Un paradigma clásico de la sociedad eran los puestos de trabajo. Por lo general, nuestros padres o abuelos se inclinaban más por que sus hijos estudien ingeniería, economía o administración, carreras universitarias que parecían más lucrativas y estables. Sin embargo, la evolución de la sociedad ha demostrado que precisamente no son las más.
Es decir que antes pensábamos que un doctor, un abogado, un ingeniero o un administrador de empresas tenía la vida comprada. Ahora ya no es así la realidad, incluso son estas profesiones las que más luchan en el mercado laboral por conseguir una estabilidad.
He aquí que los paradigmas pueden romperse, ya sea por la fuerza de la espada o el peso de los años, ya que si bien algunos se cambian voluntariamente, en los casos mencionados fue el mismo entorno y su evolución los que decidieron cómo sería después.
Algunas personas que en las últimas décadas se han dedicado al arte, la cocina, el turismo o la moda, han despegado económica y socialmente de una forma impresionante. Es increíble ver como estas profesiones finalmente, al margen de que puedan estar de moda, han sabido ganarse un buen lugar en la sociedad.
Entonces, ¿cree usted que los paradigmas existen?. Evidentemente que sí. Si no existieran, el hombre no tendría límites y podría hacer lo que quisiera (en el buen sentido). Es así, los paradigmas existen. ¿Es fácil romperlos o alejarse de ellos?. Ciertamente que no.
Para romper un paradigma, una idea, es necesario tener imaginativa, invención y astucia. Además, es ir contra la corriente, por lo tanto, se requiere valor. Sea un valiente entonces, si quiere desprenderse de esos paradigmas que lo encierran en un mundo de límites. Avance en la sociedad con la audacia y sagacidad de un corsario para conseguir sus metas. Recuerde que es su vida, nadie más lo hará por usted.
Cada uno enfrenta sus propios fantasmas, como uno rompe sus propios muros.
La foto es de Stock.Xchng
Es extraño que en la vida, sea en lo personal como en la profesional, a las personas se nos juzgue casi siempre por la calidad de nuestros resultados, más no por la calidad de nuestras decisiones.
Poniendo un simple ejemplo, si usted sabe que la probabilidad de ganar una lotería es de 70%, por lo tanto de no ganarla es de 30%, ¿la jugaría?. Le aseguro que la respuesta más común sería: “SI”. Y esto, como usted pueder verlo, sería la mejor decisión frente a la opción mostrada.
Sin embargo, ¿que pasaría si no gana la lotería?¿tomó usted una buena decisión?, entonces, ¿porqué no ganó?. Eso es porque tenemos que desprendernos de una vez del paradigma que los resultados de los eventos no están ligados necesariamente a las decisiones que tomamos día a día.
En efecto es un paradigma el querer juzgar siempre las acciones de las personas por los resultados que provocan, y no por las buenas decisiones que toman. Pongámonos en el caso contrario, si usted toma una mala decisión y por una coyuntura externa, el resultado es positivo, ¿merece que lo premien o reconozcan?. Este caso quizás es común en el ámbito político, ser reconocido sin haber tomado buenas decisiones.
Vea como paradigmas como este puede sesgar de algún modo las evaluaciones que podemos hacer sobre las personas o situaciones que enfrentamos. Puede entonces haber buenas decisiones y malos resultados, así como también malas decisiones con buenos resultados.
Lo que hace una buena decisión es maximizar la probabilidad de obtener un buen resultado, pero definitivamente no lo asegura. De hecho, si el mundo fuera plano y sencillo, tal vez podríamos esperar una seguridad en el resultado, pero recuerde que el entorno es incierto, cambiante, alterado por un sin número de variables en diferentes momentos y lugares.
Los líderes conocen la diferencia entre una buena decisión y un buen resultado. Al margen del efecto, el líder siempre se asegura de generar una buena causa, de tomar una buena decisión. En general el liderazgo se basa en esto, el buscar maximizar las opciones de obtener siempre buenos resultados, es decir, encontrar siempre las mejores decisiones.
