espiritual

No podemos negar todo cuanto ocurre a nuestro alrededor y en todo el mundo. Con mucha frecuencia observamos, sufrimiento, dolor, rabia, celos, rencor, etc. en las personas; y vemos que estos sentimientos negativos se traducen en enfermedades algunas veces graves, en conflictos que generan guerras, a tal punto que el ser humano se desarmoniza consigo mismo y con los demás. Parece hallarse en un círculo vicioso de autodestrucción.

Referido a la vida familiar, vemos y escuchamos líos entre la suegra y la nuera, entre la suegra y el yerno, entre las suegras, entre esposo y esposa, entre padres e hijos, entre hermanos, etc.

Escuchamos a suegras que dicen: “ya no soporto a mi nuera”, “pobre mi hijo que se casó con esa mujer”, “mi nuera me ha robado el amor de mi hijo y lo ha alejado de mí”, “mi consuegra no ha enseñado nada a su hija”, etc.

Nueras que dicen: “mi suegra me tiene harta”, “mi suegra se cree una gran dama y me maltrata”, “mi suegra es una metiche”, “cuando mi esposo va a la casa de su madre regresa cambiado”, etc.

Padres que comentan: “ya no sé que hacer con mi hija(o)”, “mi hijo X es más inteligente que mi hijo Y”, “mi hijo Y me quiere más que mi hijo X”, y cosas por el estilo.

En una reunión, escuché a una chica (físicamente bonita) de 21 años que estaba de novia (el novio no estaba presente) decir, “a mi futura suegra no tengo por qué quererla ni regalarle nada”. También escuché a una señora (separada de su esposo) decirle a su hermana (también separada del marido) “¿recuerdas que tu suegra era una ogro?”.

¿Por qué se manifiesta esta forma de vivir?. Es porque esencialmente pensamos que somos seres diferentes y aislados uno del otro, sin ligazón alguna, que hasta el amor y los recursos son limitados, por lo tanto, hay que luchar para sobrevivir. Todo esto es ilusión.

En verdad, tenemos que conscientizar que en nuestra esencia, todos somos iguales y somos una sola vida con Dios, por tanto, gozamos de amor infinito y hemos venido a este mundo, “para ser felices y hacer felices a los demás”.

Para recuperar nuestra armonía original es necesario romper paradigmas erróneos; pensar, hablar y actuar manifestando nuestro Yo verdadero. El amor, cuanto más se demuestra se hace más grande y nunca se acaba.

Todos tenemos una misión y un papel que desempeñar, ocupando nuestro respectivo lugar; cada quien debe ocupar y cumplir el rol que le corresponde , en su familia y en su comunidad. Hay lugar para todos sin excepción, todo debe complementarse.

La suegra no debe competir con la nuera por el amor del hijo ó viceversa. En el amor del hombre existe un lugar específico para la madre y otro para la esposa y jamás serán intercambiados; es decir, la madre nunca podrá desempeñar el papel de esposa, ni la esposa el papel de madre; por el contrario, son roles que se complementan y hacen crecer el amor entre los seres humanos, lo cual se concreta en felicidad para todos.

Esto no quiere decir que toda la humanidad se encuentra envuelta en el círculo vicioso. Indudablemente, existen muchas personas y familias que han desarrollado y viven en un ambiente de armonía y felicidad; representan un ejemplo a seguir.

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