Cuenta la Historia que cuando el ejército de Alejandro Magno proseguía su marcha de conquistas, uno de sus oficiales le dijo:
- Si tenemos suerte tomaremos la próxima ciudad.
Alejandro Magno lo reprendió diciendo:
- ¿Qué entiendes por suerte? ¿Piensas que la suerte o las oportunidades caen del cielo? Debes saber que la “suerte” o las “oportunidades” son cosas que nosotros mismos creamos, donde y cuando queramos.
Cité este episodio, no para exaltar las conquistas bélicas de Alejandro Magno, sino para resaltar la importancia de lo que significa la “oportunidad”.
¿Cómo podemos crear nosotros mismos las oportunidades? Lo más importante es considerar como oportunidad todo lo que hay o sucede a nuestro alrededor e ir a su encuentro voluntariamente. Si vivimos huyendo o evitando toda y cualquier dificultad, y buscamos sólo las facilidades o comodidades, jamás podremos crear oportunidades para nosotros mismos.
Se dice que Marshall Field -conocido com Rey del Comercio- en sus inicios trabajaba cómodamente como empleado en la Tienda de Departamentos Deacon Davis, en la ciudad de Pittsfield, estado de Massachusetts; sin embargo, no estando satisfecho con esa situación, renunció a su empleo y fue a Chicago en busca de nuevos horizontes, donde alimentó su mente con nuevos ideales y grandes sueños. En base a una decisión firme, dedicación total y esfuerzo perseverante, se convirtió en poco tiempo en “Rey del Comercio”, justamente porque buscó la oportunidad de exteriorizar su capacidad real. Podemos decir que Marshall Field creó por sí mismo la oportunidad que lo llevaría al éxito. No fue la oportunidad que vino a golpear su puerta para convertirlo en un hombre exitoso.
El ser humano acostumbra pensar, que las dificultades son obstáculos para su progreso; pero, en verdad, son estímulos para lograr un mayor perfeccionamiento en la vida; por el contrario, debemos rechazar por iniciativa propia, la vida excesivamente placentera y crear nuevas circunstancias que nos permitan exteriorizar cada vez más nuestra capacidad.
Nosotros somos los que debemos crear nuestras oportunidades.
Todo lo que existe de valor en este mundo se ha originado en la mente de aquellas personas que tuvieron sueños con coraje.
En verdad, solamente los soñadores son los que alcanzan los puestos de vanguardia de la cultura humana. Aquellos que vencieron las adversidades, aplanaron los obstáculos, transformaron las dificultades en felicidad, fueron todos soñadores. Son los que guiaron a la humanidad y construyeron la cultura de hoy.
Obviamente, no me refiero a las personas que simplemente duermen y acumulan sueños simples. Me refiero a aquellos que tienen grandes sueños (aun estando despiertos) de alcanzar un ideal de lo que “desean ser” en su vida.
Todos aquellos que van a ser lideres en cualquier emprendimiento nuevo deben tener la capacidad de tener sueños. Asimismo los industriales, los comerciantes, los políticos y los reformadores sociales. Es necesaria la idealización del nuevo mundo ideal en nuestra mente, para lograr progreso en este mundo.
La invención del avión se hizo realidad, gracias a que alguien tuvo sueños de la posibilidad de que el hombre podría volar como las aves. Alguien tuvo sueños que seria posible oír la voz de las personas que estuviesen lejos y se inventó el telégrafo sin cable y la radio. Singer, tuvo sueños de que seria posible coser sin mover las manos y se inventó la maquina de coser.
Los sueños son la fuerza motriz que, trascendiendo todas las limitaciones cronológicas y espaciales, permita la realización de la capacidad infinita alojada en el Yo Verdadero de cada ser humano. Esto ocurre porque Dios es la fuente inagotable de la provisión.
Por mayor que sea la miseria e infelicidad en que se encuentren en este momento, en el mundo de los sueños ya son ricos y felices. Si logran comprender, en este momento, que todo es creado por la mente, así como Cristo dijo “Sea hecho conforme tu fe” y sean capaces de creer verdaderamente en la concretización de sus sueños, ya son millonarios.
Para que los sueños idealizados se hagan realidad, es necesaria una decisión firme en relación a los sueños. Después de la decisión, son indispensables un coraje inquebrantable y una perseverancia en el esfuerzo para conseguir la realización total de ese objetivo.