Entonces, concéntrese siempre en maximizar sus oportunidades de éxito, ya que de eso se trata. No busque buenos resultados, busque tomar buenas decisiones, luego lo otro llegará por si solo. El camino del éxito no puede estar trazado por buenos resultados, porque sería como ir de adelante hacia atrás, no podemos ver el futuro ni asegurar que el mundo no cambiará; sin embargo, le aseguro que este camino si está lleno de buenas decisiones.
La foto es de Stock.Xchng
Algunas personas piensan y creen que la buena suerte y la mala suerte, son oportunidades que se presentan al azar en la vida cotidiana; y por tanto, están sujetos a la probabilidad de ocurrencia.
Otras piensan y creen que son situaciones que atraemos nosotros mismos, siendo por tanto, responsables de esas ocurrencias.
Otro grupo de personas opinan que la buena suerte y la mala suerte son generados por terceros, siendo ellos los responsables de esas ocurrencias.
Por último, un cuarto grupo de personas piensan y creen que la buena suerte y la mala suerte no existen, y las ocurrencias obedecen a las buenas ó malas decisiones que adoptan en su vida diaria.
Todas las personas, para llegar a este nivel de pensamiento y creencia con respecto a la buena suerte y mala suerte, han pasado por un proceso mental previo. Este proceso mental involucra repetidos pensamientos, palabras y acciones que finalmente consolidan en su mente subconsciente, un determinado tipo de pensamiento y creencia.
Considerando que la misión del ser humano es ser feliz y hacer felices a los demás; los cuatro tipos de pensamiento y creencia descritos, también producirán diferentes niveles de logros de esta felicidad ó desgracia.
Simplificando; el primer grupo considera una probabilidad igual de ser felices e infelices. El segundo grupo, siempre se estará agradeciendo ó culpando a sí mismo. El tercer grupo, siempre estará agradeciendo ó culpando a los demás de su felicidad ó desgracia. El cuarto grupo es el que mejor se acomoda para logra la felicidad total.
Las leyes mentales existentes, rigen y gobiernan la vida física de las personas en este mundo material. Se hace necesario cambiar la actitud mental, rompiendo paradigmas con una reingeniería mental o innovación mental; y, aprender a utilizar mejor nuestra mente consciente y subconsciente.
Por la ley de la fuerza creadora de la palabra: los buenos pensamientos, las buenas palabras y las buenas acciones, siempre se concretarán en felicidad.
Por la ley de atracción de semejantes: las personas con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones, atraerán acontecimientos felices, en otras palabras, sólo estarán presentes en dichos acontecimientos.
Por la ley de causa y efecto: al sembrar semillas de buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones, sólo cosecharán frutos de la misma naturaleza.
Es preciso comprender lo que es el ser humano. Desde que se forma como embrión hasta su fallecimiento como adulto mayor, sufre una serie de cambios en su apariencia física, incluyendo la renovación total de sus células. Estas evidencias visibles todos las conocemos.
Pero, hay algo que permanece inmutable en la persona, es el ser eterno que existe por detrás de la existencia física, es su esencia espiritual; esta esencia es su Yo verdadero que es eterno e indestructible porque es perfecto. Es la esencia que se aloja en el cuerpo carnal y gobierna a éste a través de la mente.
Retomando el ejemplo de la drogadicción (leer artículo: Cómo romper paradigmas y, cómo cambiar Hábitos y Costumbres de una persona: Parte I), comprenderemos que aunque el cuerpo carnal de la persona manifiesta deterioro y cambios desagradables por el vicio, su Yo verdadero se halla intacto. Es su mente la que está contaminada y manchada por ilusiones o falsedades y por sentimientos de autodestrucción, por tanto, es su yo falso el que se está manifestando en su cuerpo carnal.
¿Cómo es posible cambiar los hábitos y costumbres de drogadicción?
En primer lugar, la persona y las de su entorno inmediato, deben comprender que las manifestaciones del vicio no pertenecen a su Yo verdadero sino a su “yo falso” (yo corrupto y vicioso) que es producto de la mente ilusoria, es decir de la mente impregnada de falsedades, tal como vimos en el artículo anterior (Parte I). Su Yo verdadero no es vicioso, sino limpio y puro; el Yo verdadero de la persona posee cualidades originales de amor, sabiduría, vida, provisión, alegría y armonía infinitas, como hijo de Dios.
