Nov
26
2009


espiritual

Carlyle dijo: “Tus pensamientos son el arma que subyuga tu propio destino. Si mantienes pensamientos destructores con relación a un individuo o a un grupo, terminarás por herirlo mortalmente, aunque no aprietes el gatillo de una arma de fuego. Lo que resulta de los pensamientos que el hombre mantiene en su mente, acaba manifestándose inevitablemente”.

Las ideas y pensamientos mantenidas constantemente en la mente humana, incluyendo aquellas que pasan rápidamente por el cerebro, hallan eco en este Universo, atrayéndose unas a otras, agrupándose y difundiéndose. Luego, al alojarse en la mente de determinadas personas, pasan a manifestarse como actitudes concretas y acaban moviendo el mundo entero.

Tanto los pensamientos como el carácter y la personalidad son vibraciones, por lo tanto, se propagan como ondas de radio. Una persona que mantiene siempre pensamientos deshonestos, irradia la atmósfera de deshonestidad, aun cuando hace intentos por parecer honesta.

Por lo expuesto, si deseamos realmente ser personas que emitan vibraciones alegres y armoniosas, debemos esforzarnos siempre por mantener nuestra mente alegre y pacífica, evitando vibraciones de odio, ira, desconfianza o temor.

Hacer que nuestra mente adopte el hábito de transmitir ondas vibratorias de salud, de paz y de armonía. Es muy importante cultivar y mantener esta actitud positiva, principalmente, con todas las personas de nuestro entorno: familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos, etc.

Si usted tiene en su mente, el hábito y costumbre de guardar confianza, decisión, entusiasmo y autoestima, ciertamente la atmósfera que usted irradia es de éxito, felicidad, entusiasmo y seguridad. Una persona que transmite una atmósfera tan maravillosa, inspira confianza en todo momento y lugar.

El pensamiento es “semilla”, y tarde o temprano germinará y crecerá. Cultive usted en su mente buenas semillas.

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Feb
13
2009

espiritual

Cuando los problemas son tratados y analizados en su conjunto, es decir, prestando atención a todas las variables presentes, se pueden definir e identificar con claridad, las causas y los síntomas del problema. Identificando las causas verdaderas, se aplican las medidas para atacarlas, con lo cual cesarán los síntomas y por tanto el problema estará resuelto.

Muchas veces se suele confundir los síntomas con las causas o viceversa; y, cuando esto ocurre y se aplican las supuestas soluciones posibles, el problema se reduce muy poco, sigue igual ó se hace más grande.

En el caso de la crisis económica y financiera que en este momento agobia al mundo entero, afectándonos directa ó indirectamente de alguna manera, la causa verdadera está en el ser humano (hombre y mujer).

La verdadera causa (contenido de su mente subconsciente) está en su actitud mental, en su forma de pensar y creer, modo de concebir la vida, modo de verse a sí mismo. El concepto que tiene de las demás personas. El concepto que tiene de Dios. El concepto que maneja sobre el amor, la alegría, la felicidad, la paz y el éxito.

Se diría que la verdadera causa de todos los problemas que afectan a la humanidad, reside en el hecho de que el ser humano no ha comprendido quién es, qué es su naturaleza verdadera y cuál es su misión en este mundo.

Aplicando regulaciones y sanciones, es posible que los resultados a corto plazo mejoren; pero, si el hombre mantiene su pensamiento y creencia de: baja autoestima, alto ego, miedo y temor por la carencia y pobreza, recursos escasos y pelear unos contra otros, de que el éxito y felicidad de unos significa el fracaso y desgracia de otros; seguramente las personas volverán a corromperse con facilidad y seguirá provocando su autodestrucción.

Es necesario que las personas hagan su propia innovación mental: con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones para con los demás y consigo mismo.

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Feb
07
2009

espiritual

Algunas personas piensan y creen que la buena suerte y la mala suerte, son oportunidades que se presentan al azar en la vida cotidiana; y por tanto, están sujetos a la probabilidad de ocurrencia.

Otras piensan y creen que son situaciones que atraemos nosotros mismos, siendo por tanto, responsables de esas ocurrencias.

Otro grupo de personas opinan que la buena suerte y la mala suerte son generados por terceros, siendo ellos los responsables de esas ocurrencias.

Por último, un cuarto grupo de personas piensan y creen que la buena suerte y la mala suerte no existen, y las ocurrencias obedecen a las buenas ó malas decisiones que adoptan en su vida diaria.

