May
11
2009


espiritual

Hace poco, se conoció la amenaza de un nuevo virus que causa la infección aguda de las vías respiratorias, es el llamado virus influenza AH1N1, inicialmente mal denominado gripe porcina.

Los diversos medios de comunicación (TV, radio, periódicos, revistas, etc.) se han encargado no sólo de informar usando diferentes estilos de sensacionalismo en su afán desmesurado de vender sus productos, sino también, de crear un ambiente de pánico y temor en la población.

Los organismos y autoridades de salud competentes a nivel mundial se han preocupado por estudiar y conocer más acerca de este virus AH1N1; y, han establecido recomendaciones pra su prevención y tratamiento.

Está bien que todas las personas cumplan con las precauciones establecidas a fin de prevenir el contagio de esta enfermedad:
.. Cubrirse apropiadamente la boca al toser o estornudar.
.. Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, sobre todo después de toser o estornudar.
.. Evitar el contacto físico…., etc.

Sin embargo, la verdadera causa de contagio y activación de esta enfermedad y de muchas otras, es más profunda. Se encuentra en la actitud mental, en ese sentimiento negativo llamado “temor”, acompañado de la “idea de enfermedad”, que se encuentra almacenada en las camadas más profundas de la mente subconsciente.

El temor que siente la persona, bloquea o disminuye la función normal de su sistema inmunológico, alterando la fisiología normal de sus células, lo cual a su vez, favorece el anormal crecimiento y multiplicación del agente infectante. Este mecanismo ocurre con cualquier enfermedad.

Cuando la persona conscientiza su verdadera naturaleza espiritual como la esencia de su cuerpo carnal, su Yo Verdadero que es originalmente armonía y perfección, maneja su poder mental en la dirección del Bien y el Amor, sin temor de ninguna especie; su sistema inmunológico se mantiene en su plenitud, su fuerza vital plena se manifiesta, y cualquier virus, bacteria o agente causante de alguna enfermedad es destruído y eliminado en forma natural.
(Lea nuestros artículos: El Yo Verdadero y el yo falso en nuestra vida diaria y Cómo distinguir el yo falso y el Yo Verdadero del ser humano).

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Apr
29
2009

espiritual

En nuestra vida diaria experimentamos una serie de situaciones, agradables y desagradables.

Nuestro deseo natural es querer experimentar sólo sucesos agradables, porque ellos nos proporcionan emociones de bienestar; y, naturalmente deseamos evitar los sucesos desagradables porque ellos nos causan emociones de malestar (enfermedades, fracasos, sufrimientos, etc.)

Es preciso discernir y distinguir nítidamente lo que es el “Yo Verdadero” y el “yo falso” del ser humano.

El Yo Verdadero es nuestra naturaleza verdadera, es nuestra esencia espiritual, es nuestra naturaleza divina interior. Este Yo Verdadero, originalmente es perfecto y armonioso.

El yo falso es el fenómeno manifestado en base a pensamientos y sentimientos equivocados. Este yo está estrechamente relacionado con el cuerpo carnal y los cinco sentidos. Este yo falso es el que se corrompe, es el vicioso, es el que genera conflictos en su familia y en la sociedad, es el que enferma y sufre.

En verdad, lo único existente es el Yo Verdadero. El yo falso es una proyección o sombra del Yo Verdadero encubierta con ilusiones por una mente equivocada. Es la mente inmadura e infantil, el que proyecta un yo distorsionado o falso.

Entonces, una de las principales claves de éxito es educar y ejercitar nuestra mente para que se concentre solamente en lo que es Verdad. Debemos dominar nuestra mente y evitar que ella nos domine. Si la mente nos domina, sálvese quien pueda, porque puede suceder cualquier cosa.

Por tanto, utilizando nuestro Yo Verdadero, deberíamos esforzarnos en ver siempre sólo lo positivo de las personas, cosas y hechos, y nunca lo negativo. De este modo, se potencia la fuerza natural de vivir en armonía y felicidad con nuestros familiares y con toda la sociedad.

Hagan la prueba en su diario vivir.

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Apr
22
2009

espiritual

El ser humano tiene plena capacidad para mantener el sentimiento natural, y manteniendo su ser natural, podrá manifestar plenamente su espontaneidad y autenticidad en todos los actos de su vida diaria.