En segundo lugar, la persona y las de su entorno inmediato, una vez que tomen conciencia de su naturaleza verdadera, deben usar las cualidades originales del Yo verdadero, para reemplazar los sentimientos negativos almacenados en su mente subconsciente, con ayuda y buen uso de las leyes mentales (leer artículos: Cómo influye la Ley de Causa y Efecto en la felicidad; El poder de la palabra cura las enfermedades; El primer gran error del ser humano que genera conflictos y sufrimientos de la humanidad).
Es fundamental que la persona interesada tome conciencia de su situación actual de vicio y ¡quiera cambiarla!.
Desarrollar, buenos pensamientos repetidos que papá y mamá lo aman mucho, sentimientos de amor, gratitud y perdón; pensar que todos lo aprecian y consideran, etc.
Proferir buenas palabras repetidas en la misma frecuencia y vibración de los pensamientos, habladas o escritas con palabras que contengan la verdad. Si fuera necesario, contactarse con personas que conozcan la verdadera naturaleza de la vida.
Realizar buenas acciones que sean coherentes con los nuevos pensamientos y palabras que se están empleando, por ejemplo: lectura de buenos libros, practicar deportes, trabajos dirigidos, etc.
En resumen, usando su Yo verdadero y purificando su mente, con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones, se puede cambiar los hábitos y costumbres de una persona; siguiendo el mismo proceso de formación de éstos, detallados en la Parte I de nuestro artículo.
El caso de la drogadicción y alcoholismo es uno de los más complicados, pues requiere mucha paciencia y esfuerzo de la persona misma y el entorno inmediato.
Generalmente, las personas adquieren hábitos y costumbres del medio que lo rodea y de todas aquellas personas, cosas y hechos (hogar, colegios, universidades, centros de trabajo, etc.) con los que interactúa desde temprana edad y durante toda su vida terrenal.
Las personas, cuando desarrollan su capacidad de autocrítica y autoanálisis, tienen más facilidad para darse cuenta si sus hábitos y costumbres adquiridas, lo llevarán por el sendero de la autodestrucción ó lo guiarán por el camino del progreso, paz y felicidad.
¿Cómo forman sus hábitos y costumbres las personas?
Guiados por diversas motivaciones, los pensamientos repetidos, las palabras repetidas y las acciones repetidas sobre determinados gustos o deseos, finalmente consolidan determinados hábitos y costumbres en la vida del ser humano.
Este proceso es más sencillo en los niños desde su formación en el útero materno hasta la edad de 6 años aproximadamente, debido a que tienen una mente muy dócil y su mente subconsciente absorbe directamente y con facilidad, todas las emociones y sensaciones de su entorno inmediato. A partir de esta edad y durante la vida restante del cuerpo físico, cada vez, utilizan más su mente consciente y mediante ella graban en su subconsciente, estas emociones y sensaciones.
Entonces, todos estos sentimientos, emociones y sensaciones producidos, se van grabando en la mente subconsciente que actúa como una especie de almacén o como la memoria del disco duro de la computadora en la forma de hábitos y costumbres; listos para ser despachados o liberados en el momento oportuno para manifestarse en nuestra vida diaria.
Veamos un ejemplo de drogadicción y alcoholismo.
Este vicio, se inicia por muchas motivaciones, siendo una de las más importantes el sentimiento de la carencia de amor de parte de sus seres queridos.
Piensa en forma repetida que su padre y/o madre no lo aman, no se siente amado porque su madre o madre lo abandonaron, ó viviendo con ellos piensa que no se interesan por él; también sienten miedo o temor de quedar solos y abandonados, miedo de no ser amado, apreciado y considerado; y, al haber escuchado a otras personas o haber visto en las publicidades que, tal o cual sustancia, o tal o cual bebida alcohólica, lo pone en onda, piensa que ese recurso lo hará sentirse mejor y lo considera como una salida y solución a su situación desagradable.
Todos estos pensamientos sombríos, son luego expresados en palabras habladas o escritas en forma repetida; las personas que lo escuchan y orientan, pueden hacerlo reforzando estos pensamientos sombríos, ó también corrigiendo hacia el camino del bien.
