Los cambios en el modo de pensar, en el modo de hablar y en el modo de actuar de los seres humanos, han sido profundos y muy acentuados a nivel mundial.
Al cumplirse la primera década del nuevo Siglo XXI en los albores del tercer milenio, es indudable que la humanidad, está comprendiendo, que es necesario un gran cambio a nivel de la mente, es decir, asumir una nueva actitud o esquema mental, con respecto a la verdadera vida del ser humano.
Muchos célebres pensadores, filósofos, empresarios y líderes del mundo entero, están aceptando, hablando y promoviendo, que la nueva era en la que hemos ingresado, es la “era de la espiritualidad”. Esto significa que cada vez más, está cobrando mayor importancia, el crecimiento espiritual de las personas, para alcanzar la verdadera felicidad de todos, sin excepción alguna.
¿Cómo se logra el crecimiento espiritual?
Ciertamente, el crecimiento espiritual no se logra luchando y compitiendo unos contra otros. La verdadera competencia no es de una persona contra otra, ni de un profesional contra otro profesional.
La verdadera competencia es contra sí mismo. El Yo Verdadero (verdadera naturaleza original, creada por Dios) contra el yo falso de la misma persona. Lamentablemente, en el 90% de la actividad diaria de una persona se manifiesta el yo falso. El yo falso, es una personalidad y carácter construído con mente equivocada, basado en el egoísmo personal o grupal, basado en el apego a las cosas materiales y efímeras, basado en todos los pensamientos y sentimientos negativos que conllevan a su propia autodestrucción.
La verdadera competitividad total se logra, cuando el Yo Verdadero se impone y destruye al yo falso. Sólo así se logra un crecimiento espiritual, basado en el amor, en la sabiduría, en la alegría, en la armonía, en la vida eterna y en la abundancia infinitas.
El día de ayer, observé en un canal de TV, los anuncios de la buena campaña “Lea la Biblia”, donde varios personajes conocidos por el público daban su testimonio del cambio positivo que habían experimentado en sus vidas al leer la Biblia.
Todo esto me parece muy bueno, porque la verdadera felicidad y bienestar de la humanidad sólo puede ser alcanzado a través del crecimiento espiritual de los hombres.
Lo que no me pareció bien, es la finalidad. Afirmaron que esta campaña “Lea la Biblia” la habían iniciado con el fin de contrarrestar el avance y crecimiento del Islamismo. Creo que es una forma errada y poco ética de pretender crecer espiritualmente, porque genera confrontaciones innecesarias.
Yo respeto y reverencio la esencia de todas las religiones(Cristianismo, Budismo, Shintoísmo, Islamismo, etc.), porque ellas fueron creadas bajo inspiración divina y todas buscan consolidar la “unión del hombre con Dios”.
El mayor problema de las religiones (teniendo todos el mismo origen), es que se han apartado de su “origen y esencia”, distanciándose unas de otras cada vez más, debido principalmente, al sello personal (carácter y personalidad) que le imprimen sus principales dirigentes.
La Biblia, como todo libro sagrado, es fuente de la Verdad y valores eternos. Su lectura, interpretación y comprensión, debe ser hecha con fe, y no en forma superficial.
Cuando se lee con verdadera fe, los milagros ocurren porque el Yo Verdadero (Alma) que es la esencia de cada ser humano, comienza a ser reconocido por nuestra mente, y crecer y manifestarse en nuestra vida diaria.
Simultáneamente, el ego o yo falso (que se apega a los valores efímeros, a los bienes materiales, a la riqueza, ostentación, vanidad, etc.) pierde terreno y deja de manifestarse en nuestra vida diaria.
En esto consiste el crecimiento espiritual: hacer crecer el Yo Verdadero y anular el yo falso.
Pensar y reflexionar sobre la manera de beneficiar a nuestros semejantes, es un gran primer paso para el crecimiento espiritual de cada uno de nosotros.
El siguiente gran paso para lograr este noble objetivo, es tomar la decisión de elaborar un planeamiento estratégico y actuar.
Una de las grandes estrategias es ser líder y liderar, demostrando el “espíritu de dedicación total”, lo cual significa, “empeñar todas las fuerzas” en todas las tareas que emprendamos.
