Nov
26
2009


espiritual

Es extraño que en la vida, sea en lo personal como en la profesional, a las personas se nos juzgue casi siempre por la calidad de nuestros resultados, más no por la calidad de nuestras decisiones.

Poniendo un simple ejemplo, si usted sabe que la probabilidad de ganar una lotería es de 70%, por lo tanto de no ganarla es de 30%, ¿la jugaría?. Le aseguro que la respuesta más común sería: “SI”. Y esto, como usted pueder verlo, sería la mejor decisión frente a la opción mostrada.

Sin embargo, ¿que pasaría si no gana la lotería?¿tomó usted una buena decisión?, entonces, ¿porqué no ganó?. Eso es porque tenemos que desprendernos de una vez del paradigma que los resultados de los eventos no están ligados necesariamente a las decisiones que tomamos día a día.

En efecto es un paradigma el querer juzgar siempre las acciones de las personas por los resultados que provocan, y no por las buenas decisiones que toman. Pongámonos en el caso contrario, si usted toma una mala decisión y por una coyuntura externa, el resultado es positivo, ¿merece que lo premien o reconozcan?. Este caso quizás es común en el ámbito político, ser reconocido sin haber tomado buenas decisiones.

Vea como paradigmas como este puede sesgar de algún modo las evaluaciones que podemos hacer sobre las personas o situaciones que enfrentamos. Puede entonces haber buenas decisiones y malos resultados, así como también malas decisiones con buenos resultados.

Lo que hace una buena decisión es maximizar la probabilidad de obtener un buen resultado, pero definitivamente no lo asegura. De hecho, si el mundo fuera plano y sencillo, tal vez podríamos esperar una seguridad en el resultado, pero recuerde que el entorno es incierto, cambiante, alterado por un sin número de variables en diferentes momentos y lugares.

Los líderes conocen la diferencia entre una buena decisión y un buen resultado. Al margen del efecto, el líder siempre se asegura de generar una buena causa, de tomar una buena decisión. En general el liderazgo se basa en esto, el buscar maximizar las opciones de obtener siempre buenos resultados, es decir, encontrar siempre las mejores decisiones.

Entonces, concéntrese siempre en maximizar sus oportunidades de éxito, ya que de eso se trata. No busque buenos resultados, busque tomar buenas decisiones, luego lo otro llegará por si solo. El camino del éxito no puede estar trazado por buenos resultados, porque sería como ir de adelante hacia atrás, no podemos ver el futuro ni asegurar que el mundo no cambiará; sin embargo, le aseguro que este camino si está lleno de buenas decisiones.

La foto es de Stock.Xchng

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Apr
16
2009

espiritual

Sin duda es un buen consejo el darle una segunda oportunidad a la percepción que tenemos acerca del mundo que nos rodea. Es decir, tener presente siempre que “no todo lo que brilla es oro”… no dejarnos llevar por la primera impresión.

Más aún, si de esta primera impresión dependen decisiones o acciones; será prudente siempre el dedicar un tiempo adicional al análisis y meditación de las cosas. Recuerde que nuestra percepción es una habilidad muy buena, pero debe ser utilizada con cuidado.

La fuerza de la percepción es muy grande, pero sus resultados no siempre son positivos y dependen enteramente de nosotros. Nuestra percepción se sirve de las experiencias pasadas y de nuestro propio punto de vista. En base a esto genera una idea y la transmite al cerebro, para conocer y comprender aquello que tenemos en frente. Por lo mismo, las percepciones que tendrán las personas acerca del mundo serán siempre distintas, ya que cada ser humano ha pasado por experiencias diferentes y además tienen perspectivas desiguales.

Entonces, cuando su percepión venga en su ayuda y le transmita un significado acerca de alguna situación o persona; escúchela, pero dele también el beneficio de la duda. No podemos andar por la vida guiándonos siempre por nuestra primera impresión o impulso.

Recuerde una vez más, “no todo lo que brilla es oro”. Cuando se enfrente a una situación nueva, analice, profundice, medite y finalmente, decida. Ese debe ser siempre el camino racional hacia las decisiones y acciones; tomando muy en cuenta, por supuesto, la opinión de la propia percepción, a manera de guía.

Como en todo, hay excepciones. Por ejemplo, no ocurre lo mismo para la percepción o el punto de vista de un entrevistador de una empresa, para ocupar un puesto de trabajo. En este caso, muchas se aplica lo siguiente: ” No existe una segunda oportunidad, para una primera buena impresión”, pero esto ya será tema de otro artículo.

La foto es de Stock.Xchng.

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