Algunas personas piensan que la diplomacia y el tacto son cualidades muy valoradas. El hecho de decir las cosas y ser capaz de no herir sentimientos o emociones, incluso se considera a veces un arte.
Por otro lado, existen los que piensan que eso de la diplomacia, es plena hipocresia. ¿Qué piensa usted?.
Existen quienes dicen las cosas de frente, sin fijarse en las formas, y se enorgullecen de su sinceridad y franqueza. Sin embargo, hay personas que pueden resultar muy lastimadas cuando no cuidamos las formas en decir las cosas. Puede ser verdad, pero como dicen: “a veces, la verdad duele”.
Entonces, ¿qué es mejor, sinceridad absoluta a toda hora y en todo lugar o diplomacia y tacto al enfrentar a alguien para decirlo de forma correcta y sin herir a la otra persona?. No creo que exista una respuesta definitivamente correcta para esta pregunta.
Depende de cada situación y persona la manera en que deberíamos expresarnos. No está del todo bien carecer de la habilidad del tacto, ya que nos limitaría seriamente en las relaciones interpersonales que todo ser humano debe establecer (puede leer nuestro artículo Tacto y Diplomacia: dos habilidades subestimadas).
Además, tampoco sería recomendable que enfrentemos siempre a las personas con diplomacia, porque en ciertos círculos o con personalidades diferentes, puede ser que sea necesario decírselo de frente y sin rodeos… como se dice, “en la cara”. Y es que la sinceridad directa y franca puede ayudar mucho dependiendo de la situación. Es más, puede hacer que esa otra persona recapacite y reaccione favorablemente, cosa que tal vez no consigamos mediante el uso de la diplomacia.
La hipocresía es decir algo que no se siente o que sólo se dice para quedar bien con la otra persona. Usted puede usar la diplomacia y la franqueza directa en diferentes ocasiones, sin necesidad de ser hipócrita. Lo importante siempre será decir lo que uno piensa, al margen del método a utilizar.
La foto es de Stock.Xchng
El tacto, buenas relaciones y la diplomacia que usted pueda tener, pueden convertirse en su mejor arma en la vida personal y profesional.
De hecho, son habilidades de las cuales no se habla mucho, y hasta quizá se siente que hubieran pasado de moda. Pero recuerde que el ser humano es un ente de relaciones interpersonales. Todos vivimos y crecemos en una sociedad de relaciones. Es casi un deber el relacionarse correctamente con los demás, si es que se desea emprender el camino del éxito.
Por lo tanto, el poder influir en otra persona, mediante el tacto y la diplomacia, es todo un arte.
Aquí, dos pasos iniciales en el desarrollo de estas habilidades:
1. Ante un problema, no conteste de inmediato: El contestar rapidamente, con las emociones en juego, lo pondrán en una situación difícil de controlar, ya que generalmente el ser humano es impulsivo y es probable que con su respuesta rápida y emocional pueda herir a alguien. Lo mejor en este caso es tranquilizarse, esperar a concentrar nuevamente los sentidos de forma objetiva en la situación, y luego responder.
2. Opiniones a favor o en contra: Este tipo de opiniones lo exponen a usted a ser blanco de rencores y rivalidades. Si tiene que opinar acerca de algo, no lo haga radicalmente. Es probable que las otras personas tengan una opinión muy distinta a la suya. Si va a opinar, explore el terreno antes. Pregunte usted primero y deje que los demás expongan sus ideas. Esto le dará tiempo a escuchar, analizar y generar una respuesta adecuada y consistente, que pueda mantener a todos sus oyentes contentos.
De hecho, hay muchas otras formas de desarrollar el tacto y diplomacia necesarios para moverse en el mundo de las relaciones interpersonales y de los negocios. Puede descubrir usted mismo las que mejor aplican a su personalidad.
“Tacto es la habilidad de tratar que otro vea la luz, sin hacerle sentir el rayo”. Kissinger.