Jan
19
2010


espiritual

Muchas personas utilizan en su vida cotidiana, reglas y normas, pensamientos o creencias, ideas y conceptos aprendidos de sus antepasados (padres, abuelos, bisabuelos, etc.). A éstos se suman nuevas reglas o ideas, establecidos por ellos mismos conforme su experiencia.

Este conjunto de pensamientos y sentimientos (forma de pensar, forma de hablar y forma de actuar), constituyen los hábitos y costumbres familiares que van a dar lugar al carácter y personalidad de sus miembros. A esto lo llaman tradición familiar.

De otro lado, nosotros no somos simplemente cuerpo físico o carnal, sino esencialmente espiritual. Nuestra verdadera vida es el Yo Verdadero, eterno y perfecto por naturaleza. Como tal, en forma natural, propendemos al crecimiento espiritual para lograr nuestra verdadera felicidad y la de los demás.

Por tanto, conviene reflexionar sobre las “tradiciones” o “valores” familiares. Algunas de ellas, analizadas con mente natural, resultan ser negativos, impiden el crecimiento espiritual y conducen a la autodestrucción de sus miembros.

Por ejemplo, el “apego” a determinadas formas de contraer matrimonio, con testigos, vestimenta especial, fiestas, etc., son formalidades materiales. Cuando los contrayentes no siguen estas costumbres, generalmente los padres sufren. En verdad, lo más importante es el acuerdo libre, voluntario y responsable de los que se casan para iniciar una nueva vida en común y formar un hogar de crecimiento contínuo, reverenciándose y respetándose entre sí.

Muchas veces, por mantener la “manía de pureza” y/o “rigidez de carácter”, los seres humanos nos hacemos sufrir unos a otros, en lugar de desarrollar, nuestra magnanimidad y capacidad de perdonar, que son virtudes mayores.

¿Acaso Jesús no perdonó sus pecados a una famosa prostituta?
¿Acaso Jesús no compartió la mesa con un detestado recaudador de impuestos?

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Nov
09
2009


espiritual

Una de las más grandiosas y extraordinarias enseñanzas de Jesucristo para el bien de la humanidad, está relacionada la FE. Con frecuencia, en sus prédicas enseñaba, “Sea hecho conforme tu fe”, “Tu fe te ha salvado”, etc.

Esta enseñanza tan profunda, es válido no sólo para el Cristianismo y los cristianos, sino también, para todas las religiones (Budismo, Islamismo, Shintoismo, etc.) y sus respectivos seguidores. Todas las religiones, en su esencia, enseñan lo mismo con respecto a la FE.

Lamentablemente, la mayoría de las personas en el mundo entero, no dan la debida importancia ni reflexionan, sobre el verdadero significado e influencia que tiene el desarrollo de la fe, sobre sus vidas.

FE significa, creencia firme, convicción, confianza en lo que pensamos que es “verdad”. La fe nos permite creer como verdadero, algo que ni a veces comprendemos.

Nuestra fe tiene importancia clave y vital, en el desarrollo de nuestros hábitos y costumbres, en la formación de nuestro carácter y personalidad, y finalmente, en nuestro destino.

Luego, podemos afirmar que el ser humano, posee capacidad y poder para desarrollar dos tipos de fe: fe correcta y fe incorrecta.

La fe correcta, se desarrolla en base a valores eternos y conceptos verdaderos (amor, sabiduría, vida, alegría, armonía), es decir en base al YO VERDADERO. Nos conduce a la verdadera autoestima o autoconfianza y a la felicidad.

La fe incorrecta, se desarrolla en base a creencias falsas, pensamientos pobres, valores efímeros (temor, miedo, luchas sociales, egoísmo, enfermedad, etc.), es decir en base al YO FALSO. Nos conduce al sufrimiento, conflictos y autodestrucción.

Es preciso y conveniente, reflexionar y cuestionar en todo momento, si lo que pensamos, decimos y hacemos en nuestra vida cotidiana, es verdadero o falso, a través de nuestra mente y actitud mental.

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Oct
12
2009


espiritual

Bien dice mucha gente, que la vida es una lucha constante. Lo que casi siempre queda flotando es que no se llega a definir con claridad, entre quiénes se lleva a cabo la lucha constante.

La idea o pensamiento de la lucha constante varía de una persona a otra; cada quien desarrolla sus hábitos y costumbres, así como sus estilos de liderazgo, en su lucha por alcanzar el éxito y felicidad.

Pongamos en juego nuestra capacidad de autocrítica y reflexionemos al respecto.