En verdad, Dios responde a aquellos que manifiestan el espíritu de dedicación total, por la ley mental “solamente los semejantes se atraen”. El espíritu de dedicación total sintoniza con la vibración de Dios, porque Dios es el mismo espíritu de dedicación total. Nuestro empeño total en una tarea o trabajo, hace exteriorizar la fuerza infinita de Dios que existe en nosotros, porque Dios es la propia fuerza total.
Todos tenemos la oportunidad de desarrollar liderazgo para beneficiar a los demás con nuestro trabajo diario. Sólo debemos direccionar nuestra mente y actitud mental hacia dicho objetivo.
Las personas que trabajan elaborando alimentos, deberían mantener el sublime pensamiento de estar alimentando y nutriendo a miles de consumidores de sus productos, en lugar de pensar prioritariamente en ganar dinero a cambio del trabajo que efectúan. Esta forma de pensar les proporcionará mayor satisfacción y felicidad.
Los que confeccionan ropa, igualmente deben pensar que sus productos van a satisfacer completamente las necesidades de otras personas que las usen, en lugar de pensar en la poca o mucha paga que reciben por su trabajo.
¿Y por qué debemos beneficiar a los demás?.
Porque en nuestra esencia, alma o yo verdadero, sentimos esa necesidad de ser útiles a los demás; y, cuando logramos beneficiar a los demás, nuestra felicidad es mayor.
Proporcionemos a los demás lo que nos gustaría que nos fuese proporcionado, y jamás lo que nosotros mismos detestaríamos. Hagamos lo posible por los que sufren, ayudándolos a convertir su vida de tinieblas en una vida llena de luz.
Transmitamos la Verdad al mundo entero para que toda la humanidad tenga una vida llena de salud, paz y felicidad.
¿Y cuál es la Verdad que debemos transmitir al mundo entero?.
La Verdad es que todo lo que verdaderamente existe es Dios y lo que viene de Dios. Dios es el todo de todo. Es Bien, Amor, Sabiduría, Vida, Provisión, Alegría y Armonía. El hombre es hijo de Dios dotado de todos los atributos divinos. Ese hijo de Dios es nuestro Yo Verdadero, es nuestra esencia espiritual.
Conociendo esta Verdad, hay motivación suficiente para realizar el esfuerzo mental de pensar y desarrollar una firme convicción de esta Verdad.
Una vez que hayamos cimentado profundamente en nuestra mente subconsciente este Liderazgo Interior, entonces, pasaremos a la acción y seremos los líderes de nuestro propio destino.
Practicando la Verdad, amaremos a todos y sólo haremos el bien, sin oprimir ni abusar a los débiles, y tampoco ser oprimidos ni abusados. Consecuentemente seremos amados.
Practicando la Verdad, no nos corromperemos a nosotros mismos ni corromperemos a los demás. El dinero estará al servicio de todas las personas por su trabajo y no al servicio de pocos.
Practicando la Verdad, las enfermedades y dolencias se alejarán de nosotros por su inexistencia real, y en su lugar, disfrutaremos de salud plena, porque nuestra naturaleza esencial es estar siempre saludables.
Practicando la Verdad, las mentiras y falsedades desaparecerán de nuestras vidas. en nuestras mentes se extinguirán las tinieblas y sólo brillará la luz de la Verdad.
Cultivar y desarrollar valores eternos constituye, la verdadera riqueza del ser humano.
El origen de todo cuanto existe es Dios. Dios nos protege y orienta con su infinito Amor y Sabiduría. Esa es nuestra sólida creencia y fe.
Si nosotros fuimos creados a la imagen y semejanza de Dios, entonces, también somos Amor y sabiduría. Nuestra naturaleza divina interior es Amor (Yo Verdadero). Esta es la mayor concientización que debemos practicar para cambiar el curso de nuestra vida terrenal, hacia la paz y felicidad.
En la materia en sí no existe inteligencia ni existe sensibilidad. La materia de por sí, no tiene cualidad inherente, lo que otorga cualidad a la materia es la mente y solamente ella. Si la mente piensa en el bien aparece la bondad, si la mente piensa en el mal aparece la maldad.
En la materia en sí no existe poder. Sólo el amor y la gratitud tienen poder. Aun lo que parece ser materia, es sólo un agente del amor.
