La energía de la Vida, presente en todas las plantas, las hace desarrollar y crecer en dirección de la luz, desafiando la fuerza de gravedad de la tierra. La energía de la Vida es más fuerte que la fuerza física de gravedad que trata de atraerla hacia abajo.
Todos los seres vivos, mientras la Vida permanece en ellos, tienden a crecer y desarrollarse; y, entre todos los seres vivientes, el ser humano como suprema auto-realización de Dios, busca alcanzar el más alto grado de desarrollo. El crecimiento del hombre no es solamente físico. El hombre debe trascender la materia y elevarse espiritualmente.
Solamente el crecimiento espiritual es la verdadera elevación del hombre. En nuestro interior se aloja el “ideal interno” que viene de Dios, y ese ideal es el que nos susurra constantemente diciendo: “Se honesto; se responsable; se puro; se noble; se justo; se grandioso”.
El crecimiento material, en volumen y altura pertenece al mundo vegetal y animal. El hombre debe oír el susurro de su ideal interno y elevarse muy alto espiritualmente, trascendiendo la materia, trascendiendo el cuerpo físico.
En otras palabras, el hombre verdadero no pertenece al reino que existe en la faz de la tierra, tal como lo afirma Jesucristo diciendo “Mi reino no es de este mundo”, y cuando dijo “El reino de Dios esta dentro de vosotros”. Es decir, el “ideal interno” es el hombre verdadero, el Yo Verdadero, el hijo de Dios. Realmente, el reino de este mundo no es más que sombra, el verdadero reino paradisiaco esta en nuestro interior.
No tienen importancia las críticas ni los elogios que salen de la boca de las personas, no importa el juicio de la multitud que pertenece a la tierra, ni el juicio que se altera con las rápidas transformaciones ideológicas a través de los tiempos. Todos ellos son insignificantes comparados con el juicio del Ideal Interno o Yo Verdadero que se aloja en cada uno de nosotros.
La verdadera alegría de vivir, solamente podemos sentirla cuando actuamos de acuerdo con el ideal interno que se aloja en nuestro interior y nos hacemos dignos de sus elogios.
Si usted ha hecho cosas que le pesan en su conciencia según el juicio de su ideal interno, y sin embargo, goza de mucha popularidad, posición social y/o tiene mucho dinero, no tardara en oír una voz interior censurando su “falsedad”, proviene de su alma, de su ideal interno. Entonces, existirá en el fondo de su alma un punto sombrío y triste.
Esa sombra indica la magnitud en que su alma se ha inclinado ante la materia y cosas efimeras.