Hoy me enteré por la televisión, que habían encontrado un bebé abandonado dentro de una caja de leche; muchos de ustedes también habrán observado este hecho lamentable.
La ocurrencia de hechos, como violación de menores, asesinatos, suicidios, discriminación, abandono o negocios de bebés, etc. nos estremece en nuestra esencia y nos hace pensar en una degradación del ser humano, al estar dominado por paradigmas errados sobre la vida misma.
Estas manifestaciones carentes de amor, sabiduría y gratitud, la presentan aquellas personas que no saben realmente quiénes son y para qué están en este mundo. Están totalmente equivocados con respecto a lo que es la vida verdadera, y sin darse cuenta van camino a su autodestrucción.
Por los aportes de los estudiosos de la Psicología, Ciencia Mental, Medicina psicosomática y Metafísica, sabemos que el embrión humano, a las pocas horas de su formación, ya perciben las sensaciones de su madre en forma de vibración espiritual; y, a los pocos días su mente subconsciente comienza a trabajar, grabando todas las sensaciones de su entorno inmediato.
El feto tiene plena capacidad para sentir las emociones y sentimientos de amor y/o rechazo de su madre y padre. Las emociones positivas como el amor y la gratitud, estimulan y favorecen su formación correcta. Las emociones negativas como el rechazo e indiferencia, pueden estimular y favorecer su mala formación, inclusive morfológica.
Muchas personas creen y piensan que el pequeño feto no se dá cuenta de las cosas; están equivocados, pues ellos se dan cuenta de todo cuanto ocurre a su alrededor mediante su mente subconsciente, que graba todas las sensaciones y emociones, sean positivas o negativas sin discriminación, y las acumulan para luego manifestarlos en su vida de adulto, cuando se presente una oportunidad propicia.
Por este motivo, debemos brindar protección y cuidado necesario a los bebés que anuncian su llegada a este mundo, no con su nacimiento (como se piensa erróneamente), sino desde que papá y mamá, deciden en un acto de amor y reverenciando la Vida de Dios, formar un nuevo ser.
Se debe rodear de pensamientos, palabras y acciones llenas de amor, gratitud, alegría y armonía, tanto a la madre gestante como al bebé recién formado. La responsabilidad recae en los padres del bebé y también en las personas de su entorno.
Mucha gente suele decir “quisiera conseguir un trabajo ideal”, “lo ideal es conseguir un trabajo que me guste”, “el trabajo que tengo no me gusta porque es cansado”, etc. Pero, también hay personas que suelen decir “me agrada el trabajo que realizo y estoy feliz”.
¿Cómo es que se forma el gusto de la gente? ¿Cuál es el origen de los pensamientos y sentimientos que hacen desarrollar los gustos? ¿Será que los gustos nos gobiernan, limitando nuestro accionar? ¿Por qué nos gusta ó no nos gusta algo?. Las respuestas son muy importantes, pues de ellas depende en gran medida nuestra satisfacción y felicidad en la vida.
Conozco personas que dicen no agradarles su empleo y no tener otra alternativa; trabajadores que manifiestan que su trabajo es rutinario y aburrido. Pensando de este modo, ellos distorsionan sus objetivos, desarrollan mal carácter, se sienten insatisfechos y resentidos; realizan sus tareas con inferior calidad y baja eficiencia, ingresando al círculo vicioso de la mediocridad e insatisfacción.
Nosotros podemos romper esos paradigmas de estar buscando el trabajo ideal o pensar que en algún lugar existe algo de nuestro gusto. En lugar de ello, podemos decidir realizar cualquier trabajo que sea necesario para el bien de los demás; con alegría, gratitud y satisfacción.
Por ejemplo, un empleado bancario que labora en la ventanilla, en lugar de considerar su trabajo monótono y aburrido, podría pensar que atendiendo con amor, a cada persona le está ayudando a resolver sus problemas y está contribuyendo a su felicidad. No existe persona alguna que no sienta alegría y felicidad cuando ayuda y hace feliz a los demás, porque así es su esencia o yo verdadero.
