El Dr. Camille Flammarion, destacado astrónomo francés e investigador del espiritismo, en su libro Mundo desconocido, relató el siguiente caso:
“Una señora aún joven se suicidó, tomando un polvo insecticida. Se recostó en la cama y falleció. Efectuada la autopsia para determinar la causa de la muerte, se llegó a la conclusión de que la sustancia que se encontró en su estómago, era completamente inofensiva al ser humano. Esta señora murió porque creyó que había tomado veneno”.
El relato nos demuestra el gran poder que tiene nuestra mente consciente y subconsciente, para gobernar nuestra vida.
El ser humano está dotado de sensibilidad y de esta forma, la asociación de ideas provocada por alguna sensación, a veces puede influir en su mente, de tal manera que podrá morir o vivir, enfermar o curarse, según la convicción adquirida a través de aquella sensación.
Por tanto, es natural que las personas se resfríen si apenas en los primeros estornudos piensan: “Hum, parece que me estoy resfriando”, ó cuando un familiar estornuda le dicen: “Uy, creo que te estás resfriando”.
Sabemos que el estornudo es provocado por una irritación en la mucosa nasal y justamente por esa irritación, la persona permanece con la mente momentáneamente concentrada cuando estornuda, y lo que piensa en ese instante indefectiblemente acaba ocurriendo.
Si piensa: “me resfrié”, es natural que ese pensamiento se concrete y realmente se resfríe.
Si por el contrario, la persona piensa: “junto con este estornudo salió el resfriado y estoy eliminando la idea de resfrío, muchas gracias”, con toda seguridad se habrá librado del resfrío. Es necesario hacer ésto con verdadera fe y convicción total.
Las enfermedades, son productos de la ilusión mental. Tranquilizando y purificando la mente se pueden evitar muchas enfermedades que se manifiestan en el cuerpo físico o carnal.
La humanidad vive y rige su vida en base a ideas y creencias desarrolladas a lo largo de su existencia terrenal.
Uno de los paradigmas màs perjudiciales y de autodestrucción es el dicho: “Mente sana en cuerpo sano”. Parece ser una frase inocente, parece verdad y hasta parece lindo cuando es pronunciado públicamente como slogan de muchas campañas masivas.
Hagamos una reflexión y análisis en profundidad. Decir mente sana en cuerpo sano, es pensar y creer que el cuerpo físico o carnal es más importante que la mente. Es creer que la mente es una parte dependiente del cuerpo(concepto antiguo). Esta vibración es captada y fijada por la mente subconsciente de la persona. Esta idea, creencia o pensamiento viene a ser el origen de todos los conflictos y sufrimientos del ser humano.
Entonces, es necesario enfrentar la mentira con la Verdad. Es preciso el cambio del enfoque mental y forma de pensar de la humanidad. Es hora de grabar en nuestras mentes la frase correcta “Cuerpo sano en mente sana”.
Es hora de afirmar que primero es la mente y el pensamiento. Toda idea se desarrolla primero en la mente y luego se concreta como manifestación en el cuerpo físico y en el mundo visible y perceptible a los cinco sentidos. Podemos afirmar que el cuerpo está en la mente, es dependiente de ella; y finalmente, el cuerpo físico es producto de la mente.
Se puede considerar: Mente=Director de orquesta; cuerpo físico=músicos.
Una mente limpia y pura, proyecta un cuerpo sano y saludable. Cuando la mente alberga idea de enfermedad, la enfermedad se presenta en el cuerpo.
Las personas que no creen en esta Verdad, tienen la libertad y derecho de hacerlo. A fin de cuentas, son responsables de sus pensamientos y sentimientos, por tanto, de su destino.

Las enfermedades en sus diversas formas, constituye uno de los mayores azotes que sufre la humanidad.
El ser humano, con su mente poderosa, desde su origen, ha facilitado la concretización gradual de las diversas enfermedades, desde un simple resfriado, pasando por la lepra y tuberculosis (temibles y mortales en la antigüedad), hasta el cáncer y sida, temibles y mortales en la actualidad.
Muchas personas afirman que las enfermedades son castigos divinos. Esta falsa creencia solidifica aún más, la idea de enfermedad en la mente.
Si nosotros, creemos en un Dios todopoderoso y perfecto, también deberíamos creer que toda su creación es perfecta. Luego, también podemos afirmar que la enfermedad, siendo imperfecta, no es creación de Dios. Por consiguiente, no tiene existencia real, es decir, la enfermedad no es realidad, sino, una ilusión mental.
La creación de la enfermedad por el ser humano es una reacción en cadena, utilizando la percepción de sus cinco sentidos, que son manejados por su mente consciente e inconsciente. El liderazgo de este proceso corresponde a aquellos que se hacen llamar “profesionales de la salud”.
