En el Mundo del Yo Verdadero (esencia espiritual de todas las personas) existen todas las formas de felicidad. Así como una radio de gran potencia puede captar transmisiones de cualquier emisora, nosotros también podemos captar todos y cualquier programa de felicidad que esta siendo transmitido en el Mundo del Yo Verdadero, y concretarlo en nuestra vida, aquí y ahora.
Pero, como el aparato receptor de esos programas es nuestra mente, es necesario que ella se encuentre bien regulada, con buena sensibilidad y este entrenada para sintonizar, conscientemente, cualquier frecuencia. Debemos tener capacidad de controlar con libertad nuestra mente, al punto de sintonizarla con lo que deseamos.
Si decididamente, sintonizamos nuestra frecuencia mental con el objeto deseado, seguramente ella se concretara en mayor o menor proporción, donde nos encontremos. Supongamos que usted vaya a trabajar a un país donde es obligado a aceptar algunas costumbres que no le agraden; usted tiene dos opciones: vivir infeliz con la mente siempre insatisfecha o vivir feliz armonizándose (con sabiduría) con dichas costumbres.
Lo que quiero decir es que, si cambiamos la frecuencia de nuestra mente con la firme decisión de mejorar nuestra vida, es posible concretar hechos y cosas que deseamos.
Para esto necesitamos decisión, sin ella no podemos realizar nada. Debemos tomar la decisión de mantener siempre pensamientos optimistas y constructivos.
La decisión establece la dirección de la mente y nos permite mantener los pensamientos, los sentimientos, las palabras y las acciones, dirigidas hacia esa dirección. Si mantenemos la mente direccionada solamente hacia el lado positivo, las ondas de nuestra mente se sintonizan para captar y recibir solo cosas buenas.
Para mantener la mente sintonizada es necesaria la fuerza de la voluntad. ¿Y como se cultiva la fuerza de voluntad? Igual que cualquier otro aprendizaje, por medio de prácticas y de constantes ejercicios, repitiendo varias veces. Con la lectura de artículos y libros que contengan palabras de la Verdad.
La vibración optimista, positiva y constructiva sintoniza con la sabiduría infinita del Mundo del Yo Verdadero, por lo tanto, el destino del ser humano será alegre, positivo y constructivo.
La maravillosa oración del “Padre Nuestro” enseñada por Jesucristo a todos los seres humanos, es interpretado por el profesor Masaharu Taniguchi Ph.D. en el volumen 6 de su colección La Verdad de la Vidad. (Leer nuestro artículo: Interpretación de la oración maravillosa “Padre Nuestro”).
Si pretendemos reproducir fielmente en el mundo fenoménico (mundo físico terrenal), la imagen perfecta del mundo de la Imagen Verdadera (Mundo de Dios, del Yo Verdadero), es necesario que nuestro diafragma mental tenga una frecuencia igual a la de la vibración del mundo de Dios que es extremadamente delicada. Entonces, es importante que la frecuencia de vibración de nuestro pensamiento esté sintonizada con la frecuencia de vibración de Dios (Yo Verdadero).
La oración tiene la función de ajustar la frecuencia de vibración de nuestro pensamiento a la frecuencia de vibración del armonioso mundo de Dios. Pero, ¿cómo hacer para que nuestra mente sea un buen diafragma capaz de sintonizar con la frecuencia de las ondas de Dios?. Para esto, debemos orar: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Perdonando todo y a todos, debemos ampliar nuestra mente de tal modo que sintonice con el gran Amor de Dios. Para Dios, no existe mal de ninguna especie. Dios es el Bien absoluto y total. Dios es Luz y por eso no ve ningún pecado, todo lo que ve es luz. También nuestra mente debe ser así, como la de Dios, pues solamente así nuestra frecuencia mental estará sintonizada con la frecuencia de la Imagen Verdadera. Por lo tanto, en la oración para sintonizar nuestra frecuencia mental con la de Dios, es especialmente necesario el perdón.
Al orar, es necesario que perdonemos a todos con un amor tan grande como el de Dios. Es por eso que la oración “Padre Nuestro” viene acompañada de la siguiente observación: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial”. Una interpretación superficial de estas palabras sería: “Ya que usted perdonó a su prójimo, Dios también lo perdonará a usted. Si usted no perdona, Dios se enojará y tampoco lo perdonará”. Muchos podrán pensar que Dios también se enoja dependiendo de la actitud del hombre. Sin embargo, esta es una interpretación ligera y superficial.
A veces, cuando la prédica es dirigida a hombres inferiores (nivel de despertar espiritual) que no son capaces de practicar buenas acciones, es necesario que la enseñanza de Dios asuma la forma de explicación de que Dios castiga. Esto no es malo. En el mundo existen personas de ese nivel, que, para salvarlas, es muy eficaz hablar del castigo de Dios, pues, por miedo al castigo, ellas se esfuerzan para ser buenas.
Sin embargo, Dios no es un ser tan irritable que “no perdona, si el hombre no perdona”. Desde el principio, Dios perdona a todos. Desde el principio, Dios ama a todos. Desde el principio, Dios envía ondas de infinito amor.
Para que nuestra vibración mental se sintonice con las vibraciones de Amor de Dios, es decir, para llegar a ser un buen receptor mental que reproduzca fielmente las ondas del Amor de Dios en este mundo terrestre, es mejor tener pensamientos de total paz y tranquilidad, creyendo que Dios nos perdona desde el principio, que permanecer temiendo el castigo de Dios. Así será más fácil sintonizarnos mentalmente con Dios.