Apr
15
2010


espiritual

Con frecuencia hemos escuchado a mucha gente decir: “del amor al odio hay sólo un paso”. Tal vez nosotros también lo hicimos en algún momento, pensando que eso era verdad. Es una de las grandes falsedades que se almacena en la mente humana.

Si en una familia, hay miembros que piensan de ese modo, están construyendo su propia autodestrucción y desdicha. Los otros familiares que lo escuchan, también graban ese pensamiento oscuro en su mente subconsciente.

Pero, para felicidad de todos, existe una Verdad que muchas personas ya la conocen y la practican en su vida diaria. Esta Verdad es que realmente, sólo existe el Amor, el Bien.

El odio, rencor, envidia, celos, resentimiento, venganza, etc. no tienen “existencia real” porque no son creaciones de Dios. Estos pensamientos y sentimientos negativos sólo tienen existencia pasiva, no tienen fuerza por sí mismos. Cada ser humano le da existencia activa, al reconocerlo con su mente consciente e inconsciente.

Podemos afirmar con absoluta seguridad que, si una persona (hombre y mujer) siente y manifiesta en su vida diaria, odio, rencor, envidia, celos, rabia, venganza, etc., es porque “no conoce el verdadero amor”; en otras palabras, el sentimiento de Amor está ausente en ella.

Entonces, del amor al odio hay un abismo de distancia. La persona que “ama verdaderamente” es incapaz de sentir odio, celos, venganza, etc.

Nuestro Yo Verdadero (Alma o esencia espiritual) posee como característica original el Amor Infinito de Dios. El Bien y el Amor es nuestro formato original. Es la mente humana, con su idea equivocada de los cinco sentidos, la que ha creado los pensamientos y sentimientos negativos.

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Mar
29
2009

espiritual

Muchas personas se preguntan, ¿cuál es el secreto del éxito en la vida?, ¿cómo triunfar y alcanzar nuestras metas?. Sin duda, son preguntas que son muy importantes, pero que no conllevan una respuesta tan simple.

En realidad, el ser humano puede buscar y esforzarse por el éxito y los triunfos en su vida desde diferentes frentes. Uno de ellos, muy poderoso, es la disciplina.

La disciplina es algo que nos inculcan desde muy pequeños y es un trabajo principalmente de los padres. De hecho, la escuela ayuda a enmarcar y direccionar la disciplina en los niños, pero son los padres quienes se encargan de su ejecución y desarrollo.

En esta tarea, los padres deben ser decisivos y hasta cierto punto, molestosos. Es verdad que a los hijos dan ganas de complacerlos en todo, pero es de suma importancia para su futuro, que no lo haga.

La disciplina que desarrolla el ser humano, le ayuda a alcanzar sus objetivos y sueños a lo largo de su vida, de una forma constante, metódica y tranquila. Sin sobresaltos, avanzando siempre en la misma dirección y de forma consecutiva, las personas disciplinadas avanzan siempre en el camino del éxito.

La disciplina fortalece al espíritu y al alma. El espíritu humano goza cuando la persona es disciplinada. Puede trazarse muchas metas y las puede alcanzar todas, en distintos tiempos, en distintas formas… pero siempre llegará.

La persona que no es disciplinada, estará constantemente abandonando sus proyectos, se desanimará fácilmente ante cualquier problema y le será muy difícil sobrellevar el fracaso.

La disciplina realza el valor del ser humano, para consigo mismo y con la sociedad. No sólo fortalece la paz espiritual interior, sino que le permite a esta aflorar y generar el éxito en la vida cotidiana.

Recuerde siempre que conjuntamente con la disciplina, la perseverancia, el coraje y la paciencia, son virtudes que siempre debemos cultivar en nuestro espíritu y en nuestra vida.

La foto es de Stock.Xchng.

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Mar
18
2009


Es de vital importancia para el ser humano, distinguir con claridad, la naturaleza y efecto de estos dos sentimientos que se manifiestan en su vida cotidiana: autoestima y ego.