Sin amor y gratitud, hasta la propia energía nuclear sería sólo una fuerza que trae desdicha al ser humano. Sin amor y gratitud, hasta los más grandes descubrimientos tecnológicos y científicos serían sólo para causar la autodestrucción de la humanidad.
En resumen, podemos afirmar que vinimos a este mundo, para comprender el primer y más grande de todos los mandamientos: “Amarás al Señor tu Dios (nuestro Padre) con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu entendimiento y con todas tus fuerzas”. Y, también el segundo: “Amarás a tu prójimo como a tí mismo”; debemos amar al prójimo porque “yo y los otros somos uno”.
Como Dios es el todo de todo, quien ama a Dios, también debe amar “a todos y a todo”.
Por tanto, ¿qué debemos hacer para demostrar amor?. Es muy sencillo, se puede resumir en las palabras del Dr. M. Taniguchi Ph.D.: “Sea bondadoso. Respete. Agradezca. Trabaje para concretizar la bondad”.
Todos sabemos que el poder y capacidad de la mente es infinita. Haciendo uso de esta capacidad, el ser humano halla la motivación necesaria para romper sus paradigmas, cambiar sus hábitos/costumbres y desarrollar una personalidad y carácter que lo lleve a la felicidad.
Muchos investigadores afirman que hay personas que por naturaleza son positivas. Tal afirmación por ende, acepta que las demás personas por naturaleza son negativas. Creo que en esta afirmación existe un pensamiento y creencia equivocados.
Creo más bien, que todas las personas sin excepción, por naturaleza son positivas, porque nuestro origen es positivo. La vida original, la verdadera vida que viene de Dios y que se aloja en el interior de cada persona, es el formato original con el que nacemos todos.
Si hubiera alguna persona que tenga duda al respecto, le invito a observar detenidamente el comportamiento de los bebés y niños pequeños. En un bebé recién nacido no existe conducta maliciosa ni viciosa, ¿alguien conoce un bebé corrupto, conflictivo ó violador?.
El modo de vivir de los bebés está conducido por la sabiduría e inteligencia divina. Toda su naturaleza es de Bien, natural y positivo, alegre y amoroso, tierno y saludable. Estas sensaciones y emociones, las sentimos todos porque también tenemos la misma naturaleza.
Lo que ha sucedido es que, esa sabiduría e inteligencia de Dios con el cual nacimos, la hemos perdido gradualmente. Creo que el término más adecuado sería que la “hemos encubierto con la inteligencia humana”, que es la que nos ha “enseñado” a calcular ventajas o desventajas, y a reconocer el bien y el mal; en resumen, nos ha llevado a una situación de dualidad actual.
Todos nosotros, en nuestra naturaleza verdadera, en nuestra Esencia espiritual o Yo verdadero somos: amorosos, alegres, tiernos, armoniosos, generosos, felices, prósperos, exitosos, somos vida eterna y maravillosa. He aquí, la motivación más importante para reeducar nuestra mente y desarrollar y cultivar pensamientos de buena calidad para vivir bien, como hijos de Dios.
¿Es posible lograrlo?. Depende de usted y el esfuerzo que haga para alcanzar este propósito.
Es realmente extraordinario y satisfactorio, observar y experimentar la docilidad mental de los niños, desde que nacen hasta que aprenden a usar completamente su mente consciente y sus cinco sentidos (generalmente hasta los 5 años de edad). (Lea nuestros artículos: Las etapas de la vida humana: Nacimiento perfecto y maravilloso).
Si observamos con mucha atención a los niños en esta etapa de su vida, nos daremos cuenta que ellos están manifestando un aspecto que la mayoría de nosotros los adultos hemos olvidado, esto es, “el modo de vivir que vivifica el ahora”. El “ahora” es el momento más importante.
Supongamos que estando inspirados para escribir un texto, por alguna razón no lo hacemos de inmediato; más tarde, nos costará mucho esfuerzo recordar y a pesar de ello, no lograremos reproducirlo fielmente.
De igual modo, si reprimimos en el niño, la idea o energía que está brotando “ahora”, tendremos que realizar un esfuerzo extra para hacerlo brotar posteriormente. De todas maneras, el resultado no será satisfactorio y la pérdida puede ser grande.
