El tema de los medicamentos y las enfermedades, siempre ha sido y es, complejo y contradictorio. De alguna manera tiene relación con el nivel socio-económico, cultural, político y religioso.
Es contradictorio, porque quienes más gastan en medicamentos y manifiestan más enfermedades, no son precisamente los que más recursos económicos tienen, sino aquellos que carecen de éstos, y están comprendidos en los niveles socio-económicos más bajos; es decir, aquellos que están en la pobreza y extrema pobreza.
Con respecto a los alimentos, el panorama es algo similar. Generalmente, las personas que están en la pobreza y extrema pobreza, consumen alimentos de baja calidad en los nutrientes, razón por la cual, su constitución física no ofrece la suficiente fortaleza para hacerle frente a las enfermedades.
De este modo, ingresan a un círculo vicioso: bajos ingresos económicos genera mala alimentación y nutrición, lo cual genera cuerpos físicos debilitados; un cuerpo débil tiene mayor susceptibilidad a las enfermedades; las enfermedades deterioran la salud de las personas; las personas con salud deteriorada no pueden trabajar óptimamente; trabajando deficientemente, las personas generan bajos ingresos o salarios.
Es recomendable que las personas destinen prioritariamente la cantidad necesaria de sus ingresos, para una buena alimentación con nutrientes de calidad, que no son necesariamente caros; y así, mantener una buena salud y requerir menos medicamentos.
Cabe recordar que, nuestra naturaleza verdadera, es decir, nuestra esencia espiritual o Yo verdadero, es originalmente saludable y exenta de enfermedades. Son las ilusiones mentales las que han creado la idea de enfermedad en la mente subconsciente.
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