que la mente. Es creer que la mente es una parte dependiente del cuerpo(concepto antiguo). Esta vibración es captada y fijada por la mente subconsciente de la persona. Esta idea, creencia o pensamiento viene a ser el origen de todos los conflictos y sufrimientos del ser humano.
Entonces, es necesario enfrentar la mentira con la Verdad. Es preciso el cambio del enfoque mental y forma de pensar de la humanidad. Es hora de grabar en nuestras mentes la frase correcta “Cuerpo sano en mente sana”.
Es hora de afirmar que primero es la mente y el pensamiento. Toda idea se desarrolla primero en la mente y luego se concreta como manifestación en el cuerpo físico y en el mundo visible y perceptible a los cinco sentidos. Podemos afirmar que el cuerpo está en la mente, es dependiente de ella; y finalmente, el cuerpo físico es producto de la mente.
Se puede considerar: Mente=Director de orquesta; cuerpo físico=músicos.
Una mente limpia y pura, proyecta un cuerpo sano y saludable. Cuando la mente alberga idea de enfermedad, la enfermedad se presenta en el cuerpo.
Las personas que no creen en esta Verdad, tienen la libertad y derecho de hacerlo. A fin de cuentas, son responsables de sus pensamientos y sentimientos, por tanto, de su destino.

Las enfermedades en sus diversas formas, constituye uno de los mayores azotes que sufre la humanidad.
El ser humano, con su mente poderosa, desde su origen, ha facilitado la concretización gradual de las diversas enfermedades, desde un simple resfriado, pasando por la lepra y tuberculosis (temibles y mortales en la antigüedad), hasta el cáncer y sida, temibles y mortales en la actualidad.
Muchas personas afirman que las enfermedades son castigos divinos. Esta falsa creencia solidifica aún más, la idea de enfermedad en la mente.
Si nosotros, creemos en un Dios todopoderoso y perfecto, también deberíamos creer que toda su creación es perfecta. Luego, también podemos afirmar que la enfermedad, siendo imperfecta, no es creación de Dios. Por consiguiente, no tiene existencia real, es decir, la enfermedad no es realidad, sino, una ilusión mental.
La creación de la enfermedad por el ser humano es una reacción en cadena, utilizando la percepción de sus cinco sentidos, que son manejados por su mente consciente e inconsciente. El liderazgo de este proceso corresponde a aquellos que se hacen llamar “profesionales de la salud”.
El feto, durante su formación y maduración recibe constantemente la transmisión de las ideas, creencias, pensamientos y sentimientos de su madre (principalmente) y padre. Al nacer y hasta los 5 o 6 años de edad, con su mente dócil, continúa recibiendo la vibración de estos pensamientos de los padres y personas de su entorno inmediato, y los almacena bajo 7 llaves en su mente inconsciente. Cuando hay una oportunidad propicia, esa información almacenada, se manifiesta en el cuerpo físico o carnal, en forma de enfermedad.
El miedo, es la vibración mental (pensamiento y sentimiento) de mayor autodestrucción del ser humano.
El miedo a perder la salud o el miedo a enfermar, es el origen de todas las enfermedades. Por supuesto, se trata de un proceso psicológico, psicosomático y fisiológico, estrechamente interrelacionadas.
Me conmueve ver el sufrimiento de muchas personas a causa de enfermedades curables ó incurables.
Es lamentable observar en los hospitales y centros de salud, a las personas mayores, adultos y niños, en espera de sus turnos para ser atendidos por los médicos. Estos turnos, muchas veces se prolongan por varios días, semanas y hasta meses. Mientras tanto, las personas siguen sufriendo.
Soy Químico Farmacéutico de profesión, con muchos estudios de capacitación, especialización y post grado en MBA. Me considero experto en producción industrial de medicamentos, por los más de 30 años de experiencia en la industria farmacéutica.
Con estos logros profesionales, pensé que podría alcanzar el ideal que me tracé desde muy niño: ver a todas las personas del mundo, saludables y felices.
Lamentablemente, este ideal no se ha logrado. La causa principal, radica en un error de concepto de la humanidad. Casi todas las actividades profesionales y ocupacionales de las personas (99%) están orientadas a considerar el “cuerpo carnal o físico”, como si fuera la verdadera vida del ser humano.
Según los estudios de la Ciencia Mental y de la Metafísica (ciencia que trasciende la materia), el cuerpo carnal es una consecuencia, es un efecto, y en todo caso es proyección de la mente individual y mente colectiva.