Los primeros elementos que ayudan a los niños a despertar su inteligencia y desarrollar su mente, son las sensaciones que experimentan a través de sus cinco sentidos. Ellos no tienen el mismo conocimiento de la vida y del mundo como los adultos; pero por ejemplo, saben mamar en cuanto nacen, y no se preocupan si se morirán si no lo hacen.
Los niños están dotados de una Sabiduría Divina, independiente de los conocimientos adquiridos por el cerebro humano. Pueden trascender toda preocupación humana y actuar naturalmente, sin especular ni calcular ventajas o desventajas. ¡Felices e iluminados, aquellos adultos que logran vivir de este modo tan admirable!.
La inteligencia Divina (atributo de la Esencia espiritual o Yo Verdadero) que permite al ser humano proceder del modo adecuado en cualquier circunstancia, se manifiesta, cuando se deja de lado las especulaciones de la inteligencia humana.
En esta oprotunidad, deseo comentar y en todo caso, complementar el artículo publicado días atrás por Memo: “¿Qué hay más allá de los cinco sentidos del ser humano?”.
El tema en sí es extraordinario e interesante, porque está rodeado de la belleza misteriosa de la vida misma. Hablar de “intuición o mente intuitiva”, es dirigirnos hacia el interior de nosotros mismos, no al interior del cuerpo físico o carnal, sino hacia nuestra Esencia espiritual o Yo verdadero, hacia el ser perfecto y eterno, amoroso y bondadoso, que se aloja en nuestro interior.
Es oportuno recordar que existe una armonía perfecta en todo el Universo, por el cual, todas las cosas y hechos ocupan su respectivo lugar. Los cinco sentidos del ser humano, solo sirven para conectarnos con el mundo exterior. En otras palabras, los cinco sentidos del hombre sólo captan proyecciones de la mente, es decir, el mundo de tres dimensiones donde nos movemos. No nos sirven para conocer nuestro mundo interior.
Según el Dr. Masaharu Taniguchi en su libro (en portugués) “Comande sua Vida com o poder da Mente” (Dirija su Vida con el Poder de la Mente), 14a. edición, 2006; la Mente Intuitiva se halla en las capas más profundas de la mente subconsciente, y es la que se conecta con la Mente Universal, llamada también Mente Superconsciente (pertenece a Dios y viene de Dios).
Luego, la intuición o mente intuitiva tiene invalorable importancia en el desarrollo de nuestra vida.
El ser humano por naturaleza, llega a este mundo con una gran mente intuitiva. El nuevo ser vivo formado por la unión amorosa de papá y mamá, utiliza la Sabiduría Divina de su mente intuitiva, para formar y desarrollar su cuerpo carnal en el útero materno; utiliza esta mente intuitiva para alimentarse, crecer y nacer. Después de nacer, sigue utilizando su mente intuitiva para realizar todas sus funciones.
Lamentablemente, esta capacidad de la intuición natural en los niños, se ve afectada por la influencia de pensamientos y creencias equivocadas. Durante la gestación, los pensamientos, creencias, sentimientos y emociones de la madre en primer lugar, y del padre en segundo lugar, afectan la mente intuitiva del bebé. Si son pensamientos y creencias verdaderas, hará crecer su intuición; si son pensamientos y creencias erradas, hará disminuir su intuición.
Después del nacimiento, la mente intuitiva del niño también se ve afectada por los pensamientos y creencias de los padres, y personas de su entorno inmediato; haciéndola crecer ó anulándola. Por lo general, ocurre lo segundo.
El hecho de que algunas mujeres tengan más probabilidades de desarrollar la intuición con respecto a los hombres, se debe a que éllas suelen manifestar más amor (aceptando la idea generalizada de que la mujer es más amorosa), por tanto, su mente subconsciente se conecta mejor con la Mente Universal (Amor Absoluto).
A veces buscamos ejemplos de liderazgo en la vida profesional y en el mundo de los negocios, y no podemos darnos cuenta que existen excelentes ejemplos en la vida religiosa, forjados hace ya muchos años atrás.