Podemos convertir cualquier empleo, aparentemente cansado y rutinario, en uno dinámico, creativo y satisfactorio, sólo cambiando la motivación, es decir, buscando la felicidad de los demás. Tenemos capacidad y fuerza infinita para hacerlo, manejando bien nuestra voluntad.
No podemos negar todo cuanto ocurre a nuestro alrededor y en todo el mundo. Con mucha frecuencia observamos, sufrimiento, dolor, rabia, celos, rencor, etc. en las personas; y vemos que estos sentimientos negativos se traducen en enfermedades algunas veces graves, en conflictos que generan guerras, a tal punto que el ser humano se desarmoniza consigo mismo y con los demás. Parece hallarse en un círculo vicioso de autodestrucción.
Referido a la vida familiar, vemos y escuchamos líos entre la suegra y la nuera, entre la suegra y el yerno, entre las suegras, entre esposo y esposa, entre padres e hijos, entre hermanos, etc.
Escuchamos a suegras que dicen: “ya no soporto a mi nuera”, “pobre mi hijo que se casó con esa mujer”, “mi nuera me ha robado el amor de mi hijo y lo ha alejado de mí”, “mi consuegra no ha enseñado nada a su hija”, etc.
Nueras que dicen: “mi suegra me tiene harta”, “mi suegra se cree una gran dama y me maltrata”, “mi suegra es una metiche”, “cuando mi esposo va a la casa de su madre regresa cambiado”, etc.
Padres que comentan: “ya no sé que hacer con mi hija(o)”, “mi hijo X es más inteligente que mi hijo Y”, “mi hijo Y me quiere más que mi hijo X”, y cosas por el estilo.
En una reunión, escuché a una chica (físicamente bonita) de 21 años que estaba de novia (el novio no estaba presente) decir, “a mi futura suegra no tengo por qué quererla ni regalarle nada”. También escuché a una señora (separada de su esposo) decirle a su hermana (también separada del marido) “¿recuerdas que tu suegra era una ogro?”.
¿Por qué se manifiesta esta forma de vivir?. Es porque esencialmente pensamos que somos seres diferentes y aislados uno del otro, sin ligazón alguna, que hasta el amor y los recursos son limitados, por lo tanto, hay que luchar para sobrevivir. Todo esto es ilusión.
En verdad, tenemos que conscientizar que en nuestra esencia, todos somos iguales y somos una sola vida con Dios, por tanto, gozamos de amor infinito y hemos venido a este mundo, “para ser felices y hacer felices a los demás”.
Para recuperar nuestra armonía original es necesario romper paradigmas erróneos; pensar, hablar y actuar manifestando nuestro Yo verdadero. El amor, cuanto más se demuestra se hace más grande y nunca se acaba.
Todos tenemos una misión y un papel que desempeñar, ocupando nuestro respectivo lugar; cada quien debe ocupar y cumplir el rol que le corresponde , en su familia y en su comunidad. Hay lugar para todos sin excepción, todo debe complementarse.
La suegra no debe competir con la nuera por el amor del hijo ó viceversa. En el amor del hombre existe un lugar específico para la madre y otro para la esposa y jamás serán intercambiados; es decir, la madre nunca podrá desempeñar el papel de esposa, ni la esposa el papel de madre; por el contrario, son roles que se complementan y hacen crecer el amor entre los seres humanos, lo cual se concreta en felicidad para todos.
Esto no quiere decir que toda la humanidad se encuentra envuelta en el círculo vicioso. Indudablemente, existen muchas personas y familias que han desarrollado y viven en un ambiente de armonía y felicidad; representan un ejemplo a seguir.
Con frecuencia escuchamos a algunas personas decir “tal o cual ciudad es un caos”, cuando se refieren a las diversas dificultades que encuentran para desarrollar su vida diaria en dichos lugares ó cuando se enteran de estos hechos a través de las noticias provenientes de los medios de comunicación.