La verdadera competencia, batalla o guerra que enfrenta todo ser humano, no es contra otro ser humano. La verdadera lucha se desarrolla en la misma persona. Entre su Alma o Yo Verdadero y su ego o yo falso.

El Alma o Yo Verdadero, viene a ser nuestra verdadera esencia, es nuestra naturaleza divina, que sólo conoce el bien y alegría, amor y sabiduría, éxito y felicidad. Es nuestro “ser natural”.

El ego o yo falso, es el producto de la vibración de una mente equivocada. Nace del miedo o temor que desarrolla el ser humano. Por ejemplo, miedo a la enfermedad, a la muerte, a perder su dinero, a quedar en ridículo, a no ser amado, a ser despreciado, etc.

Es una guerra en el interior de la persona. Cuando el Yo Verdadero dice “trabaja bien, concentrando tus fuerzas en beneficio de los demás”, el yo falso dice “no trabajes tanto, te vas a cansar, te vas a debilitar y puedes caer enfermo”.

Cuando el Alma dice “usa lo tuyo y no te hagas de lo ajeno aunque esté disponible”, el ego dice “aprovecha la oportunidad, nadie se dará cuenta, tienes que ser vivo”.

Cuando el Alma dice “tu hijo es maravilloso y te ama con todo su corazón”, el ego dice “tu hijo es ocioso y malcriado, por eso trae malas notas”.

En nuestro crecimiento espiritual, el mayor enemigo que enfrentamos, es nuestro yo falso o ego. Como su nombre lo indica es falso, porque no existe; pero nuestra mente equivocada le da existencia y nos conduce a la autodestrucción.

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Sep
24
2009


espiritual

Hace pocos días asistí a una reunión social en la cual se trataron, como es costumbre, muchos temas. Me llamó la atención un tema en particular: “el cambio que experimentan hombre y mujer en sus conductas, después del matrimonio”.

Muchos padres del varón que se casó, pueden pensar y comentar “nuestro hijo, cuando soltero, era muy amoroso, atento y manteníamos muy buenas relaciones con él; desde que está casado, ha cambiado mucho, lo vemos muy poco, se ha alejado de nosotros, etc, etc.”

Del mismo modo, muchos padres de la mujer que se casó, pueden pensar y comentar las mismas ó incidencias parecidas, con respecto a su comportamiento, antes y después del matrimonio.

¿Qué es lo que sucede realmente?

Los seres humanos, fuimos creados por Dios a su imagen y semejanza; dicho en otras palabras, nuestra Esencia o Alma o Yo Verdadero es la misma Vida de Dios. Habiendo sido creados como hombre y mujer, cada uno como mitad de alma, tenemos la infinita sabiduría para desarrollar hábitos y costumbres a lo largo de la vida y para cada época de ella.

Hombres y mujeres solteros, desarrollan hábitos y costumbres que genera un determinado carácter y personalidad. Cuando llegan al matimonio, con inteligencia emocional y sabiduría, deberían desarrollar nuevos hábitos y costumbres, apropiados para su nueva vida de pareja.

Si, los hábitos y costumbres de solteros, afectan negativamente poniendo en riesgo el crecimiento y progreso del nuevo hogar, éstos deberían ser corregidos y cambiados, en base al amor verdadero (que consiste en buscar la felicidad de su pareja), sin ningún esfuerzo ni sacrificio, sino en forma natural.

Por ejemplo, un hombre soltero que suele beber con amigos los fines de semana, ó una mujer soltera que suele ir a la discoteca tres veces por semana; al casarse, no deberían mantener estos hábitos y costumbres, por razones obvias.

Por tanto, es saludable, un cambio necesario y adecuado, para asegurar que los nuevos hábitos y costumbres que adopte la nueva pareja, les permita corregir, desarrollar y enriquecer su carácter y personalidad, para construir un hogar de progreso infinito, y armonía con sus familiares.

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Aug
10
2009


espiritual

Aquellas personas que han viajado y conocido diferentes lugares en el mundo, han podido observar personas y sociedades, con hábitos y costumbres diferentes a las nuestras.

Cuando pensamos en todos los seres humanos que habitan el planeta, llegamos a la conclusión que cada uno manifiesta y exterioriza diferencias en el carácter y personalidad; y, por lo tanto, su vida y destino es particularmente distinto.

Podríamos decir que hay sociedades muy desarrolladas y evolucionadas, donde realmente el ser humano, la persona, es la existencia más importante, y por tanto es el centro de atención en el desarrollo de la civilización.