Luego pasa a las acciones probando por vez primera la droga o alcohol, entonces experimenta sus pensamientos y palabras, mediante emociones y sensaciones “aparentemente agradables”. Este hecho refuerza el proceso, retroalimentando y grabando con más fuerza en su mente subconsciente; generando un círculo vicioso de falsa felicidad.
Lo que ignora la persona involucrada, es que todas las emociones y sensaciones de falso bienestar son temporales y más bien son perjudiciales, porque los efectos secundarios son cada vez más fuertes y desastrozos, pudiendo llevar a la persona a su muerte física.
Continuaremos con la parte II…
La vejez del ser humano es una etapa de la vida del cuerpo físico ó cuerpo carnal. Ya sabemos que la vida del cuerpo carnal comprende desde la formación del embrión en el vientre materno hasta el momento de su fallecimiento.
Existe en la mente colectiva de la humanidad, ciertos paradigmas en el sentido de creer que la etapa de la vejez o adulto mayor viene acompañado del deterioro de algunas funciones vitales. Esto no es del todo cierto.
Por ello, es preciso romper estos paradigmas y, desarrollar nuevos pensamientos y creencias de que el adulto mayor se encuentra en la etapa de su máximo desarrollo en términos de crecimiento espiritual y mental.
Esta calidad de vida superior del adulto mayor, se puede lograr descubriendo, conociendo y desarrollando las herramientas de nuestro formato original, con una verdadera innovación mental: sabiduría, amor, vida, provisión, alegría y armonía infinitas.
Les presento a continuación pensamientos interesantes de personas célebres:
Balzac: “Por el hecho de envejecer no se deja de reir, mas, dejar de reir te hace envejecer”.
Barrymore, John: “Un hombre, solo es viejo cuando sus disgustos reemplazan a sus sueños”.
Cocteau, Jean: “Se puede nacer viejo, como se puede morir joven”.
Einstein, Albert: “El buen lado de las cosas: por más viejo que seas puedes ser más joven que nunca”.
Eluard, Paul: “Envejecer es organizar la juventud a lo largo de los años”.
Hugo, Victor: “Y si fuego es lo que arde en los ojos del joven, LUZ es lo que vemos en los ojos del anciano”. “Debemos preocuparnos más en agregar vida a los años que años a la vida”.
Jeanson: “Mi sueño es morir joven con una edad muy avanzada”.
Kant, Emmanuel: “A medida que avanza la edad, lo bello debe dejar su puesto a lo SUBLIME”.
Rousseau, Jacques: “La vejez es el tiempo de practicar la sabiduría”.
Slattery, G.: “La edad no es un pretexto para hacerse viejo”.
La vida física o carnal del ser humano, comprendido desde que se forma como embrión en el vientre materno hasta el momento en que fallece, es relativamente corto, y representa una etapa del crecimiento espiritual en la Gran Vida eterna.
Nuestro propósito como habitantes de este mundo físico, es alcanzar la felicidad total ó felicidad inteligente, que se puede definir como la suma de las felicidades individuales. Es decir, que no es suficiente sólo la felicidad propia sino también la de los demás. La felicidad parcial no sirve, no cumple el objetivo.
Para lograr este propósito grandioso, nosotros disponemos de varias herramientas que deben ser utilizadas conjuntamente por su interdependencia y no en forma aislada. Siempre debemos utilizar todas estas herramientas en nuestra vida diaria.
Estas herramientas son sentimientos o condiciones que vienen grabados a manera de formato original, en nuestra naturaleza verdadera, en nuestro yo verdadero, en nuestra esencia espiritual, como esencia fundamental de nuestro verdadero ser.
Estas sublimes y originales herramientas dotadas al ser humano, para ser utilizado en su crecimiento contínuo son: Sabiduría, Amor, Vida, Provisión, Alegría y Armonía.
Visto así, obviamente debemos descubrir, conocer y utilizar la totalidad de estas condiciones originales. Si dejamos de utilizar tan solo una de ellas, se hace imposible lograr la felicidad total ó felicidad inteligente.
Haga un esfuerzo de innovación mental y comience a disfrutar su verdadera vida, creeando nuevos conceptos de felicidad y armonía.