Todos los seres humanos, de algún modo creemos en la existencia de Dios. Sólo que la forma de creer en Dios varía de una persona a otra. Aquellas personas que no creen en Dios, también tienen cierta fe. No es posible que existan personas que crean en nada.
Entonces, la cuestión más importante está en la calidad de esa creencia ó fe en Dios. Vemos que justamente esa variedad en la calidad de la fe es el origen de todos los infortunios y sufrimientos de la humanidad, mejor dicho, la baja calidad de la fe es la causante de las desgracias humanas; la fe incorrecta.
¿Cómo es una fe incorrecta?
Se inicia creyendo en un Dios imperfecto, castigador, implacable, vengativo. Un Dios que sólo escucha a unos pocos que dicen ser los elegidos. Un Dios que necesita representantes en la tierra, un Dios al cual es difícil llegar por uno mismo, un Dios severo que envía calamidades, sufrimientos y enfermedades a los hombres para castigarlos por sus malas acciones.
Fe incorrecta es cuando se cree que Dios acepta que el creyente aplaste al no creyente; cuando se cree que hay hombres o naciones que no merecen la gracia de Dios; cuando se cree que haciendo penitencia o castigando su propio cuerpo carnal se alegra a Dios.
Fe incorrecta también es creer que Dios creó aspectos imperfectos que causan dolor y sufrimiento a la humanidad, tales como el pecado, la enfermedad y la muerte. Creer que el ser humano es pecador y de naturaleza diferente a Dios.
Cuando el ser humano tiene estos pensamientos y creencias erróneas, es decir, una fe incorrecta, con mucha facilidad entra en conflicto consigo mismo y con sus semejantes. Un ejemplo de fe incorrecta es lo sucedido el 11 de Septiembre de 2001 en Estados Unidos, cuando los fundamentalistas creyentes en Dios creían ser sus instrumentos para castigar a sus semejantes.
Creer en Dios no es suficiente. Es necesario desarrollar una fe correcta.
En todo lugar existe algo que agradecer. El despertar espiritual es, por ejemplo, sentir gratitud por el aire que respiramos, por la luz del sol que es muy beneficiosa cuando se utiliza con inteligencia y sabiduría.
Si las personas solo consiguiesen agradecer a hechos especiales, vivirán infelices, pues los hechos especiales no acontecen a todo momento. Un hogar iluminado es aquel donde viven personas que logran agradecer a hechos corrientes.
Amigo lector, si hay dolor y sufrimiento es porque aún falta el sentimiento de gratitud. Lo que nos encanta, nos alegra, y nos hace felices es realmente el sentimiento de gratitud. Si logramos agradecer aún dentro del sufrimiento es porque el sentimiento de gratitud transforma el sufrimiento en alegría, el dolor en placer.
“Agradece a tus antepasados. Agradece a tu padre y a tu madre. Agradece a tu marido o a tu mujer. Agradece a tus hijos. Agradece a tus empleados. Agradece a todas las personas. Agradece a todas las cosas del cielo y de la tierra. Solamente dentro de este sentimiento de gratitud es que podrás verme y recibir mi salvación”. Así está escrito en el inicio del volumen 1 de La Verdad de la Vida, del Dr. M. Taniguchi.
Querido lector, la gratitud viene del despertar del alma, de nuestra esencia espiritual, de nuestro yo verdadero. Debemos reverenciar y agradecer a nuestros padres porque nos dieron la Vida de Dios. Nuestros antepasados también son los canales de nuestra vida y les debemos gratitud eterna.
Aquel que ve sólo el lado alegre y bueno de las personas, hechos y cosas, evoluciona constantemente desarrollando hábitos y costumbres de felicidad, lo que formará en usted un buen carácter y personalidad, para un destino feliz.
Hemos afirmado que la palabra -en sus modalidades de pensamiento, hablado, escrito o gesticulado- tienen un gran poder de creación, es semilla. Jesucristo dijo: “Pasarán el cielo y la tierra, pero mis palabras no pasarán”; sus palabras constituyen semillas que nos conducen al conocimiento de la Verdad.
La expresión fisonómica no es sólo movimiento de los músculos del rostro, sino, esencialmente es una vibración que ocurre en nuestro cuerpo en conformidad con la vibración de la mente, y que se transmite a la visión de quien nos ve, bajo la forma de expresión fisonómica.
Amigo lector, aunque muchos investigadores científicos del Psicoanálisis y de la Ciencia Mental, sostienen que las enfermedades se originan en la propia mente del ser humano debido a las ilusiones mentales que tiene grabadas en su mente subconciente; vemos la concretización o materialización de estas enfermedades en las personas, causándoles sufrimiento y dolor.
Cuando un paciente enfermo acude a un médico, generalmente lo hace con gran dosis de fe y esperanza; entonces, la responsabilidad del médico para curarlo depende de la eficacia de los remedios y del poder de las palabras que con convicción dirige al paciente; mas, la eficacia de los medicamentos recetados también depende de la fuerza de las palabras del médico.
Querido lector, si el médico le dice que usted tiene una enfermedad x, que es hereditaria ó congénita, etc, lo que está haciendo es reforzar sus ilusiones mentales y difícilmente eliminará dicha enfermedad. En cambio, si el médico, con absoluta convicción le dice “si usted toma este remedio, con seguridad quedará bien”, sus palabras surtirán efecto así como el remedio ¿verdad?.
Por tanto, todos debemos tener la firme convicción de que nuestra esencia espiritual, nuestra esencia de vida o yo verdadero, es originalmente saludable, es decir, exento de enfermedades. También poseemos poder creador a través de nuestros pensamientos, palabras y gestos; tenemos poder para crear el bien y el mal.