Podemos decir, que en general, las dificultades que enfrentamos son, hechos, situaciones, circunstancias o personas, que están manifestando desorden, corrupción, desequilibrio, desproporción ó desarmonía. Esto hace más difícil la vida del ser humano, disminuyendo su eficiencia y productividad tanto en el hogar como en el trabajo.
En otras palabras, se está manifestando la ausencia de armonía; es decir, la carencia de proporción y correspondencia de las partes de un todo; la carencia de equilibrio natural de la vida.
¿Por qué se manifiestan las desarmonías en nuestras vidas?. La causa principal es la existencia de paradigmas incorrectos, generados a lo largo del desarrollo humano. Uno de ellos es, creer que las personas como tal, son imperfectas y en consecuencia, susceptibles de caer en los más variados errores y vicios que atentan contra sí mismo y contra sus semejantes, acabando en autodestrucción.
En verdad, el ser humano en su esencia (alma, espíritu, yo verdadero), es perfecto y armonioso. Es la naturaleza verdadera del hombre. Es su formato original. Cuando este espíritu está encubierto por ilusiones mentales (creencias erróneas), en lugar de manifestar armonía, la persona manifiesta desarmonía, desorden, caos y corrupción.
Por ejemplo, en una empresa, el Gerente General, los Gerentes de Producción, Administración, Finanzas, Ventas, Mercadeo, Recursos Humanos, los jefes y supervisores, y los empleados o trabajadores, tienen sus funciones claras y específicas de acuerdo al cargo. Si todos cumplen sus funciones (asumiendo una buena organización), la probabilidad de armonía laboral es muy alta.
Cumpla usted el rol que le corresponde, ubíquese en su respectivo lugar, manifieste su esencia espiritual y logre un gran liderazgo, para felicidad suya y de los demás.
Hace poco, leí un artículo titulado “Las ocho habilidades que necesita un líder”, escrita por Lauren Keller Johnson, y extraída del libro “La mente preparada de un líder” cuyos autores son Bill Welter y Jean Egmon. En ella se afirma que los mejores líderes anticipan el cambio, reconocen las oportunidades que este ofrece y permiten a sus empresas aprovechar dichas oportunidades. En dos palabras: están preparados.
Dice que los líderes necesitan:
1. Observar: Buscar información que ratifique ó rectifique un problema o línea de acción.
2. Razonar: Explicarse a sí mismo y a los demás el motivo por el que quiere hacer algo.
3. Imaginar: Ver nuevas posiblidades para las políticas, prácticas y productos de su compañía.
4. Desafiar: Cuestionar los supuestos de la compañía; probar su validez.
5. Decidir: Tomar decisiones o influir en aquellas que harán que la organización se beneficie.
6. Aprender: Usar información y experiencias personales para tomar decisiones más inteligentes y planear correcciones necesarias a medio camino.
7. Ponerse a disposición: Ofrecer a las personas que lo rodean el conocimiento, medios y oportunidades para actuar.
8. Reflexionar: Invertir tiempo en pensar qué funcionó bien y qué mal en sus decisiones y “reflexionar sobre el futuro” considerando los resultados posibles de sus estrategias.
En verdad se necesitan nuevos y excepcionales líderes que guíen y orienten a todos los seres humanos por el camino de la verdad y la felicidad. Este nuevo tipo de liderazgo integral y completo (con ética y responsabilidad) se logrará añadiendo a todas las habilidades, los sentimientos de Amor y Gratitud.
El líder imbuído del sentimiento de amor podrá potenciar todas sus habilidades adquiridas y desarrollar otras nuevas (como saber Escuchar), porque se incrementará su mente intuitiva que le permitirá captar mejores visiones del mundo y, nuevas y mejores formas de vida para los seres humanos.
Un líder con amor y gratitud, justamente por “sentir que él y los demás son uno” y que “en esencia todos somos iguales”, podrá observar, razonar, imaginar, desafiar, decidir, aprender, ponerse a disposición, reflexionar y escuchar mucho mejor, en función de beneficiar a la humanidad en su conjunto y no solamente a sus empresas o grupos donde se desenvuelva.
