No cabe duda alguna que el ser humano tiene la capacidad infinita de dirigir y guiar su vida (destino), con el poder de su mente.
Los pensamientos conscientes (causas o semillas) que pertenecen a la mente consciente, generan en la mente subconsciente (medio creativo o ley mental) la grabación y proceso creativo de estos pensamientos; y, las experiencias o condiciones que se manifiestan (resultado o efecto), son de naturaleza similar a los pensamientos sembrados.
Algo similar se observa en las plantas. Si sembramos una semilla de clavel (causa) en la tierra (medio creativo), la planta resultante y sus flores (efecto) serán claveles, no podrán ser rosas. Si sembramos semilla de espinas, crecerá una planta de espinas. El efecto o resultado siempre será de la misma naturaleza que la causa.
Por ello, si sus pensamientos conscientes son oscuros, como por ejemplo, envidia, celos, rabia, rencor, etc.; su mente subconsciente se encargará de grabar y procesar conectándose con el universo y atrayendo hacia usted y su vida diaria, experiencias, situaciones, circunstancias o condiciones de la misma naturaleza de los pensamientos, resultando en una vida triste e infeliz.
Si sus pensamientos conscientes son iluminados, como por ejemplo, amor, generosidad, honestidad, ternura, etc.; su mente subconsciente realiza el proceso creativo y atrae hacia usted y su vida diaria, experiencias, situaciones, circunstancias o condiciones iluminadoras, tornando su vida, alegre y feliz.
Para demostrar que lo afirmado anteriormente es totalmente aplicable, le sugiero llevar a cabo una práctica sencilla: repita usted con firmeza y convicción ¡”soy alegre, soy feliz”! hasta 10,000 veces. Luego de esto usted notará cambios increíbles en sus pensamientos y sentimientos, y de su entorno o el ambiente donde vaya.
Algunas personas pueden alcanzar los objetivos, con menos repeticiones. Pero, otras tal vez necesiten repetirlo 50,000 veces o más. Esto, depende del grado de desarrollo o despertar espiritual de su Yo Verdadero o Naturaleza esencial (hijo de Dios).
Todos los días por las mañanas, usted se propone un plan. El conjunto de estas propuestas diarias, suman su objetivo o meta en la vida.
Así, cada ser humano define sus metas. Ahora simplemente es cuestión de seguir los pasos trazados para llegar a esos objetivos, en donde cada pequeña acción, movimiento y decisión, debe ser consecuente con el final deseado.
La pregunta en base a la cual empecé a escribir este artículo es la siguiente: ¿Qué razón o circunstancia haría cambiar estos planes?. Si supuestamente es lo que deseamos en la vida, ¿por qué habría de cambiarlo?.
De niño, anhelas juguetes; de adolescente, una novia; de adulto, una profesión, un buen trabajo, una familia; de viejo, tranquilidad. Si la felicidad está siempre en función a cosas que quizás aún no tenemos, entonces podríamos concluir que la felicidad es algo utópico. Bueno, este es otro tema (lea nuestro artículo La Felicidad está en el próximo minuto).
Si existen razones por las cuales usted pueda alterar los planes inicialmente trazados, estas no lo llevarán a un final distinto de la felicidad que siempre ha buscado. Es decir, obviamente nadie cambiaría una promesa de una vida feliz por otra de infelicidad.
El fin se mantiene entonces. Lo que cambia son los medios. Lo que parecían ser metas, ahora vea que se han convertido en medios y es por eso que se pueden alterar. La meta no cambia, sólo se redescubre.
Usted debe cambiar sus medios cuantas veces le parezca necesario. No se asuste si estos cambios le parecen radicales en algún momento. Siempre tenga presente que su meta no cambia, sólo los medios para conseguirla.
El ser humano, en su esencia y espíritu, posee la capacidad para cambiar sus medios y redescubrir su meta en la vida de forma constante.