El sentimiento natural es la nada y es el todo, es el círculo, es la perfección, es la armonía, es lo inmaculado, es provisión infinita, es salud plena. Toda infelicidad, fatalidad y sufrimiento causado por la enfermedad se origina cuando se está alejado del sentimiento natural. Cuando, después de una reflexión, se regresa al sentimiento natural, todos los males desaparecen.

Si nuestra naturaleza verdadera es divina, es natural agradecer a Dios por todas sus dádivas, incluyendo nuestra propia vida. Es natural agradecer a nuestros antepasados y padres, quienes hicieron posible nuestro nacimiento en este mundo. Es natural vivir en armonía con las demás personas. Es natural amar y respetar a las demás personas. Es natural tener salud plena sin enfermedades. También, es natural ser felices y dar felicidad a las demás personas.

Cuando se habla de sentimiento natural, la visión materialista podría razonar del siguiente modo: si alguien me ofendió, lo natural es que yo sienta ira. Este modo de vivir es propio del apego al cuerpo material o carnal que concibe: el “yo y los demás como seres separados” y que entran en conflicto entre sí.

Sin embargo, cuando reconocemos que somos seres espirituales hijos de Dios, entonces, “yo y los demás somos uno”, y las acciones del prójimo reflejan nuestros pensamientos. Al ser ofendidos por el prójimo, lo natural es reconocer que el origen de la ofensa está en nosotros mismos y por medio de una sincera reflexión, podremos identificar conductas o actitudes nuestras equivalentes a las ofensas del prójimo; y, al corregirlas en nuestra vida, surgirá lo que es natural: armonía, salud, paz y felicidad.

Mantengamos siempre la sólida fe o creencia de que el bien, el amor, la sabiduría y la luz, constituyen el Yo Verdadero del ser humano. Esta convicción será el punto de partida para transformar este mundo y desarrollar una nueva humanidad, espontánea y auténtica.

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Jan
19
2009

espiritual

Los adolescentes (personas comprendidas entre los 12 y 19 años) desean recibir información sobre temas de sexualidad. Este deseo debería convertirse en la obligación de brindar este tipo de información, por parte de sus padres en el hogar y de sus profesores en el colegio.

La noble y vital tarea de transmitir esta información implica el cumplimiento de por lo menos cuatro requisitos importantes:

1. La información debe ser verdadera y completa. Hay que romper mitos y tabúes, para entregar a los jóvenes toda la información que sea necesaria y pertinente en el momento, con total sinceridad y transparencia.

2. Los padres y profesores deben tener los conocimientos necesarios para satisfacer la inquietud de los adolescentes. Es una obligación de los padres y profesores estar constantemente actualizados en estos temas tan importantes de la vida.

3. El método o la forma de brindar información sobre sexo y educación sexual, así como prevención y riesgo de infecciones de transmisión sexual (ITS), debe ser llevado a cabo con la suficiente inteligencia emocional, serenidad y naturalidad. La cantidad de información debe ser progresiva y con retroalimentación del adolescente, para asegurar que todo está siendo entendido y comprendido dentro del concepto de la verdad.

4. El sentimiento del Amor. El amor es el requisito más importante en todo este proceso porque no sólo acerca a las personas, sino que facilita y promueve la aplicación eficiente y saludable, de los tres requisitos anteriores. Todas las actividades del ser humano deben sustentarse en el amor; por lo tanto, el comportamiento sexual de hombres y mujeres deben también ser sustentados por el amor.

Es conveniente entender, comprender y concientizar que el amor no es un sentimiento propio del cuerpo carnal o físico. El amor forma parte de nuestra esencia espiritual, pertenece a nuestro Yo verdadero, pues originalmente somos amor. El amor se comprende mejor cuando concientizamos que “yo y el otro somos uno”, y también cuando se dice “no hagas al otro lo que no quieres que hagan contigo”.

Manifestar el amor en todos los actos de nuestra vida, nos conducirá a “ser feliz y hacer felices a los demás”. No cabe únicamente la felicidad individual, cambiando nuestros paradigmas podemos pensar, creer y reconocer en nuestra mente, que el bienestar y felicidad es un derecho de todos, y así será.

Entonces, se hace necesario que el Estado, a travé de sus instituciones competentes (Ministerios de Salud, de la Mujer, de Educación, Municipalidades, universidades y otros) promuevan la capacitación intensiva y constante sobre el tema de sexualidad, tanto a padres de familia como profesores, como una medida preventiva y efectiva de erradicación de la pobreza, desnutrición, abandono de menores, abuso sexual, etc.

Hombre y mujer deberían conscientizar su gran responsabilidad en la procreación de un nuevo ser humano.