Con mucha frecuencia, algunas personas pueden confundir el autoestima con el ego, y viceversa. Cuando esto sucede, se violan las leyes naturales y mentales, rompiendo el equilibrio armonioso del universo; y, como consecuencia, las personas involucradas, llevan una vida de insatisfacción, sufrimiento ó de felicidad poco duradera.

El autoestima y el ego, son sentimientos que tienen orígenes o causas (semillas) diferentes, por tanto, sus efectos o consecuencias (cosechas) también son diferentes.

El Autoestima se origina en la Verdad. En una fe correcta en Dios. Se origina en la naturaleza esencial, en el aspecto verdadero, en el Yo verdadero o Esencia espiritual del ser humano; es decir, en el Alma en su versión más perfecta y pura.

El autoestima crece por medio del Valor cuyos sustentos son: Amor, Sabiduría, Vida, Abundancia, Alegría y Armonía infinitas de Dios. Esto significa que en forma natural, todas las personas somos esencialmente buenas; y, teniendo una alta autoestima, podemos lograr el bienestar general de la humanidad (bienestar propio y de los demás).

El Ego se origina en la falsedad. En una fe incorrecta en Dios. Se origina en pensamientos y creencias equivocadas como por ejemplo, que el hombre es un ser material, que Dios está en los cielos y el hombre en la tierra y son entes separados, y muchas otras creencias erróneas.

El ego crece por medio del temor o miedo, basados en todos los pensamientos errados que alberga el ser humano en su mente. Las consecuencias de un alto ego es el malestar: pecado, enfermedad, muerte, conflictos, celos, desarmonía, ignorancia, corrupción, etc. que provocan la autodestrucción o autocastigo de la humanidad.

Veamos una diferencia sutil:
Cuando alguien dice con convicción “yo soy respetable y todas las demás personas también lo son, porque tenemos la misma naturaleza esencial”, está demostrando una gran autoestima y nada de ego.
Cuando alguien expresa “yo soy respetable, porque me ha costado mucho trabajo y esfuerzo llegar a mi posición”, está demostrando un gran ego y poca autoestima porque sólo reconoce su propio mérito y niega el mérito o ayuda de los demás y hasta del mismo Dios.

El autoestima tiene relación directa con el “Yo Verdadero”. en cambio, el ego tiene relación directa con el “yo falso”.

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Mar
16
2009

Me ha parecido muy interesante, ilustrativo y oportuno el artículo de Memo: Cómo-disculparse-correctamente-con-alguien. El autor, resalta la importancia de cultivar y mantener relaciones armoniosas entre los seres humanos, para asegurar el crecimiento de la humanidad, dentro de un marco de armonía, satisfacción y felicidad.

Al respecto, para complementar el tema, convendría preguntarnos a nosotros mismos ¿Dónde se originan esos hechos o conductas no correctas, por los cuales debemos pedir disculpas? ¿Es la naturaleza normal de las personas cometer errores?. Las respuestas debemos buscarlas no en el ambiente exterior o mundo de los cinco sentidos, sino, en el mundo interior de cada uno de nosotros.

El “mal” comportamiento de una persona se manifiesta a través de su “yo falso o yo carnal” (personalidad y carácter formados en base a pensamientos y creencias erróneas), y se origina en el sentimiento llamado “ego” (cuyo principal producto es el egoísmo), el cual a su vez es alimentado por el temor o miedo, que se sustenta en el conocimiento del mal.

El deseo de cultivar y mantener relaciones armoniosas, y también el deseo de pedir disculpas en caso necesario, se manifiesta a través del Yo Verdadero o Esencia Espiritual (personalidad y carácter formados en base a pensamientos y creencias verdaderas), y se origina en el sentimiento llamado “autoestima”, el cual a su vez es alimentado por el valor o valentía, el cual se sustenta en el Amor, Sabiduría, Vida, Abundancia, Alegría y Armonía infinitas; éstos son los atributos originales con los cuales hemos llegado a este mundo.

Nuestra Naturaleza Esencial, nuestro Yo Verdadero o simplemente nuestra Alma en su versión más original y pura, es limpia, perfecta, armoniosa y eterna.