La verdadera vida es el Yo Verdadero o Alma. Es el que dirige o comanda el cuerpo carnal por medio de la mente; y el poder de la mente es grandiosa e infinita.
Esto significa, que nuestro cuerpo físico es y se manifestará conforme lo que nuestra mente (consciente e inconsciente) ordena.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos negativos, el cuerpo carnal manifestará malestar, conflictos, desarmonías y enfermedades.
Si la mente alberga pensamientos y sentimientos positivos, el cuerpo carnal manifestará bienestar, armonía con todos, felicidad verdadera y salud plena.
Los cambios en el modo de pensar, en el modo de hablar y en el modo de actuar de los seres humanos, han sido profundos y muy acentuados a nivel mundial.
Al cumplirse la primera década del nuevo Siglo XXI en los albores del tercer milenio, es indudable que la humanidad, está comprendiendo, que es necesario un gran cambio a nivel de la mente, es decir, asumir una nueva actitud o esquema mental, con respecto a la verdadera vida del ser humano.
Muchos célebres pensadores, filósofos, empresarios y líderes del mundo entero, están aceptando, hablando y promoviendo, que la nueva era en la que hemos ingresado, es la “era de la espiritualidad”. Esto significa que cada vez más, está cobrando mayor importancia, el crecimiento espiritual de las personas, para alcanzar la verdadera felicidad de todos, sin excepción alguna.
¿Cómo se logra el crecimiento espiritual?
Ciertamente, el crecimiento espiritual no se logra luchando y compitiendo unos contra otros. La verdadera competencia no es de una persona contra otra, ni de un profesional contra otro profesional.
La verdadera competencia es contra sí mismo. El Yo Verdadero (verdadera naturaleza original, creada por Dios) contra el yo falso de la misma persona. Lamentablemente, en el 90% de la actividad diaria de una persona se manifiesta el yo falso. El yo falso, es una personalidad y carácter construído con mente equivocada, basado en el egoísmo personal o grupal, basado en el apego a las cosas materiales y efímeras, basado en todos los pensamientos y sentimientos negativos que conllevan a su propia autodestrucción.
La verdadera competitividad total se logra, cuando el Yo Verdadero se impone y destruye al yo falso. Sólo así se logra un crecimiento espiritual, basado en el amor, en la sabiduría, en la alegría, en la armonía, en la vida eterna y en la abundancia infinitas.
La creencia generalizada de las personas es, que el envejecimiento del cuerpo físico o carnal está estrechamente relacionado con el envejecimiento de la mente. En otras palabras, la gente piensa y cree que, así como el cuerpo carnal envejece y deteriora con el paso del tiempo, también su mente sufre el mismo proceso.
Esta afirmación es una falsedad. El envejecimiento del cuerpo físico (células, tejidos y órganos), no causa el envejecimiento de la mente. En todo caso, la cosa es al revés. La idea de deterioro y envejecimiento mental, está en la misma mente del individuo.
La mente dirige y comanda la vida del ser humano. Lo que reconoce su mente, lo que piensa y cree su mente, eso se manifestará en su cuerpo carnal. Esto significa, que el cuerpo carnal, obedece en todo momento a su mente.
La mente individual está conectada a la mente colectiva o mente universal, y por tanto, recibe fuerte influencia de ella.
Sin embargo, desde los orígenes de la humanidad, se han transmitido a través de las generaciones, pensamientos y enseñanzas equivocadas de que la mente envejece. Felizmente, estudios de la Ciencia Mental moderna y otros están modificando estas creencias.
La Vida verdadera del ser humano (Yo Verdadero o Alma) y su mente, no están contenidas en la escala del tiempo ni en la escala de la caducidad. El cuerpo carnal sí es temporal y sólo nos sirve para completar nuestro desarrollo y crecimiento espiritual en este mundo de tercera dimensión.
Por tanto, cuanto más edad cronológica tenga nuestro cuerpo físico, nuestra mente debe ser más sabia y lúcida.
La gimnasia mental estimula la memoria, la atención y la creatividad. Lea y ejercite constantemente su mente. El proceso de aprendizaje y capacitación de la mente es ilimitada.
El día de ayer, observé en un canal de TV, los anuncios de la buena campaña “Lea la Biblia”, donde varios personajes conocidos por el público daban su testimonio del cambio positivo que habían experimentado en sus vidas al leer la Biblia.