Es el caso de muchas ciudades de Alemania, Francia, Suiza, Estados Unidos, Canadá, Japón, Australia, etc., donde han alcanzado un alto grado de respeto a sí mismo y a las demás personas, de tal manera que en su comunidad prevalece o predomina el orden, la justicia, la convivencia armoniosa, la limpieza, el amor al trabajo y la consideración mútua entre las personas; claro está, sin llegar a la perfección.

También podríamos decir, que hay sociedades poco desarrolladas y menos evolucionadas, donde realmente el ser humano no es tan importante como las posiciones socio-económicas (status), las posiciones políticas y religiosas, las diferencias de sexo, etc.

Es el caso de países donde aún persisten las monarquías con mayores privilegios para los gobernantes; y, en otros casos, los países donde los derechos humanos individuales de la mujeres son inferiores a los de los varones.

Estas situaciones se manifiestan porque el ser humano aún no se conoce a sí mismo y no sabe quién es en verdad; actúa solamente basado en sus cinco sentidos. Debemos recordar que los cinco sentidos sólo captan proyecciones de la mente y no la Realidad Verdadera.

En nuestra esencia, en nuestro Yo Verdadero, en nuestra naturaleza verdadera, nosotros somos muy respetuosos, amorosos, generosos y atentos con nuestros semejantes. Este alto grado de nobleza espiritual es la que debemos manifestar en nuestra vida diaria.

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Jul
13
2009


espiritual

El conocerse a sí mismo podría suponer un asunto interesantísimo para algunas personas, y para otras, un tema algo abstracto y difícil de comprender, requiriendo mucho esfuerzo y concentración para su cabal conceptualización.

Cuando hablamos de conocernos a nosotros mismos, no está referido al conocimiento que debemos tener acerca de nuestro cuerpo carnal. Tampoco se refiere a nuestros gustos o deseos por las cosas materiales o físicas; ni el nivel de aceptación o grado de conformidad con las cosas y situaciones que percibimos con los cinco sentidos.

En otras palabras, algunas personas podrían pensar y creer que se conocen a sí mismas cuando dicen: “yo soy muy calmado, pero si me sacan de mis casillas, soy capaz de arrasar con todo”. Otros pueden decir: “si alguien me lastima, me resiento mucho y no olvido fácilmente”. Otros pueden decir: “Si alguien me da un golpe, yo le devuelvo dos golpes”. Y así por el estilo.

No nos engañemos, eso no es conocerse a sí mismo, es tan solo saber cómo es nuestra actitud y reacción ante determinados estímulos. Sólo es conocer la forma en que nos manifestamos basados en hábitos y costumbres adquiridas. Saber cómo es nuestro carácter y personalidad no significa que ya tenemos verdadero autoconocimiento.

Conocernos a nosotros mismos es mucho más profundo. Es saber quiénes somos realmente, y qué somos en verdad. Al respecto, tengo la firme convicción de que somos hijos de Dios y por lo tanto, seres espirituales. Nuestra verdadera Esencia, Alma o Yo Verdadero, es la fuerza y energía vital que comanda y da vida a nuestro cuerpo carnal.

Somo la máxima autoexpresión de Dios, dotados de su: sabiduría, amor, vida, provisión, alegría y armonía infinitas. Estas virtudes podemos manifestar y concretar en nuestra vida diaria mediante el adecuado uso y dominio de nuestra mente consciente y subconsciente.

A partir de este autoconocimiento, podemos ser mejores seres humanos, mejores padres, mejores hijos, mejores amigos, mejores líderes, etc. Podemos entender y comprender mejor a los demás, podemos saber cómo triunfar y alcanzar éxito en nuestra vida, ser felices y dar felicidad a los demás. Lea nuestro artículo: Confianza en uno mismo, el primer paso en el camino del éxito.

Queda claro, que guardo mucho respeto por aquellas personas cuyos pensamientos y creencias son diferentes a los míos.
¡Muchas gracias!

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Jun
05
2009


espiritual

En nuestro artículo anterior hemos tratado el interesante tema de reconciliación con la suegra: Cómo reconciliarse con su suegra .

No obstante que existen suegras que mantienen relaciones armoniosas con su nuera, hay muchas suegras que viven con la actitud mental de “pensar y creer” que sus nueras no son las “parejas adecuadas” para sus hijos (sus bebés eternos). Otras, piensan y creen tener grandes experiencias aplicables en todo momento y circunstancia, y sienten un deseo irrefrenable de “ayudar” a prevenir o superar obstáculos que enfrenta la nueva pareja.

Ahora, trataremos de establecer algunas motivaciones iluminadoras que poseen las suegras, para llegar a una reconciliación verdadera con sus nueras.