Por lo tanto, nuestra naturaleza normal es ser siempre correctos y buenos. Esa sabiduría e inteligencia divina fueron ocultados o encubiertos por la inteligencia humana, con el conocimiento del bien y del mal.

En nuestras manos está, por así decirlo, mejorar nuestro presente con el poder de la mente, y la construcción del mañana será más luminoso para la humanidad.

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Dec
25
2008

espiritual

Con frecuencia escuchamos a algunas personas decir “tal o cual ciudad es un caos”, cuando se refieren a las diversas dificultades que encuentran para desarrollar su vida diaria en dichos lugares ó cuando se enteran de estos hechos a través de las noticias provenientes de los medios de comunicación.

Podemos decir, que en general, las dificultades que enfrentamos son, hechos, situaciones, circunstancias o personas, que están manifestando desorden, corrupción, desequilibrio, desproporción ó desarmonía. Esto hace más difícil la vida del ser humano, disminuyendo su eficiencia y productividad tanto en el hogar como en el trabajo.

En otras palabras, se está manifestando la ausencia de armonía; es decir, la carencia de proporción y correspondencia de las partes de un todo; la carencia de equilibrio natural de la vida.

¿Por qué se manifiestan las desarmonías en nuestras vidas?. La causa principal es la existencia de paradigmas incorrectos, generados a lo largo del desarrollo humano. Uno de ellos es, creer que las personas como tal, son imperfectas y en consecuencia, susceptibles de caer en los más variados errores y vicios que atentan contra sí mismo y contra sus semejantes, acabando en autodestrucción.

En verdad, el ser humano en su esencia (alma, espíritu, yo verdadero), es perfecto y armonioso. Es la naturaleza verdadera del hombre. Es su formato original. Cuando este espíritu está encubierto por ilusiones mentales (creencias erróneas), en lugar de manifestar armonía, la persona manifiesta desarmonía, desorden, caos y corrupción.

Por ejemplo, en una empresa, el Gerente General, los Gerentes de Producción, Administración, Finanzas, Ventas, Mercadeo, Recursos Humanos, los jefes y supervisores, y los empleados o trabajadores, tienen sus funciones claras y específicas de acuerdo al cargo. Si todos cumplen sus funciones (asumiendo una buena organización), la probabilidad de armonía laboral es muy alta.

Cumpla usted el rol que le corresponde, ubíquese en su respectivo lugar, manifieste su esencia espiritual y logre un gran liderazgo, para felicidad suya y de los demás.

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Dec
20
2008

espiritual

Uno de los sabios y filósofos más reconocidos por la historia, Platón, en su obra “Diálogos”, narra cómo Sócrates expone de forma creativa y audaz su idea de la reencarnación y el fundamento de la misma.

Platón, como algunos saben, aprendió durante su vida muchas cosas de Sócrates. Estuvo cerca a él y pudo obtener un aprendizaje incomparable de este maestro.

Sócrates explica que cada cosa procede de su contrario, como por ejemplo, cuando algo disminuye es preciso que antes fuera mayor, o cuando se vuelve injusta es porque antes era justa.

De igual forma, la vigilia y el sueño; donde uno proviene del otro, teniendo en medio dos generaciones. La generación de la vigilia al sueño es la somnolencia y la del sueño a la vigilia es el despertar.

Así, nos encontramos también con dos contrarios: la vida y la muerte. Estos conceptos deben provenir de sus contrarios, sino supondríamos una naturaleza en este punto, imperfecta. Esto, según Sócrates, nos lleva a convenir que los vivos nacen de los muertos lo mismo que los muertos de los vivos. Por lo tanto, esto es una prueba que las almas de los muertos existen, y esperan por volver a la vida.

Si no existiera este círculo, en constante giro, cesarían los nacimientos.

La explicación de Sócrates parte de un concepto muy básico e innegable, que es la naturaleza de los contrarios. Sin embargo, con esta explicación, ¿cree usted que las personas, el alma, pueda reencarnarse?.

El tema es amplio y difuso. El espíritu humano está en constante aprendizaje y nuestra alma va por este mundo, entregada al cuerpo carnal (por ahora) e intenta encontrar un rumbo de felicidad, logro y éxito.

