Carlyle dijo: “Tus pensamientos son el arma que subyuga tu propio destino. Si mantienes pensamientos destructores con relación a un individuo o a un grupo, terminarás por herirlo mortalmente, aunque no aprietes el gatillo de una arma de fuego. Lo que resulta de los pensamientos que el hombre mantiene en su mente, acaba manifestándose inevitablemente”.
Las ideas y pensamientos mantenidas constantemente en la mente humana, incluyendo aquellas que pasan rápidamente por el cerebro, hallan eco en este Universo, atrayéndose unas a otras, agrupándose y difundiéndose. Luego, al alojarse en la mente de determinadas personas, pasan a manifestarse como actitudes concretas y acaban moviendo el mundo entero.
Tanto los pensamientos como el carácter y la personalidad son vibraciones, por lo tanto, se propagan como ondas de radio. Una persona que mantiene siempre pensamientos deshonestos, irradia la atmósfera de deshonestidad, aun cuando hace intentos por parecer honesta.
Por lo expuesto, si deseamos realmente ser personas que emitan vibraciones alegres y armoniosas, debemos esforzarnos siempre por mantener nuestra mente alegre y pacífica, evitando vibraciones de odio, ira, desconfianza o temor.
Hacer que nuestra mente adopte el hábito de transmitir ondas vibratorias de salud, de paz y de armonía. Es muy importante cultivar y mantener esta actitud positiva, principalmente, con todas las personas de nuestro entorno: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc.
Si usted tiene en su mente, el hábito y costumbre de guardar confianza, decisión, entusiasmo y autoestima, ciertamente la atmósfera que usted irradia es de éxito, felicidad, entusiasmo y seguridad. Una persona que transmite una atmósfera tan maravillosa, inspira confianza en todo momento y lugar.
El pensamiento es “semilla”, y tarde o temprano germinará y crecerá. Cultive usted en su mente buenas semillas.
¿Qué es lo que define los gustos o inclinaciones de una persona hacia ciertas opciones en la vida?, ¿por qué somos tan diferentes unos de otros?, ¿cómo tomamos nuestras decisiones?, en realidad, así como estas preguntas, hay muchas que intentan responder dudas universales del ser humano.
Las preguntas parecen complejas, sin embargo, las respuestas a las mismas se mueven en un contexto muy simple, pero de análisis profundo… nos estamos refiriendo al cerebro humano.
Todas las respuestas radican ahí, en el cerebro. Y es que este órgano es uno de los misterios más grandes del universo para el hombre. Según los estudios científicos, sólo el ser humano, a lo largo de su existencia y evolución, ha desarrollado sólo entre el 5% y 10% del cerebro. Esto quiere decir que existe por lo menos un 90% de masa cerebral, con capacidades y habilidades desconocidas, que está aún pendiente de estrenar.
Pero de lo que sí podemos hablar, es acerca de lo que conocemos del cerebro. Actualmente, se divide en dos hemisferios, cerebral izquierdo y cerebral derecho. Si bien simétricamente son iguales, ambos hemisferios alojan diferentes formas de enfrentar la vida.
Así, el hemisferio cerebral izquierdo tiene las funciones de habilidad númerica, lenguaje escrito, razonamiento, lenguaje hablado, habilidad científica y el control de la mano derecha. Por otro lado, el hemisferio cerebral derecho contiene la perspicacia, percepción tridimensional, sentido artístico, imaginación, sentido musical y el control de la mano izquierda.
Obviamente, esto no quiere decir que los zurdos tengan sólo habilidades artísticas y los diestros habilidades matemáticas. No es tan simple. Uno puede tener desarrollado distintas áreas de cada hemisferio. Sin embargo, es común ver en las personas ciertas tendencias hacia comportamientos númericos, verbales, artísticos, etc.
Ahora que sabe el porqué el cerebro humano es un misterio aún sin resolver (por lo menos al 100%), podrá aprender a enfocarse en qué áreas le interesa a usted desarrollar, cuáles tiene y puede perfeccionar o quizás dar un vistzo a ese 90% que tenemos de territorio por descubrir.
Lo importante es no olvidar que el ser humano no deja de aprender nunca, cualquiera sea la edad; siempre estamos en constante aprendizaje y nuestro cerebro no tiene momentos de para o descanso, está trabajando y procesando información constantemente.
La foto es de Stock.Xchng.
Es cierto que las rutinas que ponemos en nuestra vida nos ayudan a realizar actividades de forma más rápida y ahorrar energía para otras tareas (es posible que sean una de las mejores respuestas a cómo ahorrar tiempo en ell ritmo de vida actual).
También es verdad que estas rutinas o hábitos autogenerados pueden perfeccionarse en el día a día. De hecho, se considera recomendable que uno revise periódicamente sus hábitos para modificarlos y adaptarlos al entorno que está en constante cambio.
El poder de modificar los propios hábitos de una forma consciente radica en que uno puede hacer de sus costumbres, hábitos y rutinas, actividades cada vez más eficientes.
Sin embargo, conjuntamente con nuestros hábitos y rutinas, tan útiles en nuestra vida diaria, se generan también comportamientos programados en nuestro cerebro, que nos hacen realizar tareas de la misma forma siempre. Estos comportamientos, si bien es cierto que nos ayudan en ahorrar tiempo, también encasillan a nuestro cerebro en limitados movimientos y espacios de acción.
Es decir: bañarse siempre con la mano derecha o de arriba hacia abajo. Utilizar la misma ruta para ir de la casa al trabajo. Son ejemplos de estos comportamientos que su cerebro identifica como tareas preestablecidas que no se pueden hacer de otra forma.
He ahí el peligro. No limitemos las posibilidades de acción de la más poderosa herramienta del ser humano, su mente. En su día a día, intente cambiar de una u otra forma, estos comportamientos. Lo llevarán al mismo resultado, pero le dará a su cerebro otra visión de cómo hacer las cosas.
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