Todo esto me parece muy bueno, porque la verdadera felicidad y bienestar de la humanidad sólo puede ser alcanzado a través del crecimiento espiritual de los hombres.
Lo que no me pareció bien, es la finalidad. Afirmaron que esta campaña “Lea la Biblia” la habían iniciado con el fin de contrarrestar el avance y crecimiento del Islamismo. Creo que es una forma errada y poco ética de pretender crecer espiritualmente, porque genera confrontaciones innecesarias.
Yo respeto y reverencio la esencia de todas las religiones(Cristianismo, Budismo, Shintoísmo, Islamismo, etc.), porque ellas fueron creadas bajo inspiración divina y todas buscan consolidar la “unión del hombre con Dios”.
El mayor problema de las religiones (teniendo todos el mismo origen), es que se han apartado de su “origen y esencia”, distanciándose unas de otras cada vez más, debido principalmente, al sello personal (carácter y personalidad) que le imprimen sus principales dirigentes.
La Biblia, como todo libro sagrado, es fuente de la Verdad y valores eternos. Su lectura, interpretación y comprensión, debe ser hecha con fe, y no en forma superficial.
Cuando se lee con verdadera fe, los milagros ocurren porque el Yo Verdadero (Alma) que es la esencia de cada ser humano, comienza a ser reconocido por nuestra mente, y crecer y manifestarse en nuestra vida diaria.
Simultáneamente, el ego o yo falso (que se apega a los valores efímeros, a los bienes materiales, a la riqueza, ostentación, vanidad, etc.) pierde terreno y deja de manifestarse en nuestra vida diaria.
En esto consiste el crecimiento espiritual: hacer crecer el Yo Verdadero y anular el yo falso.
Esto del fin del mundo cobra cada día más adeptos, en el sentido es que de cuando en cuando suele convertirse en una moda extraña. Si, en efecto extraña porque el morbo del ser humano es incomprensible al poner de moda un tema que propone la destrucción de la humanidad.
Además de raro, tiende a tener un matiz ciertamente irónico, ya que mientras nos retorcemos la mente con ideas acerca de cómo será el fin del mundo, realmente lo estamos destruyendo al afectar negativamente al medio ambiente.
Por otro lado, algunos científicos o creyentes de diversas ciencias indican que todo forma parte de un ciclo natural de nacimiento, crecimiento y extinción, únicamente para empezar otra vez.
Esto quiere decir que mientras nos desgastamos en encontrar una solución, un camino o una esperanza para la raza humana, esto ya ocurrió muchas veces desde hace millones de años. Es decir, el fin del mundo, no es tema nuevo ni mucho menos reciente.
Esto apunta a que ya hubieron otros fines, en los cuales lo que vivía en La Tierra desapareció y todo tuvo que nacer y crecer nuevamente. Un ciclo, eso mismo. Luego de nosotros vendrán otros seres humanos, que producto de una evolución similar a la nuestra podrán tal vez tener otra oportunidad de hacer mejor las cosas y conservar adecuadamente el planeta.
El fin del mundo además, pretende siempre ganar una connotación apocalíptica, cuando en verdad no dista de ser un proceso natural, guíado por las leyes del universo.
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Las empresas en general, así como todas las organizaciones sociales, culturales, políticas, deportivas, etc., requieren desarrollar un Plan Estratégico para garantizar su crecimiento en el largo plazo.
Antes de esto, se deben definir y formular con claridad su Visión y Misión.
Como Visión, deben definir lo que desean ser, hacia qué Ideal apuntan o cuál es el gran objetivo que persiguen (motivación de su existencia).
Como Misión, deben definir qué es lo que harán o qué labores desarrollarán para alcanzar el Ideal o Visión.
Del mismo modo el ser humano puede definir y establecer claramente su Visión y Misión en este mundo. Este mundo es la mejor escuela de educación y aprendizaje de la vida.
Como Visión, debemos establecer un Ideal alto y noble, un objetivo supremo que sea alcanzable. Este Ideal debe ser la luz o estrella que ilumine nuestro camino. Por ejemplo: Ser un abogado que ayude a resolver los conflictos de las personas para que sean más felices; ser un médico que ayude a mantener la salud de las personas para que sean más felices; Ser un profesional que ayude a resolver los problemas de la humanidad para felicidad de la misma; Simplemente ayudar a las personas a lograr su felicidad; y así por el estilo.