Se verdad o no la reencarnación, no podemos dudar de la claridad y genialidad de la explicación de Sócrates. Quizás si podamos empezar a dudar si es cierto.

Lea nuestro artículo ¿La reencarnación es el aprendizaje del espíritu?.

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Dec
19
2008

espiritual

Si usted se siente solo, ignorado, apartado e incluso humillado, es posible que sea víctima de una de las principales enfermedades de la sociedad, la discriminación.

Esta enfermedad social se caracteriza por hace creer a una persona que es mejor o superior a otra. Lo díficil de curar esta enfermedad (a diferencia de otras que tomando medicamentos puede curarse fácilmente) es que requiere una medicación al alma y al espíritu.

Es necesario enseñarle a la persona que discrimina a otras, que la raza, el sexo, la religión, la riqueza o pobreza no son factores que diferencien al ser humano, unos de otros.

Lo que realmente diferencia a las personas, no es cuantos autos tiene, o la cantidad de dinero que posee. Tampoco tiene un color de pelo o color de piel en particular. Mucho menos si piensa de una forma u otra.

Lo que de verdad hace la diferencia entre seres humanos, es la fuerza de su espíritu, el valor con el cual avanza por la vida, levantarse luego de cometer un error, saber perdonar, ayudar a los demás, ser bondadoso, su actitud frente a los inconvenientes de la vida, ser solidario y colaborador. Estas son algunas características del inmenso y real valor que tenemos las personas.

Si a usted lo hacen sentir diferente, y posee alguna de las características que acabo de nombrar, entonces en verdad usted es diferente. Tiene un espíritu de luz y un alma rebosante de saluda, alegría y amor. No se sienta mal por la crueldad de las personas o por la discriminación; aprenda a valorar cosas que importan realmente.

Lo que nos hace mejores seres humanos que otros, es lo que hay dentro de nosotros; en ese lugar de luz en el que descansa nuestro espíritu, perfecto, único y luminoso.

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Dec
14
2008

espiritual

El paradigma de lo que significa la muerte del ser humano, es algo que todos manifestamos de una forma u otra, en nuestra vida cotidiana.

Muchos sostienen que el espíritu o alma de las personas que fallecen, siguen camino del cielo, purgatorio ó infierno, de acuerdo a cómo fue su conducta en esta vida terrenal. Sin embargo, el ser humano no parece muy convencido de ello.

Generalmente, no encuentra la motivación suficiente para tomar interés en lo que sucede después de su muerte; cree que su vida carnal constituye el propósito principal de su existencia, sintiendo miedo y temor por fallecer. Reconoce la muerte del cuerpo físico como uno de los mayores sufrimientos de la humanidad.

De esta manera, las personas viven con obsesión y apego al cuerpo carnal, gozan o sufren con los cambios de su entorno. Unos buscan la riqueza material pensando que la felicidad está en su mayor acumulación. Otros buscan la pobreza material pensando que el sufrimiento les hará merecedores de una felicidad futura.

En otras palabras, las personas se apegan al cuerpo carnal, pensando que su vida comienza con su nacimiento y termina con la muerte de este cuerpo carnal (lea nuestro artículo: Las etapas de la vida humana¿Nacer, crecer, reproducirse y morir?).

Si rompemos estos paradigmas y reflexionamos con una visión más espiritual, tomaremos consciencia de que el cuerpo carnal es tan solo una pequeña etapa de la Gran Vida que en verdad somos. Si pensamos y creemos que somos seres eternos, comprendemos que esta vida carnal sirve para perfeccionar nuestro espíritu ó alma, desarrollando los atributos de Amor, Sabiduría y Gratitud, conjuntamente con nuestros semejantes.

Porque la Esencia del hombre es Vida, jamás le ocurre la muerte. La muerte del cuerpo carnal, genera el nacimiento del alma en el mundo espiritual. Naciendo en el mundo espiritual, ya sin las limitaciones del cuerpo físico, trascendiendo la materia, espacio y tiempo, continuaremos el desarrollo de nuestro espíritu.

Las personas que piensan diferente, también tienen razón. Recuerde que lo que usted piensa, cree y reconoce con su mente, se concretiza en su vida diaria.

