Los adolescentes (personas comprendidas entre los 12 y 19 años) desean recibir información sobre temas de sexualidad. Este deseo debería convertirse en la obligación de brindar este tipo de información, por parte de sus padres en el hogar y de sus profesores en el colegio.
La noble y vital tarea de transmitir esta información implica el cumplimiento de por lo menos cuatro requisitos importantes:
1. La información debe ser verdadera y completa. Hay que romper mitos y tabúes, para entregar a los jóvenes toda la información que sea necesaria y pertinente en el momento, con total sinceridad y transparencia.
2. Los padres y profesores deben tener los conocimientos necesarios para satisfacer la inquietud de los adolescentes. Es una obligación de los padres y profesores estar constantemente actualizados en estos temas tan importantes de la vida.
3. El método o la forma de brindar información sobre sexo y educación sexual, así como prevención y riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS), debe ser llevado a cabo con la suficiente inteligencia emocional, serenidad y naturalidad. La cantidad de información debe ser progresiva y con retroalimentación del adolescente, para asegurar que todo está siendo entendido y comprendido dentro del concepto de la verdad.
4. El sentimiento del Amor. El amor es el requisito más importante en todo este proceso porque no sólo acerca a las personas, sino que facilita y promueve la aplicación eficiente y saludable, de los tres requisitos anteriores. Todas las actividades del ser humano deben sustentarse en el amor; por lo tanto, el comportamiento sexual de hombres y mujeres deben también ser sustentados por el amor.
Es conveniente entender, comprender y concientizar que el amor no es un sentimiento propio del cuerpo carnal o físico. El amor forma parte de nuestra esencia espiritual, pertenece a nuestro Yo verdadero, pues originalmente somos amor. El amor se comprende mejor cuando concientizamos que “yo y el otro somos uno”, y también cuando se dice “no hagas al otro lo que no quieres que hagan contigo”.
Manifestar el amor en todos los actos de nuestra vida, nos conducirá a “ser feliz y hacer felices a los demás”. No cabe únicamente la felicidad individual, cambiando nuestros paradigmas podemos pensar, creer y reconocer en nuestra mente, que el bienestar y felicidad es un derecho de todos, y así será.
Entonces, se hace necesario que el Estado, a travé de sus instituciones competentes (Ministerios de Salud, de la Mujer, de Educación, Municipalidades, universidades y otros) promuevan la capacitación intensiva y constante sobre el tema de sexualidad, tanto a padres de familia como profesores, como una medida preventiva y efectiva de erradicación de la pobreza, desnutrición, abandono de menores, abuso sexual, etc.
Hombre y mujer deberían conscientizar su gran responsabilidad en la procreación de un nuevo ser humano.