Su nuera, desde el momento en que se casa o convive con su hijo, pasa a constituir la mitad del alma de su hijo; entonces, los dos son una sola alma.

La nueva pareja posee una fuerza interior divina que los impulsa a hacer las cosas de modo correcto desde su punto de vista, y desean la libertad necesaria para tomar sus propias decisiones e inclusive para equivocarse, ya que de los errores se pueden aprender mucho más. Recuerde que usted también es nuera.

Su nuera en condiciones naturales, no intenta ocupar el lugar de usted, es decir el rol de madre. El verdadero lugar de su nuera es la de esposa o compañera de su hijo, y en ese rol, no compite con nadie. Recuerde usted su vida de nuera.

Usted que ama a su hijo, comprende que “Amor es sumergirse en el interior del otro y volverse “uno con él”; entonces, si su nuera también ama a su hijo y desea la felicidad de él, usted sólo debería desarrollar y manifestar amor y gratitud hacia su nuera, porque en cierta forma ya es “su hija”.

Con todo respeto, las experiencias de la suegra sobre el matrimonio y los hijos, son válidos sólo para ella. Pueden no ser válidos para la nuera porque las circunstancias no son las mismas. Los hábitos y costumbres cambian, el carácter y la personalidad también son distintas.

Usted puede ser una suegra maravillosa si manifiesta su Yo Verdadero, manteniendo una actitud mental de libertad e interviniendo sólo cuando se lo soliciten. Y, cuando intervenga, hágalo con Amor, Sabiduría y Gratitud.

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Apr
27
2009

espiritual

Actualmente, las personas desperdician muchas cosas en las calles y plazas públicas. Dejan restos de comida, envolturas de refrigerios, colillas de cigarrillo, latas de gaseosa y cosas descartables; en lugar de llevarlos a sus casas ó depositarlos en contenedores destinados para ese fin.

Estos hábitos y costumbres de ensuciar las calles y el medio ambiente, muchas personas lo realizan sin la menor vergüenza ni inhibición. ¿Por qué actúa de esa manera tan perjudicial el ser humano? ¿No se da cuenta que ensuciando las calles y contaminando el ambiente, está agrediendo a la Naturaleza? ¿No se da cuenta que ensuciando las calles y contaminando el ambiente, está causando más enfermedades y epidemias? ¿No se da cuenta que tirando la basura en cualquier lugar, está atentando contra su propia salud y causando su autodestrucción?.

Sin duda alguna, ensuciar las calles y el medio ambiente con basura y desperdicios, es signo de subdesarrollo social. Estos hábitos y costumbres negativos y dañinos, son realizados por personas que aún no han descubierto quiénes son en verdad; por tanto, son personas que aún no han aprendido a respetarse a sí mismas, y claro, siendo así es muy difícil sentir respeto y gratitud por los demás.

Por ejemplo, las ciudades de Australia son muy limpias principalmente porque nadie tira la basura en las calles. ¿Serán seres humanos superiores?. Las personas que son atentas con todas las cosas, sintiendo respeto y gratitud por todo lo que reciben y utilizan diariamente, son aquellas que indudablemente han alcanzado un mayor desarrollo social y espiritual.

Para manifestar y demostrar esta conducta satisfactoria para todos, es preciso concientizar que nuestra naturaleza verdadera o Yo Verdadero, es originalmente limpio y ordenado. Luego, debemos dominar nuestra mente y actitud mental, para buscar el bienestar propio y de los demás.

Mantener nuestra ciudad limpia, es tarea y responsabilidad de todos. Es parte de la felicidad que todos anhelamos.

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Apr
17
2009

espiritual

En la vida diaria, vemos muchas personas que no manifiestan agradecimiento en todos sus actos, como parte de sus hábitos y costumbres; este hecho de por sí, genera en estas personas, pensamientos y sentimientos de insatisfacción, y ésto a su vez genera un pensamiento y sentimiento de ingratitud, entrando en un círculo vicioso.

Esta actitud mental de la persona se concretizará en su cuerpo y en su vida bajo la forma de malestar, carencia, desgracia y enfermedad. Esta actitud mental impide que la persona sintonice con las ondas de vibración de la provisión infinita de Dios, no sólo de bienes materiales, sino, principalmente de valores y virtudes eternos, que son imprescindibles para una vida armoniosa, próspera y feliz.

Nosotros debemos agradecer a todas las existencias del universo, a todos los seres vivos, a toda la humanidad, pero de manera especial agradecemos siempre los méritos de nuestros padres y de nuestros antepasados que hicieron posible que nosotros recibamos la Vida en este mundo.