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Dec
07
2008

espiritual

Quizás al leer el título de este artículo, habrá pensado en la belleza física de alguna mujer, hombre, auto o algo por el estilo. Sin embargo, nos estamos refiriendo a una belleza interior; que es mucho más grandiosa y profunda que la física.

Incluso en estos tiempos, la belleza física se puede construir y pagar por ella. Por lo tanto, no le demos una importancia vital en la vida.

El caso de San Francisco de Borja es claro y rotundo con respecto a este tema. Francisco de Borja fue caballero de la emperatriz Isabel en el siglo XVI y la historia cuenta que era muy leal a ella, siempre admirando su extraordinaria belleza.

Fue cuando la emperatriz murió, que Francisco de Borja, al acercarse y ver su cadáver, sintió un frío a través de todo su cuerpo y se desligó inmediatamente de las comodidades de la corte. Lo que dijo en ese día fue el paso de caballero de hombres o soldado de Dios: “¡No serviré nunca más a un señor que pudiese morir!”.

Fue de esta forma radical, que Francisco comenzó a dedicar su vida al servicio de Dios. Él decidió no rendir cuentas u obedecer a un señor cuya belleza y grandeza no sean eternas.

Así de esta forma, usted debe aprender a identificar la verdadera belleza en las personas, en sus intenciones y en sus actos. Sólo esta belleza (la real) puede mostrarle lo hermoso de la vida. Pero esta no se encuentra a simple vista. Se tiene que mirar al interior de las personas. Esa belleza eterna del ser humano, habita en su alma y espíritu, que a su vez también son eternos.

Le invito a leer nuestro artículo La mujer que cuida solo su aspecto físico atrae hombres inconstantes en el amor.

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Dec
06
2008

espiritual

Por lo general, el ser humano vive su día a día con una visión superficial de la vida. Quiero decir que, contínuamente vivimos preocupados, por todo lo que nos rodea, por lo que tenemos que hacer el día de hoy, por lo que haremos en el futuro, y hasta por lo que hicimos en el pasado.

Este modo de vivir, en cierta manera, sujetos a lo que acontezca en el entorno, está en concordancia con los vaivenes de felicidad y desgracia que sufre la humanidad. En otras palabras, mientras el ser humano mantenga el pensamiento de que los éxitos y fracasos, la buena y mala suerte, etc., tienen un origen externo, su felicidad ó sufrimiento estará supeditado a los cambios y acontecimientos del exterior.

Si hacemos una reflexión serena y profunda sobre la Verdad de la Vida, empezaremos a reverenciar la Vida y vivir en fiel obediencia a la Ley de la Vida. Es preciso diferenciar “Vida” con mayúscula y “vida” con minúscula.

“Vida” se refiere a la Vida eterna e inmortal, a la Esencia (Alma), al Yo verdadero, recibido de Dios. En cambio, “vida” se refiere a lo que desarrollamos con el cuerpo carnal en este mundo físico (mundo de tres dimensiones) y cuya existencia en realidad es efímera.

El punto de partida es que vinimos a este mundo recibiendo Vida; no es que el Yo se fue a buscar Vida en algún lugar, sino que ya somos la propia Vida, somo la extensión de la Vida de Dios. Así como fuente luminosa y luz son un solo cuerpo, Dios y Hombre son un solo cuerpo; Dios es la fuente luminosa y el Hombre es la luz emanada de Dios.

Reverenciar la Vida, significa que nos respetamos y reverenciamos a nosotros mismos; éste es el fundamento de toda vida moral. Justamente por ser nosotros mismos la valiosa Vida, podremos vivir de modo que no nos avergoncemos y, también, respetar y valorizar la Vida de los semejantes.

Si no comprendemos el valor de nosotros mismos, no conseguiremos comprender la razón por la cual debemos honrar al semejante, que es una Vida igual a la nuestra; así como también honrar y reverenciar a Dios, origen supremo de la Vida.

Todo cuanto sucede en este mundo físico, es proyección de nuestra mente y de la mente colectiva de la humanidad, es decir, depende de nuestro interior.

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