El feto, durante su formación y maduración recibe constantemente la transmisión de las ideas, creencias, pensamientos y sentimientos de su madre (principalmente) y padre. Al nacer y hasta los 5 o 6 años de edad, con su mente dócil, continúa recibiendo la vibración de estos pensamientos de los padres y personas de su entorno inmediato, y los almacena bajo 7 llaves en su mente inconsciente. Cuando hay una oportunidad propicia, esa información almacenada, se manifiesta en el cuerpo físico o carnal, en forma de enfermedad.
El miedo, es la vibración mental (pensamiento y sentimiento) de mayor autodestrucción del ser humano.
El miedo a perder la salud o el miedo a enfermar, es el origen de todas las enfermedades. Por supuesto, se trata de un proceso psicológico, psicosomático y fisiológico, estrechamente interrelacionadas.
Muchas personas utilizan en su vida cotidiana, reglas y normas, pensamientos o creencias, ideas y conceptos aprendidos de sus antepasados (padres, abuelos, bisabuelos, etc.). A éstos se suman nuevas reglas o ideas, establecidos por ellos mismos conforme su experiencia.
Este conjunto de pensamientos y sentimientos (forma de pensar, forma de hablar y forma de actuar), constituyen los hábitos y costumbres familiares que van a dar lugar al carácter y personalidad de sus miembros. A esto lo llaman tradición familiar.
De otro lado, nosotros no somos simplemente cuerpo físico o carnal, sino esencialmente espiritual. Nuestra verdadera vida es el Yo Verdadero, eterno y perfecto por naturaleza. Como tal, en forma natural, propendemos al crecimiento espiritual para lograr nuestra verdadera felicidad y la de los demás.
Por tanto, conviene reflexionar sobre las “tradiciones” o “valores” familiares. Algunas de ellas, analizadas con mente natural, resultan ser negativos, impiden el crecimiento espiritual y conducen a la autodestrucción de sus miembros.
Por ejemplo, el “apego” a determinadas formas de contraer matrimonio, con testigos, vestimenta especial, fiestas, etc., son formalidades materiales. Cuando los contrayentes no siguen estas costumbres, generalmente los padres sufren. En verdad, lo más importante es el acuerdo libre, voluntario y responsable de los que se casan para iniciar una nueva vida en común y formar un hogar de crecimiento contínuo, reverenciándose y respetándose entre sí.
Muchas veces, por mantener la “manía de pureza” y/o “rigidez de carácter”, los seres humanos nos hacemos sufrir unos a otros, en lugar de desarrollar, nuestra magnanimidad y capacidad de perdonar, que son virtudes mayores.
¿Acaso Jesús no perdonó sus pecados a una famosa prostituta?
¿Acaso Jesús no compartió la mesa con un detestado recaudador de impuestos?
La creencia generalizada de las personas es, que el envejecimiento del cuerpo físico o carnal está estrechamente relacionado con el envejecimiento de la mente. En otras palabras, la gente piensa y cree que, así como el cuerpo carnal envejece y deteriora con el paso del tiempo, también su mente sufre el mismo proceso.
Esta afirmación es una falsedad. El envejecimiento del cuerpo físico (células, tejidos y órganos), no causa el envejecimiento de la mente. En todo caso, la cosa es al revés. La idea de deterioro y envejecimiento mental, está en la misma mente del individuo.
La mente dirige y comanda la vida del ser humano. Lo que reconoce su mente, lo que piensa y cree su mente, eso se manifestará en su cuerpo carnal. Esto significa, que el cuerpo carnal, obedece en todo momento a su mente.
La mente individual está conectada a la mente colectiva o mente universal, y por tanto, recibe fuerte influencia de ella.
Sin embargo, desde los orígenes de la humanidad, se han transmitido a través de las generaciones, pensamientos y enseñanzas equivocadas de que la mente envejece. Felizmente, estudios de la Ciencia Mental moderna y otros están modificando estas creencias.
La Vida verdadera del ser humano (Yo Verdadero o Alma) y su mente, no están contenidas en la escala del tiempo ni en la escala de la caducidad. El cuerpo carnal sí es temporal y sólo nos sirve para completar nuestro desarrollo y crecimiento espiritual en este mundo de tercera dimensión.
Por tanto, cuanto más edad cronológica tenga nuestro cuerpo físico, nuestra mente debe ser más sabia y lúcida.
La gimnasia mental estimula la memoria, la atención y la creatividad. Lea y ejercite constantemente su mente. El proceso de aprendizaje y capacitación de la mente es ilimitada.