La gratitud viene del despertar del alma ó espíritu. En cualquier hecho o situación podemos encontrar motivos de agradecimiento, aún en los tropiezos y dificultades. Agradeciendo los beneficios que tenemos actualmente, recibimos el gran beneficio siguiente.
Relataré un hecho ocurrido con cuatro familias de igual número de hermanos: Fidel, María, Chacha y Coco, todos casados.
Fidel y Fidelina, ambos jubilados. María y Mario, también jubiliados. Chacha y Kirico, ambos jubiliados. Estos tres hermanos y sus familias, se puede decir que se encuadran dentro de lo que comúnmente llamamos sencillos y alegres. Coco y Lola, él aún labora y ella jubilada, conforman una familia con diferencias sutiles de las de sus hermanos, en su forma de vivir, por lo cual espontáneamente y con frecuencia se sienten aislados.
Cuando fue el cumpleaños de Lola, todos la saludaron excepto Chacha (se olvidó). Pasados unos días, fue el cumpleaños de Coco; un día antes, Lola llamó a todos, invitando a un almuerzo para celebrar a Coco, pero a Chacha le dijo que la celebración era para ella y su esposo Kirico porque hacía tiempo no se veían; Chacha agradeció el gesto y lamentó no poder asistir por la visita de su hija. Lola dijo que no se preocupara, que otro día harían un desayuno.
El día del cumpleaños, estuvieron todos en el almuerzo, menos Chacha y Kirico como era de esperar. Para disipar dudas, Lola manifestó que no se preocuparan por los ausentes, ya que ellos saludarían personalmente a Coco en la noche..
A los tres días, Lola llamó a Chacha preguntando si estuvo tan enferma como para olvidar el cumpleaños de su hermano Coco. Chacha sintió un frío helado que le recorría todo el cuerpo desde la cabeza a los pies, al darse cuenta de su olvido.
Lo resaltante aquí es la manifestación de baja autoestima y ego de buen tamaño de Lola, porque al sentirse de menos por no haber sido saludada en su cumpleaños, desarrolló esta trama, apoyada inconscientemente por los olvidos de Chacha ( a veces pasa).
Para evitar ésto, yo siempre sugiero que todos somos seres muy especiales y merecemos que cada día sea especial para cada uno de nosotros viviendo el presente, es decir el ahora eterno. No espere su día de cumpleaños para sentirse especialmente feliz, hágalo todos los días. No estoy sugiriendo hacer fiesta todos los días, sino sentir felicidad en su esencia. Usted tiene poder y capacidad para ello.
Sabemos que “FE” es la seguridad de cómo son las cosas. Entonces, para cualquier persona, el tener seguridad sobre cómo son las cosas en las que cree, constituyen su fe.
Si afirmamos que una fe incorrecta, es el origen de las desgracias, infortunios y sufrimientos de la humanidad; estamos sugiriendo que esta fe está constituída por conceptos falsos, inconsistentes, incoherentes, inexistentes, irreales; en otras palabras, por ilusiones mentales (lea nuestro artículo La Fe incorrecta causa la autodestrucción del ser humano).
Por ejemplo, si una persona cree que la enfermedad tiene existencia real, inconscientemente está creyendo que la enfermedad (todos sabemos que es imperfección) es una creación de Dios, entonces Dios crea cosas imperfectas y por lo tanto Dios es imperfecto. Toda esta cadena de ilusión es elaborada por la mente consciente y subconsciente. De esta manera, la persona considera “normal” que existan enfermedades y enfermos.
Creer en Dios no es suficiente, es necesario una fe correcta. ¿Cómo es una fe correcta?.
Para los creyentes, fe correcta es, creer en un Dios perfecto, sagrado, supremo, infinito, omnipotente, omnipresente, omnisciente, Amor infinito, Sabiduría infinita, Vida infinita; que Dios es el todo de todo y todas sus creaciones son perfectas, reales y eternas; creó al hombre a su imagen y semejanza, por lo tanto somos hijos de Dios, dotados de los atributos divinos, en nuestra esencia.