Todas las personas, para llegar a este nivel de pensamiento y creencia con respecto a la buena suerte y mala suerte, han pasado por un proceso mental previo. Este proceso mental involucra repetidos pensamientos, palabras y acciones que finalmente consolidan en su mente subconsciente, un determinado tipo de pensamiento y creencia.

Considerando que la misión del ser humano es ser feliz y hacer felices a los demás; los cuatro tipos de pensamiento y creencia descritos, también producirán diferentes niveles de logros de esta felicidad ó desgracia.

Simplificando; el primer grupo considera una probabilidad igual de ser felices e infelices. El segundo grupo, siempre se estará agradeciendo ó culpando a sí mismo. El tercer grupo, siempre estará agradeciendo ó culpando a los demás de su felicidad ó desgracia. El cuarto grupo es el que mejor se acomoda para logra la felicidad total.

Las leyes mentales existentes, rigen y gobiernan la vida física de las personas en este mundo material. Se hace necesario cambiar la actitud mental, rompiendo paradigmas con una reingeniería mental o innovación mental; y, aprender a utilizar mejor nuestra mente consciente y subconsciente.

Por la ley de la fuerza creadora de la palabra: los buenos pensamientos, las buenas palabras y las buenas acciones, siempre se concretarán en felicidad.

Por la ley de atracción de semejantes: las personas con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones, atraerán acontecimientos felices, en otras palabras, sólo estarán presentes en dichos acontecimientos.

Por la ley de causa y efecto: al sembrar semillas de buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones, sólo cosecharán frutos de la misma naturaleza.

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Jan
15
2009

espiritual

Es preciso comprender lo que es el ser humano. Desde que se forma como embrión hasta su fallecimiento como adulto mayor, sufre una serie de cambios en su apariencia física, incluyendo la renovación total de sus células. Estas evidencias visibles todos las conocemos.

Pero, hay algo que permanece inmutable en la persona, es el ser eterno que existe por detrás de la existencia física, es su esencia espiritual; esta esencia es su Yo verdadero que es eterno e indestructible porque es perfecto. Es la esencia que se aloja en el cuerpo carnal y gobierna a éste a través de la mente.

Retomando el ejemplo de la drogadicción (leer artículo: Cómo romper paradigmas y, cómo cambiar Hábitos y Costumbres de una persona: Parte I), comprenderemos que aunque el cuerpo carnal de la persona manifiesta deterioro y cambios desagradables por el vicio, su Yo verdadero se halla intacto. Es su mente la que está contaminada y manchada por ilusiones o falsedades y por sentimientos de autodestrucción, por tanto, es su yo falso el que se está manifestando en su cuerpo carnal.

¿Cómo es posible cambiar los hábitos y costumbres de drogadicción?

En primer lugar, la persona y las de su entorno inmediato, deben comprender que las manifestaciones del vicio no pertenecen a su Yo verdadero sino a su “yo falso” (yo corrupto y vicioso) que es producto de la mente ilusoria, es decir de la mente impregnada de falsedades, tal como vimos en el artículo anterior (Parte I). Su Yo verdadero no es vicioso, sino limpio y puro; el Yo verdadero de la persona posee cualidades originales de amor, sabiduría, vida, provisión, alegría y armonía infinitas, como hijo de Dios.

En segundo lugar, la persona y las de su entorno inmediato, una vez que tomen conciencia de su naturaleza verdadera, deben usar las cualidades originales del Yo verdadero, para reemplazar los sentimientos negativos almacenados en su mente subconsciente, con ayuda y buen uso de las leyes mentales (leer artículos: Cómo influye la Ley de Causa y Efecto en la felicidad; El poder de la palabra cura las enfermedades; El primer gran error del ser humano que genera conflictos y sufrimientos de la humanidad).

Es fundamental que la persona interesada tome conciencia de su situación actual de vicio y ¡quiera cambiarla!.

Desarrollar, buenos pensamientos repetidos que papá y mamá lo aman mucho, sentimientos de amor, gratitud y perdón; pensar que todos lo aprecian y consideran, etc.

Proferir buenas palabras repetidas en la misma frecuencia y vibración de los pensamientos, habladas o escritas con palabras que contengan la verdad. Si fuera necesario, contactarse con personas que conozcan la verdadera naturaleza de la vida.