Nuestra gratitud se extiende a todo y a todos, porque reconocemos a Dios como nuestro Padre y creador, como fuente de todas las cosas. De este modo, todo lo que nos rodea representa la manifestación del amor de Dios para que podamos vivir y desarrollarnos.

Vivimos en la Naturaleza. Lo más correcto sería decir que somos vivificados por la Naturaleza, pues para vivir, dependemos de todo lo que ella nos ofrece. Necesitamos comida y nos alimentamos de animales y vegetales. Obviamente, el aire y el agua son imprescindibles, pero sin los alimentos no podemos sobrevivir por mucho tiempo. Si usted tiene alguna duda de esto, trate de vivir sólo con aire y agua.

Agua, aire, animales y vegetales, todos forman parte de la Naturaleza. Es una gran bendición vivir en la Tierra gracias a las dádivas de la Naturaleza.

Entonces, ahora es el momento de buscar y encontrar la motivación necesaria, para agradecer a todas las cosas del cielo y de la tierra.

Es necesario desarrollar un Liderazgo emocional basado más en la inteligencia y sabiduría divina (Yo Verdadero) y menos en la inteligencia humana (yo falso, capacidad cerebral).
La gratitud trasciende el perdón, vá más allá del perdón.

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Mar
11
2009

Los pensamientos del ser humano, son propios de la mente consciente y mente inconsciente o subconsciente.

La mente consciente tiene la capacidad de elegir entre los pensamientos buenos o iluminados y los pensamientos malos u oscuros.

La mente inconsciente o subconsciente no tiene esta capacidad. No pone resistencia y acepta lo que la mente consciente le dicta.

Este hecho, significaría que nosotros podríamos estar cambiando contínuamente el contenido de nuestra mente subconsciente; y, por tanto, nuestro comportamiento también podría estar cambiando igualmente.

Generalmente no sucede así, porque en las profundidades de la mente subconsciente existen pensamientos iluminados y oscuros, fuertemente grabados por orden repetida de la mente consciente, los cuales sólo pueden ser desalojados por acción similar del consciente, es decir, introducir pensamientos distintos en forma repetida.

Si las personas piensan con frecuencia: “yo soy una persona enfermiza”, “yo sufro del corazón, hígado, riñones ó columna”, “mi estómago es muy delicado”, “siempre me canso”, “soy pobre”, “necesito ayuda y comprensión”, “yo no puedo hacer tal o cual cosa”, “lo importante es que yo esté bien”, “yo soy más listo y vivo que los demás”, “el rico vive del pobre y el pobre de su trabajo”, “el hombre puede tener varias mujeres, la mujer no puede tener varios hombres”, “etc”, “etc”.

Estos pensamientos oscuros y sin calidad, generan en las personas, hábitos y costumbres de malestar, y forman una personalidad de autodestrucción con sufrimiento propio, y causando también el sufrimiento de los demás, abusando contra los demás ó infringiendo las leyes de la sociedad.

Si por el contrario, las personas,recurriendo a su naturaleza verdadera, a su Esencia espiritual o Yo verdadero, pensaran con frecuencia: “yo soy saludable”, “soy un trabajador incansable”, “yo tengo capacidad para hacer muchas cosas buenas”, “yo soy próspero y exitoso”, “soy alegre y feliz”, “yo estoy bien y los demás también”, “me gusta trabajar para ser feliz y hacer felices a los demás”, “todos los seres humanos somos inteligentes y listos, y todos nos merecemos respeto y consideración unos a otros”, “yo soy empresario y todos mis trabajadores crecen conmigo integralmente”, “hombres y mujeres fueron creados por Dios a su imagen y semejanza, como polos positivo y negativo dentro del equilibrio armonioso del Universo”, “etc”, “etc”.

Estos pensamientos iluminados y de óptima calidad, generan en las personas, hábitos y costumbres de bienestar, y forman una personalidad de progreso, trabajo honrado y crecimiento contínuo para la felicidad de la humanidad.

Recuerde usted que “las cosas semejantes se atraen”. Trate a los demás como quiere que lo traten a usted. Lo que atraemos a nuestra vida, depende totalmente de lo que hay en nuestro pensamiento (mente consciente y subconsciente).

Lo que usted quiere que cambie, cambiará cuando usted cambie su manera de pensar. Cambie su manera de pensar y transformará su vida.

Lo que su pensamiento antiguo ha hecho, su pensamiento nuevo lo puede deshacer.

Si deseamos experimentar una vida feliz y plenamente realizada, una vida de calidad, tenemos que cuidar la calidad de nuestros pensamientos.

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