Como Misión, debemos considerar todo lo que haremos para alcanzar nuestro Ideal. Se incluyen los planes, objetivos, estrategias, así como el logro de pequeñas metas (submetas).
Es muy importante que tengamos especial cuidado en no realizar actividades que interfieran o impidan alcanzar nuestro Ideal. Para ello, es clave concientizar nuestro Yo Verdadero o Alma, y destruir nuestro yo falso que nos conduce a la autodestrucción.
Una de las más grandiosas y extraordinarias enseñanzas de Jesucristo para el bien de la humanidad, está relacionada la FE. Con frecuencia, en sus prédicas enseñaba, “Sea hecho conforme tu fe”, “Tu fe te ha salvado”, etc.
Esta enseñanza tan profunda, es válido no sólo para el Cristianismo y los cristianos, sino también, para todas las religiones (Budismo, Islamismo, Shintoismo, etc.) y sus respectivos seguidores. Todas las religiones, en su esencia, enseñan lo mismo con respecto a la FE.
Lamentablemente, la mayoría de las personas en el mundo entero, no dan la debida importancia ni reflexionan, sobre el verdadero significado e influencia que tiene el desarrollo de la fe, sobre sus vidas.
FE significa, creencia firme, convicción, confianza en lo que pensamos que es “verdad”. La fe nos permite creer como verdadero, algo que ni a veces comprendemos.
Nuestra fe tiene importancia clave y vital, en el desarrollo de nuestros hábitos y costumbres, en la formación de nuestro carácter y personalidad, y finalmente, en nuestro destino.
Luego, podemos afirmar que el ser humano, posee capacidad y poder para desarrollar dos tipos de fe: fe correcta y fe incorrecta.
La fe correcta, se desarrolla en base a valores eternos y conceptos verdaderos (amor, sabiduría, vida, alegría, armonía), es decir en base al YO VERDADERO. Nos conduce a la verdadera autoestima o autoconfianza y a la felicidad.
La fe incorrecta, se desarrolla en base a creencias falsas, pensamientos pobres, valores efímeros (temor, miedo, luchas sociales, egoísmo, enfermedad, etc.), es decir en base al YO FALSO. Nos conduce al sufrimiento, conflictos y autodestrucción.
Es preciso y conveniente, reflexionar y cuestionar en todo momento, si lo que pensamos, decimos y hacemos en nuestra vida cotidiana, es verdadero o falso, a través de nuestra mente y actitud mental.
Lo que pensamos, lo que hablamos y lo que hacemos en el momento presente o ahora, sin lugar a dudas, tendrá un efecto o consecuencia en el futuro inmediato y/o lejano, dependiendo de la magnitud e intensidad de los factores emocionales de cada ser humano.
Reconocer y aceptar este hecho, es comprender que la ley mental de causa y efecto es inexorable en su influencia sobre la humanidad, llevándolo por el camino de la felicidad y éxito ó por el camino contrario del sufrimiento y fracaso.
Observando los hechos y cosas de este modo, no es muy necesario preocuparse demasiado por el futuro. En otras palabras, no debemos dedicarle nuestro mayor tiempo para planear y programar el mañana, sino más bien, dedicar todo nuestro esfuerzo creativo e ingenioso, para hacer bien las cosas en el presente.
Esto no significa dejar de desarrollar planes y objetivos en nuestro trabajo y en nuestra vida, debemos hacerlo a manera de guía y orientación. Pero el mayor esfuerzo y verdadera dedicación plena, debe dedicarse al presente.
Hay algo que debemos tener muy en cuenta en todas nuestras actividades diarias: la alegría. Haga usted su trabajo o tarea, sus estudios, sus conversaciones, todo con alegría.
Realizando con alegría, todo nuestro ser se purifica, se ilumina nuestra mente y espíritu. Esta iluminación espiritual y mental, hará manifestar la capacidad y poder infinitos existentes en nuestro interior: el Yo Verdadero; y, en consecuencia, nuestro cuerpo físico gozará de salud y bienestar.
Mejore la calidad de su forma de pensar, sea alegre en todo momento, ilumine sus pensamientos y sentimientos con amor y sabiduría, practique el bien y no haga mal a nadie. Haga todas las cosas con alegría, amor y gratitud. De este modo, su calidad de vida individual y familiar se incrementará.