Es muy actual la noticia, y sorpresiva también, que luego de tantos años de desarrollo personal y profesional en el campo del liderazgo, todas las naciones del mundo, en distintos estudios e investigaciones, hubieran coincidido en que la principal cualidad de un líder es la honestidad.
Así es, entre la inteligencia, la cooperatividad, la ayuda, la visión de futuro, la competencia, el deseo de alcanzar metas, la justicia, el autocontrol y muchas otras características, el ser honesto quedo en primer lugar.
Por los tiempos en que vivimos, se debe apreciar que es además un indiscutido primer lugar, ya que las malas experiencias han enseñado a la sociedad, que sobre la inteligencia hay algo que es superior y más importante, y estos son los valores y los principios personales.
El ser una persona honesto, en un mundo como el actual, ya se considera una ventaja competitiva al momento de enfrentar a la sociedad. Los casos de estafa y fraude empresarial están a la orden del día. Incluso ya muchas empresas y negocios multinacionales han informado que el principal motor de búsqueda para sus ejecutivos clave, será en adelante los valores de la misma persona.
La buena noticia del tema, es que los valores, más que por la escuela o universidad, son enseñados por los padres. En ellos reside el poder de formar a los hijos con los valores y principios morales y éticos necesarios, para crear un mejor mañana, con líderes que actúen con responsabilidad y ética.
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Ya en otros artículos anteriores hemos tratado el tema de cómo convertirse en un líder. Sin embargo, ahora abordaremos la otra cara de la moneda… ¿que riesgos corre usted, luego de convertirse o ser un líder?, ¿es acaso el liderazgo un terreno peligroso?, muchas herramientas de coaching enseñan como llegar a ser líder, pero ¿enseñan como resistir el oleaje y mantenerse firme en esa figura?.
Según Sun Tzu, conocido autor de la gran obra “El Arte de la Guerra” y conocido también desde la antiguedad por su versátil y poco usual percepción de las relaciones interpersonales, de los conflictos y de la estrategia; todo líder corre peligro en 5 puntos clave.
A continuación, una breve reseña de estos 5 puntos que Sun Tzu menciona como estratégicamente el causal, de cualquier derrota que pueda sufrir un equipo o dicho en sus palabras: “un ejército”:
1. Osadía: el ser desenfrenadamente impetuoso puede llevar a un general a sacrificar a todo su ejército, en pos de un ideal temerario y audaz.
2. Cobardía: la falta de valor ciega la vista del general, nubla la visión del líder y lo hace retroceder cuando debe avanzar; por lo tanto, el equipo termina naufragando cerca de la orilla o el ejército capturado.
3. Temperamental: preso de sus emociones y sentimientos, el líder es fácilmente seducido por reacciones básicas que en lugar de salvarlo a él y a su equipo, los ponen en situaciones adversas.
4. Delicadeza de honor: el liderazgo noble se ve expuesto a la humillación y el líder se ve reducido al más espantoso de los maltratos, enfrentarse a su propio ego cara a cara, y sucumbir ante él.
5. Excesiva solicitud: un líder no puede perder de vista su objetivo, ni las razones y poderes que lo pusieron en la posición que ocupa. La expectativa es mucha a su alrededor y debe siempre tomar las mejores decisiones, sobre una base calma y objetiva. El ser extremadamente solícito, pone en riesgo su capacidad de discernir en momentos de crisis, entre lo bueno y malo, tanto en el corto y el largo plazo.
Sun Tzu considera que, ante cualquier falla o fracaso de un equipo, se debe mirar siempre a estas 5 debilidades del general o líder, ya que la causa está definitivamente en una de ellas.
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