Nosotros, seres humanos necesitamos ser más atentos. Necesitamos tener cuidado aún con las cosas pequeñas. Necesitamos tener amor pleno para con todas las cosas.
Nuestro defecto de carácter y personalidad, está en dejar muchas cosas siempre incompletas pensando que “cosas de poco valor se puede dejar pasar” o “poca cosa no tiene importancia” o “un poco de suciedad no hace mal” o “un poco de descuido no hace mal”.
Creo que en lo más profundo de nuestro Yo Verdadero o Esencia espiritual, no nos gusta ese pensamiento “un poco no hace mal o no pasa nada”.
Porque Dios es Amor, porque Dios es atención, si usted realmente cree en Dios, siempre que vaya a hacer algo, requiere dar total amor a ese trabajo.
Cuando usted efectúa un trabajo con amor pleno y con el corazón atento, Dios que está dentro de usted comienza a ser vivificado. Al pensar “poca cosa no tiene importancia”, con este pensamiento ¿no estará usted anulando diariamente a Dios que está dentro de usted?.
Nadie puede pintar o esculpir distraidamente; la mente se puede comparar al cincel del escultor. Constantemente estamos esculpiendo con el cincel mental la escultura llamada destino y ambiente. Y como el cincel de la mente está en constante actividad, no podemos dejar de esculpir siquiera por un segundo.
La pintura y escultura de la vida exige mayor atención. Como pintamos y esculpimos nuestro destino de cada día a través de la mente, debemos manejar el pincel y el cincel mental, con mucha atención.
Un pequeño gesto atento, espontáneo y adecuado de nosotros puede conmover a los otros, más que un bello sermón.
Escuche con amor y atención a sus hijos, elogie sus buenas acciones, hágales saber que los ama mucho y que eso es su felicidad.
Vivifique al Dios que está dentro de usted.
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