En este contexto ¿puede haber algo más maravilloso para el ser humano que sentirse hijo de Dios?. Si conscientizamos esta verdad utilizando correctamente nuestra mente, llegaremos a la convicción de que, en esencia, somos uno con Dios.
Una persona con fe correcta sabe, que sólo existe el Bien; entonces es incapaz de agredir, maltratar, engañar, robar, secuestrar, violar y realizar cualquier acción que perjudique a otra persona. Sólo se puede amar al prójimo porque “todos somos uno”.
De este modo, todas las personas lograrán progreso, prosperidad, éxito, armonía y felicidad. Un nuevo orden social de convivencia humana.
El paradigma de lo que significa la muerte del ser humano, es algo que todos manifestamos de una forma u otra, en nuestra vida cotidiana.
Muchos sostienen que el espíritu o alma de las personas que fallecen, siguen camino del cielo, purgatorio ó infierno, de acuerdo a cómo fue su conducta en esta vida terrenal. Sin embargo, el ser humano no parece muy convencido de ello.
Generalmente, no encuentra la motivación suficiente para tomar interés en lo que sucede después de su muerte; cree que su vida carnal constituye el propósito principal de su existencia, sintiendo miedo y temor por fallecer. Reconoce la muerte del cuerpo físico como uno de los mayores sufrimientos de la humanidad.
De esta manera, las personas viven con obsesión y apego al cuerpo carnal, gozan o sufren con los cambios de su entorno. Unos buscan la riqueza material pensando que la felicidad está en su mayor acumulación. Otros buscan la pobreza material pensando que el sufrimiento les hará merecedores de una felicidad futura.
En otras palabras, las personas se apegan al cuerpo carnal, pensando que su vida comienza con su nacimiento y termina con la muerte de este cuerpo carnal (lea nuestro artículo: Las etapas de la vida humana¿Nacer, crecer, reproducirse y morir?).
Si rompemos estos paradigmas y reflexionamos con una visión más espiritual, tomaremos consciencia de que el cuerpo carnal es tan solo una pequeña etapa de la Gran Vida que en verdad somos. Si pensamos y creemos que somos seres eternos, comprendemos que esta vida carnal sirve para perfeccionar nuestro espíritu ó alma, desarrollando los atributos de Amor, Sabiduría y Gratitud, conjuntamente con nuestros semejantes.
Porque la Esencia del hombre es Vida, jamás le ocurre la muerte. La muerte del cuerpo carnal, genera el nacimiento del alma en el mundo espiritual. Naciendo en el mundo espiritual, ya sin las limitaciones del cuerpo físico, trascendiendo la materia, espacio y tiempo, continuaremos el desarrollo de nuestro espíritu.
Las personas que piensan diferente, también tienen razón. Recuerde que lo que usted piensa, cree y reconoce con su mente, se concretiza en su vida diaria.
Hasta hace muchos años atrás, yo pensaba que nuestra vida se limitaba a una serie de etapas que comprendía desde el nacimiento, el crecimiento que involucra el período de lactancia, luego la niñez, pasando por la adolescencia y juventud para llegar a la adultez con la capacidad de dar paso a la reproducción; seguir evolucionando a la ancianidad y finalmente hasta que nos ocurra la muerte.
Sobre la base de esta creencia (paradigma), pensaba que esta vida viene con cosas buenas y cosas malas, juntas. Si hay amor hay odio; si hay felicidad hay desdicha o sufrimiento; si hay conocimiento hay ignorancia, si hay abundancia también hay escazés y pobreza; si hay alegría existe la tristeza; si hay armonía también hay desarmonía y conflictos; si hay salud existe enfermedad.
Aún en pleno siglo XXI, mucha gente piensa que la vida es así, hasta en los medios masivos de comunicación tales como la televisión (principalmente las telenovelas), se afirma constantemente que la vida del ser humano es así; y, por lo tanto, esa situación es aceptada como normal.