Es así como encontramos un ejemplo perfecto de liderazgo en la vida de San Francisco de Asís. De hecho, el ser un líder y poder influenciar de una u otra forma en nuestro entorno y en los demás, exige muchas veces el pleno uso de la libertad del ser humano y también un redescubrimiento personal a todo nivel… y San Francisco de Asís consiguió concretar ambas.
La vida de Francisco de Asís empieza en Italia y como ya es conocido en la vida de muchos santos, él provenía de una familia de mucho dinero y posición social. Su padre, un rico mercader, se opuso siempre a las ideas de Francisco; a quién consideraba un joven descuidado y no apto para continuar con sus negocios.
Francisco, desde un inicio tuvo ideas que salían de lo común y no le importaban las riquezas o comodidades. Es así, como un día en que se encontraba paseando por las afueras de la ciudad, encuentra una iglesia en ruinas y al acercarse al Cristo pintado en la pared, le parece que este, súbitamente mueve los labios. Y en efecto, le habló. Lo que le dijo fue tan simple pero a la vez profundo y eterno… “Francisco, repara mi iglesia”.
Esto fue suficiente para que Francisco decidiera cambiar completamente de vida y entregarse de forma total a Dios. Aquí, él hace uso de su libertad para elegir, una de las virtudes más grandes y maravillosas del ser humano.
San Francisco de Asís decide llevar una vida de pobreza extrema y de ayuda incondicional a los demás. Muy pronto, tuvo seguidores y amigos que a su vez decidieron compartir su fe, sus ideales y su amor a Dios. De hecho San Francisco no se detuvo hasta llegar donde el mismo Papa, seguido por sus fieles amigos, y consolidarse como orden franciscana.
Este hombre, tuvo una visión y supo como compartirla, enseñarla e inspirarla en sus amigos. Esto es la raíz del liderazgo. El buen líder sabe a dónde ir, sabe cómo hacerlo y más aún, sabe como mostrar ese camino a otros.
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San Ignacio (Iñigo, como era su nombre de bautizo), nació en 1491, hijo de padre y madre con nobleza y miembros de familia destacada en el lugar. Pasó por muchas pruebas a lo largo de su vida, tanto antes como después de convertirse a la religión. Aquí algunas de sus vivencias:
1. Batalla y cojera: San Ignacio luchó contra los franceses y cayó herido por una bala de cañon en el castillo de Pamplona. Luego de esto, él mismo (algunas veces en contra de los consejos médicos) decidió volver a caminar con ambas piernas, por lo que pasó momentos de dolor y su convalecencia fue larga. He aquí su fortaleza para soportar dolores del cuerpo, manteniendo un espíritu fuerte e intocable.
2. Introducción a la iglesia: sin mucho por hacer durante su recuperación, San Ignacio se entregó a la lectura; pero los únicos libros que tenían en el lugar eran de Cristo y de algunos Santos. Fue este hecho fortuito el que inició la vida de San Ignacio al servicio de Dios. Al leer se decía a sí mismo: “Si estos hombres estaban hechos del mismo barro que yo, bien yo puedo hacer lo que ellos hicieron”. Excelente ejemplo de autoestima y motivación personal.
3. Peregrinaciones y encarcelamiento: el camino de San Ignacio no fue fácil. En muchas etapas lo asaltaban sentimientos y recuerdos de su vida anterior, y luchaba por mantener su fe y su devoción con Cristo. Su peregrinación a Tierra Santa marcó su vida por siempre y fue al regresar a España que, en su afán de enseñar lo aprendido, empezó a compartir sus experiencias con pequeños grupos, por lo cual la Inquisición, que en aquellos momentos estaba tensionada por la que se enseñaba acerca de Dios, lo hizo encarcelar. Un ejemplo de perseverancia y paciencia el de San Ignacio, al no abandonar sus ideales con estos tropiezos.
4. La Compañía de Jesús: San Ignacio fundó esta congregación religiosa en 1540, para la cual fue elegido primer general de la nueva orden. Y vaya que si fue oportuno su surgimiento, ya que fue la orden que se encargó de luchar y derrotar a la reforma Luterana. Las características principales de la compañía eran de obediencia y cohesión (unión), lo que conjuntamente con sus ideales de “en todo amar y servir”, formaron sólidamente los cimientos de esta orden o grupo de personas tan importante e influyente en el mundo, los jesuitas.
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