Jan
21
2009

espiritual

Las creencias o supersticiones son comunes en cualquier sociedad. Forman parte de la cultura popular y de las costumbres de un grupo, y se caracterizan por pasar de generación en generación.

De esta forma, las generaciones que heredan este tipo de conocimiento e información, no la cuestionan. Pierden por completo todo intento de crítica o análisis hacia estas creencias, adoptándolas como propias y adaptándolas a sus vidas.

Así, el ser humano se priva a sí mismo de una de las cosas más valiosas que posee… su capacidad de cuestionar el mundo y los cambios que lo rodean. Como no puede protestar una superstición ni negarla, entonces la hace suya, la interioriza y empieza a creer fervientemente en ella.

Entonces comúnmente observamos tradiciones, supersticiones o creencias en distintos lugares del mundo, tales como lo siguiente:

- En año nuevo: las personas se visten de amarillo, comen uvas, utilizan menestras como símbolos, salen a la calle con maletas en mano (para procurarse algún viaje en el año venidero), etc.

- Para la buena suerte: usan patas de conejo, zapatos de bebés, cintas, adornos, etc.

- Para alejar la mala suerte: no se acercan a ciertos animales, no pasan por debajo de las escaleras, no salen de casa cuando es martes 13, etc.

Las listas de creencias populares, costumbres y supersticiones pueden llegar a ser interminables. Lo importante es concientizar que cuando nos encontremos frente a una de ellas, no perdamos nuestra capacidad de crítica, evaluación y cuestionamiento. Recordemos que esas cualidades son innatas y maravillosas en el ser humano y nos ayudan a aprender y crecer en la vida.

No basemos toda nuestra vida en supersticiones o creencias que no hayamos comprobado nosotros mismos. Cuidemos nuestras herencias… ya que no todas resultan ser buenas. Siempre tratemos de poner a todo lo que hagamos o encontremos en el mundo, nuestro propio punto de vista.

La foto es de Stock.Xchng.

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Nov
23
2008

espiritual

¿De qué manera se adquieren los hábitos y costumbres? ¿Será que los hábitos y costumbres se heredan? ¿Tenemos poder para cambiar los hábitos y costumbres? ¿Cómo influyen los hábitos y costumbres en nuestra felicidad?.

Según los estudios recientes sobre el comportamiento humano y ciencia mental, y en base a nuestra experiencia, los hábitos y costumbres son una forma de vida, una determinada forma de pensar, una manera de ver las cosas, una forma de hacer las cosas y por último, es una forma de educar. Por ejemplo, si piensas que leyendo buenos libros enriquecerás tus conocimientos, entonces formarás el hábito de la lectura.

Estos se adquieren mediante pensamientos, palabras y hechos repetidos sobre un determinado aspecto o circunstancia de la vida cotidiana (ver artículos: La palabra tiene poder creador de felicidad y El poder de la palabra cura las enfermedades), y se depositan o gravan en la mente subconciente o inconciente. Desde aquí se manifiestan en nuestra conducta diaria, como respuesta a estímulos relacionados.

Querido lector, del mismo modo cómo se adquieren los hábitos y las costumbres, podemos cambiarlas tantas veces como sean necesarias, practicando la reingeniería apropiada de pensamiento, palabra y acción; y, con una correcta postura de nuestra mente conciente. Poseemos el poder para hacerlo, pues, nuestro yo verdadero o esencia espiritual tiene el Amor, Sabiduría y Capacidad infinitas del Hijo de Dios, que siempre apunta hacia el Bien y el crecimiento propio y del prójimo.

Amigo lector, es importante que nuestros hábitos y costumbres, nos lleven a desarrollar un buen carácter y personalidad, lo cual nos asegurará un destino lleno de felicidad. Recuerde que el ser humano puede decidir ser feliz ahora mismo y con su Alegría innata construir su felicidad eterna.

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Nov
22
2008

espiritual

En todo lugar existe algo que agradecer. El despertar espiritual es, por ejemplo, sentir gratitud por el aire que respiramos, por la luz del sol que es muy beneficiosa cuando se utiliza con inteligencia y sabiduría.

Si las personas solo consiguiesen agradecer a hechos especiales, vivirán infelices, pues los hechos especiales no acontecen a todo momento. Un hogar iluminado es aquel donde viven personas que logran agradecer a hechos corrientes.

Amigo lector, si hay dolor y sufrimiento es porque aún falta el sentimiento de gratitud. Lo que nos encanta, nos alegra, y nos hace felices es realmente el sentimiento de gratitud. Si logramos agradecer aún dentro del sufrimiento es porque el sentimiento de gratitud transforma el sufrimiento en alegría, el dolor en placer.

“Agradece a tus antepasados. Agradece a tu padre y a tu madre. Agradece a tu marido o a tu mujer. Agradece a tus hijos. Agradece a tus empleados. Agradece a todas las personas. Agradece a todas las cosas del cielo y de la tierra. Solamente dentro de este sentimiento de gratitud es que podrás verme y recibir mi salvación”. Así está escrito en el inicio del volumen 1 de La Verdad de la Vida, del Dr. M. Taniguchi.

Querido lector, la gratitud viene del despertar del alma, de nuestra esencia espiritual, de nuestro yo verdadero. Debemos reverenciar y agradecer a nuestros padres porque nos dieron la Vida de Dios. Nuestros antepasados también son los canales de nuestra vida y les debemos gratitud eterna.

Aquel que ve sólo el lado alegre y bueno de las personas, hechos y cosas, evoluciona constantemente desarrollando hábitos y costumbres de felicidad, lo que formará en usted un buen carácter y personalidad, para un destino feliz.

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Nov
13
2008

espiritual

Muchos filósofos han dedicado su vida para hacer interpretaciones personales de la ley de causa y efecto o intentar explicar una verdad relacionada con ella. Algunos psicólogos la denominan “principios de sugestionamiento”.

Amigo lector, de algún modo casi todos conocemos cómo se manifiesta esta ley en la vida del ser humano y muchos de nosotros no le damos la importancia que merece. Se puede expresar así: “lo que se siembra se cosecha”, “las personas se vuelven aquello que juzgan ser”, Jesús dijo “lo que pidieras con fe  te será concedido”, y también “buenas semillas producen buenos frutos y malas semillas producen malos frutos”.

La ley de causa y efecto es la ley de la manifestación, llamada también ley de acción y reacción. Según esta ley, todo lo que lanzamos como causa (pensamiento, palabra, acción o sentimiento), regresa a nosotros concretizado como hecho o circunstancia.

Querido lector, nadie puede evadir la acción de esta ley. Una vez que el individuo creó la causa, no consigue huir de la consecuencia por más astuto que sea. La consecuencia vendrá infaliblemente más temprano o más tarde. Si no viene de una forma, vendrá de otra forma. De todos modos, la persona tendrá que recoger los frutos.

Entonces, lo que deberíamos hacer siempre es, crear buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones en nuestra vida diaria, a fin de formar buenos hábitos y buenas costumbres; ésto nos permitirá cultivar un buen carácter y una buena personalidad. Con un buen carácter y personalidad, sin duda, tendremos un destino de felicidad.

Amigo lector, debemos ser muy cuidadosos con nuestro espíritu y utilización de nuestra mente, pues también podría hacerse lo contrario, es decir, crear malos pensamientos, palabras, acciones y sentimientos, y las consecuencias no son difíciles de adivinar ¿verdad?. Usted puede utilizar su imaginación para encontrar ejemplos prácticos de esta ley mental; su vida diaria es el mejor ejemplo.

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