espiritual

El ideal interno es el Yo Verdadero, y representa una especie de juez interior que siempre nos guía y orienta. Es el que nos dice lo que esta bien y lo que esta mal.

No existe ninguna formula secreta para exteriorizar el valor de la persona. La única manera de exteriorizar el valor de nuestra alma es escuchando el clamor del “ideal interno” que se aloja en nosotros, y vivir según su orientación.

El juicio de este mundo físico esta sujeto a engaños. Este mundo que hoy concede la máxima gloria a un hombre, mañana podrá declararle la sentencia de muerte. Por ello, no debemos dejarnos engañar por los patrones o paradigmas creados por los hombres, sino, escuchar el juicio formulado por nuestro propio ideal interno.

El juicio de Yo Verdadero es inalterable desde el principio hasta el fin. Jamás arroja hoy al infierno a la misma persona a quien ayer lo elogio, ni jamás elogia hoy un acto que ayer lo condeno. El bien es siempre bien y el mal es siempre mal. Aquellos que siguen la orientación de su ideal interno jamás caen en la ilusión, en la mentira.

Recuerde que el verdadero valor del ser humano no esta en lo que “posee”, sino en lo que “el es”. Usted necesita situar su ideal de la vida “en aquello que desea ser”, y no “en aquello que desea poseer”.

Las posesiones solo son accesorias. Por más que los accesorios sean lujosos y atractivos, no ennoblecen al hombre ni aumentan su valor. ¿De que vale la bonita envoltura o la magnifica caja de joyas, si los diamantes contenidos en ellas son falsos?. Las personas que solo tienen fama y riqueza, son como las piedras falsas colocadas en una lujosa caja de joyas.

Debemos cuidar para que nuestro diamante (nuestra alma) sea verdadero. El alma humana detesta impurezas y manchas. Cuando nuestra alma este a punto de ser manchada, seguramente sentiremos algo en nuestro interior que nos transmitirá una especie de inquietud. Esa sensación de intranquilidad es el susurro de nuestra alma. No debemos intentar silenciar el susurro que viene del interior de nosotros mismos.

Si se sienten inquietos, es porque en sus pensamientos, palabras o acciones debe existir algo equivocado que su ideal interno no aprueba, entonces es el momento de corregir.

Sean fieles a su ideal interno y escúchenlo con docilidad. Realizando su ideal interno estarán siendo auténticos y concretizaran la alegría de vivir en felicidad.

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