En verdad, la vida carnal, la que tenemos en este mundo físico, en este mundo tridimensional, se inicia, cuando papá y mamá en un acto de amor y responsabilidad, aportan el espermatozoide y óvulo respectivamente, dando origen al Cigoto (óvulo fecundado) y, éste con su Sabiduría infinita comienza a formar el cuerpo carnal del nuevo ser humano, dentro del útero materno. (Lea nuestro artículos: Las etapas de la vida humana: gestación, inicio maravilloso; Las etapas de la vida humana: Nacimiento perfecto y maravilloso; Las etapas de la vida humana: Niñez y docilidad maravillosa).
Mas, la Vida del ser humano es mucho más que lo descrito líneas arriba. ¡La Vida es eterna y maravillosa!. La vida carnal en este mundo físico, tan sólo es una pequeña etapa de la verdadera Vida del hombre. Nosotros en nuestra esencia, somo seres perfectos y armoniosos; y, nuestra misión aquí, es manifestar la gloria de Dios, ayudando a nosotros mismos y a los demás, sirviendo a nosotros y los demás, siendo felices y haciendo felices a los demás.
Las personas que concuerdan conmigo, están en su razón. Las personas que no están de acuerdo conmigo y piensan diferente, también tienen razón. Recuerde que lo que usted piensa, cree y reconoce con su mente, se concretará en su vida.
Hace pocos días, conocí en forma casual cuando me encontraba en la cola de una entidad bancaria, a un señor de aprox. 60 años de edad. Dijo ser Abogado, ex-funcionario de un Ministerio y con mucha experiencia en el campo jurídico.
La interacción se inició a raíz de un alboroto ocurrido en la fila de gente y la persona en mención tuvo un protagonismo propio de alguien prepotente, que lo sabe todo y además dueño de todas las verdades. Si este incidente hubiera sucedido unos diez años atrás, con seguridad nos habríamos enfrascado en discusiones acaloradas y estériles, intentando establecer cada quien su posición, pues, en ese entonces yo también era algo parecido.
En verdad, la primera impresión de ver sus defectos fue muy fugaz, apenas breves segundos. En conformidad a lo que pienso, hablo y hago actualmente, inmediatamente mi mente comenzó a reconocer la Esencia verdadera de la Vida, el Yo verdadero que se aloja en mí y en la otra persona, pasando a manifestar lo que aprendí en estos últimos años, en el sentido de que “no existe hombre malo”, sino, apenas “hombres equivocados” en sus pensamientos y creencias.
La experiencia agradable fue constatar el cambio automático de mi actitud mental con respecto a mí mismo y a los demás; comencé a observar su aspecto verdadero de hijo de Dios, su Yo verdadero, su esencia espiritual, lleno de bondad, amor y sabiduría, y todas sus partes positivas como ser humano, escuchándolo con atención y respeto.
En pocos minutos, nuestra conversación se tornó amena y agradable; dialogábamos cual si fuésemos buenos amigos de siempre. Nos despedimos con elogios mútuos a nuestra verdadera esencia espiritual, el cual nos había permitido aprender algo más uno del otro, favoreciendo nuestro crecimiento contínuo.
Lo que sucedió, demuestra el fundamento de las cosas importantes que venimos sosteniendo en nuestros artículos y que ya muchas personas nos han honrado con su lectura y comentarios:
1) El ser humano, originalmente, es limpio, puro, perfecto, armonioso y alegre; dotado de Amor, Sabiduría y Vida eterna. Sòlo posee el Bien en su Yo verdadero. Si está manifestando el mal, es porque su Bien está totalmente encubierto por pensamientos, creencias y paradigmas negativos.
2) Si yo cambio, los demás cambian, mejor dicho soy yo el que cambia mi modo de ver las cosas. Si queremos cambiar a la humanidad, tenemos que empezar cambiando nosotros. No espere ni intente usted cambiar a su esposa o esposo, a sus hijos, a sus padres, a sus amigos. ¡Cambie usted! y creará un nuevo ambiente.
Usted, tiene la capacidad para crear a su alrededor, un ambiente feliz y agradable ó también, uno infeliz y desagradable, depende de usted.