espiritual

Este refrán o dicho popular, lo hemos aprendido en muy diversas épocas, circunstancias y lugares; y, se ha hecho tan popular que la gente lo repite, sin siquiera evaluar, el impacto que va a causar en su mente consciente y subconsciente.

Muchas personas lo utilizan como si fueran palabras de sabiduría, para obtener provecho personal, en los momentos, lugares y situaciones donde predominan el caos y desorden.

El ser humano, con ese gran poder creador que tiene, ha transformado una situación de algo natural que tiene relación con los peces, ríos y pescadores, en una “etiqueta” aplicable en sus actividades y relación interpersonal, en su trabajo, en reuniones sociales, gestiones políticas, etc.

Lo lamentable de este dicho “a río revuelto ganancia de pescadores” (eso lo sabemos todos) es que siempre se refiere a una situación de caos, desorden, desorganización, corrupción, engaño, contrabando, etc.

También es de lamentar, que muchos dirigentes, autoridades, pseudo-líderes y ciudadanos de a pie, utilizan este dicho, como una justificación para dar rienda suelta a sus apetitos personales, propios de su “yo falso”.

Partimos del hecho de que el Hombre, en su formato original, es decir, su Yo Verdadero, es infinitamente bueno por ser hijo de Dios Todopoderoso. Lamentablemente su gran temor al pecado, enfermedad y muerte, han impulsado el desarrollo de su “ego” y con ello el crecimiento de su “yo falso”, el cual oculta o encubre su Yo Verdadero. El yo falso es aquel que practica todos los vicios y nos lleva por el camino del conflicto y autodestrucción.

Sin embargo, el ser humano tiene capacidad infinita en su interior, para desarrollar el liderazgo emocional necesario que le permite destruir todo lo negativo y alcanzar el éxito y felicidad.

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