Nov
15
2009


espiritual

Es increíble a donde puede haber llegado el afan médico por lucrar con una actividad tan sagrada como lo puede ser el aliviar el sufrimiento físico de una persona o salvar una vida.

Quede claro que no hablamos de todos los médicos, pero quizás de una mayoría. En la actualidad es común encontrar médicos e instituciones médicas que, sin el menor escrúpulo, intentan enriquecerse mediante operaciones innecesarias, prescripciones favoritistas y diagnósticos exagerados.

¿Dónde quedo la ética profesional y el respeto por la vida humana?, ¿dónde quedaron aquellos ideales de una profesión destinada a servir a los demás incondicionalmente?, ¿qué pasó con la responsabilidad social e integridad de una de las profesiones más respetas y necesarias en el mundo entero?, ¿en qué momento nos hemos apartado del lado humano y nos hemos inclinado más por el mundo material?

De hecho, son muchas preguntas que llaman a la reflexión, y podemos quedarnos reflexionando mientras que en los hospitales y clínicas habrán letreros de descuentos y promociones 2 x 1, al mejor estilo de los supermercados que venden leche o arroz. ¡Si se opera las amigdalas aquí, le hacemos un chequeo completo de pulmones por la mitad del precio!, realmente terrible. Puedo aventurarme a que si las cosas siguen así, no faltará el día en que las instituciones médicas emitan cuponeras de descuentos y otras formas plenamente comerciales que les permitan tener mayores ingresos.

Esperamos de verdad que los médicos, hombres y mujeres, de todo el mundo puedan recobrar la ética y moral que alguna vez envistió esa túnica blanca. Esperamos sea pronto el día en que confiemos ciegamente si un doctor nos dice que tenemos que operarnos o seguir un tratamiento. Queremos que llegue el momento en que estemos seguros que el doctor nos prescribe un medicamento porque realmente es bueno y lo necesitamos, y no porque la compañía que los fabrica los tenga casi en su nómina de trabajadores. Esperamos y seguiremos esperando, de corazón y con fe.

La foto es de Stock.Xchng

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Mar
23
2009

espiritual

Lo sociedad y cada una de sus partes está en constante evolución, lo perciba usted o no.

Lo que una vez fue la revolución francesa, dió fin a la monarquía existente en Francia dando paso a un nuevo tipo de gobieron, más justo y democrático. Lo que fue la revolución industrial, cambió definitivamente la percepción del ser humano acerca del trabajo y la productividad.

De esta forma, a través del tiempo han surgido nuevas formas de gobierno, de producción, nuevas ideologías, modas, deportes, etc. Toda la sociedad en constante evolución.

Por lo mismo, no es de extrañar que también hubieran evolucionado los métodos y teorías de estudio. Lo que nuestros padres estudiaron en la escuela y en la universidad, no será nunca igual a lo que estudiarán nuestros hijos.

Entonces, así como hablamos de cambios en los métodos y teorías mundiales en el mundo académico, ¿por qué no podríamos hablar de cambios en las costumbres y hábitos de los grupos humanos, de las familias?. Es decir, también los grupos de conforman familias han evolucionado.

Basta con ver que cada miembro, cada ser humano, evoluciona de forma distinta para ver que si perfectamente posible. Así, no sólo cambian los seres humanos sino también sus costumbres, sus formas, y sus frases (o dichos).

Un dicho popular por ejemplo, asevera lo siguiente: “El que mucho abarca, poco aprieta”. En la actualidad, yo pondría en tela de juicio la veracidad de esta frase. Y me apuraría en hacerlo, ya que bajo mi punto de vista, incluso podría producir efectos negativos en las personas.

Esta frase, ya le está poniendo un límite al ser humano y a su búsqueda del éxito. En pocas palabras, nos está diciendo: “no puedes hacer muchas cosas a la vez, porque no saldrían bien”. Pero yo les digo: ¡Si es posible hacer muchas cosas y que todas salgan bien!. Es sólo cuestión de 3 cosas: confianza en uno mismo, capacidad de organización y valor para enfrentar los obstáculos.

