Jul
07
2009


espiritual

Muchas personas piensan y dicen: “cuanto más fácil, mejor”; “cuanto menos trabajo, mejor”; “cuanto menos responsabilidad, mejor”; etc, y, buscan quedarse en una situación en la que no necesitan emplear el máximo de sus capacidades.

Esto, aparentemente, es más cómodo para todos, pero con esa comodidad y facilidad de vida, generalmente no se alcanza éxito ni progreso porque sus metas y objetivos que se trazan tampoco son grandes.

Todos los seres humanos están dotados de una gran capacidad. Desafortunadamente, la mayoría pierde la oportunidad de exteriorizar su gran poder escondido, juzgándose mediocre, porque nunca estuvo en situaciones realmente difíciles que exijan la exteriorización de toda su capacidad, ni asumió grandes responsabilidades.

Por lo tanto, no debemos retroceder ante las dificultades, ni huir de las más pesadas responsabilidades; sino, debemos proponernos decididamente a enfrentar y vencer las dificultades, no tener miedo de asumir las mayores responsabilidades, mantenernos firmes en nuestra determinación de avanzar eliminando todas las vías de retroceso y esforzándonos al máximo, en todas las ocasiones.

Se han visto casos en que una señora de carácter delicado y cuerpo frágil queda viuda con varios hijos para criar y con escasos recursos; y, sorprendentemente consigue de algún modo sobrevivir guiando a sus hijos por el camino del bien y del amor, gracias a esa fuerza interna (Yo Verdadero) de “soportar todas las dificultades”.

Si contamos siempre con alguien que nos ayude, si pensamos que basta recurrir a otros para salir de las dificultades, no lograremos desarrollar toda nuestra capacidad. Las facilidades entorpecen nuestro espíritu y disminuyen nuestras capacidades. Debe quedar claro que no estoy promoviendo que busquemos las dificultades para complicarnos la vida inútilmente, sino que hagamos frente a las dificultades que se presenten asumiendo nuestras responsabilidades para desarrollar el máximo de nuestra capacidad.

En muchos casos, los descendientes de una familia millonaria que viven rodeados de todo tipo de comodidades, no logran manifestar la misma capacidad de aquél que hizo la fortuna inicial (abuelo, bisabuelo, etc.) si es que se apegan a las cosas fáciles y no se esfuerzan por asumir grandes responsabilidades.

La dificultad no es un obstáculo para el éxito y progreso; es un esmeril que sirve para pulirnos y hacer brillar más nuestro carácter y personalidad.

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Jul
03
2009


espiritual

Cuenta la Historia que cuando el ejército de Alejandro Magno proseguía su marcha de conquistas, uno de sus oficiales le dijo:
- Si tenemos suerte tomaremos la próxima ciudad.
Alejandro Magno lo reprendió diciendo:
- ¿Qué entiendes por suerte? ¿Piensas que la suerte o las oportunidades caen del cielo? Debes saber que la “suerte” o las “oportunidades” son cosas que nosotros mismos creamos, donde y cuando queramos.

Cité este episodio, no para exaltar las conquistas bélicas de Alejandro Magno, sino para resaltar la importancia de lo que significa la “oportunidad”.

¿Cómo podemos crear nosotros mismos las oportunidades? Lo más importante es considerar como oportunidad todo lo que hay o sucede a nuestro alrededor e ir a su encuentro voluntariamente. Si vivimos huyendo o evitando toda y cualquier dificultad, y buscamos sólo las facilidades o comodidades, jamás podremos crear oportunidades para nosotros mismos.

Se dice que Marshall Field -conocido com Rey del Comercio- en sus inicios trabajaba cómodamente como empleado en la Tienda de Departamentos Deacon Davis, en la ciudad de Pittsfield, estado de Massachusetts; sin embargo, no estando satisfecho con esa situación, renunció a su empleo y fue a Chicago en busca de nuevos horizontes, donde alimentó su mente con nuevos ideales y grandes sueños. En base a una decisión firme, dedicación total y esfuerzo perseverante, se convirtió en poco tiempo en “Rey del Comercio”, justamente porque buscó la oportunidad de exteriorizar su capacidad real. Podemos decir que Marshall Field creó por sí mismo la oportunidad que lo llevaría al éxito. No fue la oportunidad que vino a golpear su puerta para convertirlo en un hombre exitoso.

El ser humano acostumbra pensar, que las dificultades son obstáculos para su progreso; pero, en verdad, son estímulos para lograr un mayor perfeccionamiento en la vida; por el contrario, debemos rechazar por iniciativa propia, la vida excesivamente placentera y crear nuevas circunstancias que nos permitan exteriorizar cada vez más nuestra capacidad.

Nosotros somos los que debemos crear nuestras oportunidades.

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