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Dec
13
2008

espiritual

Hasta hace muchos años atrás, yo pensaba que nuestra vida se limitaba a una serie de etapas que comprendía desde el nacimiento, el crecimiento que involucra el período de lactancia, luego la niñez, pasando por la adolescencia y juventud para llegar a la adultez con la capacidad de dar paso a la reproducción; seguir evolucionando a la ancianidad y finalmente hasta que nos ocurra la muerte.

Sobre la base de esta creencia (paradigma), pensaba que esta vida viene con cosas buenas y cosas malas, juntas. Si hay amor hay odio; si hay felicidad hay desdicha o sufrimiento; si hay conocimiento hay ignorancia, si hay abundancia también hay escazés y pobreza; si hay alegría existe la tristeza; si hay armonía también hay desarmonía y conflictos; si hay salud existe enfermedad.

Aún en pleno siglo XXI, mucha gente piensa que la vida es así, hasta en los medios masivos de comunicación tales como la televisión (principalmente las telenovelas), se afirma constantemente que la vida del ser humano es así; y, por lo tanto, esa situación es aceptada como normal.

En verdad, la vida carnal, la que tenemos en este mundo físico, en este mundo tridimensional, se inicia, cuando papá y mamá en un acto de amor y responsabilidad, aportan el espermatozoide y óvulo respectivamente, dando origen al Cigoto (óvulo fecundado) y, éste con su Sabiduría infinita comienza a formar el cuerpo carnal del nuevo ser humano, dentro del útero materno. (Lea nuestro artículos: Las etapas de la vida humana: gestación, inicio maravilloso; Las etapas de la vida humana: Nacimiento perfecto y maravilloso; Las etapas de la vida humana: Niñez y docilidad maravillosa).

Mas, la Vida del ser humano es mucho más que lo descrito líneas arriba. ¡La Vida es eterna y maravillosa!. La vida carnal en este mundo físico, tan sólo es una pequeña etapa de la verdadera Vida del hombre. Nosotros en nuestra esencia, somo seres perfectos y armoniosos; y, nuestra misión aquí, es manifestar la gloria de Dios, ayudando a nosotros mismos y a los demás, sirviendo a nosotros y los demás, siendo felices y haciendo felices a los demás.

Las personas que concuerdan conmigo, están en su razón. Las personas que no están de acuerdo conmigo y piensan diferente, también tienen razón. Recuerde que lo que usted piensa, cree y reconoce con su mente, se concretará en su vida.

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Nov
19
2008


espiritual

Es muy conocido el dicho “mente sana en cuerpo sano” y también su significado de que la mente estará más limpia y pura si el cuerpo está en las mismas condiciones; y, siempre estuvo relacionado a la práctica de cualquier deporte que mantenga el cuerpo en óptimo estado. Casi todos lo repiten, sin embargo, no se experimenta un impacto importante.

Amigo lector, pareciera que lo anterior le otorgara más importancia al cuerpo carnal en lugar de la mente; y como nuestro objetivo como ser humano es el crecimiento contínuo, debemos cuestionar con frecuencia algunas creencias que parecen ser ciertas pero en realidad son ilusiones mentales. ¿cuál es antes y después, el cuerpo carnal ó la mente?.

Intentaremos romper algunos paradigmas. Si la mente es el espíritu en vibración, mediante esta vibración crea situaciones, pensamientos, etc, y las proyecta en este mundo físico (mundo de tres dimensiones). El cuerpo carnal es una de sus proyecciones, tal como ocurre cuando a partir de dos células que se unen (óvulo y espermatozoide) empieza a formar los diferentes tejidos y órganos del cuerpo humano durante los tres primeros meses de vida.

Querido lector, si el cuerpo carnal es proyección de nuestra mente subconciente, el refrán “mente sana en cuerpo sano”, debería modificarse y en su lugar decir “cuerpo sano en mente sana”. Significa que si purificamos nuestra mente subconciente usando el poder de la mente conciente, nuestra verdadera naturaleza divina, nuestro yo verdadero, nuestra esencia espiritual, se manifestará infaliblemente en conformidad con el grado de purificación y despertar espiritual.

Quizás, esta nueva forma de pensar lleve al hombre a desarrollar con mayor interés su espiritualidad y su proyección en forma de materia sea más perfecta y armoniosa, manifestándose más salud que enfermedad, más prosperidad que pobreza, más felicidad que sufrimiento.

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