En la actualidad, con todo el avance tecnológico y las nuevas formas de trabajo que ha aprendido el ser humano, yo quitaría valor a la frase “el que mucho abarca, poco aprieta”. En lo personal, la he sacado de mi vocabulario hace mucho tiempo; y lo que estoy haciendo, es siempre intentarlo, siempre ir hacia adelante y priorizar mis acciones; balanceando el corto y largo plazo.

La foto es de Stock.Xchng.

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Jan
01
2009

espiritual

Cada oportunidad que se presenta en la vida, para empezar nuevamente con aires renovados, para dar ese paso adicional que siempre es difícil o simplemente para reflexionar acerca de lo hecho y lo pendiente por hacer; sin duda hay que aprovecharla.

La celebración de año nuevo es una de esas oportunidades. Es cuando sientes que tienes que mirar sobre el hombro, todo lo pasado, el camino ya recorrido. Pensar y analizar las cosas que estuvieron bien o mal. Recorda buenos momentos, recordar personas, amigos, proyectos, situaciones que nos hicieron sentir bien o no. En fin, es un momento de reflexión que le permite direccionar nuevamente su camino.

Es decir, revisar lo que se avanzó y establecer nuevas o modificadas metas u objetivos. Es una época de ser sincero con uno mismo y preguntarse, ¿cómo quiero que sea el próximo año?, y ¿qué tengo que hacer para que eso ocurra?.

No cometa el error de dejarle este año que viene a su suerte. Recuerde que en todo momento, usted decide qué hacer con su vida. Usted dirige el rumbo de su destino, con sus acciones de ahora.

El año nuevo le da la oportunidad a usted de comprometerse nuevamente con sus amigos, con su familia, con su trabajo y principalmente, con usted mismo. No lo deje pasar. Actue valientemente y comprométase en hacer del año venidero, un período lleno de éxito, amor, alegría, unión, solidaridad, confraternidad, triunfos y sonrisas.

La única persona que puede asegurar y hacer algo porque esto ocurra, es usted. Está en sus manos el que sus sueños y esperanzas lleguen a buen puerto.

¡Feliz año nuevo! y muchos éxitos siempre.

La foto es de Stock.Xchng.

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Dec
05
2008

espiritual

Nada puede hacerse sin tener confianza en uno mismo. La confianza en las propias acciones y en el propio punto de vista, encaminan nuestros sentidos hacia una sola dirección y ponen esmero y voluntad en hacer que se concrete.

Por otro lado, es muy importante también el autoconocimiento. El conocerse a sí mismo, le traerá amplios beneficios, ya que podrá controlarse y saber como actuar en diferentes ocasiones.

Ambos, la confianza en uno mismo y el conocerse a sí mismo, juegan de la mano en el camino del éxito, y se podrían considerar los primeros pasos. Es como cuando un infante aprende a gatear y luego a caminar.

Sun Ztu dijo “conócete a ti mismo, y estarás seguro en cualquier batalla”. La grandeza del autoconocimiento radica en poder dirigir la mente subconsciente y la fuerza espiritual en la dirección que queramos. El conocerse a sí mismo le permitirá potenciar sus fortalezas y reforzar sus debilidades. Haga caso a Sun Tzu e invierta tiempo en la ciencia del autoconocimiento.

Como dijimos anteriormente, ningún proyecto ni ninguna idea puede empezarse o desarrollarse sin tener confianza en cada paso que se da. La confianza es fundamental para la continuidad y el éxito. Tenga cuidado de siempre tenerla presente en su día a día, ya que ir a combatir sin ella, será como ir a un duelo a muerte, sin espada.

Lea nuestro artículo: Cómo podemos conocernos a nosotros mismos.

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