Realizar buenas acciones que sean coherentes con los nuevos pensamientos y palabras que se están empleando, por ejemplo: lectura de buenos libros, practicar deportes, trabajos dirigidos, etc.

En resumen, usando su Yo verdadero y purificando su mente, con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones, se puede cambiar los hábitos y costumbres de una persona; siguiendo el mismo proceso de formación de éstos, detallados en la Parte I de nuestro artículo.

El caso de la drogadicción y alcoholismo es uno de los más complicados, pues requiere mucha paciencia y esfuerzo de la persona misma y el entorno inmediato.

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Jan
13
2009

espiritual

Me complace compartir con ustedes algunas experiencias propias que como producto de mi innovación mental (cambio en mi forma de pensar), me proporcionado un estado de salud más satisfactorio que en el pasado.

Estoy seguro que ustedes también poseen experiencias que utilizadas con sabiduría sirven de guía para otras personas. Resumiré mi recomendación como 7 consejos prácticos para una buena salud:

1. Desarrolle buenos pensamientos. No piense mal de la gente ni de usted mismo. Deseche de su mente todo pensamiento de maldad. No piense en enfermedades. Piense que sólo existe el BIEN, el cual es nuestra verdadera naturaleza.

2. Hable buenas palabras. No hable mal de la gente ni de usted mismo. Hablar mal es maldecir. No hable de enfermedades. Trate de descubrir el lado positivo de las personas, cosas y hechos. Hablar bien es bendecir.

3. Realice buenas acciones las 24 horas del día. No engañe, no traicione, no se corrompa ni corrompa, no agreda, no mienta, no sea ocioso, etc. En el trabajo, en el descanso, en el deporte, en la diversión y en todos sus actos, actúe siempre bien, con ética y responsabilidad. En resumen, actúe con amor y gratitud consigo mismo y con los demás.

4. Realice actividad física en forma regular, de preferencia diariamente. Discipline primero su mente.

5. Reciba y tome sus alimentos con un profundo sentimiento de amor y gratitud a Dios y a todas aquellas personas que han hecho posible que esos alimentos lleguen a usted (son muchos).

6. Evite el tabaco, las drogas y no abuse ni exagere con las bebidas alcohólicas. Considere que si a usted le gusta el tabaco, puede que a la persona que está cerca a usted no le agrade.

7. Desarrolle grupos de amigos y familiares con quienes compartir sus vivencias y experiencias (colchón social).

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Nov
09
2008

espiritual

Creo, que la Felicidad es una situación a la que aspiramos todos los seres humanos, sin excepción. Quiero decir, que uno de los anhelos más grandes de todo ser humano es ser feliz en su vida y vivir una vida de bienestar y bientener, plenas. Planteado de esta manera, parece ser sencillo su logro; mas, lo que acontece en el mundo es algo distinto: se manifiestan sufrimientos, conflictos, carencias, disputas, celos, envidias, etc.

¿Por qué ocurren estas cosas? ¿cuáles son las causas de esta distorsión? ¿tal vez sólo nos interesa nuestra felicidad particular y no la de los demás?, Sin lugar a dudas las respuestas diferirán conforme al estado mental de cada uno de nosotros, es decir, será tan complicado como lo son nuestras creencias y pensamientos.

Querido lector, considerando lo comentado en artículos anteriores, pienso que podríamos afirmar que, todos los seres humanos, independientemente de la raza, credo, color, nivel socio-económico, etc, poseemos en nuestro Yo Verdadero la semilla de la alegría y felicidad; y, su germinación, crecimiento y fruto, dependerá de cómo usamos nuestra mente.

La felicidad, no es una consecuencia de desarrollar valores efímeros ó poco duraderos (posesiones materiales, títulos, riquezas, etc) ; sino, el resultado de alcanzar valores eternos o inmateriales (bondad, honestidad, ética, moral, responsabilidad, armonía, respeto, etc), utilizando nuestra capacidad mental ó actitud mental, con buenos pensamientos, buenas palabras y buenas acciones (PPA).

Finalmente, amigo lector, descubrir e identificar la alegría innata en nuestra Esencia y reconocerla como tal, nos ayuda a decidir ser felices. Si reconocemos lo mismo en los demás, y sabiendo que en esencia, todos somos uno, la tarea se torna relativamente más sencilla y la humanidad puede alcanzar la felicidad plena.

 

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